Freitag, 20. Januar 2017

A Nov Democracia: La Matanza de Pobres es la Política del Viejo Estado





   
Fue el asesor Temer, Bruno Julio, hijo del cabo de la policía Julius y secretario nacional de la juventud, quién más se abrió en el campo de la reacción cuando dijo, en referencia a la matanza en Manaus, que "tenía que matar más, una matanza cada semana ", confesando que matar a los pobres es política de Estado, de este Estado brasileño podrido y genocida.

 

Además, ¿qué podemos esperar después de este "terrible accidente" que fue el ascenso de Temer a la gerencia de esta república en un claro proceso de descomposición? Las horribles matanzas en las cárceles es la verdadera imagen de las entrañas de esta decadencia irreversible.

 

La matanza de la gente pobre, dentro y fuera de las prisiones, ha alcanzado el grado de vulgarización que ya no causa la menor indignación de los jefes de turno y sus secuaces, responsable de la administración de los fondos recaudados a través de los impuestos que espolian al pueblo. Son burócratas sin alma que en tiempos de crisis, tomar del cajón del Estado los "planes de emergencia" y pasan a cacarear sin fin hasta que los monopolios de prensa enfrian su sensacionalismo.

 

El narco-Estado brasileño

La condiciónl semi-colonial y semi-feudal de nuestra sociedad desenvolviéndose bajo la égida de oligarcas históricamente al servicio del colonialismo y el imperialismo es la base para la existencia de una estructura del viejo Estado putrefacto, que en tiempos de crisis imperialistas se desarrolla en obediencia a sus amos. Es lo que hemos visto en nuestra historia, y especialmente en la crisis prolongada del imperialismo, que estamos en la peor recesión de la historia, abriendo las puertas de la barbarie.

 

La fermentación pútrida de la crisis en el sector de la "seguridad pública" hace posibles revelaciones de la participación del Estado brasileño en un grado superlativo de intimidad con el tráfico de drogas, lo que permite, sin lugar a dudas, su caracterización como un narco-Estado, pero vamos a ver:


1 Siendo bien conocidos los centros de producción de drogas, nuestras fronteras se mantienen deliberadamente sin vigilancia.

 

2 Lo mismo se aplica al tráfico de armas y la importación de insumos para la refinación de drogas.

 

3 Un porcentaje significativo de las armas incautadas por la policía e incluso por el ejército van a parar en las manos de los grupos de traficantes.

 

4 Formación de milicias, compuesta de oficiales retirados y activos de la policía, que actúan bajo la complicidad del Estado.

 

5 Elección de concejales, alcaldes, diputados, senadores y “gobernadores”  con el apoyo ostensible del narcotráfico.

 

6 Control del negocio del transporte y la prestación del servicios del gas, electricidad y TV por cable por las milicias, bajo la Mirada de las autoridades del Viejo Estado.

 

7 La existencia de celdas especiales para los jefes de las organizaciones de tráfico cubiertas por las direcciones de las prisiones y los jueces correccionales.

 

8 Los jueces y los jueces de casación que venden las acciones de casación y permiten liberar los capos  notorious del tráfico de droga.

 

9 Pugna y connivencia del Estado con las principales organizaciones de tráfico de drogas para mantener la "paz" en las cárceles y fuera de ellas.

 

10 Lavado de dinero a través del sistema bancario oficial sin que el Banco Central y las autoridades fiscales lleven a cabo un control adecuado del origen y destino del dinero.

 

Negocio Rentable

 

Las más de cuatrocientas muertes en prisiones ocurridas en 2016 y las 134 en los primeros quince días de 2017, demostraron enfáticamente que la privatización de las cárceles se ha convertido en un negocio rentable para favorecer a los compinches de los gerentes de turno, principalmente de los Estados más pobres de la Federación.

 

A merced de la avaricia por lograr el máximo beneficio, la población reclusa se transforma en una mercancía para ser disputada por el mercado de la "seguridad pública", que, curiosamente, es el más interesado en la seguridad pública. Para ello, la existencia de una masa ignorante, alejada de todas  las formas convencionales de supervivencia y, por tanto, dispuestos a practicar todas las formas de terrorismo, de forma individual o en bandas errantes, se casa perfectamente con su interés en sembrar pánico en la sociedad para vender más equipos de seguridad , las armas, la construcción de nuevas cárceles y leyes medievales contra los pobres.

Liquidar esto y construir un nuevo Estado

Varias fórmulas han surgido dentro del partido único, y también fuera de ella, para dar una supervivencia de este viejo y podrido Estado. Su exahuto resultado en esta situación revolucionaria en desarrollo acelerado que da cima, cuando lo anterior no logran mantener su control sobre las masas, excepto por el genocidio como política de Estado; pero las masas ya no aceptan vivir bajo esta opresión sin frenos realizada para garantizar su sobre-explotación por las clases dominantes.

 

También la propuesta de reformalo que tenderá siempre a hacer arar a los "burros en el agua" en el movimiento circular repetitivo de su historia, ya que no pueden romper las viejas vigas de soporte del orden: la semicolonialidad y semifeudalidad.

Los reaccionarios de todos los calibres buscan revocar la revolución y el socialismo, porque saben que sólo la Revolución Democrática ininterrumpida al socialismo tiene el poder de acabar su viejo orden ; y sólo esta revolución puede construir el nuevo orden de la prosperidad y la independencia.

 

Los revolucionarios levantan bien en alto esta bandera senalando a las masas del campo y de la ciudad el camino de su liberación. De hecho, cada día más en nuestro país se batiran en una espiral ascendente de violencia, los dos caminos: el camino democrático del pueblo para barrer el viejo y decrépito camino burocrático y éste por permanecer. Los revolucionarios sabemos que esta tárea de  movilizar, politizar y organizar a las masas es difícil, pero también sabemos qué es glorioso el resultado.