Mittwoch, 7. Juni 2017

BRASIL: Editorial de La Nueva Democracia.-Canallas: ustedes todavía no han visto nada 30 de mayo de 2017




     De una cosa ellos pueden estar seguros: ante todo, la paciencia del pueblo está llegando a su fin. Es tanto el abuso y tanto el descaro, las sandeces, la desfachatés, la canallada, etc., que caerá del caballo todo aquel que piensa y actúe según la premisa de que el pueblo tiene sangre de cucaracha y asistirá impasible solo con llamados pacíficos a esa banda toda. Los ensayos ya vistos señalan el alzamiento de las  llamas.


Nadie del cardenalato del capitalismo burocrático brasileño trabaja con la hipótesis de permanencia del cuadrillero Temer en la gestión del viejo Estado que, para ellos, se resume al mercado valedero de escroques de la bolsa, de banqueros y de especuladores de fondos buitres.

Subyugados a los dictames imperialistas atados de los cabellos, por instituciones como el FMI, el Banco Mundial, la OMC, la ONU y otras, siguen religiosa y servilmente las orientaciones de los economistas amestrados en universidades yanquis, pasando por encima de todo con decir salvar al país de la crisis.

Estos bastardos cuentan con el monopolio de la prensa como vocero de sus absurdas tesis entreguistas al colocar los humores del mercado por encima de la crisis política, ética y moral que hunde al país en un verdadero mar de lodo. Los socios de especuladores de todos los naipes, de terratenientes y falsificadores, de contratistas y transnacionales, descuidan los verdaderos escándalos como la deuda pública, la guerra reaccionaria contra los pobres y el genocidio indígena, mientras que rellenan su calificada programación de loas al emprendedorismo, al agronegocio, al  individualismo y a la moderna forma de explotación.

Los que inventaron la ruina de la economía buscan oscurecer la realidad. Ellos quieren hacer vistas gruesas a la gravedad de la situación con la campaña de que, independientemente de la crisis política, lo más importante es salvar al país de la crisis económica con las medidas para aplastar aún más al pueblo y entregar el resto de la soberanía al imperialismo. El ejemplo de esto es la posición de las asociaciones empresariales para las que "no importa el color del gato, lo que importa es que él tome ratas", es decir, para ellas, cualquier gerente sirve, siempre que promueva el saqueo a los derechos de los trabajadores y al patrimonio de la nación.

En el seno del partido único pululan propuestas de nombres de "ínclitos" patriotas dispuestos a sacrificarse en el altar de la democracia reestabilizando al Brasil en el puerto seguro del viejo orden. Los representantes de los grupos de poder reúnen sus caciques y se sientan a la mesa para negociar el llenado de la vacante gerencial y la proporción que corresponderá a cada uno en el reparto del pastel. Por detrás de las cortinas Cardoso, Sarney y Luiz Ignacio, como harina del mismo saco, buscan construir una salida honrosa para el facineroso Temer y al mismo tiempo librarse a sí mismos de las "garras de la ley", eligiendo un nombre que aplaque la ira de los caballeros de la Operación "Lava Jato".

De una cosa ellos pueden estar seguros: ante todo, la paciencia del pueblo está llegando a su fin. Es tanto abuso y tanto el descaro, el desenfado, la desfachates, la canallada, etc., que caerá del caballo todo aquel que piensa y actúe según la premisa de que el pueblo tiene sangre de cucaracha y asistirá impasible con sólo llamados pacíficos a esa bandolera toda. Los ensayos ya vistos señalan el alzamiento de las llamaradas.

"Los vándalos son estas pandillas que asaltan a la luz del día el dinero público, que desencadenan una guerra civil reaccionaria contra el pueblo y, como criminales de guerra, matan al pueblo en los hospitales cayendo a pedazos, en la falta de vivienda y de tierra para los campesinos, en el robo de la merienda de los niños, vendiendo la patria, etc.

Pueden gritar canallas, el pueblo se va a levantar, ustedes todavía no han visto nada!