Dienstag, 27. März 2018

Comunicado del PCI M: No es posible crear una nueva india sin la formacion de una nueva sociedad democratica


PARTIDO COMUNISTA DE LA INDIA (MAOÍSTA)

COMITÉ CENTRAL

9 de enero de 2018

Nuestro Partido condena con la mayor energía el ataque con armas blancas y de fuego llevado a cabo por las fuerzas sectarias del nacionalismo hindú contra los miles de dalits, demócratas y miembros de grupos seculares que celebraban el 1 de enero, día de su victoria histórica, en que se conmemora, igualmente, la dignidad de los dalits en Koregaon Bheema, Maharashtra. Es innegable que el nacionalismo hindú se ha convertido en una gran amenaza para la supervivencia y la dignidad de los dalits, los adivasis y las minorías religiosas, y que no dejará de crecer, si no luchamos con todo valor hasta derrotar a las viles fuerzas sectarias brahmánicas.

En Maharashtra, el gobierno de Shivaji se prolongó desde 1674 hasta 1680. Más tarde los peshwas gobernaron el imperio maratha. Aunque los marathas derrotaron a los reyes mogoles, no pudieron hacer frente a los ejércitos británicos. Los británicos les derrotaron y establecieron su centro militar y administrativo en Poona. En el primer cuarto del siglo XIX, los peshwas intentaron ocupar Poona con un ejército de 28 mil soldados, pero los británicos resistieron 12 horas y no cedieron el control de Poona. Fueron los dalits indios enrolados en el ejército británico quienes resistieron a los peshwas. Al margen de los británicos, desde hace dos siglos los dalits celebran el día 1 de enero la derrota de los peshwas como su día de la victoria y símbolo de su propia dignidad. Las fuerzas brahmánicas no han podido digerir esta celebración que se repite anualmente. Con el apoyo del poder central y del estado de Maharashtra, este año los matones a sueldo del nacionalismo hindú –con Sambhaji Rao Beede, del Siv Prathishtan, y Milind Ekbote, del Hindu Ektha Manch, a la cabeza– atacaron a los dalits y a sus seguidores con armas blancas y de fuego en Koregaon Bheema en el 1 de enero. Decenas de terroristas nacional-hinduistas lanzaron bombas caseras, provocando el pánico de las gentes de Koregaon y de sus alrededores. Un joven dalit perdió la vida y otros muchos resultaron heridos en estos ataques. Los dirigentes de las organizaciones dalits habían informado al gobierno y a la policía con mucha antelación sobre las celebraciones, pero éstos no adoptaron las medidas oportunas de seguridad, precisamente para alentar los ataques de los matones a sueldo nacional-hinduistas. El gobierno y la policía espolearon a los terroristas a sueldo del nacionalismo hindú con el único propósito de que los dalits no intenten siquiera celebrar estos días de exaltación de su propia dignidad. De hecho, todo sucedió con arreglo a un diseño previo. Las bandas de Sambhaji y Milind se limitaron a poner en práctica el abyecto plan conjunto de los gobiernos central y estatal, de sus unidades de inteligencia y de las fuerzas del Sangh [Parivar]. Nuestro Partido hace un llamamiento a los dalits, a los adivasis, a los miembros de las minorías y a las fuerzas democráticas y seculares de todo el país para que saquen a la luz pública las infames tácticas del primer ministro de Maharashtra, Devendra Fadnavees.

Más de cien grupos dalits, democráticos, seculares, progresistas y revolucionarios apoyaron la convocatoria de una huelga el 3 de enero en Maharashtra para condenar los ataques contra los dalits en Koregaon Bheema. Los ciudadanos de todo el país han demostrado su rabia ante los ataques del nacional-hinduismo por medio de acciones militantes contra el gobierno en muchos lugares. Es lamentable que Prakash Ambedkar y el Partido Republicano de la India, que fue una de las principales organizaciones que llamó a la huelga, se hayan vuelto atrás. Nadie apoyará una decisión como ésa que socava las acciones contra los terroristas nacionalistas hindúes que arrojaron bombas, dispararon armas de fuego y apalearon indiscriminadamente a hombres y mujeres, una decisión que es condescendiente con las promesas de los dirigentes del nacionalismo hindú y en la que se expresa su preocupación por las acciones militantes del pueblo en señal de protesta.

Los matones a sueldo Sambhaji Beede y Milind Limbodi, que participaron en los ataques contra los dalits en Koregaon Bheema, siguen moviéndose libremente. Es natural dada su estrecha relación con Modi, “el principal servidor del pueblo”, desde los mítines electorales de 2014.

Nuestro Partido condena igualmente con toda energía la detención en Mumbai de Jignesh Mevani, joven dirigente popular de Gujarat, a quien la policía de Maharashtra pretende implicar en varios montajes, así como la detención del líder estudiantil del JNU Umar Khalid, defensor de la dignidad de los dalits.

Todo lo que dice el nacional-hinduista Modi sobre la mejora de las condiciones de los dalits, destacando las malas tácticas del defensor de los oprimidos Ambedkar, es parte de la conspiración nacional-hinduista y nada más que eso. Digámoslo bien alto y bien claro: Modi, gran Manu que afirma que “cada cual debe cumplir con su deber” en el sistema brahmánico Chathurvarna, en el orden de las castas y de la intocabilidad, tal como se recoge en el Bhagavad Gita, no tiene derecho moral alguno para elogiar a Ambedkar y nunca toleraremos de él ni una sola palabra en contra de los dalits. Nuestro Partido hace un llamamiento a los oprimidos para que luchen unidos y organizados contra las agresiones de las fuerzas nacional-hinduistas que gobiernan con las manos manchadas de sangre, comenzando por la de Rohith Vemula hasta la de los jóvenes dalits de Koregaon Bheema. Es hora de que las fuerzas democráticas, seculares y progresistas muestren sin tapujos la mentira de la política oportunista brahmánica y apoyen las luchas populares. Todo lo que Modi dice sobre la construcción de una Nueva India [“Nava Bharath”], sin tener en cuenta la cuestión religiosa y de las castas, no es más que faramalla. Nuestro Partido manifiesta con toda claridad que no es posible crear una Nueva India sin la formación de una Nueva Sociedad Democrática que no ceje ante las dificultades y miserias del pueblo, que elimine la explotación y acabe con las condiciones que hacen posible las discriminaciones de casta, religión y sexo.

Abhay,

Portavoz derl Comité Central

PCI (Maoísta)

Fue publicado originalmente por la RBC