Este 11 de septiembre se conmemoran 53
años del golpe de Estado dirigido por la CIA, es decir, el imperialismo
yanqui mediante la junta militar fascista. Pareciera mucho tiempo, pero
aún en múltiples poblaciones de todo Chile, año tras año se suman
jóvenes y masas para protestar cada 11 de septiembre.
Chile es un
país semicolonial y semifeudal. La opresión imperialista,
principalmente yanqui, atenaza a nuestro país, no permite más que una
independencia formal y desarrolla un capitalismo atrasado y atado a los
intereses de las grandes potencias llamado Capitalismo Burocrático,
propio de los países semifeudales.
Los imperialistas son el
ventrílocuo o titiritero y los “presidentes” son sus muñecos que, como
tales deciden muy poco, actuando según lo manden sus amos.
El
gerenciamiento de Allende buscaba cabalgar sobre dos caballos. Por una
parte “estatizar” la industria minera, mediante millonarias
indemnizaciones al imperialismo yanqui y así afirmarse para servir al
socialimperialismo ruso.
En el plano nacional, la UP intentaba
frenar la lucha revolucionaria ¿Cómo? Presentando la falsa teoría de la
“vía chilena”, que no es sino la tesis revisionista de Jrushov sobre la
vía pacífica al socialismo. Podrida tesis de conciliación de clases que
niega la lucha de clases. El fondo de esto era presentarse al
imperialismo no como una amenaza sino que como obedientes vendepatrias,
mantener el apoyo de los partidos terratenientes y traficar con las
demandas de las masas para que estas últimas no se rebelaran.
El
hecho que el gerenciamiento de la UP quisiera cabalgar sobre dos
caballos, abriendo las puertas al socialimperialismo ruso no fue visto
con buenos ojos por el imperialismo yanqui que no estaba dispuesto a
compartir el botín. Fue así como el imperialismo yanqui dirigió el golpe
de Estado que sacó a la UP y a Allende, poniendo en su lugar a la Junta
Militar Fascista (JMF). El objetivo era reestructurar el viejo Estado
burgués-terrateniente y hacer evolucionar el capitalismo burocrático,
apuntalando al capital monopólico no-estatal.
Por eso, este 11 es justo rebelarse, luchando por una verdadera revolución de nueva democracia.