Tuesday, January 6, 2026

Kommunisten@riseup.net!: Declaración: Sobre los actos de guerra de EE.UU. contra Venezuela

 Asociación Comunista, Noticias, Declaraciones

 

  Imagen de una pequeña manifestación en solidaridad con Venezuela el 3 de enero. 

 



¡Proletarios de todos los países, uníos!



Sobre los actos de guerra de Estados Unidos contra Venezuela


"Todos los reaccionarios son tigres de papel. En la superficie, los reaccionarios son aterradores, pero en realidad no son tan fuertes. A la larga, no son los reaccionarios sino el pueblo el que es realmente fuerte".

Mao Zedong – “Conversación con la corresponsal estadounidense Anna Louise Strong” (agosto de 1946)


El imperialismo yanqui, como consecuencia de su propia crisis y decadencia, ha lanzado un ataque desesperado y cobarde contra la nación venezolana. Por lo tanto, ha dejado aún más claro a los pueblos del mundo cómo este respetable Estado no respeta el "derecho internacional" del viejo orden, ya que violaron casi todas las leyes internacionales de la guerra. Actúan como lo hacen, con sus armas poderosas y avanzadas, no porque sean fuertes sino porque son débiles, ¡ya que lo principal en la guerra no son las armas sino las masas populares y su voluntad de luchar!


Para los observadores, los actos de guerra de hoy contra Venezuela eran un próximo paso esperado en la serie de agresiones del imperialismo yanqui en los últimos meses contra el pueblo venezolano. Estados Unidos y la administración Trump movieron sus piezas en el otoño y muchos especularon correctamente que Estados Unidos comenzaría su guerra después de la temporada de huracanes, que en el Caribe suele durar hasta finales de noviembre o principios de diciembre.


Ya en septiembre los imperialistas se expresaron abiertamente sobre lo que llaman “Operación Lanza del Sur”. Esta campaña ha implicado una serie de crímenes de guerra contra el pueblo venezolano como secuestro y robo de barcos, voladura de embarcaciones civiles. A principios de diciembre, Trump también emitió una declaración de que habían llevado a cabo sus primeras operaciones militares exitosas (bombardeos) dentro de Venezuela, dirigidas por la CIA. Además de lo que ha aparecido en los medios, esto también significa, por supuesto, intentos individuales de ataques que se han evitado.


Hoy, 3 de enero, la situación se agravó considerablemente más por parte de los imperialistas cuando bombardearon la capital Caracas y lo que ahora se dice es el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia. Los objetivos destacados fueron la base aérea de La Carlota, el regimiento de Catia La Mar, el edificio del Parlamento en Caracs, la base militar de Fuerte Tiuna y el aeropuerto de El Hatillo.


¿Qué muestra esto su agresión aparte de que es imposible ceder ante los imperialistas que están constantemente hambrientos de más? No podemos evitar señalar que la administración Trump "extrañamente" siempre se las arregla para adaptar sus decisiones impopulares a los días en que el mercado de valores estadounidense está cerrado. En Nochebuena, los yanquis bombardearon Nigeria, los ataques a las instalaciones en Irán el 22 de junio fueron un domingo y la mayoría de los aranceles de Trump se anunciaron los viernes después del cierre de los mercados.

¿Le sorprendería a alguien que en un futuro próximo se supiera que una gran parte de los miembros del Congreso compraron esta vez, como tantas veces antes, acciones de empresas como Haliburton o Chevron?


Espectáculos, desinformación y engaños. En línea con la guerra de los imperialistas, Estados Unidos sigue ahora el mismo modus operandi que antes. Al momento de escribir este artículo, aún no está claro si Estados Unidos y la Fuerza Delta tuvieron éxito en la operación para capturar a Maduro, pero ese no es el punto. Los imperialistas y sus lacayos intentan desalentar la voluntad del pueblo de resistir mediante espectaculares operaciones militares, ya que eso es lo único que se les ocurre. Como hemos visto hacer a Israel, por ejemplo, en su acción contra Hezbollah, con buscapersonas que volaron, Estados Unidos ahora está tratando de paralizar e infundir miedo: que es inútil contraatacar.


El Ministro de Guerra, Pete Hegseth, ha afirmado que el ejército estadounidense está volviendo a este tipo de operaciones militares mientras glorifica y extraña la época en que el imperialismo yanqui estaba en ascenso. Sabemos, por supuesto, que esto está lejos de la realidad: que las guerras no se ganan con trucos de circo. Sin embargo, lo que podemos aprender es que esto confirma la importancia de proteger dirección, sobre todo garantizando que la dirección siempre perdure y que otros puedan emprender la lucha. Será difícil en las próximas horas y días discernir exactamente qué está sucediendo, especialmente en los medios burgueses controlados por los imperialistas. Intentarán utilizar esto para difundir su desinformación con la esperanza de aumentar la ansiedad y las dudas. A continuación podemos dar dos ejemplos que abundaron sólo en la primera hora.


El ministro del Interior, Diosdado Cabello, fue reportado muerto en los ataques. Esto no era cierto y Cabello comentó que "esto es un ataque a la República Bolivariana de Venezuela". En cambio, instó al pueblo a no ponérselo fácil al enemigo invasor.


El ataque a Venezuela es otro hito en la estrategia de Estados Unidos hacia China, así como en su estrategia para defender su posición como única superpotencia hegemónica del mundo asegurando su patio trasero. Sabemos que las leyes materiales obligan a Estados Unidos a intentar cercar a China y asegurar sus posiciones antes de una nueva guerra por nuevo reparto imperialista: la tercera guerra mundial. Han echado los costos de la guerra de Ucrania a los estados europeos y esperan poder dejar a Rusia en manos de estos lacayos mientras utilizan a su vasallo Israel para patear todo el Medio Oriente. Esto con el fin de poder centrarse en consolidar sus posiciones en América Latina y asegurar los activos y la logística necesaria para un futuro conflicto venidero. Su estrategia en la región es crear un eje desde Canadá en el norte hasta Argentina en el sur para ejercer el control. Luego el eje se extiende desde su propio núcleo hacia abajo, desde Centroamérica hasta Sudamérica.


También vemos cómo los imperialistas aumentan su presencia militar en otros países latinoamericanos por las mismas razones. Esto lo vemos en las intervenciones del imperialismo yanqui en varios países como Colombia que muy probablemente se verá involucrado en la guerra, en Perú en un intento desesperado por aplastar la guerra popular, también en otros países como Brasil o Ecuador donde la resistencia popular es cada vez más fuerte, también en México para asegurar su frontera más cercana y que es parte importante de su eje militar o en Argentina donde en las palabras más verdaderas de la realidad están comprando las elecciones. En países como Panamá y Ecuador, los yanquis están tratando de desmantelar todas las formas de independencia formal y de facto están tratando de convertir semicolonias en colonias plenas.


La resistencia del pueblo:


"La historia demuestra que las guerras se dividen en dos clases: las justas y las injustas. Todas las guerras progresistas son justas, y todas las que impiden el progreso son injustas. Los comunistas nos oponemos a todas las guerras injustas, que impiden el progreso, pero no estamos en contra de las guerras justas, progresistas. Los comunistas lejos de oponernos a estas últimas, participamos activamente en ellas. Entre las guerras injustas, la

Primera Guerra Mundial fue un caso en que ambos bandos pelearon por intereses imperialistas; por lo tanto, los comunistas del mundo entero se opusieron resueltamente a ella. La forma de combatir una guerra de este tipo es hacer cuanto se pueda por prevenirla antes de que estalle y, si llega a estallar, oponer la guerra a la guerra, oponer la guerra justa a la injusta, tan pronto como sea posible.".


- Mao Zedong - "Sobre la guerra prolongada" (mayo de 1938)


"La gente de todo el mundo está debatiendo ahora si estallará una tercera guerra mundial. También en este asunto debemos estar psicológicamente preparados y hacer algunos análisis. Estamos decididos a favor de la paz y contra la guerra. Pero si los imperialistas insisten rápidamente en comenzar otra guerra, no debemos temerlo. Nuestra actitud ante esta cuestión es la misma que nuestra actitud ante cualquier disturbio: primero, estamos en contra; segundo, no le tenemos miedo."


- Mao Zedong - "Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones dentro del pueblo" (27 de febrero de 1957)


¡El imperialismo yanqui es el enemigo principal de los pueblos del mundo! Dondequiera que se mueve, encuentra resistencia. Los pueblos latinoamericanos están probados en enfrentarse a esta bestia en el campo de batalla. Incluso entre los regímenes burocráticos de la zona, no encuentran un apoyo incondicional, ya que sólo exacerban sus propias crisis y no ofrecen soluciones. Aquí queda claro que en el orden del día está una guerra de liberación nacional, a la cual los pueblos de todo el mundo mostrarán su solidaridad. Pero no debemos hacernos ilusiones sobre quién es capaz de dirigir una resistencia nacional hacia la victoria. Tanto la burguesía burocrática como la burguesía compradora así como la burguesía nacional no son capaces de conducir al pueblo venezolano a la paz. Tienen en su naturaleza e interés concluir acuerdos con las potencias imperialistas y así prolongar su existencia y explotación - todo a expensas del pueblo - a cambio de un pequeño pago en efectivo.


Destacamos así la necesidad de una dirección proletaria en la guerra de liberación nacional, que debe luchar para transformarla en una guerra popular, y así poder unir todas las fuerzas de la nación que luchan contra el imperialismo en la resistencia al invasor. Esta dirección proletaria debe encarnarse en la reconstitución del Partido Comunista, que es un partido forjado en el acero y en el fuego de la lucha de clases, que está enteramente del lado tanto de los venezolanos como de todos los pueblos oprimidos, y que nunca venderá la resistencia al imperialismo.


Por lo tanto, los maoístas en Venezuela deben estar al frente de la lucha armada de las masas y esforzarse por dirigirla contra el imperialismo, el semifeudalismo y el capitalismo burocrático, y en medio de esta constituir o reconstituir su partido, transformar esta lucha armada en una guerra popular para llevar a cabo la revolución, la revolución de nueva democracia.


El imperialismo yanqui está a la defensiva estratégica, sólo ha fracasado desde la Segunda Guerra Mundial y ha quedado estancado tanto en Medio Oriente como debilitado en el resto de Asia, como también lo estará aquí. Esta vez en Venezuela y América Latina, cosechará derrotas aún peores y las llamas de la revolución en el continente se elevarán y fortalecerán la nueva ola de revolución mundial, que se materializará en el comienzo de más guerras populares.


¡El imperialismo yanqui está condenado a la derrota, el pueblo está condenado a la victoria! Seguiremos de cerca los acontecimientos e informaremos más. ¡La Asociación Comunista da su decidido apoyo al pueblo venezolano en su resistencia al cada vez más opresor y salvaje imperialismo yanqui! ¡Condenamos de todo corazón y enérgicamente todas las acciones de los verdugos y mercenarios del imperialismo y reafirmamos nuestro compromiso de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para barrer al imperialismo de la faz de la tierra de una vez por todas!


¡YANKEE, GO HOME!


¡MUERTE AL IMPERIALISMO YANQUI!


¡VIVA LA LUCHA DE LIBERACIÓN NACIONAL DEL PUEBLO VENEZOLANO!


Asociación Comunista

3 de enero

 

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Kommunisten@riseup.net!: Uttalande: Om USA:s krigshandlingar mot Venezuela

 

Bild från en småskalig manifestation i solidaritet med Venezuela den 3 januari.

Proletärer i alla länder, förena er!

Om USA:s krigshandlingar mot Venezuela

Alla reaktionärer är papperstigrar. Till det yttre är reaktionärerna skräckinjagande, men i verkligheten är de inte så starka. På lång sikt sett är det inte reaktionärerna utan folket som är de verkligt starka.”

– Mao Zedong – ”Samtal med den amerikanska korrespondenten Anna Louise Strong” (augusti 1946)

Yankee-imperialismen har, som konsekvens av dessa egna kris och nedgång, genomfört en desperat och feg attack mot den venezuelanska nationen. Således har den gjort det ännu tydligare för världens folk hur denna vedervärdiga stat inte hyser någon respekt för den gamla ordningens ”internationella rätt” då de bröt mot nästan varenda en av de internationella krigslagarna. De agerar som de gör, med sina mäktiga och avancerade vapen, inte för att de är starka utan för att de är svaga, då det huvudsakliga i krig inte är vapen utan folkets massor och dess vilja att kämpa!

För de vaksamma var dagens krigshandlingar gentemot Venezuela ett väntat nästa steg i raden av yankee-imperialismens aggressioner de senaste månaderna gentemot det venezuelanska folket. USA och Trump-regeringen har flyttat sina pjäser under hösten och många spekulerade korrekt att USA skulle inleda sin krigföring efter orkansäsongen som i Karibien vanligtvis är till slutet av november/början av december.

Det var redan i september som imperialisterna öppet uttryckte sig om vad de kallar för Operation Southern Spear. Denna kampanj har inneburit en rad krigsbrott mot det venezuelanska folket såsom kidnappning och stöld av fartyg, sprängning av civila båtar. Tidigare i december gav Trump också ett uttalande om att de hade genomfört sina första lyckade militära operationer (sprängningar) inne i Venezuela, ledda av CIA. Utöver det som kommit ut i media innebär detta förstås också åtskilda försök till attentat som blivit förhindrade.

Idag, den 3 januari, eskalerades situationen avsevärt mer av imperialisterna då de bombade huvudstaden Caracas och enligt vad som nu sägs vara kidnappningen av Nicholas Maduro och hans fru Cilia. Noterbara mål var flygbasen La Carlota, regementet i Catia La Mar, Parlamentsbyggnaden i Caracs, militärbasen Fuerte Tiuna och flygplatsen i El Hatillo. Vad visar detta om annat än att det inte går att ge efter åt imperialisterna som ständigt hungrar efter mer?

Vi kan inte undvika att påtala att Trump-regeringen ”konstigt” nog alltid lyckas pricka in sina impopulära beslut till dagar då den amerikanska börsen är stängd. På julafton bombade jänkarna Nigeria, attackerna på anläggningarna i Iran den 22 juni var på en söndag och de flesta av Trumps tullar har offentliggjorts på fredagar efter marknadernas stängning. Skulle det förvåna någon längre om det inom snar framtid kommer ut att stora delar av kongressledamöterna innan idag köpt andelar av företag som Haliburton eller Chevron – likt så många gånger förut?

Skådespel, desinformation och vilseledning

I linje med imperialisternas krigföring följer USA nu samma modus operandi som tidigare. I skrivande stund är det fortfarande oklart om USA och Delta Force lyckades med operationen att tillfångata Maduro men det är inte det essentiella. Imperialisterna och deras lakejer försöker att avskräcka folkens motståndsvilja genom sina spektakulära militäroperationer då det är det enda de kan komma med. Likt vi har sett Israel göra till exempel i sin aktion mot Hezbollah, med personsökare som sprängdes, försöker USA nu lamslå och inställa skräck – att det är meningslöst att kämpa tillbaka. Det har varit uttalat av krigsministern Pete Hegseth att USA:s militär ska tillbaka till denna typ av militäroperationer då han glorifierar och saknar den tid då yankee-imperialismen var på uppgång. Vi vet förstås att detta är långt från verkligheten – att krig inte vinns med cirkustricks. Det vi däremot kan dra lärdomar av är att detta bekräftar vikten av att skydda ledarskapet – framförallt genom att se till att ledarskapet alltid lever vidare och att andra kan ta upp kampen.

Det kommer under de kommande timmarna och dagarna att vara svårt att urskilja exakt vad som sker, särskilt i borgerlig media som imperialisterna kontrollerar. De kommer försöka att använda detta för att sprida sin desinformation i hopp om att öka oro och tvivel. Nedan kan vi ge två exempel som florerade bara inom den första timmen.

  • Inrikesminister Diosdado Cabello rapporterades död i attackerna. Detta stämde inte och Cabello kommenterade att ”detta är en attack mot den bolivarianska republiken Venezuela.” Han uppmanade istället folket att inte göra det lätt för den invaderande fienden.

  • Rapporter om att försvarsministern Vladimir Padrino López hade dödats i attackerna men även han gick ut med ett meddelande om att han var vid liv och uppmanade det venezuelanska folket att försvara sig.

Det bör även nämnas kort det hyckleri som kommer från jänkarnas munnar när de beskriver kriget som ett “krig mot drogerna”. Hela världens folk vet att den största knarkhandlaren i världen är yankee-imperialismen, organiserat av CIA.

Yankee-imperialismens vägskäl

Det är felaktigt att påstå att Venezuela är viktigt ett byte för yankee-imperialismen huvudsakligen på grund av dess oljeresurser. Även om detta självklart är en faktor, är den politiska och militära aspekterna de huvudsakliga.

Attacken är tvåfaldig och riktar sig mot två separata fiender i jänkarnas ögon. Den huvudsakliga, som resultat av huvudmotsättningen i världen (vilket utgjörs av motsättningen mellan imperialismen och de förtryckta nationerna), är folken i regionen, som blir för varje dag mer och mer stridslystna mot de imperialistiska bödlarna, och behöver således en större kontroll i regionen och klarar således inte av regimer som inte är samarbetsvilliga, med andra ord som har något eget att säga. Den andra spjutspetsen riktar sig huvudsakligen mot, som ett resultat av den interimperialistiska motsättningen om världsherraväldet, den kinesiska socialimperialismen som har sina händer i regionen och jänkarna vill således säkra sin egen bakgård.

Yankee-imperialismens plan, den så kallade ”nya försvarsstrukturen för västra halvklotet”, och den militära utplaceringen av yankee-imperialismens styrkor syftar till att försvara dess status som den enda hegemoniska imperialistiska supermakten i världen. Eftersom Latinamerika, som dess bakgård, är den strategiska basen för dess globala hegemoni, riktar yankee-imperialismen, som dess stora polis, in sig direkt på utvecklingen av de nydemokratiska revolutionerna på kontinenten.

Attacken mot Venezuela är ytterligare en milstolpe i USA:s strategi gentemot Kina samt i dess strategi för att försvara sin ställning som världens enda hegemoniska supermakt genom att säkra sin bakgård. Vi vet att de materiella lagarna nödgar USA att försöka omringa Kina och säkra sina positioner inför ett nytt imperialistiskt omfördelningskrig – det tredje världskriget. De har skyfflat över kostnaderna på Ukrainakriget på de europeiska staterna och hoppas att de kan lämna Ryssland till dessa lakejer samtidigt som de använder sig av sin lydstat Israel för att sparka åt alla håll i Mellanöstern. Detta i syfte för att kunna fokusera på att konsolidera sina positioner i Latinamerika och säkra tillgångar och nödvändig logistik för en kommande framtida konflikt. Dess strategi i regionen är att skapa en axel från Kanada i norr till Argentina i syd för att utöva kontroll. Då arbetar från dess egen kärna och nedåt, från Central till Sydamerika.

Vi ser också hur imperialisterna ökar sin militära närvaro i andra latinamerikanska länder av samma anledningar. Vi ser detta i yankee-imperialismens interventioner i flera länder såsom Colombia som med stor sannolikhet kommer att involveras i kriget, i Peru i ett desperat försök att krossa folkkriget, även i andra länder som Brasilien eller Ecuador där folkets motstånd växer sig starkare och starkare, dessutom i Mexiko i syfte att säkra sin närmaste gräns och som är en viktig del i dess militära axel eller i Argentina där de i verklighetens mest sanna ord köper valen. I länder som Panama och Ecuador försöker jänkarna avveckla alla former av formell självständighet och de facto försöker gå mot att förvandla halvkolonier till helkolonier.

Folkets motstånd

“Historien visar att krigen är uppdelade i tvenne slag: rättfärdiga och orättfärdiga. Alla krig, som tjänar framåtskridandet, är rättfärdiga och alla, som hindrar framåtskridandet, är orättfärdiga. Vi kommunister bekämpar alla orättfärdiga krig, som hindrar framåtskridandet, men vi bekämpar inte progressiva, rättfärdiga krig. Vi kommunister nöjer oss inte med att inte bekämpa rättfärdiga krig, vi deltar aktivt i dem. Vad orättfärdiga krig beträffar, är första världskriget, i vilket bägge sidorna kämpade för imperialistiska intressen, ett exempel. Därför bekämpade kommunisterna i hela världen beslutsamt detta krig. Sättet att bekämpa ett sådant krig är att göra allt som är möjligt för att förhindra det, innan det bryter ut, och, sedan det väl brutit ut, att närhelst det är möjligt bekämpa kriget med krig, och bekämpa orättfärdigt krig med rättfärdigt krig.”

Mao Zedong – ”Om långvarigt krig” (maj 1938)

“Folk världen över diskuterar nu huruvida ett tredje världskrig kommer att bryta ut. Även i denna fråga måste vi vara psykologiskt förberedda och företa en del analyser. Vi är bestämt för fred och mot krig. Men om imperialisterna prompt yrkar på att utlösa ännu ett krig, bör vi inte frukta det. Vår inställning till denna fråga är densamma som vår inställning till vilken störning som helst: för det första är vi emot den; för det andra är vi inte rädda för den.”

– Mao Zedong – ”Om den rätta behandlingen av motsättningarna inom folket” (27 februari 1957)

Yankee-imperialismen är världsfolkens fiende nummer ett! Varhelst den rör sig möter den motstånd. Det latinamerikanska folket är inte ovana att möta denna best på slagfältet. Inte ens bland de byråkratiska regimerna i området får de ett helhjärtat stöd då de bara förvärrar dess egna kriser och erbjuder de inga lösningar. Här blir det tydligt hur ett nationellt befrielsekrig står på dagordningen av vilket folken i hela världen kommer visa sin solidaritet.

Men, vi får inte falla in illusioner om vilka  det är som är kapabla att leda ett nationellt motstånd till seger. Både byråkratbourgeoisien och kompradorbourgeoisien samt den nationella bourgeoisien är inte kapabla att leda det venezuelanska folket till fred. De har i sin natur och som intresse att sluta avtal med de imperialistiska makterna och därav förlänga dess existens och utsugning – allt på folket bekostnad – i utbyte mot lite kontantbetalning. Vi lyfter därav nödvändigheten av det proletära ledarskapet över det nationella befrielsekriget, som måste kämpa för att omvandla det till ett folkkrig, och kan således ena nationens alla krafter som kämpar mot imperialismen i motståndet mot inkräktaren. Detta proletära ledarskap måste förkroppsligas i rekonstitueringen av det Kommunistiska partiet vilket är ett parti, härdat i stål och klasskampens eldar, som helt och hållet står på både det venezuelanska och alla förtyckta folks sida, och skulle aldrig sälja ut motståndet till imperialismen.

Maoisterna i Venezuela måste således ställa sig i spetsen för massornas väpnade kamp och sträva efter att rikta den mot imperialismen, halvfeodalismen och den byråkratiska kapitalismen, och mitt i detta bilda eller rekonstituera sitt parti, för att omvandla denna väpnade kamp till ett folkkrig för att genomföra revolutionen för att genomföra den nydemokratiska revolutionen.

Yankee-imperialismen, fast i strategisk defensiv, har bara mött misslyckanden sedan det andra världskriget och har fastnat i både Mellanöstern och försvagats i resterande Asien, vilket de kommer göra även här. Denna gång i Venezuela och Latinamerika kommer den att skörda ännu värre nederlag och revolutionens lågor på kontinenten kommer att stiga och stärka den nya vågen av världsrevolutionen, som kommer konkretiseras i inledandet av fler folkkrig. Yankee-imperialismen är dömd till nederlag – folket är dömt att segra!

Vi kommer att följa utvecklingen nära och rapportera mer. Kommunistiska föreningen står bakom det venezuelanska folket i deras motstånd mot den alltmer trängda och vildsinta yankee-imperialismen! Vi fördömer helhjärtat och starkt alla aktioner från imperialismens bödlar och soldenärer och återbekräftar vårt löfte att göra allt i vår makt att en gång för alla svepa bort imperialismens från jordens yta!

YANKEE GO HOME!

DÖD ÅT YANKEE-IMPERIALISMEN!

LEVE DET VENEZUELANSKA FOLKETS NATIONELLA BEFRIELSEKAMP!

Kommunistiska Föreningen

3 januari

 

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Monday, January 5, 2026

eEL HERALDO ROJO: al Lectura recomendada Declaración de la LCI sobre Venezuela

Declaración de la LCI sobre Venezuela

A continuación compartimos una declaración de la Liga Comunista Internacional (LCI) que hemos encontrado publicada en la web temporal de CI-IC.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Fuera Yanquis de Venezuela y de América Latina!

¡El imperialismo es un tigre de papel!

La Liga Comunista Internacional condena con profundo odio de clase la agresión contra la nación Venezuela realizada por los imperialistas yanquis en este 3 de enero de 2026. La invasión y bombardeo del territorio venezolano, así como el secuestro ilegal del Presidente Nicolás Maduro por el Ejército de los Estados Unidos, es no solo una violación de su soberanía nacional, sino también un acto de guerra contra la nación venezolana en sus planes de dominación de América Latina. Ante la agresión imperialista a Venezuela, el creciente despliegue de sus fuerzas militares en el Caribe, hacemos un llamado al Movimiento Comunista Internacional, al movimiento antiimperialista internacional y a todo el proletariado y a los pueblos oprimidos del mundo a levantar un poderoso movimiento contra la agresión imperialista en Venezuela y en el mundo.

El despliegue militar de los Estados Unidos en el Caribe ya es el más grande de la historia de Estados Unidos desde la primera Guerra del Golfo (1990-1991)1. Estados Unidos está habilitando la base naval de los tiempos de la “Guerra Fría” Roosevelt Roads, en Puerto Rico. Un enorme despliegue de la IVª Flota con sus buques de guerra, efectivos, helicópteros, bombarderos B-52, incluyendo el portaaviones más grande del mundo. Estados Unidos ha atacado hasta el momento 22 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, asesinando extrajudicialmente más de 80 personas, violando abiertamente la soberanía nacional de Venezuela, Colombia y demás países de América Latina, y el llamado derecho internacional. Trump ha declarado cerco naval ilegal sobre el petroleo de Venezuela. Según el Instituto Militar Elcano, se trata de la primera campaña militar de una guerra de agresión a Venezuela. El 3 de enero, ha dado un paso adelante en su agresión a Venezuela con el bombardeo de la capital Caracas y otras partes del país y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro.

Remontándonos a la declaración de la doctrina Monroe en 1823, “América para los Americanos”, doctrina que los Estados Unidos formularon en la disputa con las potencias europeas por el derecho preferente de explotación y opresión de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, América Latina fue convertida en el patio trasero y sustento para el surgimiento de Estados Unidos como potencia imperialista a principios del siglo XX. El imperialismo impulsó un capitalismo burocrático, sustentado sobre el más rancio latifundio y relaciones de producción atrasadas, haciendo semicolonias de los países de América Latina, con independencia política formal, esto es, naciones sometidas a la maraña ideológica, política, económica y militar del imperialismo por más gobierno propio que tuvieran.

Al terminar el siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial, la llamada “Guerra Fría” y la caída del socialimperialismo soviético, Estados Unidos, gendarme contrarrevolucionario mundial, devino en superpotencia hegemónica única; y América Latina ha constituido en este proceso la base estratégica para el imperialismo yanqui, sobre la cual se sustenta para mantener su dominación mundial. En 1992, con la llamada “Iniciativa Bush para América Latina”, el imperialismo yanqui da a conocer los lineamientos para profundizar la integración política, económica y militar de América al servicio de consolidar la hegemonía yanqui por el mundo, y para combatir la revolución y cualquier movimiento que se le oponga o resista. Fueron varios planes que fueron aplicados como parte de este plan principal o estratégico, tal como el plan Puebla que llegó hasta Panamá y Colombia, el plan Colombia con el que se estableció un sistema de bases militares, entre otros planes que aplicó en medio de agudas contradicciones con las naciones oprimidas de la región y contradicciones de diverso grado con sus lacayos.

En la última década se ha producido una profundización sin precedentes de la crisis de descomposición del imperialismo yanqui; su hegemonía mundial está en declive y se agudiza la rapiña interimperialista por el re-reparto del mundo. Esto es lo que los sucesivos gobiernos de turno desde Obama caracterizan como la “nueva estrategia” de seguridad nacional, en la que se señala “que se abre una época de contienda entre grandes potencias”. En su más reciente estrategia de seguridad nacional (diciembre de 2025) pone a América Latina como foco, declara “El Corolario Trump ” a la Doctrina Monroe que permita el acceso de Estados Unidos a “activos clave”, “ubicaciones clave” y apoyo a la “cadena de suministros críticos”, mientras declara la necesidad de que América Latina se mantenga “libre de incursión extranjera hostil” y de tener gobiernos que cooperen en la lucha contra los “narco-terroristas” contra quienes permite la posibilidad de uso de “fuerza letal”.

Lo específico de este momento histórico es que la agudización de la agresión que estamos presenciando en el Caribe y América Latina, no se limita solo a este sometimiento inherente a los planes de los imperialistas para el saqueo y explotación de los países oprimidos. En este momento se trata particularmente de proseguir el cumplimiento de los planes hegemónicos del imperialismo yanqui trazados en los años 1990 para reforzar su estrategia de dominación, en el continente americano y además, ajustándolos al momento de declive de dicha hegemonía buscando proyectar sus posiciones la cuenca del Pacífico, y en sus preparativos de una tercera guerra mundial imperialista.

El imperialismo yanqui pretende con ello contraponerse al decaimiento de la ofensiva contrarrevolucionaria general que encabeza desde finales de los años 80 en convergencia con el revisionismo, pues esta no consiguió su siniestro propósito de aplastar las guerras populares y las guerras de liberación nacional. El decaimiento de esta ofensiva contrarrevolucionaria se evidencia en la brillante contraofensiva del Diluvio de Al-Aqsa, que socavó lo planes del imperialismo en la región, ademas de desmentir ante los ojos de los pueblos del mundo el mito de la invencibilidad del sionismo, el hijo pródigo del imperialismo yanqui. Sobre todo, el fracaso de la ofensiva contrarrevolucionaria general se evidencia en la persistencia de las gloriosas Guerras Populares de India, Turquía, Perú y Filipinas, habiendo enfrentado numerosos cercos de aniquilamiento y manteniendo en alto la bandera del marxismo-leninismo-maoísmo, el enemigo mortal del imperialismo y la reacción. Estados Unidos necesita hoy desesperadamente conjurar el levantamiento del movimiento antiimperialista y revolucionario en América.

Detrás de su retórica de “seguridad nacional” y de “enemigos desde adentro” se esconde el miedo a los pueblos, al levantamiento del mismo pueblo estadounidense, que ha demostrado su potencialidad revolucionaria en crecientes explosiones de lucha popular como las ocurridas por el asesinato de George Floyd en 2020, las combativas ocupaciones estudiantiles en defensa de Palestina y la revuelta contra las criminales políticas antimigratorias este año.

Los yanquis buscan normalizar el desplazamiento de una fuerza política económica y militar como parte de implantar un sistema de bases militares por el continente americano y poner los ejércitos de cada país cada vez más bajo el control y mando del Comando Sur de los Estados Unidos. Comienzan una nueva fase dentro de sus planes estratégicos en la pugna interimperialista por mantener la hegemonía, neutralizar la influencia de otras potencias imperialistas y para contener la rebelión de los pueblos oprimidos buscando conjurar la revolución. Es para servir más fielmente a estos planes estratégicos del imperialismo yanqui que el ultrareaccionaro de Trump viene escalando la agresión en América Latina.

La designación de carteles internacionales de drogas como terroristas, las declaraciones de estar en “guerra contra los carteles”, las acusaciones a los presidentes de Venezuela y Colombia de ser narcotraficantes, el chantaje constante a los gobiernos de la región por “descertificarlos” si no “cooperan en la lucha contra el narcotráfico”, son todos actos que se enmarcan dentro de un plan sistemático para preparar condiciones psicológicas, políticas y legales. Los imperialistas yanquis buscan con ello centralizar el Poder en forma absoluta en el Presidente -saltándose así la autorización y controles parlamentarios y judiciales-, resolver las pugnas internas entre las mafias de los Partidos Demócrata y Republicano y generar opinión pública en casa para dar paso a la siguiente fase de su guerra de agresión y en el marco del cumplimiento de sus planes estratégicos.

La agresión en lo inmediato apunta principalmente contra Venezuela. En esta fase, o primera campaña militar, se desarrolla como una acción para sitiar militarmente todo un país exigiendo su rendición incondicional para imponer un gobierno títere, usando un poder desproporcionadamente mayor para golpear militarmente a objetivos menores. Pero el objetivo de la agresión no es solamente derrocar a Maduro, es parte de la ofensiva más amplia en América Latina y el Caribe para avanzar con la ocupación. Es comparable al sistema montado por el imperialismo yanqui en el Medio Oriente Ampliado. En Irak, una vez que llevaron la guerra limitada contra Saddam “en defensa de Kuwait” por parte de Bush padre, nunca abandonaron la región. El imperialismo yanqui desató otras guerras de agresión hasta que montaron su sistema de bases con la llamada doctrina Obama: bases militares, un ejército con la función principal de “botas sobre el terreno”, su principal avanzada militar Israel, mercenarios de diferentes nacionalidades en Irak, Siria, Irán, etc, ejércitos lacayos árabes y el desplazamiento de sus fuerzas navales, aéreas y terrestres para dirigir y desarrollar guerras de agresión de diferentes tipos e intensidades. Venezuela no es el fin último, sino la justificación y la puerta de entrada.

Estados Unidos extendió la operación militar del Caribe al Pacífico y ya atacó a seis embarcaciones allí. Trump ha firmado -según su propia declaración- una autorización a la CIA de llevar a cabo operaciones encubiertas en países extranjeros que van, desde la recopilación clandestina de información, hasta el entrenamiento de fuerzas de la oposición y la realización de ataques letales.2 La principal consecuencia hasta ahora a sido la agresión abierta a Venezuela y el secuestro de su Presidente, Nicolás Maduro. No obstante, los ejercicios militares conjuntos del Comando Sur en Panamá y Brasil este año, la creciente militarización de la frontera con México, la propuesta del gobierno lacayo de Petro a los yanquis para conformar una ‘OTAN amazónica’, el combate de los gobiernos lacayos de la región al llamado crimen organizado y contra la minería ‘ilegal’, la criminalización de los migrantes en EEUU; todo ello hace parte del proceso de aplicación de la agresión y ocupación de América Latina. Después de que el pueblo ecuatoriano votó en contra de modificar la constitución que prohíbe el establecimiento de bases militares extranjeras en el país, Estados Unidos, pasando por encima de la constitución y del referéndum, con el apoyo del lacayo vendepatria de Noboa, comenzó el desplazamiento de tropas yanquis este 17 de diciembre a la base militar en Manta. Estados unidos también acaba de firmar un acuerdo de cooperación militar en Paraguay el cual implica también botas yanquis sobre terreno.

Para implementar esta nueva fase de agresión y ocupación, en medio también de la agudización de la rapiña imperialista, los yanquis necesitan tener una autoridad más absoluta sobre sus semicolonias y esferas de influencia, por lo que requieren atar en corto a sus mismos lacayos, reestructurar también los Estados de los países de América Latina profundizando su condición semicolonial. Necesitan frenar el avance de los acuerdos comerciales, económicos y políticos de China con los países de América Latina, y asegurarse que las semicolonias cada vez sean más y más sujetas al imperialismo yanqui. Por ello aumenta también la injerencia en la política de los asuntos internos de los países de la región, como ha sucedido con la defensa por Trump de Bolsonaro (extrema derecha de Brasil) y la intervención abierta en las elecciones en Honduras y en Argentina en noviembre, ofreciendo acceso a un canje de divisas de 20 mil millones de dólares para ayudar a calmar la crisis de cambio monetario de Argentina, supeditado a que el Partido de Milei venciera en las elecciones legislativas. Para los tiempos de guerra que se abren, necesita tener su base de apoyo con mayor centralización y control. Por ello, junto al mayor saqueo y desplazamiento de las botas militares a su base estratégica de su hegemonía mundial, necesariamente requieren abrir otro capítulo de mayor intervencionismo e injerencia sobre los gobiernos del continente.

No se trata de que ahora los gobiernos latinoamericanos estén alejándose de la tradicional política y economía servil a EEUU que han aplicado como lacayos durante el último siglo. A pesar de que haya vasallos declarados, y vasallos con una vacía retórica antiimperialista, todos vienen siendo serviles a las políticas yanquis. Así se revela por ejemplo con el llamado vendepatria de Petro a Maduro a ceder el poder para evitar una invasión yanqui o, como se ha revelado en noviembre pasado, cuando altos funcionarios venezolanos del gobierno de Maduro, en conversaciones que duraron meses con el gobierno de Trump, ofrecieron a los yanquis una participación mayoritaria en el petróleo venezolano, prometiendo otorgar contratos preferenciales a las empresas estadounidenses, invertir el flujo de las exportaciones petroleras venezolanas de China a Estados Unidos y recortar los contratos energéticos y mineros con empresas chinas, iraníes y rusas3. Ha sido la administración de Trump la que ha rechazado la oferta, pues le es útil usar a Venezuela como conejillo de indias y chivo expiatorio para adelantar su plan estratégico.

***

Los cañones del imperialismo yanqui apuntando contra la región y sus acciones de guerra son señal de su debilidad. La hegemonía del imperialismo yanqui está en declive, su ofensiva contrarrevolucionaria general decae y fracasa en su perverso intento de aplastar la revolución. Se encuentra en una profunda crisis económica y política que le respira en la nuca, y esto lo obliga a actuar con mayor agresividad. Es la señal del fracaso de su doctrina militar posterior a la Guerra Fría, en palabras del vicepresidente Vance: “luchamos en muchas guerras en los últimos 40 años, pero no hemos ganado ninguna”. Los momentos de crisis profunda del sistema imperialista acentúan las contradicciones interimperialistas y necesitan de la expansión de las guerras de agresión contra las naciones y pueblos oprimidos. Estados Unidos está acosado por contradicciones internas irreconciliables, vive un largo proceso de hundimiento y cada nueva medida para contraponerse a este declive agudiza sus contradicciones. ¡El imperialismo es un tigre de papel, debemos acabar con él!

Si los yanquis pretenden que los pueblos de América Latina guarden silencio mientras atacan a nuestros pueblos hermanos y ocupan nuestro territorio, ¡no han aprendido nada de la historia! Una agresión directa contra cualquier pueblo de América Latina avivará las llamas de la revolución de nueva democracia con el viento a favor de la movilización antiimperialista masiva en todo mundo, incluyendo dentro del mismo EEUU, como lo ha demostrado el movimiento en apoyo a Palestina.

La historia nos enseña que los pueblos que luchan por su libertad son imparables. El camino de la heroica resistencia nacional Palestina, es también el camino de América Latina. Una feroz resistencia que enfrenta a los mayores poderes militares de la tierra, y cuyo corazón de resistencia antiimperialista no solo sigue viva después de uno de los mayores genocidios de nuestros tiempos, sino late con más fuerza y se ha multiplicado por todos los rincones del globo. En lugar de cerrar el cerco sobre los pueblos oprimidos como imaginan, los imperialistas se verán cada vez más acorralados por las luchas antiimperialistas, las guerras de liberación nacional y las guerras populares.

El imperialismo se apoya en toda América Latina en sus agentes nativos, los terratenientes o grandes latifundistas y la gran burguesía lacaya para explotar al pueblo especialmente al campesinado, por ello es indispensable luchar contra la semifeudalidad y movilizar al campesinado para realizar la revolución indesligablemente de la lucha contra el imperialismo y el capitalismo burocrático.

Cuando el imperialismo invade y agrede a una nación oprimida, como está ocurriendo en Venezuela, se produce el cambio de la contradicción principal, y la tarea de los comunistas es luchar por la realización de un frente único nacional de resistencia antiimperialista contra la agresión exterior y unir todo pueblo y la nación, con la excepción de una minoría de traidores nacionales, contra la agresión externa para desarrollar una guerra de resistencia nacional contra la invasión.

La guerra de resistencia contra el imperialismo por liberación nacional forma parte de la revolución de nueva democracia y solo a través de la dirección del proletariado, a través de su Partido Comunista puede desarrollarla completamente para barrer las tres montañas: el imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad.

Los comunistas estamos llamados a dirigir la lucha contra la ocupación de América Latina, debemos ponernos a la cabeza y en la primera línea del combate antiimperialista para unir y dirigir al campo de los antiimperialistas revolucionarios. Debemos levantar un amplio movimiento antiimperialista de denuncia contra la agresión imperialista a Venezuela y toda América Latina a través de acciones. ¡Muerte al invasor!

Es crucial oponerse a la política entreguista y conciliadora de los gobiernos de turno en cada país; ante el peligro de capitulación, el proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía, burguesía nacional y otras fuerzas patrióticas deben persistir en la resistencia con el apoyo del proletariado y los pueblos del mundo.

Convocamos los pueblos y nación de Venezuela a unirse y levantarse contra la agresión imperialista, mediante lucha armada de resistencia nacional: ¡Muerte al invasor! ¡Fuera Yanquis de Venezuela!

Convocamos a todo proletariado y a los pueblos oprimidos de América Latina y del mundo, a unirse contra la agresión imperialista a Venezuela, a elevar la movilización antiimperialista través de acciones contra el imperialismo.

¡El imperialismo es un tigre papel!

¡Fuera yanquis de Venezuela y América Latina!

¡Proletariado y pueblos oprimidos de todo mundo, unamos para aplastar el imperialismo!

¡Los países luchan por su independencia, las naciones por su liberación y los pueblos por la revolución!

¡Pueblos de América Latina, levantémonos en un poderoso movimiento antiimperialista!

Liga Comunista Internacional,

3 de enero

1 Según un estudio del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS),

2 Washington Post.

3 New York Times. https://www.nytimes.com/2025/10/10/world/americas/maduro-venezuela-us-oil.html

THE RED HERALD: Declaration of the ICL on Venezuela

 

 

Declaration of the ICL on Venezuela

We hereby share a declaration of the International Communist League (ICL) that we found published in the temporary website of CI-IC.

Proletarians of all countries, unite!

Yankees, out of Venezuela and Latin America!

Imperialism is a paper tiger!

With deep class hatred, the International Communist League condemns the aggression against the Venezuelan nation carried out by the Yankee imperialists this January 3rd, 2026. The invasion and bombardment of the Venezuelanterritory, as well as the illegal kidnappingof President Nicolás Maduro by the Army of the United States is not only a violation of their national sovereignty but also an act of war against the Venezuelan nation in their plans of dominating Latin America. In the face of imperialist aggression against Venezuela, the increasing deployment of their military forces in the Caribbean, we make a call to the whole International Communist Movement, the international anti-imperialist movement, and all the proletariat and oppressed peoples of the world to raise in a powerful movement against the imperialist aggression in Venezuela and in the world.

The United States military deployment in the Caribbean is already the largest in the history of the United States since the first Gulf War (1990-1991)1. The United States is reactivating the naval base Roosevelt Roads from the times of the “Cold War”, in Puerto Rico. A huge deployment of the Fourth Fleet with its warships, troops, B-52 bomber helicopters, including the world’s largest aircraft carrier. The United States has so far attacked 22 vessels in the Caribbean and the Pacific, extrajudicially killing more than 80 people, openly violating the national sovereignty of Venezuela, Colombia, and other Latin American countries, as well as international law. Trump has declared an illegal naval blockade on Venezuela’s oil. According to Elcano Military Institute, this is the first military campaign in a war of aggression against Venezuela. On January 3rd, they have taken a step further in their aggression to Venezuela with the bombardment of the capital city Caracas as well as other parts of the country, and the kidnapping of the President Nicolás Maduro.

Going back to the declaration of the Monroe Doctrine in 1823, “America for Americans,” a doctrine that the United States formulated in its dispute with the European powers over the preferential right to exploit and oppress South America, Central America, and the Caribbean, Latin America was turned into the backyard and sustenance for the emergence of the United States as an imperialist power in the early 20th Century. Imperialism promoted bureaucratic capitalism, based on the most rancid latifundium and backward production relations, turning the countries in Latin America into semi-colonies with formal political independence, that is, nations subject to the ideological, political, economic, and military tangle of imperialism, no matter how much self-government they had.

At the end of the 20th Century, after World War II, the so-called “Cold War” and the fall of Soviet social-imperialism, the United States, the world counterrevolutionary gendarme, became the sole hegemonic superpower; and Latin America has become the strategic base for Yankee imperialism in this process, on which it relies to maintain its world domination. In 1992, with the so-called “Bush Initiative for Latin America,” Yankee imperialism unveiled guidelines for deepening the political, economic, and military integration of the Americas serving to consolidate Yankee hegemony throughout the world and to combat the revolution and any movement that opposes or resists it. Several plans have been implemented as part of this major or strategic plan, such as the Puebla Plan, which reached Panama and Colombia, and the Colombia Plan, which established a system of military bases, among other plans that were implemented amid sharp contradictions with the oppressed nations of the region and contradictions of varying degrees with its lackeys.

The last decade has seen an unprecedented deepening of the crisis of decomposition of Yankee imperialism; its world hegemony is in decline and the inter-imperialist plunder for the re-partition of the world is intensifying. This is what successive administrations since Obama have characterized as the “new strategy” of national security, which states that “an era of contention between great powers is beginning.” In its most recent national security strategy (December 2025), it focuses on Latin America, declaring “The Trump Corollary” to the Monroe Doctrine, which allows the United States access to “key assets”, “key locations” and support for “critical supply chains,” while declaring the need for Latin America to remain “free from hostile foreign incursion” and to have governments that cooperate in the fight against “narco-terrorists,” against whom it defines the possibility of using “lethal force.”

The specificity of this historic moment is that the intensification of aggression we are witnessing in the Caribbean and Latin America is not limited to this subjugation inherent in the imperialists’ plans for the plunder and exploitation of oppressed countries. In this moment it is particularly about continuing to fulfill the hegemonic plans of Yankee imperialism drawn up in the 1990s to reinforce its strategy of domination, in the American continent, but also adjusting them to the moment of decline of that hegemony and the unprecedented deepening of the economic, political, and military crisis in which it finds itself, seeking to advance its positions in its projection into the Pacific and in its preparations for a third imperialist world war.

Yankee imperialism also seeks to counteract the decline of the general counterrevolutionary offensive it has led since the late 1980s in convergence with revisionism, as this offensive failed to achieve its sinister goal of crushing the people’s wars and national liberation wars. The decline of this counterrevolutionary offensive becomes evident with the brilliant counter-offensive of Al-Aqsa Flood, which has undermined the plans of imperialism to the region, in addition to unmask the myth of invincibility of Zionism, the prodigy son of Yankee imperialism, before the eyes of the peoples of the world. Above all, the failure of the general counterrevolutionary offensive is evident in the persistence of the glorious People’s Wars in India, Turkey, Peru, and the Philippines, which have faced numerous encirclement aimed at annihilation and have kept high the banner of Marxism-Leninism-Maoism, the mortal enemy of imperialism and reaction. Today, the United States desperately needs to ward off the rise of the anti-imperialist movement and revolutionaries in America.

Behind its rhetoric of “national security” and “enemies from within” lies the fear of the peoples, of the uprising of the United States people themselves, who have demonstrated their revolutionary potential in growing explosions of popular struggle such as those that occurred following the murder of George Floyd in 2020, the combative pro-Palestinian student occupations, and the revolt against criminal anti-immigration policies this year.

The Yankees seek to normalize the displacement of a political, economic, and military force as part of implementing a system of military bases throughout the American continent and placing the armies of each country increasingly under the control and command of the United States Southern Command. They are beginning a new phase in their strategic plans in the inter-imperialist contend to maintain hegemony, to neutralize the influence of other imperialist powers and to detain the rebellion of the oppressed peoples aiming to ward off revolution. It is in order to serve these strategic plans of Yankee imperialism more faithfully that the ultra-reactionary Trump is escalating the aggression in Latin America.

The designation of international drug cartels as terrorists, declarations of being at “war against the cartels,” accusations that the presidents of Venezuela and Colombia are drug traffickers, and constant blackmail of governments in the region by threatening to “decertify” them if they do not “cooperate in the fight against drug trafficking” are all acts that are part of a systematic plan to prepare psychological, political, and legal conditions. The Yankee imperialists seek with that to centralize absolute power in the president—thus bypassing parliamentary and judicial authorization and controls— to resolve internal struggles between the Democratic and Republican Party mafias, and to generate public opinion at home to give way to the next phase of their war of aggression and in the context of fulfilling their strategic plans.

The immediate aggression is mainly directed against Venezuela. In this phase, or first military campaign, it is being carried out as an action to militarily besiege an entire country, demanding its unconditional surrender in order to impose a puppet government, using disproportionately greater power to militarily strike minor targets. But the objective of the aggression is not solely to overthrow Maduro; it is part of a broader offensive in Latin America and the Caribbean to advance in the occupation of Latin America. It is comparable to the system set up by Yankee imperialism in the Greater Middle East. In Iraq, once they waged the limited war against Saddam “in defense of Kuwait” by Bush father, they never left the region. Yankee imperialism has unleashed other wars of aggression until they set up their system of bases with the so-called Obama doctrine: military bases, an army with the main function of having “boots on the ground,” a Yankee aircraft carrier in the desert (Israel), mercenaries of different nationalities in Iraq, Syria, Iran, etc., Arab lackey armies, and the deployment of their naval, air, and ground forces to direct and wage wars of aggression of different types and intensities. Venezuela is not the ultimate goal, but rather the justification and the gateway.

The United States has extended its military operation from the Caribbean to the Pacific and has already attacked six ships there. Trump has signed—according to his own statement—an authorization for the CIA to carry out covert operations in foreign countries, ranging from clandestine information gathering to training opposition forces and carrying out lethal attacks.2 The main consequence until now has been the open aggression to Venezuela and the kidnap of its President, Nicolás Maduro. Even though, the joint military exercises of the Southern Command in Panama and Brazil this year, the growing militarization of the border with Mexico, the proposal by Petro’s lackey government to the Yankees to form an “Amazonian NATO,” the fight by the lackey governments of the region against so-called organized crime and “illegal” mining, the criminalization of migrants in the US; all of this is part of the process of aggression and occupation of Latin America. After the Ecuadorian people voted against amending the constitution that prohibits the establishment of foreign military bases in the country, the United States, ignoring the constitution and the referendum, with the support of the traitorous lackey Noboa, began the deployment of Yankee troops on December 17 to the military base in Manta. The United States has also just signed a military cooperation agreement in Paraguay, which also involves Yankee boots on the ground.

To implement this new phase of aggression and occupation, amid intensifying imperialist plunder, the Yankees need to have more absolute authority over their semi-colonies and spheres of influence. To do so, they need to tighten the reins on their own lackeys and restructure the States of Latin American countries, deepening their semi-colonial status. They need to slow down the progress of China’s commercial, economic, and political agreements with Latin American countries and ensure that the semi-colonies become increasingly subject to Yankee imperialism. This is why interference in the internal affairs of the countries of the region is also increasing, as has happened with Trump’s defense of Bolsonaro (Brazil’s far right) and open intervention in the elections in Honduras and Argentina in November, offering access to a $20 billion currency swap to help calm Argentina’s currency crisis, contingent on Milei’s party winning the legislative elections. For the times of war that are opening, it needs to have its base area more centralized and controlled. Therefore, along with greater plundering and the deployment of military boots to the strategic base of its world hegemony, it is necessarily demanded to open another chapter of greater interventionism and interference in the governments of the continent.

It is not that Latin American governments are now moving away from the traditional policy and economy of servility to the USA that they have applied as lackeys over the last century. Despite the fact that there are declared vassals, and vassals with empty anti-imperialist rhetoric, they all continue to serve Yankee policies. This is revealed, for example, by Petro’s call for Maduro to sell out his country and cede power to avoid a Yankee invasion or, as it was revealed last November, when senior Venezuelan officials from Maduro’s government, in talks that lasted months with the Trump administration, offered the Yankees a majority stake in Venezuelan oil, promising to grant preferential contracts to US companies, to reverse the flow of Venezuelan oil exports from China to the United States, and to cut energy and mining contracts with Chinese, Iranian, and Russian companies3. It was the Trump administration that rejected the offer, as it is useful to use Venezuela as a guinea pig and scapegoat to advance its strategic plan.

***

The cannons of Yankee imperialism pointed against the region and its actions are signs of its weakness. The hegemony of Yankee imperialism is in decline, its general counterrevolutionary offensive is faltering, and its perverse attempt to crush the revolution is failing. It is in a deep economic and political crisis that is breathing down its neck, forcing it to act more aggressively. This is a sign of the failure of its post-Cold War military doctrine. In the words of Vice President Vance: “We have fought many wars in the last 40 years, but we have not won any.” Moments of deep crisis in the imperialist system accentuate inter-imperialist contradictions and require the expansion of wars of aggression against oppressed nations and peoples. The United States is beset by irreconcilable internal contradictions, is undergoing a long process of decline, and each new measure to counter this decline sharpens its contradictions. Imperialism is a paper tiger, we must finish it off!

If the Yankees expect the peoples of Latin America to remain silent while they attack our brother peoples and occupy Latin American territory, this would fan the flames of the new democratic revolution with the tailwind of massive anti-imperialist mobilization worldwide including within the United States itself, as the movement in support of Palestine has shown.

History teaches us that peoples fighting for their freedom are unstoppable. The path of heroic Palestinian national resistance is also the path of Latin America. A fierce resistance that confronts the greatest military powers on earth, and whose heart of anti-imperialist resistance not only remains alive after one of the greatest genocides of our times, but beats stronger and has multiplied in every corner of the globe. Instead of encircling on oppressed peoples as they imagine, the imperialists will find themselves increasingly cornered by anti-imperialist struggles, national liberation wars, and people’s wars.

Imperialism relies throughout Latin America on its native agents, the big landlords or latifundium and the lackey big bourgeoisie, to exploit the people, especially the peasantry. It is therefore essential to fight against semi-feudalism and mobilize the peasantry to carry out the revolution inseparably from the struggle against imperialism and bureaucratic capitalism.

When imperialism invades and attacks an oppressed nation, like what is happening in Venezuela, there is a change in the principal contradiction and the task of the communists is to struggle for the formation of a national united front of anti-imperialist resistance against the foreign aggression and to unite all the people and nation, with the exception of a minority of national-traitors, against the foreign aggression to develop a national resistance war against the invasion.

The war of resistance against imperialism for national liberation is part of the new democratic revolution and only through the leadership of the proletariat, through its Communist Party, is it possible to fully unfold it to sweep away the three mountains: imperialism, bureaucratic capitalism and semi-feudalism.

We communists are being called to lead the struggle against the occupation of Latin America, we must put ourselves at the forefront and the first rows of anti-imperialist combat to unite and lead the camp of the revolutionary anti-imperialists. We must raise a broad anti-imperialist movement to denounce the imperialist aggression to Venezuela and all Latin America through actions. Death to the invader!

It is crucial to oppose the submissive and conciliatory policies of the governments in power in each country. In the face of the danger of capitulation, the proletariat, the peasantry, the petty bourgeoisie, the national bourgeoisie, and other patriotic forces must persist in their resistance with the support of the proletariat and the peoples of the world.

We call the peoples and nation of Venezuela to unite and to rise against the imperialist aggression, through armed struggle of national resistance: Death to the invader! Yankees out of Venezuela!

We call the whole proletariat and oppressed peoples of Latin America and the world to unite against the imperialist aggression to Venezuela, to increase the anti-imperialist mobilization through actions against imperialism.

Imperialism is a paper tiger!

Yankees, out of Venezuela and Latin America!

Proletariat and oppressed peoples of the world, unite to smash imperialism!

Countries fight for independence, nations fight for liberation and the peoples fight for revolution!

Peoples of Latin America, let us rise in a powerful anti-imperialist movement!

International Communist League

January 3rd

1 According to a study by the Center for Strategic and International Studies (CSIS),

2 Washington Post.

3 New York Times. https://www.nytimes.com/2025/10/10/world/americas/maduro-venezuela-us-oil.html

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(Update) MPP: STATEMENT - AGAINST THE WAR OF YANKEE IMPERIALIST AGGRESSION TO VENEZUELA

 

Proletarians of all countries, unite!



STATEMENT

- AGAINST THE WAR OF YANKEE IMPERIALIST AGGRESSION TO VENEZUELA -

 

Yankees out of Venezuela and Latin America!



The genocidal Trump government has ordered an attack by the United States on Venezuela, this morning of January 3, 2026. And international newspapers report:

The US captures Maduro and will try him for narcoterrorism.

Trump assures that he is now deciding the future of Venezuela after the fall of Maduro | The Venezuelan leader and his wife are on a military ship and will be taken to New York to be tried for drug and arms trafficking,"

The above clearly shows that Yankee imperialism led by the Trump government has moved on to the second part of its military campaign in its war of aggression against Venezuela, concretized within it as a "special operation", which demands a new statement on our part.

We start by taking a stand for the people of Venezuela and Latin America, who are part of the immense mass of oppressed nations, nations in formation, which are the basis of the world proletarian revolution.

We condemn, reject and mark with fire the direct intervention of Yankee imperialism through its war of aggression against Venezuela, as part of aggression against all our countries, thus moving from threats and political, economic measures, etc. to the use of its military force against an oppressed (semi-colonial) nation in its condition of sole hegemonic imperialist superpower, global counterrevolutionary gendarme and main enemy of the peoples of the world.

Yankee imperialism resorts to this new war of aggression to apply its political, economic and military plans in what they call the “Western Hemisphere”, see their New National Security Strategy. Thus, in the application of their plans in Latin America, “their backyard” and strategic basis for their world domination, they focus at this moment in their development on the government of President Maduro of Venezuela, arguing as “causas bellium” the unsustainable accusation of a “naco-terrorist” government, thereby seeking to justify their aggression contrary to all norms of international law and their own Constitution and internal laws.

We express the need to sweep Yankee imperialism and other imperialists and the entire world reaction from the face of the earth through the people's war.

The proletariat of Venezuela is presented with a great opportunity to reconstitute its CP, since it is a necessity, the proletariat of this country represented by its vanguard has to strive to lead the armed struggle to oppose the military intervention of Yankee imperialism and denounce, combat and conjure the tendency towards capitulation and national betrayal of the representatives and parties of the big bourgeoisie (of both factions) and the landowners.

The Maoist revolutionaries in Venezuela must put themselves at the head of the armed struggle of the masses and strive to direct it against imperialism, semi-feudality and bureaucratic capitalism and, in the midst of it, constitute or reconstitute their party, to transform this armed struggle into a popular war to make the revolution. The proletariat, represented by its PC, must initiate and develop the people's war to make the new democratic revolution.

Yankee imperialism is going through a serious crisis as an expression of its own collapse and destruction, which is why it is also clear that it intends to take advantage of the situation in Venezuela to establish order internally and gain positions abroad, which is why they are fueling the conflict.

The Trump government is a failed government and has mid-term elections in sight, which is why these measures with great internal impact seek to win elections. In addition, they seek to impose a puppet government in Venezuela under the sign of the US Republican Party, and to have governments in other Latin American countries that are more subservient to the demands of the Trump administration.

This war of aggression also expresses the collusion and struggle between Yankee imperialism, the sole hegemonic superpower (the big dog), and the atomic superpower Russia (the thin dog), China and other powers. In this situation, the collusion is expressed as the main one, but the struggle underlies and is expressed. It is instructive to review the pronouncements of the various foreign ministries of the imperialist countries in this regard.

We raise the slogan of support for the Venezuelan people, it is good, we have to spread it; This war of imperialist aggression and the kidnapping of President Maduro of Venezuela is an arrogant and shameless aggression against an oppressed country. The Yankee imperialists after the Second World War have taken the place of the German, Japanese and Italian fascists, Therefore, with the military invasion, Yankee imperialism devastates towns and acts as a gendarme; Yankee imperialism must be called the great counterrevolutionary gendarme and main enemy of the people of the world because it is.

We well know that with such powerful and highly sophisticated war material, Yankee imperialism has only met with failures since after the Second World War and is bogged down in the Expanded Middle East. This time in Venezuela and Latin America it will reap even worse defeats and the flames of revolution in our continent will rise and strengthen the path of the invincible people's war. The proletariat and people of Latin America, as part of the world revolution, are destined to play an increasingly greater role in the sweeping away of imperialism.

We are in favor of the fact that the weapon is not the main thing, the question is what idea arms the arm, ideology is a weapon of victory, this is also what Lenin taught us and it comes from Marx; We have, therefore, a strict Marxist-Leninist-Maoist position, Gonzalo thought.

It is fair and necessary to support the Venezuelan people and we must mobilize the masses against the plans of Yankee imperialism, against the war of imperialist aggression against Venezuela with the slogan Yankees go home! 

Yankees out of Venezuela and Latin America! 

Let's support the Venezuelan people!

Long live the popular war in Peru! 

 

PERU PEOPLE’S MOVEMENT 

January, 03, 2026






(Actualizaqción) MPP: PRONUNCIAMIENTO - CONTRA LA GUERRA DE AGRESIÓN IMPERIALISTA YANQUI A VENEZUELA-

 

 

¡Proletarios de todos los países, uníos!



 PRONUNCIAMIENTO

- CONTRA LA GUERRA DE AGRESIÓN IMPERIALISTA YANQUI A VENEZUELA-


¡Fuera yanquis de Venezuela y América Latina!


El gobierno de genocida Trump ha ordenado ataque de Estados Unidos a Venezuela, esta madrugada del 03 de enero de 2026. Y los diarios internacionales informan:

EE UU captura a Maduro y lo juzgará por narcoterrorismo.

Trump asegura que está decidiendo ahora el futuro de Venezuela tras la caída de Maduro | El líder venezolano y su esposa se encuentran en un buque militar y serán llevados a Nueva York para ser juzgados por tráfico de drogas y de armas,“


Lo anterior muestra claramente que el imperialismo yanqui encabezado por el gobierno de Trump ha pasado a la segunda parte de su campaña militar en su guerra de agresión contra Venezuela, concretada dentro de ésta como una “operación especial” , lo que demanda un nuevo pronunciamiento de nuestra parte.

Partimos por tomar posición por el pueblo de Venezuela y de América Latina, que forma parte de la inmensa masa de las naciones oprimidas, naciones en formación, que son base de de la revolución proletaria mundial.

Condenamos, rechazamos y marcamos a fuego la intervención directa del imperialismo yanqui mediante su guerra de agresión contra Venezuela, como parte de agresión contra todos nuestros países, pasando así de las amenazas y de las medidas política, económica, etc al uso de su fuerza militar contra una nación oprimida (semicolonial) en su condición de superpotencia imperialista hegemónica única, gendarme contrarrevolucionario mundial y enemigo principal de los pueblos del mundo.


El imperialismo yanqui recurre a esta nueva guerra de agresión para aplicar sus planes políticos, económicos y militares en el llamado por ellos “Hemisferio Occidental”, ver su Nueva Estrategia de Seguridad Nacional. Así, en la aplicación de sus planes en América Latina, “su patrio trasero” y base estratégica para su dominio mundial, centran en este momento de su desarrollo, en el gobierno del presidente Maduro de Venezuela, arguyendo como “causas bellium” la insostenible acusación de gobierno “nacoterrorista”, con ello buscan justificar su agresión contraria a todas las normas de derecho internacional y a su propia Constitución y leyes internas.

Expresamos la necesidad de barrer de la fas de la tierra mediante la guerra popular al imperialismo yanqui y demás imperialistas y a toda la reacción mundial,

Al proletariado de Venezuela se le presenta una gran oportunidad de reconstituir su PC, pues es una necesidad, el proletariado de este país representado por su vanguardia tiene que pugnar por dirigir la lucha armada para oponerse a la intervención militar del imperialismo yanqui y denunciar, combatir y conjurar la tendencia a la capitulación y traición nacional de los representantes y partidos de la gran burguesía (de ambas facciones) y los terratenientes.

Los revolucionarios maoístas en Venezuela deben ponerse a la cabeza de la lucha armada de las masas y bregar por dirigirla contra el imperialismo, la semifeudalidad y el capitalismo burocrático y, en medio de ella, constituir o reconstituir su partido, para transformar esta lucha armada en guerra popular para hacer la revolución. El proletariado representado por su PC, debe iniciar y desarrollar la guerra popular para hacer la revolución de nueva democracia.

El imperialismo yanqui atraviesa una grave crisis como expresión de su propio hundimiento y barrimiento en que se encuentra, por eso es también claro que pretende aprovechar la situación en Venezuela para poner orden internamente y ganar posiciones en el exterior por eso atizan el conflicto.

El gobierno de Trump es un gobierno fracasado y tiene elecciones de medio período a la vista por lo cual estas medidas de gran impacto interno buscan ganar elecciones. Ademá, buscan imponer un gobierno títere en Venezuela bajo el signo del Partido Republicano de los EEUU , en su caso, buscan que el gobierno de Maduro deje paso a un gobierno títere y tener gobiernos, en los demás países de América Latina, que se sometan más a los requerimientos del gobierno de Trump.

Esta guerra de agresión también expresa la colusión y pugna entre el imperialismo yanqui, la superpotencia hegemónica única ( el perro gordo), y la superpotencia atómica Rusia (el perro flaco), China y demás potencias, en esta situación la colusión se expresa como principal, pero subyace y se expresa la pugna. Es aleccionador repasar al respecto los pronunciamientos de las diversas cancillerías de los países imperialistas.

Enarbolamos la consigna de apoyo al pueblo venezolano es buena, tenemos que difundirla; esta guerra de agresión imperialista y el secuestro del presidente Maduro de Venezuela es una agresión prepotente y desvergonzada contra un país oprimido. Los imperialistas yanquis después de la Segunda Guerra Mundial han pasado a ocupar el lugar de los fascistas alemanes, japoneses e italianos, por lo que con la invasión militar, el imperialismo yanqui arrasa pueblos y actúa como gendarme; al imperialismo yanqui hay que llamarle gran gendarme contrarrevolucionario y enemigo principal de los pueblos del mundo pues lo es.

Bien sabemos, que con tan poderoso y altamente sofisticado material bélico el imperialismo yanqui sólo ha conquistado fracasos desde después de la Segunda Guerra Mundial y se encuentra empantanado en el Medio Oriente Ampliado. Esta vez en Venezuela y América Latina cosechará aún peores derrotas y las llamas de la revolución en nuestro continente se alzarán y potenciaran el camino de la invencible guerra popular. El proletariado y los pueblos de América Latina, como parte de la revolución mundial, están destinado a jugar un papel cada vez mayor en el barrimiento del imperialismo.

Somos partidarios de que el arma no es lo principal, la cuestión es qué idea arma el brazo, la ideología es arma de victoria, así nos lo enseñó también Lenin y viene desde Marx; nosotros tenemos, pues, una estricta posición marxista-leninista-maoísta, pensamiento Gonzalo.

Es justo y necesario apoyar al pueblo venezolano y hay que movilizar a las masas contra los planes del imperialismo yanqui, contra la guerra deagrsión imperialista contra Venezuel con la consigna ¡Yanquis go home!

¡Fuera yanquis de Venezuela y América Latina!

¡Apoyemos al pueblo venezolano!

¡Viva la guerra popular en el Perú!

Movimiento Popular Perú

Enero, 03 de 202