Saturday, March 28, 2026

SERVIR AL PUEBLO ESPANA: Limitar el antiimperialismo al rechazo a la OTAN y a la guerra imperialista es un antiimperialismo incompleto

 Los cc de Servir al Pueblo han publicamos este ariculo muy importante por lo que lo reproducimos en nuestro blog para su estudio.

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Limitar el antiimperialismo al rechazo a la OTAN y a la guerra imperialista es un antiimperialismo incompleto

Publicamos este artículo que hemos recibido en el correo electrónico, y consideramos que sirve al debate para la unidad de los antiimperialistas.

Misiones imperialistas del ejército reaccionario. Fuente: Ministerio de Exteriores.

Reducir el antiimperialismo al rechazo a las alianzas imperialistas (como la OTAN) y de las guerras de agresión imperialista es un antiimperialismo incompleto, un antiimperialismo estrecho propio de una comprensión igualmente estrecha de lo que es el imperialismo.

El imperialismo es la fase superior del capitalismo, cuando el capitalismo premonopolista o librecambista se transforma en capitalismo monopolista. Esta fase se caracteriza por el dominio de los monopolios (acuerdos entre grandes capitalistas que se unen para acordar precios, producción y repartirse el mercado) sobre todas las facetas de la sociedad. El Estado burgués, que representaba a toda la clase burguesa, se convierte en un Estado burgués imperialista, que ahora representa a los monopolios, a la gran burguesía imperialista. Hoy, el mayor instrumento político del imperialismo español es el Estado imperialista español, una dictadura de los monopolios, una dictadura de los grandes capitalistas contra el proletariado y las masas populares.

Tras conquistar el mercado interno (nacional), los monopolios se lanzan a la conquistan del mercado externo (internacional). Los monopolios, en colusión y pugna a través de sus instrumentos políticos (los Estados), se reparten el botín mundial: los pueblos y naciones oprimidas del tercer mundo. Las guerras de agresión imperialista contra las naciones oprimidas y las guerras mundiales imperialistas son la expresión política de este reparto del botín.

Con la explotación del tercer mundo, los imperialistas obtienen tal cantidad de beneficios extra (superganancias) que utilizan una parte de él para sobornar a la parte superior del proletariado. Con este soborno nace la aristocracia obrera, una burguesía dentro del proletariado, que son auténticos parásitos del proletariado internacional y los pueblos del mundo. Las superganancias monopolistas son la base económica del oportunismo, y la aristocracia obrera, su base social. La aristocracia obrera (la burocracia sindical, la estructura de partidos políticos socialdemócratas, las capas acomodadas, etc…) vive a costa de los miles de millones de pobres que el imperialismo explota en todo el mundo. Esa capa de parásitos propaga la paz social, legitima la democracia burguesa y, en última instancia, defiende al Estado imperialista español.

Para tener un antiimperialismo completo no basta luchar contra las guerras de agresión imperialista. Hay que luchar contra el imperialismo dentro de nuestras propias fronteras, y eso significa politizar, organizar y movilizar a las masas contra el oportunismo. Debemos explicar que la ruptura con el oportunismo no es solo inevitable, sino necesaria.

Quién defienda que el proletariado no está listo para descubrir la «amarga verdad» de que el estado de bienestar1 en el que vive se sostiene más por la explotación del tercer mundo, que por la lucha sindical de las últimas décadas, es alguien que no confía en las masas y que tiene mucho chovinismo imperialista interiorizado. El proletariado está más que preparado para descubrir esta «amarga verdad» , esencialmente porque su vida ya es lo suficientemente dura. El proletariado no quiere migajas, sino el poder político.

“Del «partido obrero burgués» de las viejas tradeuniones, de la minoría privilegiada, distingue Engels la «masa inferior» , la verdadera mayoría’ y apela a ella, que no está contaminada de «respetabilidad burguesa». ¡Ese es el quid de la táctica marxista!

Ni nosotros ni nadie puede calcular exactamente qué parte del proletariado es la que sigue y seguirá a los socialchovinistas y oportunistas. Sólo la lucha lo pondrá de manifiesto, sólo la revolución socialista lo decidirá definitivamente. Pero lo que sí sabemos con certeza es que los «defensores de ila patria» en la guerra imperialista sólo representan una minoría. Y por esto, si queremos seguir siendo socialistas, nuestro deber es ir más abajo y más a lo hondo, a las verdaderas masas: en ello está el sentido de la lucha contra el oportunismo y todo el contenido de esta lucha. Poniendo al descubierto que los oportunistas y los socialchovinistas traicionan y venden de hecho los intereses de las masas, que defienden privilegios pasajeros de una minoría obrera, que extienden ideas e influencias burguesas, que, en realidad, son aliados y agentes de la burguesía, de este modo enseñamos a las masas a comprender cuáles son sus verdaderos intereses políticos, a luchar por el socialismo y por la revolución, a través de todas las largas y penosas peripecias de las guerras imperialistas y de los armisticios imperialistas.

La única línea marxista en el movimiento obrero mundial consiste en explicar a las masas que la escisión con el oportunismo es inevitable e imprescindible, en educarlas para la revolución en una lucha despiadada contra él, en aprovechar la experiencia de la guerra para desenmascarar todas las infamias de la política obrera liberal-nacionalista, y no para encubrirlas»

(El imperialismo y la escisión del socialismo, Lenin, 1916)

Notas al pie

  1. Aunque cada vez más desmantelado, el «Estado de bienestar» sigue siendo notoriamente más grande que en las naciones oprimidas del tercer mundo ↩︎