Declaración por el 132º aniversario del natalicio del Presidente Mao Tse-tung y por el 3º aniversario de la LCI
A continuación compartimos la declaración de la Liga Comunista Internacional encontrada en la página web temporal de CI-IC.
¡Proletarios de todos los países, uníos!
El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel: Unidos bajo el maoísmo y con acciones abramos una nueva aurora.
Celebramos un aniversario más del nacimiento del Presidente Mao Tse-tung, El Gran Timonel del Proletariado, que trajo uno de los mayores aportes revolucionarios para la historia de la humanidad, y que sigue iluminando y guiándonos en los turbulentos tiempos en los que vivimos. Enarbolamos, defendemos y aplicamos el marxismo-leninismo-maoísmo, que encarnándose en los pueblos del mundo es arma todopoderosa e invencible contra el imperialismo, la reacción y el revisionismo.
Conmemoramos también en esta ocasión el tercer aniversario de la Liga Comunista Internacional, reafirmando nuestro compromiso de luchar por la unidad del Movimiento Comunista Internacional, bajo el marxismo-leninismo-maoísmo, bregando por la reconstitución de la Gloriosa Internacional Comunista al servicio de la Revolución Proletaria Mundial.
La Liga Comunista Internacional, saluda al proletariado internacional, a los pueblos y naciones oprimidas, a las guerras populares en el Perú, India, Turquía y Filipinas, y a los heroicos Partidos Comunistas que las dirigen PCP, PCI (Maoísta), TKP/ML y PCF. Inclina sus rojas banderas por los héroes del Partido y la Revolución que ofrendaron su vida en este año 2025:
En esta ocasión rendimos nuestro sentido homenaje al Camarada Basavaraj, secretario general del PCI (Maoísta) y los cuadros del CC caídos en combate. ¡Su legado es orgullo para nuestra clase, su entrega en combate fue una declaración de guerra! ¡Ni paz, ni conciliación! ¡Ninguna autopreservación, dar la vida por el Partido y llevar la guerra popular hasta su victoria completa! Defender el Camarada Basavaraj es defender la línea del PCI (Maoísta) de la Guerra Popular contra el revisionismo.
También expresamos nuestro homenaje a la Camarada Maria Malaya, miembro del Buró Político del PCF, caída en combate en febrero 2025, y a las centenas de militantes y combatientes que riegan con su preciosa sangre el camino de la Guerra Popular.
Elevamos también nuestros calurosos saludo a las masas oprimidas, que se levantan y combaten en todo el planeta, a las guerras de liberación nacional y, en especial, a la heroica Resistencia Nacional Palestina.
La colina de la reacción: la crisis general da un salto en su descomposición
La crisis general del capitalismo en su superior etapa imperialista se agudiza manifestándose en todas las esferas: económica, política, militar e ideológica. El imperialismo en su lecho de muerte muestra la agudización de su esencia económica: es más monopolista, más parasitario y esta en un más avanzado proceso de descomposición y hundimiento.
En el plano económico, la crisis del imperialismo se ha profundizado más sobre la base de sucesivas crisis de sobreproducción: por recesiones y luego recuperación lenta, seguida de una nueva crisis (ciclos cada vez más cortos), lo que hace que el ciclo económico comience cada vez de más abajo; lo que ha llevado a la quiebra generalizada, un desempleo masivo estructural, una gran caída de los niveles de producción y de inversión, el capitalismo agonizante es cada vez más especulativo, una mayor concentración y centralización del capital y rentismo, la llamada “financiarización” de la economía, preparando nuevos ciclos de crisis más profundos y más frecuentes que lo acerca más a su fin, fase de hundimiento y barrimiento por la Revolución Proletaria Mundial. Este año el precio del oro alcanzó máximos históricos reflejando la inestabilidad mundial y el debilitamiento del dólar, mientas los pronósticos económicos para el 2026 auguran una desaceleración global, con riesgos de “crisis de deuda” y “volatilidad financiera”i. El imperialismo yanqui intenta desesperadamente reorganizar su economía a través de imponer ajustes al mercado mundial, buscando retomar posiciones, rompiendo alianzas y coaliciones con sus competidores imperialistas, con la China socialimperialista como blanco principal y buscando fortalecer el sometimiento sobre la naciones oprimidas y elevar el grado de explotación de proletariado en casa, como ocurre resultado de la cacería antiinmigrante en Estados Unidos.
La guerra comercial es también, en parte, un instrumento que busca reordenar las cadenas de suministro y centralizar capital en EE.UU. para una economía de guerra, el costo de la cual, muy al contrario a su discurso, recae también sobre las familias estadounidenses: los coches, el acero y los productos electrónicos se encarecieron, lo que supuso un costo adicional de unos 1.200 dólares para cada familia estadounidenseii. El comercio mundial se ralentizó y las fábricas de México y Canadá perdieron puestos de trabajo. Es una ley que solo se sale de una crisis preparando una más fuerte, concentrando más el monopolio y con ello aumentado la explotación, la extracción de plusvalía, la agudización de la opresión sobre el proletariado en casa, y sobre los pueblos y naciones oprimidas y agudizando la pugna por el reparto del botín. El imperialismo yanqui no puede resolver su contradicción entre el parasitismo y descomposición de su base económica, y su ambición en mantenerse en su condición de superpotencia hegemónica única, mostrando su proceso de hundimiento inevitable como todos los imperios que lo precedieron.
En el plan político, la crisis general del imperialismo se expresa en mayor reaccionarización de sus Estados para el desarrollo de la guerra interna contra el pueblo, para la guerra en el extranjero: para el proletariado y las masas populares de los países imperialistas mayor supresión de derechos y libertades conquistadas, más aun a la masa más honda y profunda, las masas de migrantes, y para las naciones oprimidas mayor opresión nacional, las guerras de agresión imperialista por el botín. Se acelera la militarización y reaccionarización de los Estados imperialistas y del capitalismo burocrático. Este primer año de gobierno del ultrarreaccionario Trump fortaleciendo el absolutismo presidencial para aplicar con mayor agresión los planes estratégicos el imperialismo yanqui, buscando impulsar la tendencia hacia gobiernos afines más reaccionarios, los llamados de “ultraderecha” en Europa como en la últimas elecciones en las elecciones en Alemania, Francia y Portugal, como tenía que ser, también, América Latina con la elección para presidente de un abierto defensor de la dictadura de Pinochet; son una expresión en la superestructura de la profunda crisis irremediable que lo aqueja, crisis de la democracia burguesa, de descomposición ideológica y del fracaso de los gobiernos de la otra de sus facciones, como los de la autodenominada “izquierda” y la socialdemocracia.
En el plano militar, los cuadros militares de la reacción reconocen en sus términos el aún más avanzado proceso de descomposición del imperialismo, reflejado claramente en el caso de los Estados Unidos en su Estrategia de Seguridad Nacional publicada este último mes de noviembre.
El imperialismo yanqui, la superpotencia hegemónica única (potencia hegemónica mundial), intenta por todos los medios avanzar en su objetivo estratégico de someter al imperialismo ruso (la superpotencia atómica), y contener el avance del imperialismo chino por el mundo; pero ahora no puede más que reconocer el fracaso de su política de “disuasión” de las ultimas dos décadas y acelera los preparativos para una “guerra convencional multiteatro” y una nueva “era de contienda entre gran Potencias”, cuyo objetivo principal es conjurar el surgimiento de una superpotencia rival y el control sobre los países semicoloniales y coloniales, el botín de la contienda imperialista, apuntando en particular contra el campesinado y sus tierras, reorganizando su estructura militar global en sus intentos de mantener su declinante hegemonía. Es el fin de la Pax Americana y el regreso de la guerra a gran escala; preparan la tercera guerra mundial en medio de guerras cada vez más abiertas y sangrientas, la cual o atizará la Revolución Proletaria Mundial, o será conjurada por ésta.
Desde la administración Obama, las clases dominantes yanquis ejecutaron el llamado “Pivot to Asia”, maniobra que marca la formalización de una política exterior centrada en contener el ascenso de la China socialimperialista y señala el Pacífico como el teatro principal de la contienda interimperialista. Pero la estrategia militar yanqui choca con límites concretos que le imponen sus contradicciones internas. El rotundo fracaso militar y político en Irak y Afganistán, que tras décadas de agresión, ha sido expulsado vergonzosamente sin cumplir sus objetivos estratégicos, sin alcanzar la estabilidad requerida para el saqueo en la región y el necesario para el traslado de las fuerzas militares yanquis a otras zonas del globo, ni forjar los lacayos con la estabilidad y sumisión suficiente para servir de bastión a su dominación en la región. La heroica ofensiva de la Guerra de Liberación Nacional Palestina vino a golpear brillantemente los planes del imperialismo y la reacción en la región; el plan de normalización ‘plan Abraham’ y el creciente aislamiento de la causa Palestina antes del 7 de octubre del 2023, revirtiéndose en el creciente aislamiento de Israel, en un vigoroso movimiento antiimperialista, que amenaza con llevar la guerra de retorno a casa como lo demostraron los valientes aniquilamientos a los funcionarios de la embajada sionista en Estados Unidos, y las combativas movilizaciones en las grandes metrópolis imperialistas.
La resistencia Nacional Palestina, pese no tener una dirección proletaria, condición indispensable para un triunfo completo, es decir, convertirse en revolución, ha fortalecido su unidad en la necesidad de llevar la lucha contra la ocupación sionista hasta el final, rechazando los llamados a la paz y conciliación y el siniestro papel desempeñado por el títere Abbas y su actualmente fantasmagórica Autoridad Nacional Palestina. Si bien Israel intentó imponerse en base a su superioridad armamentística, con ingentes masacres, a través de la resistencia guerrillera, en la guerra política y moral, la Resistencia Nacional palestina se nutre de una causa que los misiles no pueden erradicar y es la gran victoriosa en esta batalla. La guerra se encarniza, la guerra prolongada es la que sirve a las fuerzas del pueblo y permitirá cumplir la necesidad que la revolución palestina está demandando con la sangre generosamente vertida a raudales: el Partido Comunista de Palestina.
En Europa, los mayores cuadros militares de la reacción plantean con agudeza: Los “dividendos de la paz”, que alentaron a muchos aliados de la OTAN a disminuir su gasto en defensa después del fin de la Guerra Fría, han terminado. Debemos aceptar que las fuerzas de combate aliadas deben estar listas para “pelear esta noche” para defender cada centímetro del territorio de la OTAN. (…) La alianza ahora debe prepararse para operaciones de combate a gran escala (LSCO) contra adversarios pares, un cambio radical respecto a las operaciones de contrainsurgencia y estabilidad de las últimas dos décadas. Para ello la solución es clara: la OTAN debe transformarse en una máquina de guerra autosuficiente regida por un principio claro: “La masa debe ser enfrentada con masa”. Estados Unidos busca externalizar el costo; actuará proporcionando mando, control y tecnología de alta gama, mientras la “masa” de combate la aportan los aliados europeos, aplicando además “divide y vencerás” buscando enfrentar a Alemania y Francia con Rusia, y por otra parte separar a Rusia de China. En medio de colusión y pugna, el imperialismo yanqui y los imperialistas europeos adelantan la mayor militarización de la sociedad, cargando el costo de la militarización sobre el pueblo y enlistándolo como carne de cañón para una futura confrontación bélica en el viejo continente.
En el Frente Doméstico y de “Retaguardia” de la potencia hegemónica, el llamado “Hemisferio Occidental”, la nueva ESN de los EEUU expone la aplicación del “Corolario Trump” de la infame Doctrina Monroe, anunciando un “reajuste de la presencia militar” en el hemisferio para “contrarrestar migración, narcotráfico y la influencia de potencias rivales”, autorizando “el uso de fuerza letal”. Esto es la ocupación política, económica y militar de América Latina, ésta última, con la estructuración de un sistema de bases militares que buscan asegurar en América Latina la base estratégica de su dominio mundial e intentar contener la rebelión popular y conjurar la revolución en el continente, y en su propia casa. Sin embargo la mayor agresión contra los pueblos oprimidos de América Latina tendría implicaciones políticas en todo el continente, avivando las llamas de la revolución de nueva democracia con el viento a favor de la movilización antiimperialista masiva. Estados Unidos nunca pudo ni podrá resolver la contradicción entre sus podridos intereses de carnicero imperialista y los intereses del proletariado y el pueblo del propio país, contradicción que crece proporcionalmente a su mayor agresión a los pueblos del mundo, y que se manifiesta en un cada vez más vigoroso movimiento revolucionario y comunista en sus entrañas.
La lógica del imperialismo obedece a la ley científica histórica señalada por el Presidente Mao Tse-tung: “Provocar disturbios, fracasar, provocar disturbios de nuevo, fracasar de nuevo… hasta la ruina: ésta es la lógica de los imperialistas y de todos los reaccionarios del mundo”. Hoy, maquina su barrimiento final de la faz de la tierra, agudizando la pugna interimperialista por el reparto del botín, las naciones y pueblos oprimidos, y realizando preparativos para la tercera guerra mundial en medio de guerras cada vez más abiertas y sangrientas; la cual o atizará la Revolución Proletaria Mundial, o será conjurada por esta.
La colina de del pueblo: se gestan nuevas tempestades revolucionarias.
En todo el mundo, las masas están en movimiento y se levantan en rebelión. Este torrente revolucionario recorre todo el espectro de conciencia y organización: desde los estallidos espontáneos, pasando por luchas con formas de conciencia y organización más elevadas, hasta el incontenible avance en la formación de su vanguardia proletaria: los Partidos Comunistas, y las Guerras Populares, faros rojos que iluminan el camino hacia el comunismo.
Este año, en Nepal, la ira popular derribó al presidente reaccionario KP Sharma Oli, incendió el parlamento y las mansiones de los gobernantes, incluida la del revisionista Prachanda, cuya traición a la Guerra Popular no ha sido olvidada. Este acto demostró el poder latente de las masas y la necesidad imperiosa de retomar la senda de la Guerra Popular como única salida verdadera. Este año los levantamientos poderosos en Bangladés en mayo, Ecuador en octubre, en Filipinas e Indonesia en septiembre y octubre, y las luchas que se extienden por África son expresión de esta misma fuerza y la generalización de los estallidos populares por todo el mundo.
Crece y se fortalece el movimiento antiimperialista a escala global, mostrando un carácter cada vez más combativo dando pasos hacia su organización. La liberación del luchador Georges Ibrahim Abdallah tras 41 años en las mazmorras francesas es una importante victoria, cosechada tras décadas de lucha sostenida y de la movilización internacional de fuerzas revolucionarias. La huelga general en Italia del 22 de septiembre, que paralizó el país en solidaridad con Palestina, es otra prueba contundente de avance en la conciencia antiimperialista. Emergen y se desarrollan, aunque aún de forma incipiente, nuevas iniciativas antiimperialistas que impulsan el poderoso movimiento antiimperialista internacional.
En el corazón de las bestia imperialista, la lucha de clases no cesa. En la China socialimperialista, la contradicción burguesía-proletariado se agudiza, manifestándose en una nueva oleada de protestas obreras. Francia fue nuevamente escenario de combativas jornadas contra las medidas de austeridad, mientras que en Estados Unidos, las calles de Los Ángeles se llenaron de trincheras en la lucha contra las políticas reaccionarias antiinmigrantes.
Este año, la Operación Rough Rider contra los hutíes, a pesar de una campaña masiva con más de 1.100 ataques aéreos, dos portaaviones, bombarderos B-2, los hutíes infligieron daños significativos: derribaron 7 drones MQ-9 (30 millones de dólares cada uno), pusieron en riesgo cazas de última generación y forzaron un costo operativo de más de 1.000 millones de dólares en 30 días. Los altos asesores yanquis advirtieron que continuar la Operación comprometía la preparación militar en el teatro prioritario del Pacífico, y Trump se vio obligado a una retirada declarando una falsa victoria, mientras los hutíes declaraban su victoria y lanzaban un humillante ataque de misiles contra un aeropuerto de Israel.
Pero es en el heroico suelo de Palestina donde la naturaleza de tigre de papel del imperialismo yanqui y su lacayo sionista queda totalmente al descubierto. Su “poder duro” más brutal, se estrella contra la férrea voluntad de un pueblo. Israel, perro de presa estadounidense, ha descargado una devastación sin precedentes, más de 70.000 mártires han regado con su sangre el suelo Palestino. Sin embargo, no ha logrado derrotar ni dividir al Frente de Resistencia Nacional Palestino, ni ha podido dividir las Fuerzas Armadas Palestinas de su heroico pueblo que resiste y que como un acto de guerra no abandona su suelo a pesar de la hambruna y el vil genocidio. La Resistencia ha hecho crecer sus raíces en el corazón de las masas, como lo demuestra la encuesta del Centro Palestino de Investigación Política que muestra un aumento del apoyo a las organizaciones de la resistencia palestina.
En Brasil, brota y se expande la guerra campesina, que enfrenta a campesinos pobres, pueblos indígenas y quilombolas contra el latifundio paramilitar. Esta lucha, que tiende a adquirir mayores proporciones, apunta hacia la Revolución Agraria como base concreta para el desarrollo futuro de la Guerra Popular. Mientras tanto, las Guerras Populares dirigidas por partidos marxistas-leninistas-maoístas en India, Perú, Turquía y Filipinas, se desarrollan en una compleja situación, derrotando sucesivos cercos contrarrevolucionarios manteniendo en alto la bandera de la Guerra Popular.
Los pueblos y naciones oprimidas muestran que son el centro de la revolución proletaria mundial, expresión de la contradicción principal entre el imperialismo y los pueblos y naciones oprimidas. La heroica Resistencia Nacional Palestina y la perseverancia de las Guerras Populares expresan con claridad las dos fuerzas de la revolución mundial: la lucha de liberación nacional y el movimiento proletario internacional. De la fusión de estos dos torrentes depende el triunfo final sobre el imperialismo y el avance, a través de Revoluciones de Nueva Democracia, Revoluciones Socialistas y Revoluciones Culturales Proletarias, hacia el dorado comunismo.
El Oportunismo y el Revisionismo: se encarna el necesario combate contra el liquidacionismo y capitulacionismo.
Los reformistas y revisionistas son los partidarios y aliados esenciales del imperialismo y los reaccionarios. Intentan transformar la rabia acumulada del proletariado internacional y de los pueblos oprimidos contra el sistema reaccionario en métodos de lucha dentro del sistema, y se empeñan intensamente en intentar que la reacción pueda restaurar su propia existencia en una manera apropiada a las circunstancias.
Como una receta, la ‘falsa izquierda’ oportunista en América Latina actúa como válvula de seguridad del imperialismo, la gran burguesía y los terratenientes, conforma gobiernos reaccionarios gobernando en conciliación con los jurados enemigos del pueblo, promueve la capitulación y desorganización, impulsa el capitalismo burocrático y proyectos serviles a los imperialistas y terratenientes, y allana de hecho el camino para el retorno de la llamada ‘ultraderecha’. En Chile, Gabriel Boric canalizó la energía revolucionaria del Estallido Social hacia un proceso constitucional para tratar de perfeccionar el viejo Estado, para luego aplicar la agenda económica de la grande burguesía, preparando el terreno para un retorno fortalecido de la llamada “ultraderecha” que abiertamente defiende a la dictadura pinochetista.
El proceso de conciliación del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en favor del Estado turco, repitiendo sus ataques abiertos al marxismo y con su engañoso autodenominado que “confederalismo democrático” lo llevó al proceso de negociación con elementos de capitulación: autodisolución, alto al fuego unilateral y destrucción simbólica de armas, suplicando una paz imposible a un régimen fascista turco que solo responde con mayor represión y burla. Este caso demuestra de manera sangrante que renunciar a la Lucha Armada, deponer las armas, es un camino directo a la derrota, la traición y la liquidación de la lucha de liberación nacional.
Mientras el imperialismo ataca desde fuera, su representante en las organizaciones del proletariado, el revisionismo, envenena desde dentro, actuando como una quinta columna dentro de las propias filas revolucionarias y dentro de la vanguardia de la clase, el Partido Comunista. La lucha librada dentro del Partido Comunista de India (Maoísta) es un ejemplo crucial y aleccionador. La camarilla revisionista de Sonu y Satish, siguiendo la línea liquidacionista de Balraj, actuó como fuerza de la reacción en el seno del movimiento. Propagaron abiertamente posiciones capitulacionistas que negaban el camino de la Guerra Popular Prolongada en la India, cuestionaban la línea de la Revolución de Nueva Democracia, al negar el carácter semifeudal de India, y atacaban la dirección del Partido tildándola de “izquierdista” y “militarista” y negando la Revolución de Nueva Democracia y el Camino de la Guerra Popular. Como denuncia el PCI (Maoísta), estos revisionistas operaron con el apoyo total de la reacción. El heroico sacrificio del camarada Basavaraj y otros miembros del Comité Central fue también un golpe decisivo contra esta línea capitulacionista y traidora.
Por lo tanto, la lucha contra el imperialismo es inseparable e indisoluble de la lucha contra el revisionismo. A medida que se agudiza la contradicción entre revolución y contrarrevolución, la batalla ideológica se vuelve más encarnizada, necesaria y cruenta. Los oportunistas y revisionistas son el arma más refinada de la contrarrevolución. Intensificar el combate ideológico y demarcar claramente el marxismo-leninismo-maoísmo del revisionismo, demarcar el camino de la guerra popular y de la guerra revolucionaria del camino de la capitulación y la liquidación son tareas urgentes. Solo profundizando la lucha de dos lineas podrá desarrollarse el movimiento Comunista internacional y oponer nuestra ofensiva a la ofensiva contrarrevolucionaria de imperialismo, la reacción y el revisionismo.
Armarse y armar a las masas con el concepto estratégico: los imperialistas y todos los reaccionarios son tigres de Papel.
El movimiento proletario internacional y el movimiento de liberación nacional, aún viven una relativa dispersión y un bajo nivel de organización de las masas populares y de construcción de su vanguardia, que además aún sufren la persistencia de la influencia del revisionismo. En cada vez más países se están formando nuevas organizaciones que luchan por formar el Partido de vanguardia y se suman a las filas del MCI. Aunque las fuerzas subjetivas para la Revolución aún son relativamente débiles y pequeñas. el proletariado cuenta con su arma más poderosa, el marxismo-leninismo-maoísmo, con organizaciones de vanguardia en formación y en la lucha por el poder, en las heroicas guerras populares y por eso, en medio a un período de grande desarrollo de la situación revolucionaria, pueden avanzar por saltos.
Estratégicamente, considerando el conjunto, los revolucionarios deben despreciar al enemigo, atreverse a luchar contra él y atreverse a conquistar la victoria; al mismo tiempo, tácticamente, considerando cada parte en sí y en cada lucha concreta, deben tomar seriamente en cuenta al enemigo, buscar aislar y aniquilar paso a paso al enemigo. Esta tesis es un concepto estratégico fundamental del pueblo revolucionario. Pasar de una fuerza pequeña y relativamente débil, a una fuerza fuerte solo es posible en un proceso de lucha prolongado, en medio de aniquilamiento paso a paso del enemigo, y solo es posible contando con una poderosa fortaleza ideológica para lanzarse al combate y enfrentar a un enemigo que multiplica y profundiza sus puntos débiles a medida que también se vuelve más monstruoso y cruel. Es la labor de los comunistas armar ideológicamente al proletariado y nuestro pueblo con esta sabiduría, fortalecer su confianza en la victoria y en la necesidad de osar luchar osar vencer.
Esta situación no solo reafirma que las condiciones objetivas para la revolución maduran día a día, sino que, lo más importante, plantea una gran tarea ante nosotros. Lenin sentó las bases de la estrategia de la revolución mundial para socavar al imperialismo, uniendo la lucha de liberación nacional con la lucha del movimiento proletario internacional. Hoy, todos los comunistas unidos bajo la bandera del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, tenemos la responsabilidad histórica de asumir y desarrollar esta estrategia en las condiciones concretas actuales. El problema central de las fuerzas subjetivas se convierte en la necesidad imperiosa de que los comunistas de hoy construyan los tres instrumentos de la revolución: el Partido Comunista, el Ejército Revolucionario y el Frente Único, y entre estos, la tarea principal y decisiva es la construcción y el fortalecimiento del Partido Comunista marxista-leninista-maoísta, en combate a muerte contra el revisionismo y capaz de dirigir y unir la lucha de liberación nacional con la lucha del movimiento proletario internacional.
El Movimiento Comunista Internacional y la Liga Comunista Internacional.
En estas circunstancias actuales, el rol y la importancia de la LCI son evidentes. La necesidad del proletariado internacional y de los pueblos oprimidos del mundo de la dirección de los Partidos marxistas-leninistas-maoístas es imperativa tanto a nivel nacional como internacional. Las nuevas generaciones de revolucionarios en todos los rincones del planeta están engrosando las filas del ejército proletario internacional, impulsando un revivido Movimiento Comunista Internacional, dentro del cual una parte dio un paso al frente constituyendo la Liga Comunista Internacional.
La LCI tomó un paso histórico hacia crear una fuerza internacional unificada para servir a Revolución Proletaria Mundial. Su establecimiento como centro dirigente, basado en la defensa de principios ideológicos, políticos y orgánicos del marxismo-leninismo-maoísmo, en el centralismo democrático, no fue solo la superación de la desaparición del Movimiento Revolucionario Internacionalista, sino que la más grande conquista de la lucha de los comunistas por su reunificación en las últimas cinco décadas. Este gran salto fue resultado de la elevación de la lucha de dos líneas en los años y décadas previas a su fundación que han establecido una clara línea de demarcación entre marxismo y revisionismo, en lo cual el proletariado ha conquistado una unidad basada en la defensa de tres ejes básicos: la defensa del marxismo-leninismo-maoísmo, la lucha contra el revisionismo y por la Revolución Proletaria Mundial.
La LCI conquistó victorias en estos tres años, consolidando una dirección maoísta en el MCI que genera condiciones favorables para el desarrollo de la lucha de dos líneas organizada. Llevó la semilla del marxismo-leninismo-maoísmo a nuevos rincones del planeta, apoyó la formación de Partidos comunistas sirviendo para que los jóvenes Partidos maduren y profundicen sus vínculos con las masas, contribuyó al desarrollo de la lucha antiimperialista y propugnó por la elevación de la organización antiimperialista; es decir, sirvió al desarrollo de las fuerzas subjetivas de la revolución y a enarbolar, defender y aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo.
Este paso histórico es todavía incompleto. La bandera roja de ¡Unirse bajo el maoísmo! Es la poderosa consigna que tiene que guiar la lucha por la reunificación de todo MCI, para barrer el revisionismo y imponer el marxismo-leninismo-maoísmo. El Presidente Mao nos enseñó que la ley de la unidad de los contrarios es el motor interno para el desenvolvimiento de todas las cosas y fenómenos, por eso somos partidarios de la lucha ideológica activa, en el espíritu de unidad-lucha-unidad. En este contexto, las presentes divergencias en el Movimiento Comunista Internacional tienen una gran importancia. En ellas se están condensando los problemas fundamentales de la revolución a día de hoy, para eso se necesita que la LCI haga una nueva ofensiva en la lucha de dos líneas en el MCI.
La LCI asume la tarea de servir a desarrollar más amplia y profundamente la lucha entre marxismo y revisionismo, entre izquierda y derecha, para barrer, parte por parte, el montón colosal de basura acumulado por el peso de la contrarrevolución, por la acción del revisionismo y todo oportunismo sobre el movimiento proletario internacional. Sin ello, es imposible que el proletariado pueda impulsar un poderoso movimiento antiimperialista internacional. Esta lucha es al mismo tiempo, la condición necesaria para armar el proletariado para los nuevos desafíos históricos.
¡La unidad de los comunistas de nivel internacional es una obra compleja, difícil pero grandiosa! La unificación de los comunistas a nivel mundial es fundamental para prevenir la guerra mundial imperialista o si esta se impone, combatirla con guerra revolucionaria. La unidad internacional de los comunistas es necesaria para separar marxismo de revisionismo, unirnos bajo la linea ideológica y práctica del marxismo-leninismo-maoísmo para que el maoísmo se mando y guía de la Revolución Proletaria Mundial. La unidad internacional de los comunistas es esencial para fusionar el movimiento de liberación nacional y el movimiento proletario internacional bajo la hegemonía del proletariado y dar un salto en la correspondencia entre el grado de desarrollo y forja de las fuerzas subjetivas de la revolución y las condiciones objetivas. Como nos demostró el gran Lenin al reunir el pequeño y relativamente débil movimiento comunista internacional en Zimmerwald para preparar las fuerzas subjetivas para las batallas que le asechaban y deslindar del oportunismo y chauvinismo de la II internacional, o como lo hiciera también el gran Stalin al convocar en los años 30 a fuerzas también relativamente débiles y pequeñas para acelerar su preparación para heroicas guerras que siguieron en los años 40. En estas condiciones objetivas y subjetivas de la situación mundial; está más que nunca al orden del día y como una necesidad urgente y primordial, sirviendo al desarrollo de las fuerzas subjetivas y es precondición para que estas puedan desarrollarse por saltos como permite las condiciones objetivas en el mundo. El único camino para proletariado, las masas y pueblos oprimidos es la lucha y la herramienta más poderosa es la organización. La organización en cada país de Partidos Comunistas que preparen o desarrollen guerras revolucionarias, guerras populares. La organización a nivel internacional del proletariado, para unir parte por parte a todo el Movimiento Comunista Internacional bajo el marxismo-leninismo-maoísmo.
26 de Diciembre, 2025
Liga Comunista Internacional
iFondo Monetario Internacional. Global economic outlook 2026.
ii Según Comité Económico Conjunto del Congreso de EEUU con cifras del Departamento del Tesoro