Indígenas e camponeses se unem na luta por direitos no município de Ilhéus. Foto: Reprodução No dia 21 de março, indígenas do povo Tupinambá unidos à camponeses realizaram dois protestos para
exigir seus direitos. Eles exigem a manutenção das estradas e mais transportes públicos nas zonas rurais
no município de Ilhéus localizado no sul do estado da Bahia. Segundo as denúncias, as vias vicinais estão
Reproducimos el artículo: Quo vadis, El Salvador, Por Jaime Barba, Página 12, Bs Airs, 22 de abril de 2022 - 01:12.
El artículista no es precisamente un maoísta ni algo por el estilo, por algo le habrá dado cabida el diario argentino, que sirve a los intereses de uno de los grupos de la facción burocrática en Argentina y a todos los oportunistas del continente,per después de está aclaración es necesario anotar que el artículo es muy utíl por los hechos que relata, en resumen, que:
"Después del fin de la guerra,
en 1992, El Salvador parecía que iba a levantar cabeza o al menos era posible
imaginar que lograría atajar algunos de los desequilibrios estructurales que lo
venían quebrantando desde el siglo XIX.
En lugar de buscar escenarios para la redistribución de la riqueza, lo que tuvo lugar desde 1992 en adelante fue una desbocada dinámica de profundización del capitalismo salvaje.
Los procesos de corrupción estatal, de diferente tipo, continuaron siendo moneda corriente.
La fuerza político-electoral que provenía del movimiento guerrillero, poco a poco fue ganando terreno. Y en 2009 ganó las elecciones, la presidencial y la de diputados y de concejos municipales. Una nueva correlación de fuerzas se había concretado.
La expectativa era inmensa. Entre julio y diciembre de 2009 El Salvador vivió un momento de posibilidad histórica. Pero, ahora se sabe, todo se vino abajo. Porque en paralelo (y en el más absoluto secreto), el llamado gobierno del cambio, que tenía la mesa limpia para hacer un giro estratégico y modificar el curso errático del país, comenzó a replicar las prácticas corruptas de los gobiernos anteriores.
El estrepitoso derrumbe electoral del FMLN se explica por la masiva migración de votantes desilusionados por el cambio prometido en 2009 que nunca llegó. Aunque hubo fugas de votantes desde el corredor conservador del espectro político, es la ciudadanía insatisfecha y acicateada por una campaña electoral incisiva, mordaz y certera, y que antes votó al FMLN, la que blindó a Bukele. Dicha campaña, basada en la corrupción y el descrédito de los partidos políticos, es la que permitió la espectacular victoria electoral de Nayib Bukele en 2019.
De nuevo, como en 2009, la mesa estaba servida para lograr un giro estratégico para El Salvador. Y una vez más, el camino, rápido, se torció".
Los c. de la FR del Partido Comunista de Chile, hace poco publicaron un documento sobre la situación política, del cual reproducimos algunas citas como toma de posición nuestra sobre lo planteado en el artículo de Página 12, sobre las ilusiones que sembró el oportunismo en las masas de El Salvador y su derrumbe, es decir las ilusiones solo fueron eso, humo y más humo para desviar a las masas de su camino. Eso hay que enrrostrarles en su cara a todos lo revisionistas y oportunistas de todos los países y especialmente a los que siguen a la línea oportunista de derecha revisionista y capitulacionista en el Perú, la maldita LOD..
Lea las citas del documento de los c. de la FR del PCCH:
"Las elecciones son un instrumento para engañar
al pueblo, para que este decida quien lo va a expoliar y oprimir cada cuatro
años en una pútrida alternancia de gobiernos. Las elecciones son un instrumento
de dominación que el imperialismo y toda la reacción utilizan para “normalizar”
o legalizar los regímenes militares o los gobiernos surgidos de golpes de
Estado, pero jamás han sido y nunca serán un instrumento para liberar al
pueblo, menos para desarrollar la revolución. Las elecciones son un instrumento
contrarrevolucionario más utilizado por la dictadura conjunta de grandes
burgueses y terratenientes al servicio del imperialismo, yanqui principalmente
y de toda la reacción.
Es por eso ello que hay que ser
muy enfático al señalar que el Estado chileno, al igual que cualquier Estado,
es el producto y la manifestación del carácter irreconciliable de las
contradicciones de clase. Es la violencia organizada que ejercen unas clases
sobre otras. No es posible en las actuales condiciones la conciliación de las
clases. El Estado chileno, representa los intereses de la gran burguesía y los
grandes terratenientes al servicio del imperialismo yanqui principalmente.
Es por ello también que hay que denunciar
persistentemente que la ilusión con la que trafican el oportunismo y del
revisionismo es que tras sucesivos gobiernos “progresistas” se cambiará la
naturaleza de clases del viejo Estado. Incluso el revisionismo embauca a sus
bases con una “política militar”, con sus “adquisiciones” del pasado y que en
un futuro incierto tras una prolongada acumulación de fuerzas parsimoniosa (es
decir, hundidos en el fango del cretinismo parlamentario) llegará
repentinamente la insurrección y triunfarán. Esta es la estrategia
socialcorporativista que probablemente no podrá ni siquiera desarrollar capital
monopolista estatal, como anhelan los revisionistas. Será a su vez, la
justificación para exigir que el movimiento popular no le haga “olitas” a los
gobiernos del oportunismo y de ser necesario (como seguramente lo será)
reprimir los “excesos” del pueblo, e intentar aplastar el desarrollo de la
protesta violenta de las masas.
En este sentido, algo que no cambia un milímetro es la
tutela que ejerce en último término las FFAA sobre el resto de la burocracia
del Estado terrateniente-burocrático. Siendo la columna vertebral del viejo y
podrido Estado, las FFAA ejercen hoy en las sombras un fuerte control,
constituyéndose en perspectiva el verdadero gobierno de salvación de las clases
reaccionarias cuando estas vean amenazados sus intereses por parte de la
combativa lucha del pueblo. Desde este punto de vista, las FFAA son el pilar
sobre el cual descansan los intereses de los grandes burgueses y
terratenientes, intereses al servicio del imperialismo, yanqui principalmente.
Esta labor de pilar de la dictadura conjunta de las clases dominantes, no es
opuesta a su conducta corporativa o más bien de grupo cerrado y autorreferente,
cuestión útil al fin y al cabo para cumplir con su papel de mastines del gran
capital y del latifundio, como es posible comprobar al consultar las páginas
sangrientas de su oprobiosa historia".
Con esta fortaleza del espíritu por las vitaminas que han recibido lea el artículo que hemos anunciado:
En 2022, el más pequeño de los países de
América, El Salvador, ha vuelto a entrar en la escena del
performance autoritario. Esta nueva deriva, empero, solo se entiende, si se hace un recuento básico
de su trayectoria histórica reciente.
Después del fin de la guerra,
en 1992, El Salvador parecía que iba a levantar cabeza o al menos era posible
imaginar que lograría atajar algunos de los desequilibrios estructurales que lo
venían quebrantando desde el siglo XIX.
Sin embargo, al cese de
hostilidades solo siguieron una tímida reforma política institucional,
una frágil amnistía general y una pequeña redistribución de
tierras (3 manzanas en promedio para cada excombatiente), y ya. Así entró a la
paz El Salvador.
El movimiento guerrillero no
fue derrotado, aunque tampoco accedió, como producto de las negociaciones
habidas, a cuotas de poder político. La exguerrilla hubo de ganar su piso
electoral.
Todo aquello era precario,
pero viable. Entonces, los grupos de poder prominentes del país, una vez
esquivado el obstáculo de la confrontación político-militar, se lanzaron al
achicamiento del Estado al imponer privatizaciones que
lograron ese cometido. Esos recursos ya privatizados fueron a dar a manos de
los que siempre habían tenido el poder económico en El Salvador.
En lugar de buscar escenarios
para la redistribución de la riqueza, lo que tuvo lugar desde 1992 en adelante
fue una desbocada dinámica de profundización del capitalismo salvaje.
Los procesos de corrupción
estatal, de diferente tipo, continuaron siendo moneda corriente.
La fuerza político-electoral
que provenía del movimiento guerrillero, poco a poco fue ganando terreno. Y en
2009 ganó las elecciones, la presidencial y la de diputados y de concejos
municipales. Una nueva correlación de fuerzas se había concretado.
La expectativa era inmensa.
Entre julio y diciembre de 2009 El Salvador vivió un momento de posibilidad
histórica. Pero, ahora se sabe, todo se vino abajo. Porque en paralelo (y en el
más absoluto secreto), el llamado gobierno del cambio, que tenía la mesa limpia
para hacer un giro estratégico y modificar el curso errático del país, comenzó
a replicar las prácticas corruptas de los gobiernos anteriores.
El dato de que dos
expresidentes de la república se encuentren exiliados en Nicaragua (y también
un puñado de exfuncionarios en ese y en otros países) y sometidos a apremios
fiscales y judiciales diversos da la medida del deterioro de esa fuerza
política otrora progresista.
Diez años de gobiernos ‘del
cambio’, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional —FMLN—,
no trajeron, además, ningún cambio sustantivo.
Y es aquí donde nace la
frustración que llevó a encumbrar, por vía electoral, en el poder estatal al
agrupamiento amorfo encabezado por Nayib Bukele, actual presidente de
El Salvador.
Pero Bukele no era un
outsider, sino un militante del FMLN, ex alcalde de un municipio periférico a
la capital San Salvador.
En un rocambolesco proceso de
expulsión del FMLN (que tenía visos de montaje publicitario), Bukele terminó
siendo candidato presidencial para las elecciones de febrero de 2019 por parte
de un partido político de dudosas credenciales cívicas llamado GANA,
y es así como su movimiento denominado Nuevas Ideas vació su caudal en la
casilla de GANA, vagoneta de última hora.
El estrepitoso derrumbe
electoral del FMLN se explica por la masiva migración de votantes
desilusionados por el cambio prometido en 2009 que nunca llegó. Aunque hubo
fugas de votantes desde el corredor conservador del espectro político, es la
ciudadanía insatisfecha y acicateada por una campaña electoral incisiva, mordaz
y certera, y que antes votó al FMLN, la que blindó a Bukele. Dicha campaña,
basada en la corrupción y el descrédito de los partidos políticos, es la que
permitió la espectacular victoria electoral de Nayib Bukele en 2019.
De nuevo, como en 2009, la
mesa estaba servida para lograr un giro estratégico para El Salvador. Y una vez
más, el camino, rápido, se torció.
En casi 3 años de gobierno no
hay visos de intervenir sobre los seculares problemas estructurales de El
Salvador.
Es cierto que la emergencia
sanitaria por la covid-19 ha complicado muchas cosas, pero también ha
mostrado la pátina autoritaria del nuevo grupo de poder encabezado
por Bukele.
El "régimen de excepción" implantado hace
unas semanas, es un sustituto de las medidas represivas directas que tendría que
materializar este grupo de poder, porque está entrando a una zona de
turbulencia económica. El pago de la deuda pública tendrá, para 2022, una
asignación de $1430,6 millones, la segunda más grande del presupuesto, $40
millones inferior a la de Educación. Si la insatisfacción ciudadana estalla en
las calles, el actual esquema de dominación se fracturaría. Y si a esto se suma
el peligroso expediente de la pronta proclamación de la reelección de Bukele,
pues el ambiente tenderá a crisparse.
El "régimen de
excepción" es una medida preventiva. En apariencia se trata de meter en
cintura a los miles de pandilleros que pululan en los espacios urbanos del
país, que están articulados en redes criminales (asesinatos, narco menudeo y
extorsión económica a comerciantes). Hasta este momento hay un poco más de 12
000 capturados.
Sin duda es una operación
"espectacular", pero a la que no le son ajenas algunas preguntas
decisivas.
¿Cómo es que este
"ejército irregular" de miles de integrantes se ha rendido sin
disparar un solo tiro? ¿Tran frágil era? ¿El sistema penitenciario podrá
absorber a estos nuevos reclusos? ¿Y cómo se está resolviendo la alimentación y
las necesidades básicas de los capturados?
La línea de contención que
ahora se ha impuesto contra las pandillas, no hay que dudarlo, tiene un mensaje
para el conjunto de la sociedad: nadie puede reclamar nada.
Durante varios días seguidos, las masas han protagonizado heroicas protestas combativas en varias ciudades y barrios proletarios de toda Suecia, atacando a la policía y a un circo ambulante de payasos fascistas. Hasta ahora, las masas han luchado en Linköping, Norrköping, Estocolmo, Örebro, Landskrona y Malmö.
El payaso fascista danés-sueco Rasmus Paludan, líder del partido danés “Stram Kurs”, y sus cómplices de circo se han embarcado en una gira por Suecia esta Semana Santa para propagar el chovinismo imperialista, el racismo y el fascismo, y para quemar el Corán. Esto con la bendición de facto del estado sueco a través del “permiso” de jour así como la protección policial. Una decisión que seguramente debe ser amarga para sus perros de presa, la policía. Temen por sus vidas, ya que se han convertido en el objetivo de la ira y la furia de las masas. Están desesperados por escapar de la ira de las masas, y esto se hace evidente por el hecho de que la policía sueca, el 20 de abril, después de días de disturbios, anunció que presentaría cargos contra Paludan por quemar el Corán.
ÖREBRO, SVERIGE 20220415. Motdemonstranter har satt eld på en polisbuss i Sveaparken i Örebro, där Rasmus Paludan, partiledare för det danska högerextrema partiet Stram kurs, har fått tillstånd för en sammankomst på långfredagen. Foto: Kicki Nilsson/TT / NTB
A los fascistas se les ha impedido o interrumpido la celebración de sus manifestaciones. Las masas han saltado las barricadas y han lanzado piedras. Han desmontado las barricadas de la policía y han levantado las suyas propias. Se han apoderado del material policial. Han tomado, destrozado y quemado coches de policía. Han disparado fuegos artificiales contra la policía. Varios policías han sido hospitalizados. La policía, despreciable, reaccionaria y cobarde como es, ha abierto fuego contra las masas, y en Norrköping, la policía disparó e hirió a tres personas el 17 de abril.
“Stram Kurs” propugna la prohibición del Islam y la deportación de todos los musulmanes, lo que revela claramente su carácter fascista. La prohibición del Islam significaría esencialmente la abolición de la libertad de religión y, en esencia, coartaría la libertad de convicción, de pensamiento y de creencia. La deportación de los musulmanes sería una zona gris imposible, que esencialmente equivaldría a la deportación de personas de Oriente Medio, Asia y África, y esto sólo puede allanar el camino para una cosa: un etnoestado. No se equivoquen, no es la religión lo que critican. Con el pretexto de la “crítica a la religión”, defienden el chovinismo imperialista y el racismo contra los pueblos de las naciones oprimidas, especialmente de Oriente Medio. En los últimos años, un circo itinerante similar también ha tenido lugar en Noruega, haciéndose llamar “SIAN” (“Detengan la islamización de Noruega”), y también allí los fascistas y la policía han sido recibidos con protestas combativas.
Las masas recurren a todo tipo de oscurantismo ante la desesperación y la desesperanza. A falta de la esperanza que deberíamos darles. Como dijo Marx: “La miseria religiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra ella. La religión es el sollozo de la criatura oprimida, es el significado real del mun- do sin corazón, así como es el espíritu de una época privada de espíritu. Es el opio del pueblo.”i En consecuencia, el grado de devoción al oscurantismo tiende a correlacionarse con el grado de explotación y opresión, y específicamente en los países oprimidos, esto debe verse en relación con la naturaleza semifeudal del capitalismo burocrático.
Las masas de las naciones oprimidas huyen de la pesada carga de las tres montañas: el imperialismo, el semifeudalismo y el capitalismo burocrático. Huyen de las guerras y los disturbios instigados por el imperialismo y sus lacayos. Huyen de la pobreza que surge de la explotación imperialista. Así que se arriesgan, se arriesgan, con la esperanza de una vida mejor en los países imperialistas. A menudo se embarcan en viajes insondables, enfrentándose a dificultades sin precedentes, a menudo arriesgándose al tráfico de personas o a la muerte. Todo esto, para acabar la mayoría de las veces en los rangos más bajos del proletariado en los países imperialistas, en los trabajos peor pagados, en barrios proletarios severamente estigmatizados por los medios de comunicación burgueses, acosados repetidamente por la policía – y la guinda del pastel: un fascista consigue la bendición del Estado de llegar a su barrio y escupirles a la cara – quemando el Corán y, simultánea y simbólicamente para las masas en cuestión, también su esperanza.
En un informe de Norrköping y Linköping, publicado en el sitio web de Kommunistiska Föreningen, los camaradas escriben: “”El valiente pueblo de Skäggetorps y Navestad tenía toda la razón en su respuesta a la acción fascista. La policía recibió su merecido por proteger y apoyar a los fascistas. Los medios de comunicación burgueses están utilizando el incidente para reforzar su propaganda racista. Creen que la respuesta que recibieron la policía y los fascistas por sus acciones es inaceptable. Que la violencia no tiene cabida en una democracia. Incluso el Ministro de Justicia se puso del lado de los fascistas. … Los valientes de Beardtorp y Navestad lo han entendido. Entienden de qué lado están el Estado y la policía. Entienden que no se puede luchar contra el fascismo con pasividad, sino poniendo el pie en el suelo y golpeando con fuerza al fascismo. Hay que alabarles por ello. Con sus acciones consiguieron poner fin a la quema del Corán en Norrköping, y demostraron la verdad de que todos los reaccionarios son tigres de papel”.”ii
Es obvio, pero vale la pena señalar que no sólo las masas que son blanco directo del acoso luchan contra los fascistas. Las masas más profundas y amplias odian el fascismo, sobre todo cuando asoma su repugnante rostro en su propio barrio. De hecho, “Stram Kurs” se ha dirigido deliberadamente a los barrios donde viven las masas más profundas y amplias, normalmente zonas donde una gran parte, si no la mayoría, procede de un entorno inmigrante. Esto para provocar a las masas, y utilizar esto en un intento de “demostrar” que el multiculturalismo no funciona, y finalmente que la inmigración es el problema. La policía, que ya es odiada por las masas más profundas y amplias, se ha puesto esencialmente del lado de los fascistas, y se ha convertido así en el objetivo último y mayor de la lucha de las masas. Pero esta no es la única razón, es quizás la gota que colma el vaso.
En correlación con la crisis cíclica de sobreproducción, y la crisis general del imperialismo, que se encuentra en una fase avanzada de decadencia, el pauperismo ha ido en aumento en todo el mundo, y Suecia no es una excepción; de hecho, la disparidad entre ricos y pobres en Suecia ha vuelto al mismo nivel que en 1940iii. En Suecia, el 10% más rico posee el 78% de los ingresos de los hogares, y el 1% más rico el 42%.iv. Suecia también tiene la mayor tasa de pobreza infantil relativa de los países nórdicos, donde se calcula que uno de cada cinco niños crece en la pobrezav. Esto se siente con especial fuerza en los barrios proletarios, los suburbios proletarios. El lugar de las batallas más feroces.
Vemos cada vez más el aplastamiento de la falacia de los “países desarrollados pacíficos”, una percepción que prevalece con respecto a los países europeos en general, pero especialmente con respecto a los países nórdicos. En los países nórdicos, esta mentira se utiliza como combustible para el nacionalismo más engañoso propagado especialmente por los chovinistas sociales. El “estado de bienestar” es generalmente hablado la confesión que el sistema de trabajo asalariado no está en condiciones de alimentar a sus propios esclavos, que no está en condiciones de proveer a través del sistema mismo a la producción y reproducción de la fuerza de trabajo, por lo que necesita de las medidas de beneficencia, como sucedión con todas las sociedades que entraron en descomposición y se hundieron. El “estado del bienestar” no es más que un término burgués fraudulento para lo que en realidad son, por un lado, meras concesiones de la burguesía, adquiridas a través de décadas de feroz lucha de clases, así como también a través de la presión indirecta de los flujos y reflujos de la lucha de clases en los países vecinos. Por otro lado, son también, como nos enseñó Lenin, las migajas de las superganancias imperialistas adquiridas a través de la sangre, el sudor y las lágrimas de las masas trabajadoras de las naciones oprimidas, utilizadas para cultivar el oportunismo en los países imperialistas, sobornando a una capa de la población, la aristocracia obrera, y mediante este intento de poner un puñal en la rueda de la lucha de clases. Esto se manifiesta en los “partidos obreros burgueses”, y en los sindicatos amarillos afiliados. Lenin nos dice que esto es “inevitable y tipico en todos los países imperialistas, pero, teniendo en cuenta la desesperada lucha de éstos por el reparto del botín, no es probable que semejante partido triunfe por largo tiempo en una serie de países. Ya que los trusts, la oligarquía financiera, la carestía, etc., permiten sobornar a un puñado de las capas superiores y de esta manera oprimen, subyugan, arruinan y atormentan con creciente intensidad a la masa de proletarios y semiproletarios”viLos llamados “países desarrollados pacíficos” no se diferencian en su carácter de cualquier otro estado capitalista e imperialista; también son las dictaduras de clase de la burguesía monopolista.
Los Países Bajos también suelen ser considerados como uno de los “países desarrollados progresistas” y “pacíficos”. Pero también aquí se asestó un golpe decisivo a esta falacia; hace apenas 5 meses, durante la oleada de protestas contra las llamadas “restricciones coronarias” corporativistas, la policía abrió fuego contra las masas, hiriendo a tres. Ahora, una vez más, la lucha de las masas se encuentra con las balas de la reacción, esta vez en el “pacífico paraíso socialdemócrata de Escandinavia”. Ya es hora de enterrar esta falacia de una vez por todas. Además, esto demuestra una vez más una cuestión de vital importancia, que no tiene sentido seguir negando: Están disparando al pueblo. Estamos viviendo tiempos de guerra.
El comisario de la Policía Nacional, Anders Thornberg, intentando desacreditar la lucha de las masas, afirmó que en realidad se trata de meros ataques de bandas criminales contra el Estado de Derecho y la democracia. Jimmie Åkesson, líder de los Demócratas Suecos -el tercer partido más grande del parlamento sueco-, contradijo esta narrativa al afirmar que “allí había delincuentes en banda, pero también había desde señoras mayores hasta niños pequeños que ayudaban a tirar piedras”. Es evidente que las motivaciones de Åkesson para afirmarlo no son en absoluto honestas y nobles, ya que pretende explotar la valiente combatividad de las masas de todo tipo para alimentar el chovinismo imperialista presentando a las personas de las naciones oprimidas como bárbaras por naturaleza y así “justificar” la restricción de la inmigración.
Además, los Demócratas Suecos han explotado la rebelión de las masas como pretexto para promover la corporativización y la militarización. Han presentado un programa de 30 puntos que propone la aprobación de una legislación reaccionaria integral que, entre otras cosas: introduce la posibilidad de imponer el estado de emergencia y el toque de queda; amplía el arsenal y el armamento de la policía; el empleo de la tecnología de IA, las cámaras de vigilancia y la recopilación de datos para el mapeo de las personas en las “zonas problemáticas”, es decir en los barrios proletarios; introducir la posibilidad de retirar las prestaciones sociales a las familias que no se hayan “adaptado” o “integrado adecuadamente”; la capacidad de retirar los permisos de residencia a familias enteras en función de la “gravedad del delito cometido”; y, quizá lo más llamativo, una mayor posibilidad y un menor umbral de participación de los militares para apoyar a la policía en el mantenimiento del monopolio de la violencia.
Desde hace décadas, el llamado “estado del bienestar” en los países nórdicos se encuentra en estado de decadencia, y se está desmantelando gradualmente. Las concesiones de la burguesía conquistadas por las masas a través de la lucha están siendo gradualmente disminuidas o eliminadas. Las conquistas de las masas se perderan en la próxima crisis, nos dice Marx, pero éstas perderán más si no combaten y resisten en defensa de sus conquistas. Mientras tanto, la lucha renovada de las masas está siendo explotada por la reacción como pretexto para una mayor reaccionarización, corporativización y militarización. Esto es característico de la época en que vivimos: el imperialismo, que hoy se encuentra en un avanzado estado de decadencia. Se está pudriendo, supurando. En consecuencia, vemos que la crisis general del imperialismo se profundiza continuamente.
Por un lado, la militarización de la reacción debe ser vista como un apuntalamiento para la tormenta que se avecina, y con la vana esperanza de consolidar su poder, lo cual es cada vez más imposible a la luz de la agudización de las contradicciones, la crisis del parlimentarismo, la rebeldía de las masas y la revolución como tendencia principal en el mundo, siendo esta última el aspecto principal. Esto se ha convertido en una tendencia mundial, que reafirma que las condiciones para la revolución son excelentes, y es característica de la Ofensiva Estratégica de la Revolución Proletaria Mundial. En el documento “¡Desarrollemos La Creciente Protesta Popular!” el Partido Comunista del Perú escribe quelo que es una situación revolucionaria, lo que son condiciones objetivas de la revolución y las sintetizó en dos: 1) que los de abajo no quieran seguir viviendo como antes y 2) que los de arriba no puedan seguir administrando y gobernando como hasta entonces”
Por otro lado: las potencias imperialistas están afilando sus sables, conspirando, maquinando, con la ambición final de entrar en disputa directa por el reparto del botín que son las naciones oprimidas. Como nos enseñó Lenin, esto es una inevitabilidad, una ley del imperialismo. La militarización sirve a estos fines. Las particularidades y el papel de los países nórdicos en esta cuestión se esbozan en una declaración conjunta finesa-noruega titulada “Lucha contra la militarización de los Estados nórdicos” (21 de abril de 2022) en la que escriben: “todos los estados imperialistas nórdicos, sin excepción, se están militarizando y aumentando su colusión para avanzar en sus intereses comunes, sirviendo a los objetivos yanquis … De esta manera “nuestros” imperialismos en los países nórdicos esperan ganar algo para sí mismos, como carroñeros de lo que los yanquis depredan. Al mismo tiempo … no hay una verdadera unidad entre los ladrones, sólo una colusión basada en intereses comunes y una competencia dentro de ella. La colusión es relativa, la competencia es absoluta. Sobre esta base, sus planes están condenados al fracaso.” (Nuestra traducción)
En la Línea de Construcción de su Línea Política General, el Partido Comunista del Perú escribe “vemos cómo la reacción está militarizándose cada vez más, militarizando los viejos Estados, su economía, desarrollando guerras de agresión, traficando con las luchas de los pueblos y apuntando a una guerra mundial, pero siendo la revolución la tendencia principal en el mundo la tarea de los Partidos Comunistas es enarbolar la revolución plasmando la forma principal de lucha: la guerra popular”
“El presidente Gonzalo plantea la militarización de los Partidos Comunistas y la construcción concéntrica de los tres instrumentos. La militarización de los Partidos Comunistas es directriz política que tiene contenido estratégico, pues, es “el conjunto de transformaciones, cambios y reajustes que necesita para dirigir la guerra popular como forma principal de lucha que genere el nuevo Estado” por tanto la militarización de los Partidos Comunistas es clave para la revolución democrática, la socialista y las culturales.”
“La militarización del Partido tiene sus antecedentes en Lenin y en el Presidente Mao, pero es un problema nuevo desarrollado por el Presidente Gonzalo teniendo en cuenta las nuevas circunstancias de la lucha de clases y hay que ver que se presentarán problemas nuevos que a través de la experiencia se irán resolviendo. … Es la militarización del Partido la que nos ha permitido iniciar y desarrollar la guerra popular; y, consideramos que esta experiencia tiene validez universal por lo cual es una demanda y necesidad que los Partidos Comunistas del mundo se militaricen.”
El tercer mundo es el centro de la tormenta de la Revolución Proletaria Mundial, y podemos ver que se está gestando una poderosa tormenta. Vemos que se está desarrollando una nueva marea alta de lucha de liberación nacional. Todo esto es parte de la nueva gran ola de la Revolución Proletaria Mundial que se está desarrollando, que está empezando a desarrollarse. En la Revolución Proletaria Mundial hay dos corrientes: el movimiento proletario internacional, que es el mando, y el movimiento de liberación nacional, que es la base. En los países imperialistas vemos que las masas más profundas y amplias, las masas con antecedentes de las naciones oprimidas, y también particularmente la juventud proletaria, anhelan la lucha. Se lanzan de cabeza a ella.
Como señaló el Presidente Mao, los jóvenes están llenos de vigor y son “es la fuerza más activa y vital de la sociedad. Los jóvenes son los más ansiosos de aprender, y los me nos conservadores en su pensamiento.“vii, y por eso son la mayoría de las veces, como vemos una y otra vez a lo largo de la historia y en todo el mundo, los primeros en clamar, los primeros en alcanzar el marxismo vital y creativo. Eso es hoy el marxismo-leninismo-maoísmo, con las contribuciones de validez universal del Presidente Gonzalo, la ideología del proletariado en la época del imperialismo en su fase avanzada de decadencia, la ideología del proletariado en la Ofensiva Estratégica de la Revolución Proletaria Mundial.
Las masas más profundas y amplias están impregnadas de odio a la reacción, al Estado burgués y a sus perros de presa. Las masas se rebelan con un espíritu vigoroso: claman por la dirección. Como dijo el Presidente Gonzalo: “Desde los viejos tiempos las masas viven sujetas a opresión y explotación y siempre se han rebelado, es una larga e inagotable historia… Desde siempre, desde que combaten las masas han clamado por organizar la rebelión, su armamento, su levantamiento, que se las dirija, que se las conduzca. Siempre ha sido así y seguirá siendo y después que haya otro mundo seguirá siendo sólo que de otra manera”viii
Sabemos que los camaradas asumirán su tarea histórica. Esta tarea no estará exenta de pruebas y tribulaciones, nunca lo está. Como dijo el Presidente Mao: “El futuro es brillante, pero el camino es tortuoso”. Sin embargo, confiamos en que los camaradas se sobrepondrán y triunfarán. Sabemos que lo harán. Porque estamos condenados a ganar. No es en ausencia de adversidad, sino a través de ella, como se forjarán los cuadros. Cuadros capaces de constituir o reconstituir el Partido Comunista, hoy necesariamente como un Partido Comunista marxista-leninista-maoísta militarizado, y finalmente iniciar y librar la guerra popular, construir el nuevo poder e instaurar mediante la revolución socialista la dictadura del proletariado, seguida de grandes revoluciones culturales proletarias y de guerra popular hasta nuestro objetivo final: el comunismo. Que la lucha de las masas sea un impulso para esta lucha.
¡Atrévete a luchar, atrévete a ganar!
¡Es justo rebelarse!
¡Las masas son las hacedoras de la historia!
¡Utilizad la lucha de las masas como impulso a la lucha por la constitución y reconstitución de los Partidos Comunistas!
iIntroducción de la “Para La Critica De La Filosofía Del Derecho De Hegel”, 1943
viiNota de introducción al artículo “Una brigada juvenil de choque de la Cooperativa de Producción Agrícola Nº 9 del cantón de Sinping, distrito de Chungshan” [Septiembre y diciembre de] (1955), El auge socialista en el campo chino [Obras Escogidas, t. V]. – Como se cita en Citas del Presidente Mao
viiiLa línea política general del Partido Comunista del Perú, La línea de masas, 1988