Tuesday, March 31, 2026

FDLP-ECUADOR: ¡SE ATIZA CAMPAÑA REPRESIVA CONTRA EL PUEBLO!

 

¡SE ATIZA CAMPAÑA REPRESIVA CONTRA EL PUEBLO!

Las Fuerzas Armadas y la Policía del Ecuador son un burdo instrumento político-represivo de los EEUU y del sionismo criminal en lo que queda de nuestro país han despotricado violentamente, les han soltado las riendas, son como una mula desbocada dando patadas en todas direcciones.

Se han convertido sin rubor alguno, sin disimulo, en instrumentos de una política de guerra interna, militarización y persecución que golpea, en primer lugar, a los sectores más pobres del pueblo.

En los últimos días han desatado una campaña de bombardeos en varias provincias del país. Los mismos medios de prensa oficial señalan operativos militares con bombardeos y uso de armamento pesado en zonas de Carchi e Imbabura, así como en el Parque Nacional Podocarpus, en Zamora Chinchipe, Azuay y Sucumbíosdentro de una ofensiva extendida a varias provincias. Acciones de guerra que el país no las vivió ni siquiera en los conflictos armados con el Perú.

Con alevosa insania, las Fuerzas Armadas volvieron a bombardear ayer la frontera norte, en El Chical, provincia del Carchi. Lo hicieron en una zona habitada por campesinos pobres, incluidos algunos que, de manera eventual, recurren a la minería artesanal como estrategia complementaria a su trabajo agrícola.

Las áreas atacadas quedan tan devastadas que los campesinos ni siquiera pueden ingresar a buscar a otros compañeros de faena, porque, como es evidente, todo lo que se encuentra dentro del perímetro de las explosiones resulta completamente arrasado.

Y, como si esa locura no bastara, los militares, siguiendo al pie de la letra instructivos sionistas, después del bombardeo esperan apenas unos minutos y vuelven a atacar la zona afectada, con la finalidad de rematar a las víctimas o asesinar a quienes intentan socorrerlas.

Los bombardeos indiscriminados y todo el andamiaje represivo, cobra víctimas. El bombardeo ejecutado el 6 de marzo de 2026 en Sucumbíos, cerca de la frontera con Colombia, no habría caído sobre un “campamento criminal” como sostuvo el Gobierno, sino sobre una granja lechera en la que también había viviendas de campesinos. La operación contó con apoyo de Estados Unidos, que desplegó un helicóptero militar para asistir al Ejército ecuatoriano, mientras desde Washington se habló de un ataque contra “narcoterroristas”. Sin embargo, reportes del New York Times, de la AFP y de la Alianza por los Derechos Humanos recogen testimonios y evidencias que apuntan a una realidad mucho más brutal: población campesina atrapada en medio de la lógica de guerra, destrucción de bienes civiles, detenciones previas y denuncias de tortura. Más que una acción “quirúrgica”, lo que emerge es el drama de familias rurales convertidas en blanco o daño colateral de una política militar que arrasa primero y justifica después.

Quienes cargan el peso de ese terror, de esa violencia son los campesinos pobres y los moradores de las barriadas pauperizadas por el régimen y las transnacionales; los que viven de la tierra, cuando la tienen, los que trabajan en condiciones miserables, los que no tienen caminos, ni hospitales, ni agua suficiente, ni la protección elemental que un Estado dice garantizar. La militarización no llega a esos territorios para combatir al narcotráfico, ¡porque ellos son los narcotraficantes!; llega para profundizar la miseria, el despojo, la semifeudalidad de una forma más brutal. Los campesinos están siendo desplazados, se los arranca de la tierra, de sus territorios; se crean vacíos poblacionales que son ocupados por delincuentes con fuertes vínculos con los miembros de las FFAA y la policía; además, se promueve la creación de una nueva capa de terratenientes cuyo centro es el delito.

Con el pretexto del estado de excepción y del toque de queda se han normalizado allanamientos, detenciones y un clima de sospecha generalizada que termina cayendo, una y otra vez, sobre hijos e hijas del pueblo sin vínculos demostrados con estructuras criminales. La excepción se ha vuelto regla. La guerra se ha convertido en lenguaje de gobierno. Y así, poco a poco, el país ha sido empujado hacia una forma de autoritarismo cotidiano, no siempre proclamado con ese nombre, pero sí ejercido todos los días en los barrios, en las comunidades, en las carreteras, en las ciudades y en la vida de quienes hoy sienten que el Estado irrumpe, ocupa, intimida, castiga y asesina…

En este contexto represivo, lo ocurrido con el Centro Cultural Ecuatoriano-Iraní en Quito tiene una gravedad política crítica. El 28 de febrero de 2026, mientras en el lugar se realizaba una reunión religiosa por Ramadán, un grupo de agresores promovidos por el Mossad, atacó el recinto con piedras, palos y gas. La prensa reportó personas heridas, daños materiales y escenas de miedo en un espacio donde había familias, asistentes a una ceremonia religiosa y miembros de una comunidad reunida pacíficamente. Un acto de odio en el que incluso aparecieron banderas de Estados Unidos e Israel. Fue una agresión deliberada que da cuenta de los niveles de dirección que tiene el sionismo en nuestro país.

Pero la sevicia del gobierno títere fue más allá; este 25 de marzo, miembros de la policía detuvieron al clérigo iraní y director del Centro Cultural Ecuatoriano-Iraní, Mohammad Khodadadi. Según la versión oficial difundida ese mismo día, la captura fue justificada con acusaciones de presuntos nexos con Hezbollah, con la Fuerza Quds y con socios comerciales vinculados a un testaferro de Leandro Norero. ¡Patrañas! Está clara la existencia de un patrón de hostigamiento y estigmatización que debe ser desenmascarada y rechazada militantemente.

El gobierno de Daniel Noboa ha sobrepasado todos los límites legales. Ha empujado al país hacia un atolladero represivo en el que la violencia híbrida, de narcos y aparatos represivos, se ha vuelto cotidiana. Lo que están viviendo las grandes mayorías es la ofensiva corporativa y criminal del fascista. Noboa, ha devenido en un dictador, y sí, ahora se siente seguro, firme, tiene el respaldo de los EEUU e Israel. Sí, en verdad, lo tiene, pero también tiene los pies de barro, y pronto caerá.

Ante esta situación, expresamos nuestra más sentida, firme y combativa solidaridad con el compañero Mohammad Khodadadi, con el Centro Cultural Ecuatoriano-Iraní, con sus familias, con su comunidad y con todas las personas que fueron blanco del ataque del 28 de febrero y del posterior hostigamiento estatal. Expresamos también nuestra solidaridad con las comunidades campesinas y populares afectadas por los bombardeos, con las familias desplazadas, con quienes viven bajo el peso de los operativos y con todos los sectores del pueblo ecuatoriano que hoy padecen la militarización, la persecución y la arbitrariedad.

Exigimos el cese del hostigamiento contra el Centro Cultural Ecuatoriano-Iraní, el respeto pleno a los derechos y garantías del sheij Mohammad Khodadadi, el esclarecimiento y sanción de los responsables del ataque violento de febrero, y el fin de una política de bombardeos, militarización y represión que está sembrando dolor y vulnerabilidad sobre los campesinos. Frente al miedo que quieren imponer, corresponde fomentar la organización, la combatividad y la resistencia.

¡ALTO A LA PERSECUCIÓN DE LUCHADORES POPULARES!

¡NO MÁS AGRESIÓN AL CAMPESINADO POBRE!

¡NI PERDÓN NI OLVIDO PARA LOS VERDUGOS DEL PUEBLO!

ESTADO DE EMERGENCIA Y TOQUE DE QUEDA, ¡MÁS GUERRA CONTRA EL PUEBLO!

El 15 de marzo de 2026 se dio inicio a un proceso de mayor reaccionarización del viejo Estado y de ampliación de la guerra contra el pueblo.

El gobierno fascista y entreguista de Noboa amplió el estado de emergencia y decretó un toque de queda en cinco provincias del país; un salto en la lógica de militarización, control y represión que el régimen viene consolidando como su único programa de gobierno.

Desde esa fecha, en Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas, la libertad de tránsito quedó suspendida entre las 23:00 y las 05:00, en aplicación del Decreto Ejecutivo 329, que reformó el estado de excepción vigente desde el Decreto 311. La medida se montó, además, sobre un régimen excepcional más amplio que alcanza a nueve provincias y tres cantones del país.

Lo que el régimen propone como una cruzada por la seguridad es, en realidad, un componente de la campaña militar establecida por el criminal de guerra Trump para los países de esta América dolida. Campaña que expresa inoperancia y deviene en una confesión abierta de la impotencia política del régimen. Noboa no puede, ni quiere, ofrecer empleo, salud, infraestructura social ni seguridad; sobre la base de una narrativa torpe, lela y confusa, se centra en lo que él llama “seguridad” y decide entonces imponer militares asesinos, retenes, patrullas y amenazas penales.

El toque de queda cae sobre trabajadores que regresan tarde a casa, sobre mujeres que sostienen la vida en condiciones precarias, sobre jóvenes de barriadas populares convertidos por defecto en sospechosos, sobre transportistas, vendedores, campesinos y pobladores que tienen que moverse aun cuando el Estado les ordena inmovilidad.

Precisamente, estas provincias están en estado de emergencia, pero no la declarada por el gobierno, sino la que padecen moradores y campesinos que están, literalmente, bajo el agua, producto no solo del duro invierno, sino de la falta de infraestructura, alcantarillado, canales de desfogue, etcétera. Ahí, en las barriadas pobres, el calor arrecia, los zancudos y otras plagas generan enfermedades endémicas y sí, las masas, aquellas que tienen techados de zinc o de hojas de bijao, salen a las calles hasta altas horas de la noche para no asfixiarse por el calor extremo que se genera en sus viviendas. Ahora no; deben someterse a la precariedad en la que viven porque al gobierno se le ocurrió criminalizarlo todo.

La coartada oficial pretende darle a todo esto una apariencia técnica. El propio Decreto 329 sostiene que, entre el 1 de enero y el 28 de febrero de 2026, en Guayas el 31 % de los homicidios intencionales ocurrió entre las 23:00 y las 05:00, y en Los Ríos el 29 % se concentró también en esa franja. El mismo texto reconoce que en Guayas, de 24 operativos ejecutados en enero, el 58 % se realizó en horario nocturno, pero apenas el 22 % produjo resultados “efectivos”, como detenciones de sospechosos. Es decir, incluso con sus propios números, el régimen admite una maquinaria represiva enorme y un rendimiento limitado. Pero, en lugar de revisar el fracaso de su estrategia, opta por una salida brutal: restringir derechos a poblaciones enteras. Estamos citando que las medidas de estado de emergencia y toque de queda involucran o afectan al 40 % del total de la población ecuatoriana.

Ese es el corazón del problema. No estamos ante una política de seguridad orientada a desmontar las estructuras del crimen organizado, sus flujos financieros, sus redes estatales y empresariales de protección, ni sus vínculos con la corrupción institucional. Estamos ante una política diseñada para ocupar el territorio, someter a la población y tratar de exhibir autoridad a cualquier costo. Por eso el despliegue no es menor. El Ejército anunció la movilización de 30.000 militares al inicio de esta nueva fase y la prensa reportó un dispositivo combinado que supera los 75.000 efectivos entre militares y policías. Eso no retrata fortaleza estatal; retrata una decisión de convertir el espacio social en un campo de vigilancia permanente.

lo amargo de todo esto, más allá de la represión contra ciertas bandas delincuenciales, la persecución a dirigentes populares, es que esta demostración de fuerza tampoco nace sobre terreno limpio. llega en medio de una profunda descomposición institucional, con denuncias persistentes de corrupción, infiltración criminal, connivencia entre agentes estatales y mafias, y una degradación general de los aparatos represivos.

Hace pocos días, el periodista Boscán dio a conocer una foto en la que se puede ver claramente a un mayor de Policía, nada menos que jefe de delitos transnacionales, oficina adscrita a la DEA y al FBI, quien, junto a otros tres oficiales, mostraba la captura de un millonario cargamento de droga incautado a una banda contraria, a la que le remitieron la imagen como evidencia del golpe a los “adversarios”. En esas condiciones, entregar facultades extraordinarias a las mismas estructuras que cargan sospechas de corrupción y abuso no significa combatir a las bandas con mayor eficacia. Significa multiplicar el margen para la arbitrariedad, para la venganza selectiva, para el uso discrecional de la fuerza y para la persecución contra quienes incomodan.

El ministro del Interior ha recordado públicamente que incumplir el toque de queda puede llevar a penas de uno a tres años de prisión, bajo la figura de incumplimiento de decisiones legítimas de autoridad competente prevista en el artículo 282 del COIP. Durante la primera noche de aplicación de la medida ya se reportaron 253 detenidos en las cuatro provincias bajo restricción. Así funciona esta campaña represiva: no resuelve las causas estructurales de la violencia, pero sí perfecciona con rapidez la administración de la represión desmedida.

Lo verdaderamente inquietante es que se nos quiera convencer de que todo esto es normal. No lo es. Un país donde la excepción y las campañas represivas se vuelven rutinarias deja de percibir la gravedad de lo que ocurre. La Constitución del viejo Estado permite estados de excepción en circunstancias determinadas, pero también les impone límites materiales, temporales y de control. El problema político no está solo en la legalidad formal del decreto, sino en la consolidación de una cultura de gobierno que ha hecho de la restricción de derechos, la presencia militar y el miedo social una herramienta ordinaria de administración. Cuando la excepcionalidad se repite una y otra vez, ya no estamos ante una respuesta transitoria: estamos ante un proyecto de poder fascista.

El régimen insiste en presentar este camino como el único posible. ¡Miente! Lo hace porque necesita instalar la idea de que fuera del control armado no existe salida, y porque le conviene que el pueblo renuncie a detenerse a pensar que, adicionalmente, están precarizando el trabajo, ampliando los índices de desempleo, profundizando la falta de atención en salud y entregando más territorios a las transnacionales de la minería. La militarización sirve también para eso: para ocultar la bancarrota del capitalismo burocrático.

Por eso el toque de queda no debe leerse solamente como una medida de seguridad. El estado de emergencia y el toque de queda en Ecuador no son una simple respuesta local a la inseguridad, sino parte del nuevo libreto imperialista de Trump para América: tratar a nuestros países como territorios de guerra, imponer la lógica del enemigo interno y someter a los pueblos a la militarización permanente. Al declarar a los carteles como amenaza terrorista y ampliar las herramientas de “contraterrorismo” y fuerza extraterritorial, Washington empuja a gobiernos serviles como el de Noboa a endurecer el control social, restringir derechos y presentar la represión contra el pueblo como si fuera una política de salvación nacional; además, es importante analizar que estas medidas tienen otro mensaje implícito, obedecer, no protestar, no rebelarse. El gobierno y quienes detentan el Poder necesitan calles vacías para que su narrativa parezca orden. Necesita barrios inmóviles para que la obediencia se confunda con paz. Necesita una sociedad fatigada, atemorizada y vigilada para que la protesta parezca anomalía y la represión se venda como necesidad.

Pero la historia nunca ha sido escrita solo por los decretos. También la escriben quienes se niegan a aceptar que la humillación sea destino. En medio de esta ofensiva reaccionaria, los sindicatos, los trabajadores, los sectores populares y la juventud salieron a las calles el 13 de marzo para manifestarse en contra del gobierno; obviamente, hubo represión cruenta, pero no pudieron desmovilizar la voluntad de lucha, sobre todo, de los sindicalistas.

Urge contraproponer a la campaña represiva del imperialismo y del régimen, organización, combate y resistencia. No podemos permitir que el gobierno siga reprimiendo, hambreando y precarizando todavía más la vida de las masas; tampoco podemos permanecer pusilánimes o acobardados, alentando “revocatorias de mandato”, esas formas de lucha domesticadas que desarman la rebeldía popular y la encadenan a la llamada “participación democrática”, siempre dentro de los márgenes de movilidad política que impone el viejo Estado.

Hay que perder el miedo. Hay que volver a las calles, como ya se hizo la semana pasada. Hay que impulsar el levantamiento campesino y popular como forma de lucha, como respuesta legítima frente a un gobierno fascista apoyado en el imperialismo y en las armas.

 

¡A PONER UN ALTO AL GOBIERNO FASCISTA DE NOBOA CON ORGANIZACIÓN Y LUCHA POPULAR!

¡NO AL TOQUE DE QUEDA Y DECLARATORIA DE ESTADO DE EMERGENCIA!

¡NO A LA PERSECUCIÓN DE LUCHADORES POPULARES!

¡VIVA LA LUCHA EN CONTRA DEL RÉGIMEN ASESINO DE NOBOA!

¡VIVA LA LUCHA ANTIIMPERIALISTA!

¡VIVA LA RESISTENCIA DEL PUEBLO IRANÍ!

¡VIVA LA RESISTENCIA DE LOS PUEBLOS OPRIMIDOS DEL MUNDO!


 



Saturday, March 28, 2026

SERVIR AL PUEBLO ESPANA: Limitar el antiimperialismo al rechazo a la OTAN y a la guerra imperialista es un antiimperialismo incompleto

 Los cc de Servir al Pueblo han publicamos este ariculo muy importante por lo que lo reproducimos en nuestro blog para su estudio.

AND Nuevo_PerÚ

 

Limitar el antiimperialismo al rechazo a la OTAN y a la guerra imperialista es un antiimperialismo incompleto

Publicamos este artículo que hemos recibido en el correo electrónico, y consideramos que sirve al debate para la unidad de los antiimperialistas.

Misiones imperialistas del ejército reaccionario. Fuente: Ministerio de Exteriores.

Reducir el antiimperialismo al rechazo a las alianzas imperialistas (como la OTAN) y de las guerras de agresión imperialista es un antiimperialismo incompleto, un antiimperialismo estrecho propio de una comprensión igualmente estrecha de lo que es el imperialismo.

El imperialismo es la fase superior del capitalismo, cuando el capitalismo premonopolista o librecambista se transforma en capitalismo monopolista. Esta fase se caracteriza por el dominio de los monopolios (acuerdos entre grandes capitalistas que se unen para acordar precios, producción y repartirse el mercado) sobre todas las facetas de la sociedad. El Estado burgués, que representaba a toda la clase burguesa, se convierte en un Estado burgués imperialista, que ahora representa a los monopolios, a la gran burguesía imperialista. Hoy, el mayor instrumento político del imperialismo español es el Estado imperialista español, una dictadura de los monopolios, una dictadura de los grandes capitalistas contra el proletariado y las masas populares.

Tras conquistar el mercado interno (nacional), los monopolios se lanzan a la conquistan del mercado externo (internacional). Los monopolios, en colusión y pugna a través de sus instrumentos políticos (los Estados), se reparten el botín mundial: los pueblos y naciones oprimidas del tercer mundo. Las guerras de agresión imperialista contra las naciones oprimidas y las guerras mundiales imperialistas son la expresión política de este reparto del botín.

Con la explotación del tercer mundo, los imperialistas obtienen tal cantidad de beneficios extra (superganancias) que utilizan una parte de él para sobornar a la parte superior del proletariado. Con este soborno nace la aristocracia obrera, una burguesía dentro del proletariado, que son auténticos parásitos del proletariado internacional y los pueblos del mundo. Las superganancias monopolistas son la base económica del oportunismo, y la aristocracia obrera, su base social. La aristocracia obrera (la burocracia sindical, la estructura de partidos políticos socialdemócratas, las capas acomodadas, etc…) vive a costa de los miles de millones de pobres que el imperialismo explota en todo el mundo. Esa capa de parásitos propaga la paz social, legitima la democracia burguesa y, en última instancia, defiende al Estado imperialista español.

Para tener un antiimperialismo completo no basta luchar contra las guerras de agresión imperialista. Hay que luchar contra el imperialismo dentro de nuestras propias fronteras, y eso significa politizar, organizar y movilizar a las masas contra el oportunismo. Debemos explicar que la ruptura con el oportunismo no es solo inevitable, sino necesaria.

Quién defienda que el proletariado no está listo para descubrir la «amarga verdad» de que el estado de bienestar1 en el que vive se sostiene más por la explotación del tercer mundo, que por la lucha sindical de las últimas décadas, es alguien que no confía en las masas y que tiene mucho chovinismo imperialista interiorizado. El proletariado está más que preparado para descubrir esta «amarga verdad» , esencialmente porque su vida ya es lo suficientemente dura. El proletariado no quiere migajas, sino el poder político.

“Del «partido obrero burgués» de las viejas tradeuniones, de la minoría privilegiada, distingue Engels la «masa inferior» , la verdadera mayoría’ y apela a ella, que no está contaminada de «respetabilidad burguesa». ¡Ese es el quid de la táctica marxista!

Ni nosotros ni nadie puede calcular exactamente qué parte del proletariado es la que sigue y seguirá a los socialchovinistas y oportunistas. Sólo la lucha lo pondrá de manifiesto, sólo la revolución socialista lo decidirá definitivamente. Pero lo que sí sabemos con certeza es que los «defensores de ila patria» en la guerra imperialista sólo representan una minoría. Y por esto, si queremos seguir siendo socialistas, nuestro deber es ir más abajo y más a lo hondo, a las verdaderas masas: en ello está el sentido de la lucha contra el oportunismo y todo el contenido de esta lucha. Poniendo al descubierto que los oportunistas y los socialchovinistas traicionan y venden de hecho los intereses de las masas, que defienden privilegios pasajeros de una minoría obrera, que extienden ideas e influencias burguesas, que, en realidad, son aliados y agentes de la burguesía, de este modo enseñamos a las masas a comprender cuáles son sus verdaderos intereses políticos, a luchar por el socialismo y por la revolución, a través de todas las largas y penosas peripecias de las guerras imperialistas y de los armisticios imperialistas.

La única línea marxista en el movimiento obrero mundial consiste en explicar a las masas que la escisión con el oportunismo es inevitable e imprescindible, en educarlas para la revolución en una lucha despiadada contra él, en aprovechar la experiencia de la guerra para desenmascarar todas las infamias de la política obrera liberal-nacionalista, y no para encubrirlas»

(El imperialismo y la escisión del socialismo, Lenin, 1916)

Notas al pie

  1. Aunque cada vez más desmantelado, el «Estado de bienestar» sigue siendo notoriamente más grande que en las naciones oprimidas del tercer mundo ↩︎

 


Thursday, March 26, 2026

DAZIBAO ROJO: Llamamiento a una campaña internacional de emergencia contra la Operación Kagaar.

 

lunes, 23 de marzo de 2026

Llamamiento a una campaña internacional de emergencia contra la Operación Kagaar.

El Comité Internacional de Apoyo a la Guerra Popular en la India (ICSPWI) hace un llamamiento a

todas las fuerzas democráticas, progresistas, antifascistas, antiimperialistas y revolucionarias

del mundo para que se unan a la Campaña Internacional de Emergencia contra la Operación Kagaar.



¿Qué es la Operación Kagaar?


 

Desde enero de 2024, el Estado indio, bajo el régimen fascista hindutva de Narendra Modi,

lleva a cabo la Operación Kagaar, una operación militar cuyo objetivo declarado es la

destrucción total del movimiento revolucionario en la India para marzo de 2026. En

realidad, se trata de una guerra integral contra el pueblo, dirigida principalmente contra la

población adivasi, los campesinos pobres, los activistas revolucionarios, los periodistas, los estudiantes y

los presos políticos. El ejército ocupa regiones enteras, bombardea

e incendia aldeas, utiliza a civiles como escudos humanos y tortura y

ejecuta extrajudicialmente a prisioneros en los llamados "falsos enfrentamientos".

La Operación Kagaar es una continuación y escalada de operaciones militares contrarrevolucionarias anteriores,

como Samadhan-Prahar y la Caza Verde. Con el despliegue

del ejército, las fuerzas paramilitares y la fuerza aérea, el Estado indio intenta destruir al

Partido Comunista de la India (maoísta), al Ejército Guerrillero de Liberación Popular (PLGA) y

la Nueva Revolución Democrática que lideran. Esta ofensiva contrarrevolucionaria

golpeó con especial dureza al movimiento revolucionario en 2025, cuando numerosos

cuadros destacados, entre ellos el secretario general del partido, el camarada Basavaraj (Nambala Keshava

Rao), y otros líderes tribales reconocidos, fueron asesinados. Al mismo tiempo, el

Estado intensifica su guerra psicológica, difundiendo deliberadamente rumores sobre

supuestas rendiciones e intentando desmoralizar a las fuerzas revolucionarias.



Firmeza y continuidad revolucionaria


 

A pesar de estas cuantiosas pérdidas, el movimiento revolucionario en la India se mantiene firme

en su propósito. En diversos documentos públicos, el CPI (Maoísta) ha dejado claro que

no abandonará la lucha armada ni se rendirá ante el Estado. Por el contrario, el

partido analiza abiertamente sus errores, aprende de sus derrotas y se reorganiza

en las nuevas circunstancias. La prolongada guerra popular sigue siendo la única vía para

superar la explotación, la opresión nacional, el sistema de castas, el patriarcado y

la penetración imperialista.

Un elemento central de la represión es el encarcelamiento masivo. Bajo leyes como la

Ley de Prevención de Actividades Ilegales, miles de personas en la India permanecen detenidas durante

años sin juicio. Los periodistas son criminalizados por sus reportajes críticos, los estudiantes son

arrestados por poseer literatura marxista y los activistas son torturados y aislados.

La India se presenta internacionalmente como «la mayor democracia del mundo», pero en realidad

es una prisión para su pueblo, donde los derechos democráticos fundamentales se

suspenden sistemáticamente.

Este hecho no es casual, sino una expresión de la creciente

fascismoización del Estado indio. Bajo el régimen del Hindutva, las minorías religiosas son

perseguidas, la opresión nacional se intensifica y las protestas sociales son reprimidas con

la fuerza militar. Al mismo tiempo, India actúa como pilar estratégico del imperialismo estadounidense en

el sur de Asia y como estrecho aliado de Israel. La opresión interna y un papel externo agresivo

son dos caras de la misma moneda.



Importancia internacional de la lucha en la India


 

Precisamente por eso, la lucha del pueblo indio reviste una importancia internacional.

La Nueva Revolución Democrática en la India representa uno de los frentes más importantes

de la lucha antiimperialista mundial. Su derrota o victoria tendría un impacto directo

en el equilibrio de poder global entre el imperialismo y la

revolución proletaria mundial. Por lo tanto, la solidaridad con la guerra popular en la India significa también solidaridad

con todos los pueblos oprimidos y presos políticos del mundo.



Ante este panorama, el ICSPWI hace un llamamiento a una Campaña Internacional de Emergencia

contra la Operación Kagaar. El objetivo de esta campaña es denunciar internacionalmente los crímenes del

Estado indio, ejercer presión política, exigir la liberación de todos

los presos políticos y brindar apoyo práctico a las fuerzas revolucionarias en la India.

Ya se han llevado a cabo acciones, manifestaciones, eventos y publicaciones en numerosos países de

varios continentes. Esta movilización debe ampliarse, profundizarse y coordinarse.



Convocatoria para la participación


 

Hacemos un llamado a todas las personas y organizaciones solidarias a participar en el mes de

acción contra la Operación Kagaar en marzo de 2026. El 28 de marzo de 2026,

se llevará a cabo una manifestación internacional en Zúrich en solidaridad con el movimiento revolucionario

en la India.

Hoy, más que nunca, es importante tomar una postura firme. La Operación Kagaar debe ser

detenida. Las masacres de la población adivasi deben cesar. Todos

los presos políticos en la India deben ser liberados de inmediato. El apoyo imperialista al

régimen indio debe terminar.

La lucha de los revolucionarios indios es nuestra lucha. Su firmeza es un llamado

a todos para fortalecer la solidaridad internacional y avanzar en la lucha común

contra el imperialismo, el fascismo y la opresión.



¡ALTO A LA OPERACIÓN KAGAAR!

¡LIBERTAD PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!

¡VIVA LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL!

¡SOLIDARIDAD CON LA GUERRA POPULAR EN LA INDIA!


28 DE MARZO – ZÚRICH H.15


Coordinación de Suiza


MANIFESTACIÓN INTERNACIONAL CONTRA LA OPERACIÓN KAGAAR



Acciones paralelas en Europa, América del Norte y del Sur, Asia Meridional, Australia y África del Norte.

Campaña Internacional de Emergencia contra la Operación Kagaar.



E4L HERALDO ROJO: MPP: NOTAS A LA DECLARACIÓN EN APOYO AL PUEBLO IRANÍ

 

MPP: NOTAS A LA DECLARACIÓN EN APOYO AL PUEBLO IRANÍ

A continuación compartimos las notas del Movimiento Popular Perú compartidas por la Asociación de Nueva Democracia – Alemania (Nuevo Perú), en adición al comunicado sobre Irán.

Se puede leer el comunicado original aquí:


¡Proletarios de todos los países, uníos!

 

NOTAS A LA DECLARACIÓN EN APOYO AL PUEBLO IRANÍ

En estas notas hacemos algunos agregados para precisar algunas cuestiones a nuestra DECLARACIÓN EN APOYO AL PUEBLO IRANÍ (publicada el 07 de marzo 2026) y señalar la situación actual de la guerra, más precisamente de la actual campaña militar del imperialismo yanqui y su vasallo el Estado sionista de Israel (la potencia agresora) y la contra campaña militar de Irán (el país oprimido agredido). Con lo cual, respecto a estas cuestiones, señalamos claramente nuestra posición:

1. La contradicción principal y las naciones oprimidas base de la revolución mundial. El centro de la contienda en el Medio Oriente Ampliado (MOA) se ha desplazado al Golfo Pérsico.

El centro de la contienda bélica entre el imperialismo y los países oprimidos del MOA se desplaza a Irán. Siguiendo el mismo eje su centro ha pasado de Palestina (Gaza) a Irán, quien desarrolla una guerra de resistencia nacional, guerra justa.

La guerra de agresión imperialista-sionista es parte de la ofensiva contrarrevolucionaria general encabezada por el imperialismo yanqui, que apunta contra las naciones oprimidas, base de la revolución mundial.

En ella se expresa la primaria y principal contradicción, es decir, entre naciones oprimidas por un lado, y el otro superpotencias y potencias imperialistas, que se resuelve con Revolución Democrática, lo cual DEMANDA Guerra Popular. Con guerra popular se desarrolla la contraofensiva revolucionaria marxista-leninista-maoísta, lo cual DEMANDA Partido Comunista que la dirija.

En esta guerra de agresión del imperialismo yanqui y su actual campaña militar genocida, también, se está expresando la tercera contradicción, que es interimperialista; en su segundo nivel. El primer nivel es entre superpotencias y este nivel está en redefinición.

La contradicción por el botín que es Irán, en este caso, se da entre la superpotencia hegemónica única, el imperialismo yanqui, y las potencias imperialistas, que según su alineamiento con la primera se agrupan en vasallo y vándalos o bárbaros.

Los gobiernos lacayos de la región se han alineado con la agresión imperialista-sionista.

El petróleo del Golfo Pérsico va para Europa, China, Japón, India entre otros. Tiene fuerte incidencia en la economía mundial, que se alimenta del 20% del petróleo refinado y del 20% del gas licuado de esto países. Por eso la contienda es clara por reparto.

La contienda bélica tiene como objetivos de gran importancia para los contendientes: el control del Estrecho de Ormuz y la seguridad de los pozos petrolíferos de la región.

Colusión y pugna imperialista

Para estabilizar el mercado mundial del petróleo, el imperialismo yanqui ha suspendido las sanciones de venta de crudo al imperialismo ruso, con lo cual también busca separar al imperialismo ruso de Irán, la guerra de Irán beneficia al imperialismo ruso porque también suben los precios y la atención imperialista yanqui pasa de Ucrania al Golfo.

China por su dependencia de los suministros de la región, está a expensas del desarrollo de la guerra y sus resultados. Gran parte del petróleo que importa de Irán y demás países del Golfo pasan por el Estrecho de Ormuz y en menor medida del oleoducto saudí que llega al Mar Rojo.

La cuestión de la seguridad de la producción del petróleo, el gas y otros derivados para la industria y la alimentación humana y su transporte es usada por las partes contendientes para sus propios fines. Es un problema para ambas partes, que tiene que ver con el manejo de las contradicciones que se les presentan. Los imperialistas yanquis piensan apuntarse una victoria apuntando a la ocupación militar de la isla clave para el control del paso marítimo por el Estrecho, la isa de Kharg.

Esta es una región que entró en disputa desde finales del siglo XIX con el proceso de hundimiento y disolución del Imperio Otomano (1).

2. La relación entre política-economía y guerra

La última parte del punto anterior nos lleva a ver la relación entre política-economía y guerra. No sólo es problema de petróleo, el problema de fondo que está por resolverse desde 1979 es que: quien avance y controle Irán, asegura y manda en Medio Oriente y por lo tanto una región clave para la economía mundial y de gran importancia estratégica porque en el MOA se dan encuentro tres continentes. Este es el objetivo estratégico de la guerra y de la presente campaña militar, por eso hemos puesto en nuestra Declaración la cita del Presidente Gonzalo al respecto.

Es importante tener claridad en este punto partiendo del análisis histórico de la situación concreta que se da en el MOA, y de la relación entre política-economía y guerra. Este OBJETIVO ESTRATÉGICO DEL IMPERIALISMO YANQUI de su guerra de agresión, en colusión y pugna con las demás potencias imperialistas, tiene su expresión concreta en el CAMBIO DE RÉGIMEN EN IRÁN.

Si no alcanzan este objetivo estratégico principal en su guerra de agresión, por más que logren algunos éxitos en lo que han denominado Trump y Netanyahu sus “objetivos militares estratégicos”, imperialistas yanquis y sionistas habrán fracasado en su guerra de agresión. Por eso haciendo balance de lo que va del desarrollo de la guerra decimos que están fracasando y se han empantanado en su guerra que ya va para tres semanas.

Por tanto: no es que los imperialistas no tienen una estrategia clara sino que fracasan y fracasan pese a todo su poderío militar, pese a todo el genocidio que desatan. EL RÉGIMEN DE IRÁN que encabeza la guerra de resistencia nacional contra la guerra de agresión imperialista-sionista NO HA CAPITULADO. Al enemigo se le presenta una trampa en la guerra presente como ya lo fue en sus guerras anteriores en el presente siglo.

Pensaron que era fácil, que podían repetir el falso éxito venezolano con la capitulación del régimen, pero se estrellaron de muelas. Al interior de la dirección de la resistencia se ha aplastado a los partidarios de la capitulación nacional ante el imperialismo.

El genocida Donald Trump ha declarado: “ahora no conocemos a nadie, no hay con quien conversar”. Pese a que Trump y Netanyahu han proclamado su “victoria militar”, dicen que la campaña militar va a proseguir hasta alcanzar todos los “objetivos militares estratégicos”. Pero si la guerra es la continuación de la política por otros medios, si fracasan en su objetivo político de la guerra, cosecharán de todas manera su fracaso militar.

Por lo anteriormente expuesto, los estrategas yanquis están hablando de replantearse los siguientes pasos de su campaña militar ante la posible entrada en una nueva fase de la guerra, del despliegue de fuerzas terrestres que sería muy limitado y peligroso para Trump pues no cuenta con el apoyo interno. Dentro de esto entra lo que han planeado desde el comienzo, que es el empleo de mercenarios de la región como “botas sobre el terreno” como veremos en el punto 5. En este punto queda claro el carácter revolucionario de algunos movimientos nacionales como Irán, Palestina y otros más, y el carácter reaccionario de otros “movimientos nacionales”. Cuando no está presente el elemento proletario a través de su Partido Comunista, es un problema siempre concreto y relativo, que responden a la pregunta: ¿sirven para debilitar o sirven para fortalecer el frente del imperialismo?

Una vez más, repetimos lo de la Declaración, está probado que lo principal en la guerra no son las armas sino el hombre.

3. El imperialismo yanqui está acosado por insalvables contradicciones internas y externas. Necesita recurrir a tropas de sus vasallos y lacayos.

El imperialismo yanqui se hunde en un largo proceso como todo los imperios del pasado, imperialismos nuevos surgen para retarlo, unos pierden el paso y otros entran en una carrera ascendente pero amenazados por la bancarrota.

El imperialismo está en su proceso de hundimiento y de barrimiento por la revolución mundial. El imperialismo es la etapa de la crisis general del capitalismo, que parte de su esencia económica, el monopolio. Es monopolista, parasitario o en descomposición y agonizante. El imperialismo yanqui está en más avanzado estado de descomposición que sus rivales.

Los imperialistas yanquis, la superpotencia imperialista hegemónica única, pensaron que había llegado el momento de avanzar y tomar Irán con su actual campaña militar en su guerra de agresión imperialista, asistido por su vasallo el Estado sionista de Israel. Pero como estamos viendo, va de fracaso en fracaso.

El resquebrajamiento del régimen seguido por la subversión interna que sería provocada por su diluvio de fuego, destrucción y muerte no se ha producido. Como está claro, un país no se conquista desde el aire o el mar, se necesita “botas sobre el terreno”, para esto planearon usar sus fuerzas especiales que apoyarían la subversión interna, a la que se sumarían las fuerzas mercenarios de iraníes de la minoría kurda acantonados en Erbil, el llamado Kurdistán iraquí. Un cohete iraní mató en Erbil hace poco a un oficial imperialista francés que venía entrenándolos. La alternativa de usar tropas yanquis para conquistar el país, no es viable, por cuestión de tiempo y situación política en los EEUU, ya que esta opción les demandaría desplegar entre 200 a 300 mil soldados. Dicen: “opción limitada y peligrosa para Trump por la situación política en el país” (información sobre este asunto en punto 5).

El imperialismo no solo está acosado por las contradicciones externas, sino por sus propias contradicciones internas, como la contradicción con la otra facción imperialista, por un lado, y la contradicción antagónica interna con el proletariado y el pueblo norteamericano, por el otro lado.

Los imperialistas vasallos no están dispuesto a ir en su auxilio porque también se les presenta similares problemas. Además dicen Merz, Macrón, etc. que esta “no es su guerra”, que no se les ha consultado antes y, por tanto, tampoco tendrían una gran participación de los “frutos de la victoria». Entonces con elecciones ad portas y peligro de perder elecciones, no están dispuestos a arriesgar tanto por tan poco.

A través de esa contradicción entre los de arriba se ve, como por una ventana, la contradicción burguesía-proletariado en los países imperialistas. Por eso, necesitan centralizar en forma absoluta el Poder del Estado imperialista, ya sea con absolutismo presidencialista o fascismo, son dos las formas que toma la reaccionarización del Estado burgués. Nosotros usamos sus contradicciones, pero no estamos por ponerlos a la cola de ninguna de sus facciones, estamos por la destrucción del Estado burgués mediante la Guerra Popular, con ella aplastaremos al fascismo, lo contrario lleva a la defensa de la democracia burguesa.

Pensaron que sometiendo al país a un intenso bombardeo y bárbaro genocidio, el régimen se iba a resquebrajar y que el pueblo de Irán se iba a levantar pensando que había llegado “el momento de su liberación” como se desgañitaban Trump y Netanyahu. Pero se equivocaron, ni una ni otra cosa ha sucedido y el frente interno, el frente nacional contra la agresión imperialista sionista, se mantiene.

4. PROBLEMA ESTRATÉGICO Y DE PRINCIPIOS: ¿Quién es el enemigo principal de la nación iraní en la presente situación?

El imperialismo yanqui es el enemigo principal de los pueblos del mundo y específicamente de las naciones oprimidas del MOA. El imperialismo no es uno solo, considerarlo así es kautskismo, derechismo puro, las contradicciones entre los imperialistas funcionan como fuerzas de reserva de la revolución (Lenin).

El régimen que encabeza el Estado de Irán, pese a su carácter de ser una teocracia mahometana, dirigida por clérigo chiita Khamenei, ha pasado a encabezar una guerra justa.

El hecho anotado anteriormente expresa el doble carácter de la clase que dirige ese Estado terrateniente-burocrático, que ante la agresión imperialista pueden ser parte del frente nacional, como en este caso, forma parte de la nación iraní.

La lucha del Ayatolla de Irán y sus partidarios por la resistencia nacional contra la guerra de agresión imperialista, por la defensa de la soberanía e independencia formal de su país es una lucha objetivamente revolucionaria, porque esa lucha debilita al imperialismo, lo descompone, lo socava, ya que están contra la revolución de nueva democracia y su paso ininterrumpido al socialismo ( por su doble carácter), funcionan como fuerzas de reserva de la revolución mundial.

Por eso el problema de la guerra de resistencia nacional de Irán, en el momento presente, es que su desarrolla a revolución – de nueva democracia contra el imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad para seguir con su paso ininterrumpido a revolución socialista – requiere la dirección proletaria a través de su Partido Comunista, que transforme esa lucha en Guerra Popular. La condición para el desarrollo victorioso de la nueva gran ola de la Revolución Mundial.

Lo expuesto anteriormente es de suma importancia no solo para la lucha de resistencia nacional de Irán, Palestina, el Líbano y de toda la región, sino para la revolución mundial para barrer al imperialismo y la reacción de la faz de la tierra.

Por eso, como se ubiquen los partidos, movimientos y cualquier otra fuerza en Irán o la región determina su carácter de clase, esto es si son movimientos nacionales que sirven a la liberación de los pueblos oprimidos y por tanto a la revolución mundial, o son “movimientos nacionales” que sirven como puestos de avanzada del enemigo más peligroso en Oriente.

5. El carácter reaccionario de un “movimiento nacional”

Los camaradas de Dem Volke Dienen (Servir al Pueblo) en días pasados publicaron un artículo de “Komalah: Los intereses de los USA e Israel en el Irán y los Curdos, que según dieron cuenta provenía del Blog “Maoistdazibao” de Alemania, del cual queremos destacar solo la información central que contiene, que es:

“Existen informaciones (en los medios de comunicación), de acuerdo a las cuales los Estados Unidos e Israel enrolarían a las fuerzas armadas de determinados partidos curdos para utilizarlas como tropas sobre el terreno contra la República Islámica. De acuerdo a funcionarios norteamericanos e israelitas como de algunas fuentes políticas que se está considerando un plan, de acuerdo al cual las fuerzas armadas de los partidos curdos de la región del Kurdistán marcharían en el Kurdistán iraní y tomarían el control sobre parte de esa región.

Eso significa, que ese plan originario del gobierno israelí y de la Mossad ha sido propuesto, el cual ha sido posteriormente tomado también por la US-Central Intelligence Agency (CIA). Existen además informes sobre contactos y conversaciones entre funcionarios norteamericanos y algunos jefes de las coaliciones de los partidos kurdos. Según ese plan, las fuerzas armadas de esos partidos serían utilizadas como tropas terrestres para llegar a cabo los objetivos políticos y militares de los EEUU e Israel.”

El artículo también menciona dos ejemplos históricos del empleo de las fuerzas armadas de los partidos kurdos para el desarrollo de la agresión imperialista en la región y nombra el caso de la Guerra del Golfo 1990-91 y la más reciente la del empleo por los imperialistas del movimiento kurdo en Siria.

Con respecto a la cuestión de fondo contenida en esta información queremos señalar claramente nuestra posición:

Para evaluar la información precedente, decimos: que como se ubiquen los partidos, movimientos y cualquier otra fuerza en Irán o la región determina su carácter de clase, esto es si son movimientos nacionales que sirven a la liberación de los pueblos oprimidos y por tanto a la revolución mundial o son “movimientos nacionales” que sirven como puestos de avanzada del enemigo más peligroso en Oriente.

«La cuestión nacional es una parte de la cuestión general de la revolución proletaria, una parte de la cuestión de la dictadura del proletariado (…)

De aquí la necesidad de que el proletariado de las naciones «imperiales» apoye decidida y enérgicamente el movimiento de liberación nacional de los pueblos oprimidos y dependientes.

Esto no significa, por supuesto, que el proletariado deba apoyar todo movimiento nacional, siempre y en todas partes, en todos y en cada uno de los casos concretos. De lo que se trata es de apoyar los movimientos nacionales encaminados a debilitar el imperialismo, a derrocarlo, y no a reforzarlo y mantenerlo. Hay casos en que los movimientos nacionales de determinados países oprimidos chocan con los intereses del desarrollo del movimiento proletario. Cae de su peso que en esos casos ni siquiera puede hablarse de apoyo (…)

En los años 40 del siglo pasado, Marx defendía el movimiento nacional de los polacos y de los húngaros contra el movimiento nacional de los checos y de los sudeslavos. ¿Por qué? Porque los checos y los sudeslavos eran por aquel entonces «pueblos reaccionarios», «puestos avanzados de Rusia» en Europa, puestos avanzados del absolutismo, mientras que los polacos y los húngaros eran «pueblos revolucionarios», que luchaban contra el absolutismo. Porque apoyar el movimiento nacional de los checos y de los sudeslavos significaba entonces apoyar indirectamente al zarismo, el enemigo más peligroso del movimiento revolucionario de Europa.

Las distintas reivindicaciones de la democracia -dice Lenin-, incluyendo la de la autodeterminación, no son algo absoluto, sino una partícula de todo el movimiento democrático (hoy, socialista) mundial. Puede suceder que, en un caso dado, una partícula se halle en contradicción con el todo; entonces, hay que desecharla (v. t. XIX, págs. 257-258).

Así se plantea la cuestión de los distintos movimientos nacionales, y del carácter, posiblemente reaccionario, de estos movimientos, siempre y cuando, naturalmente, que no se los enfoque desde un punto de vista formal, desde el punto de vista de los derechos abstractos, sino en un plano concreto, desde el punto de vista de los intereses del movimiento revolucionario.”

J. Stalin. Los fundamentos del Leninismo, VI La cuestión nacional

Con la cita del c. Stalin damos por finalizada la presente nota adicional.

(1)

¿Qué entiende por equilibrio regional en el Medio Oriente Ampliado la doctrina estratégica de USA?

Recordar, que la orientación estratégica del imperialismo yanqui en los años 60 del siglo anterior para la guerra nuclear y regular se denominó estrategia de 1 ½. Estrategia que consideraba a la URSS y China como un solo bloque y el medio era el Medio Oriente, cuyo equilibrio estaba determinado por cuatro potencias, donde los EEUU y la URSS eran los árbitros de ese equilibrio regional. Desde 1970, con el gobierno de Nixon, la orientación estratégica de los norteamericanos para los teatros de la guerra varía, pasando a conocerse como la estrategia de 2 1/2 por considerar a la URSS y a China separadamente, no como un solo bloque. Esto es, que si uno de ellos entra en guerra con los EEUU, esto no significaría que automáticamente la otra también lo haga.

El escenario de menor importancia estratégica, el ½ es el MO y se mantiene las consideraciones de su equilibrio. Claro está que este durante los 70 se inclinó a favor del dominio yanqui. Pero, en 1979 entra una nueva potencia en consideración pues el “perro faldero” de los yanquis, el Sha de Irán, fue derrocado y estos pierden el dominio del país, que pasa a llamarse República Islámica de Irán. El nuevo régimen chiita cuestiona el papel de las superpotencias en el equilibrio regional, afectando principalmente el dominio del imperialismo yanqui y cuestionando la existencia del Estado de Israel.

Cuando la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de USA se refiere a restablecer el equilibrio regional, se está refiriendo a la necesidad del imperialismo yanqui de recuperar el dominio de Irán perdido en 1979 y establecer el equilibrio regional entre las potencia de la región bajo el arbitrio de la superpotencia hegemónica única. Este concepto de “equilibrio” viene del equilibrio europeo del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, que tenía como árbitro a la superpotencia imperialista Inglaterra.

MOVIMIENTO POPULAR PERÚ

Marzo, 2026

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THE RED HERALD: MPP: NOTES TO THE DECLARATION IN SUPPORT OF THE IRANIAN PEOPLE

 

MPP: NOTES TO THE DECLARATION IN SUPPORT OF THE IRANIAN PEOPLE

We hereby share an addition to the statement on Iran published by Association of New Democracy – Germany (Nuevo Peru).

You can read our publication of the original statement here:


Workers of the world, unite!

NOTES TO THE DECLARATION IN SUPPORT OF THE IRANIAN PEOPLE

In these notes, we add some points to clarify certain aspects of our DECLARATION IN SUPPORT OF THE IRANIAN PEOPLE (published on March 7, 2026) and to address the current situation of the war, more precisely the current military campaign of US imperialism and its vassal, the Zionist State of Israel (the aggressor power), and the counter-military campaign of Iran (the oppressed country under attack). With regard to these issues, we clearly state our position:

1. The main contradiction and the oppressed nations are the basis of the world revolution. The center of the conflict in the Middle East has shifted to the Persian Gulf.

The center of the war between imperialism and the oppressed countries of the Middle East has shifted to Iran. Following the same axis, its center has shifted from Palestine (Gaza) to Iran, which is waging a war of national resistance, a just war.

The imperialist-Zionist war of aggression is part of the general counterrevolutionary offensive led by U.S. imperialism, which targets oppressed nations, the foundation of the world revolution.

It expresses the primary and principal contradiction, that is, between oppressed nations on one side, and superpowers and imperialist powers on the other. This contradiction is resolved through a Democratic Revolution, which DEMANDS a People’s War. With a People’s War, the revolutionary Marxist-Leninist-Maoist counteroffensive unfolds, which DEMANDS a Communist Party to lead it.

In this war of aggression by U.S. imperialism and its current genocidal military campaign, the third contradiction, which is inter-imperialist, is also being expressed at its second level. The first level is between superpowers, and this level is being redefined.

The contradiction surrounding the spoils of Iran, in this case, lies between the sole hegemonic superpower, Yankee imperialism, and the imperialist powers, which, depending on their alignment with the former, are grouped into vassals and vandals or barbarians.

The region’s lackeys governments have aligned themselves with imperialist-Zionist aggression.

The oil from the Persian Gulf goes to Europe, China, Japan, India, among others. It has a strong impact on the world economy, which relies on 20% of its refined oil and 20% of its liquefied natural gas from these countries. Therefore, the struggle is clearly about division.

The military conflict has as its primary objectives for the contenders: control of the Strait of Hormuz and the security of the region’s oil fields.

Collusion and Imperialist Struggle

To stabilize the global oil market, US imperialism has suspended sanctions on crude oil sales to Russian imperialism, thereby also seeking to separate Russian imperialism from Iran. The war in Iran benefits Russian imperialism because prices also rise, and US imperialist attention shifts from Ukraine to the Gulf.

China, due to its dependence on supplies from the region, is at the mercy of the war’s development and its outcomes. Much of the oil it imports from Iran and other Gulf countries passes through the Strait of Hormuz and, to a lesser extent, through the Saudi pipeline that reaches the Red Sea.

The issue of the security of oil, gas, and other derivative production for industry and human consumption, as well as their transport, is being used by the warring parties for their own purposes. It is a problem for both sides, related to managing the contradictions they face. The Yankee imperialists intend to score a victory by aiming for the military occupation of the key island for controlling maritime passage through the Strait, Kahrgan Island.

This is a region that has been in dispute since the end of the 19th century with the collapse and dissolution of the Ottoman Empire (1).

2. The relationship between politics, economics, and war

The last part of the previous point leads us to examine the relationship between politics, economics, and war. It is not only a matter of oil; the underlying problem that has remained unresolved since 1979 is that whoever advances and controls Iran secures and dominates the Middle East, and therefore a key region for the world economy and of great strategic importance because three continents converge at the MOA [Greater Middle East—Trans.]. This is the strategic objective of the war and the current military campaign, which is why we have included Chairman Gonzalo’s quote on this matter in our Declaration.

It is important to be clear on this point, starting from a historical analysis of the specific situation in the MOA and the relationship between politics, economics, and war. This STRATEGIC OBJECTIVE OF AMERICAN IMPERIALISM in its war of aggression, in collusion and conflict with other imperialist powers, finds its concrete expression in REGIME CHANGE IN IRAN.

If they do not achieve this main strategic objective in their war of aggression, even if they achieve some successes in what Trump and Netanyahu have called their “strategic military objectives,” they will have failed in their war of aggression. Therefore, taking stock of the war’s progress so far, we say that they are failing and have become bogged down in their war, which is now approaching three weeks.

Therefore: it’s not that the imperialists lack a clear strategy, but rather that they fail repeatedly despite all their military might, despite all the genocide they unleash. The Iranian regime, which is leading the war of national resistance against the imperialist-Zionist war of aggression, has not capitulated. The enemy is facing a stalemate in the current war, just as it did in its previous wars this century.

They thought it would be easy, that they could repeat the false success of Venezuela with the regime’s capitulation, but they were sorely mistaken. Within the resistance leadership, those who advocate national capitulation to imperialism have been crushed.

The genocidal Donald Trump has declared: “Now we don’t know anyone, there’s no one to talk to.” Although Trump and Netanyahu have proclaimed their “military victory,” they say the military campaign will continue until all “strategic military objectives” are achieved. But if war is the continuation of politics by other means, then if they fail in their political objective of the war, they will reap the consequences of their military failure nonetheless.

Therefore, US strategists are discussing rethinking the next steps in their military campaign in the face of a possible entry into a new phase of the war, involving the deployment of ground forces, which would be very limited and dangerous for Trump since he lacks domestic support. This includes what they have planned from the beginning: the use of mercenaries from the region as “boots on the ground,” as we will see in point 5. At this point, the revolutionary character of some national movements, such as Iran, Palestine, and others, and the reactionary character of other “national movements” become clear. When the proletarian element is not present through its Communist Party, it is always a concrete and relative problem, which answers the question: do they serve to weaken or strengthen the imperialist front?

Once again, we reiterate what was stated in the Declaration: it is proven that the most important thing in war is not weapons, but man.

3. Yankee imperialism is beset by insurmountable internal and external contradictions. It needs to resort to troops from its vassals and lackeys.

Yankee imperialism is sinking in a long process, like all empires of the past. New imperialisms are emerging to challenge it; some fall behind, while others enter an upward trajectory but are threatened by bankruptcy.

Imperialism is in the process of its collapse and being swept away by the world revolution. Imperialism is the stage of the general crisis of capitalism, which stems from its economic essence: monopoly. It is monopolistic, parasitic, or decaying and dying. Yankee imperialism is in a more advanced state of decay than its rivals.

The Yankee imperialists, the sole hegemonic imperialist superpower, thought the time had come to advance and seize Iran with their current military campaign in their imperialist war of aggression, assisted by their vassal, the Zionist state of Israel. But as we are seeing, it has gone from failure to failure.

The collapse of the regime, followed by the internal subversion that would have been provoked by their deluge of fire, destruction, and death, has not materialized. Clearly, a country is not conquered from the air or the sea; it requires “boots on the ground.” For this, they planned to use their special forces to support internal subversion, which would be joined by mercenary forces of Iranian Kurdish minority stationed in Erbil, the so-called Iraqi Kurdistan. An Iranian rocket recently killed a French imperialist officer in Erbil who had been training them. The alternative of using US troops to conquer the country is not viable due to time constraints and the political situation in the US, as this option would require deploying between 200,000 and 300,000 soldiers. They say: “a limited and dangerous option for Trump due to the political situation in the country” (information on this matter in point 5).

Imperialism is not only beset by external contradictions, but also by its own internal contradictions, such as the contradiction with the other imperialist faction, on the one hand, and the antagonistic internal contradiction with the proletariat and the American people, on the other.

The vassal imperialists are unwilling to come to its aid because they also face similar problems. Furthermore, Merz, Macron, etc., say that this “is not their war,” that they were not consulted beforehand, and therefore would not have a significant share of the “fruits of victory.” So, with elections looming and the danger of losing, they are not willing to risk so much for so little.

Through this contradiction among those at the top, one sees, as if through a window, the contradiction between the bourgeoisie and the proletariat in imperialist countries. That is why they need to centralize the power of the imperialist state absolutely, whether through presidential absolutism or fascism; these are the two forms that the reactionary nature of the bourgeois state takes. We exploit their contradictions, but we are not in favor of aligning ourselves with any of their factions. We are for the destruction of the bourgeois state through people’s war; with it, we will crush fascism. The opposite leads to the defense of bourgeois democracy.

They thought that by subjecting the country to intense bombing and barbaric genocide, the regime would crumble and that the people of Iran would rise up, believing that “the moment of their liberation” had arrived, as Trump and Netanyahu shouted at the top of their lungs. But they were wrong. Neither has happened, and the internal front, the national front against Zionist imperialist aggression, remains.

4. STRATEGIC AND PROBLEM OF PRINCIPLES: Who is the main enemy of the Iranian nation in the current situation?

Yankee imperialism is the main enemy of the peoples of the world and specifically of the oppressed nations of the Middle East. Imperialism is not singular; to consider it as such is Kautskyism, pure right-wing ideology. The contradictions between imperialists function as reserve forces of the revolution (Lenin).

The regime that heads the State of Iran, despite its character as a Muslim theocracy, led by the Shiite cleric Khamenei, has come to lead a just war.

The fact noted above expresses the dual nature of the class that governs this landowning-bureaucratic state, which, in the face of imperialist aggression, can be part of the national front, as in this case, forming part of the Iranian nation.

The struggle of the Ayatollah of Iran and his supporters for national resistance against the imperialist war of aggression, for the defense of their country’s sovereignty and formal independence, is an objectively revolutionary struggle because it weakens imperialism, disintegrates it, and undermines it. Since they are opposed to the New Democratic Revolution and its uninterrupted march toward socialism (due to its dual nature), they function as reserve forces of the world revolution.

Therefore, the problem of Iran’s national resistance war at the present moment is that its development into a revolution—a New Democratic Revolution against imperialism, bureaucratic capitalism, and semi-feudalism, to continue its uninterrupted march toward socialist revolution—requires proletarian leadership through its Communist Party, which must transform this struggle into a People’s War. This is the condition for the victorious development of the new great wave of the world revolution.

The foregoing is of paramount importance not only for the national resistance struggles of Iran, Palestine, Lebanon, and the entire region, but also for the world revolution to sweep imperialism and reaction from the face of the earth.

Therefore, the positioning of parties, movements, and any other forces in Iran or the region determines their class character; that is, whether they are national movements serving the liberation of oppressed peoples and thus the world revolution, or whether they are “national movements” serving as outposts of the most dangerous enemy in the East.

5. The Reactionary Character of a “National Movement”

The comrades of Dem Volken Dienen (Serving the People) recently published an article by “Komalah: The Interests of the USA and Israel in Iran and the Kurds,” which, according to them, originated from the German blog “maoistdazibao.” We wish to highlight only the central information it contains, which is:

“There are reports (in the media) that the United States and Israel would enlist the armed forces of certain Kurdish parties to use them as troops on the ground against the Islamic Republic. According to American and Israeli officials, as well as some political sources, a plan is being considered whereby the armed forces of Kurdish parties from the Kurdistan region would march into Iranian Kurdistan and take control of part of that region.”

This means that a plan originating from the Israeli government and Mossad has been proposed and subsequently adopted by the US Central Intelligence Agency (CIA). There are also reports of contacts and conversations between US officials and some leaders of the Kurdish coalition parties. According to this plan, the armed forces of these parties would be used as ground troops to carry out the political and military objectives of the US and Israel.

The article also mentions two historical examples of the use of Kurdish armed forces in the development of imperialist aggression in the region, citing the Gulf War of 1990-91 and, more recently, the imperialists’ use of the Kurdish movement in Syria.

Regarding the fundamental issue raised in this information, we wish to clearly state our position:

To evaluate the preceding information, we maintain that the position of parties, movements, and any other forces in Iran or the region determines their class character; that is, whether they are national movements serving the liberation of oppressed peoples and thus the world revolution, or whether they are “national movements” serving as outposts for the most dangerous enemy in the East.

“The national question is a part of the general question of the proletarian revolution, a part of the question of the dictatorship of the proletariat. (…)

Hence the necessity for the proletariat of the ‘dominant’ nations to support — resolutely and actively to support — the national liberation movement of the oppressed and dependent peoples.

This does not mean, of course, that the proletariat must support every national movement, everywhere and always, in every individual concrete case. It means that support must be given to such national movements as tend to weaken, to overthrow imperialism, and not to strengthen and preserve it. Cases occur when the national movements in certain oppressed countries come into conflict with the interests of the development of the proletarian movement. In such cases support is, of course, entirely out of the question. (…)

In the ’40s of the last century Marx supported the national movement of the Poles and Hungarians and was opposed to the national movement of the Czechs and the South Slavs. Why? Because the Czechs and the South Slavs were then ‘reactionary peoples,’ ‘Russian outposts’ in Europe, outposts of absolutism; whereas the Poles and the Hungarians were ‘revolutionary peoples,’ fighting against absolutism. Because support of the national movement of the Czechs and the South Slavs was at that time equivalent to indirect support for Tsarism, the most dangerous enemy of the revolutionary movement in Europe.

‘The various demands of democracy [writes Lenin] including self-determination, are not an absolute, but a small part of the general democratic (now: general socialist) world movement. In individual concrete cases, the part may contradict the whole; if so, it must be rejected. (see Vol. XIX, pp. 257-258)’

This is the position in regard to the question of particular national movements, of the possible reactionary character of these movements — if, of course, they are appraised not from the formal point of view, not from the point of view of abstract rights, but concretely, from the point of view of the interests of the revolutionary movement.”

J. Stalin. Foundations of Leninism, VI The National Question

With this quote from comrade Stalin, we conclude this additional note.

(1)

What does US strategic doctrine understand by regional equilibrium in the Greater Middle East?

Recall that the strategic orientation of US imperialism in the 1960s for nuclear and conventional warfare was called the 1 1/2 strategy. This strategy considered the USSR and China as a single bloc, with the Middle East as the buffer zone. The balance of power in this zone was determined by four powers, with the US and the USSR acting as the arbiters of this regional equilibrium. From 1970 onward, with the Nixon administration, the strategic orientation of the Americans for theaters of war changed, becoming known as the 2 1/2 strategy. This strategy considered the USSR and China separately, not as a single bloc. That is, if one of them went to war with the US, it did not automatically mean that the other would also do so.

The Scenario Of lesser strategic importance, the middle ground is the Middle East, and considerations of its balance are maintained. It is clear that during the 1970s, this balance tilted in favor of US dominance. However, in 1979, a new power entered the picture when the US “lapdog,” the Shah of Iran, was overthrown, and the US lost control of the country, which became the Islamic Republic of Iran. The new Shiite regime questioned the role of the superpowers in the regional balance, primarily affecting the dominance of US imperialism and questioning the existence of the State of Israel.

When the new US National Security Strategy refers to restoring the regional balance, it is referring to the need for US imperialism to regain the control of Iran lost in 1979 and establish a regional balance among the powers of the region under the arbitration of the single hegemonic superpower. This concept of “balance” comes from the European balance of power of the 19th century up to the First World War, which had the imperialist superpower as its arbiter, England.

Peru People’s Movement
March 2026

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Bandera Roja Bolivias Beitrag: ENTREVISTA A CARMEN VILLALBA:DEL EJÉRCITO DEL PUEBLO PARAGUAYO


ENTREVISTA A CARMEN VILLALBA:
Carmen Villalba, militante comunista y combatiente del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) es una revolucionaria temida por las clases dominantes del Paraguay. Tras cumplir 18 años de prisión en Buen Pastor fue trasladada en 2024 a la cárcel de máxima seguridad Minga Guazú, conocida como centro de torturas, donde resiste con firmeza pese a la persecución contra su familia: su hermana Laura condenada a 31 años, su hijo Néstor asesinado, una hija Lichita desaparecida, sobrinas torturadas y asesinadas, y su hermano Osvaldo ejecutado en 2023. Ella se auto identifica como marxista-leninista forjada en la lucha armada contra el viejo Estado latifundista-burocrático paraguayo.
Reproducimos a continuación una entrevista que le realizó el medio Resumen Latinoamericano en 2013:
ENTREVISTA A CARMEN VILLALBA:
Villalba cumple una condena de 18 años de prisión al igual que su compañero Alcides Oviedo, acusados del secuestro de un acaudalado empresario local, y según denuncia un comunicado de otros presos del EPP, en la noche del viernes Villalba sufrió un intento de asesinato por parte de efectivos policiales. Por otra parte, la versión oficial habló primero de que la detenida “habría tratado de fugarse por un boquete”, lo que fue desmentido horas después. Lo cierto es que Villalba, fuertemente custodiada por efectivos policiales fue trasladada a primeras horas de la mañana del sábado a la Agrupación Especializada de la Policía Nacional y de allí siguió viaje a la FOPE (Fuerzas de Operaciones de la Policía Especializada), sin darse razones por este repentino cambio carcelario. En la entrevista, Villalba se presentó como una “orgullosa epepista que lo que más siente es no poder hacer más por mi heroico pueblo paraguayo y por la Revolución” y auguró “más confrontación” con el actual gobierno del Partido Colorado.
-¿Cómo define al Ejército del Pueblo Paraguayo?
-El EPP es una insurgencia revolucionaria marxista-leninista enraizada profundamente en el pueblo paraguayo, y esencialmente en el campesinado. El EPP enfrenta hoy a la mafia organizada cuyo motor principal es el Partido Colorado que nuevamente se ha instalado en el poder.
Para ratificar lo que le estoy diciendo habría que recurrir al escritor Aníbal Miranda, ya fallecido, que hizo una importante investigación que volcó en su libro “La principal organización mafiosa del Paraguay: el Partido Colorado”. En ese texto llegó a la conclusión que en esta mafia coinciden todos los políticos de la extrema derecha oligárquica. En la actual coyuntura paraguaya no se diferencian mucho los partidos tradicionales, el Colorado y el Liberal y otros partidos de derecha que aparecieron después del golpe de Estado del 89.
Los epepistas no hemos necesitado pedirle permiso a nadie para denominar a la insurgencia con el nombre del Ejército del Pueblo Paraguayo, ya que fundamentalmente defendemos los intereses del pueblo campesino pobre que todos los días debe enfrentar el asesinato, el desalojo y el avasallamiento represivo de cada gobierno que se instala.
-¿Cuáles son las causas políticas y económicas de su país que los llevaron a alzarse en armas?
-La situación económica del Paraguay según la propia CEPAL, determina que más del 54 % de la población es pobre y un alto porcentaje se encuentra en la indigencia. Si hablamos de la niñez de mi país, un 43% está en condiciones de desnutrición y por cada año, nueve mil familias campesinas son expulsadas de sus tierras para implementar la agro-ganadería intensiva por parte de trasnacionales como la Monsanto y otras, vinculadas a la oligarquía paraguaya, junto a sus partidos políticos, magistrados y parlamentarios. Estos explotan la fértil tierra del norte y de otros puntos del país.
Todo este panorama hace que el campesino se vea en la actualidad absolutamente despojado y expulsado por las fuerzas represivas instalada en sus tierras por cada gobierno.
Esto es lo que combate actualmente la insurgencia revolucionaria corporizada en el EPP.
-Por parte de los respectivos gobiernos paraguayos y sus medios de comunicación se acusa al EPP de estar vinculado con el narcotráfico y el bandidaje. ¿Cuáles son las razones para que habitualmente lleguen a esas conclusiones?
-Eso es parte de la tergiversación que llevan adelante los medios de comunicación que son propiedad de la oligarquía paraguaya. Además hay una estrecha unión entre ganaderos, sojeros, narcotraficantes, policías y políticos. Nosotros estamos actualmente en guerra contra esa mafia, su gobierno y el Estado y lo hacemos porque nadie tiene dudas en nuestro país que esa oligarquía y sus partidos están compuestos por narcotraficantes.
Creemos que el tiempo demostrará también que ellos están queriendo orientar todo hacia ese lado. Ayer nomás se incautaron de una importante cantidad de cocaína en dos estancias, pero ocultan los nombres de las mismas, porque casi siempre que ocurre esto son propiedad de políticos, de magistrados judiciales o de parlamentarios. El propio presidente de la República tiene estancia en el Norte. El pueblo sabe, los medios saben, que el narcotráfico ha estado siempre instalado en las estructuras del gobierno. No hay mucha diferenciación entre políticos y narcos.
-Recientemente ha habido un ataque del que se hizo cargo el EPP contra custodios de una estancia. ¿Qué buscan con este tipo de acciones?
-Se trata de la estancia del conocido terrateniente brasilero Matelarenjeira, que posee empresas en Brasil, Argentina y aquí. Como otros estancieros tiene grupos paramilitares, integrados en muchos casos por oficiales de la Policía Nacional que cumplen la función de guardias en casi todas las estancias de grandes propietarios. En particular en esa estancia, se dio el caso de que el policía que encabezaba las fuerzas paramilitares estaba en actividad, y la empresa de seguridad es de su propiedad y de otro comisario de la localidad de Pedro Juan Caballero. Fundamentalmente son fuerzas paramilitares las que resguardan los latifundios de los ganaderos en cada una de sus propiedades a lo largo y ancho del país. Las estancias representan uno de los emblemas de políticos de todos los colores, ya que una vez que llegan a cargos en el gobierno o van acumulando dinero terminan comprándose enormes extensiones de tierra. A partir de ello producen la expulsión de gran cantidad de campesinos, a quienes se les torna insostenible convivir con las grandes plantaciones de soja, de maíz y otros granos, por la fumigación que se hace desde aviones que envenenan todos los cultivos y animales domésticos que tienen esos pequeños propietarios. A esto hay que sumarle la agresión continua que sufren por parte de los matones de los estancieros que quieren apropiarse de más tierras para ampliar sus latifundios.
-¿Qué opinión tiene ante la decisión del gobierno y del Parlamento de facultar al Ejército para intervenir abiertamente en el norte y otros puntos del país en aras de “erradicar la subversión”?
-Hay que aclarar que la represión en el Paraguay, y fundamentalmente en el ámbito campesino, hace mucho tiempo que viene produciéndose. Somos conscientes que cada vez aumenta más la escalada de ataques contra quienes luchan en defensa de sus tierras y por ende contra la insurgencia revolucionaria.
Nuestro compromiso con la Revolución, con nuestro pueblo y con los compañeros que siguen peleando afuera es firme. Estamos dispuestos a seguir confrontando con nuestros enemigos, renovando las energías para hacer crecer la insurgencia revolucionaria que se da en la actualidad a través de la lucha armada.
-Cuál es la situación que están viviendo los prisioneros del EPP actualmente?
-Quienes formamos parte del EPP en las cárceles somos alrededor de 15 y también hay numerosos presos de organizaciones campesinas. Las condiciones en las que vivimos son muy malas a nivel del trato y del aislamiento, sobre todo porque nosotros no bajamos la cabeza y seguimos confrontando contra el sistema político y económico imperante. Nuestros militantes sufren un régimen carcelario diferenciado con respecto a otros compañeros. Por ejemplo, mi compañero Alcides Oviedo está siempre en un encierro absoluto, totalmente aislado sin ningún tipo de derechos de trabajos manuales, de estudio y otras posibilidades habituales en estos ámbitos.
Todas estas dificultades que se nos presentan a diario no son más que motivaciones para ir superando, salir adelante y seguir luchando.
-¿Cómo explican en el EPP las acusaciones de todo tipo que se les formulan desde algunos sectores de la izquierda paraguaya?
-Nosotros creemos que el socialismo tiene diferentes corrientes y posiciones ideológicas aquí y en otras partes del mundo. Dentro de la pseudo izquierda paraguaya están los socialistas oportunistas, cuyo mayor emblema de lucha es la participación electoral. Son ellos los que se definen por la colaboración y no la lucha de clases. Nosotros, como marxistas leninistas hijos del mariscal Gaspar de Francia (prócer paraguayo) nos definimos por la confrontación de clases, creemos a su vez que las contradicciones que existen entre el poder oligárquico y los de abajo no pueden solucionarse de manera pacífica, o sólo con participaciones electorales. Sostenemos que para avanzar en un proceso similar al que fue el proceso popular del Doctor Francia, contextualizándolo dentro de este tiempo, hay que hacer una Revolución popular y radical, y no solamente reformas. De lo contrario no cambiarían las condiciones de pobreza y explotación de nuestro pueblo.
-¿Qué escenario le planteará al Presidente Cartes el EPP de aquí en más?
-Creemos que va a seguir profundizándose las condiciones de represión y de confrontación. Tenemos claro que la represión no es de ahora nomás, sino que viene desde hace décadas y eso fue lo que hizo surgir distintas experiencias de insurgencia, hasta que aparece el Ejército del Pueblo Paraguayo. Durante la era Lugo, el EPP ha soportado, ha resistido y ha crecido. Hemos sabido sobrellevar épocas de gran militarización, y por lo tanto no nos toman por sorpresa estas medidas que ahora implementa el Partido Colorado en el poder. Lo más importante para nosotros es seguir penetrando en el corazón de los más humildes, ya que el pueblo empieza a darse cuenta que los integrantes de EPP están a su lado y sufren sus mismas condiciones de vida.
Yo creo que cualquier socialista mínimamente honesto, aunque no comparta el método de lucha armada, debe darse cuenta que cuando la oligarquía persigue con tanta saña a los luchadores es por algo. Yo le pediría a la intelectualidad revolucionaria de América Latina, que a veces leo que tratan con tanta ligereza la experiencia del EPP, tomando como referencia a la pseudo izquierda paraguaya sin conocer la realidad de nuestro país, que intenten ahondar más en el pensamiento de nuestra gente más humilde, que escuchen sus voces que hablan de sufrimiento y represión constante. Como decía el heroico sacerdote guerrillero Camilo Torres hay que preguntarse por qué los oligarcas atacan con tanta crueldad a un sector político si no es porque les plantan cara en defensa de las reivindicaciones de campesinos y obreros.
-¿Usted cree que en Paraguay no hay espacio para otra lucha que no sea la violenta?
-Como marxista, que he tomado el camino de la lucha armada respeto profundamente la opinión de los socialistas que no estén de acuerdo con nuestra opción. Sin embargo, en el momento en que se alían con sectores de la oligarquía y con la opinión de los medios corporativos y señalan que el EPP “es el narcotráfico” o que respondemos a intereses de los ganaderos, deberían darse cuenta que precisamente somos nosotros quienes enfrentamos a esos ganaderos, al gobierno oligárquico y a sus cómplices con las armas en la mano.
Esa pseudo izquierda apoyó al gobierno de Lugo mientras éste profundizaba la presencia del Plan Colombia, o facilitó las condiciones para que organismos imperialistas que eran expulsados de Venezuela y Bolivia vinieran a asentarse en Paraguay.