A continuación compartimos la declaración de la Liga Comunista Internacional encontrada en la página web temporal de CI-IC.
¡Proletarios de todos los países, uníos!
El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel: Unidos bajo el maoísmo y con acciones abramos una nueva aurora.
Celebramos un aniversario más del nacimiento del Presidente Mao
Tse-tung, El Gran Timonel del Proletariado, que trajo uno de los mayores
aportes revolucionarios para la historia de la humanidad, y que sigue
iluminando y guiándonos en los turbulentos tiempos en los que vivimos.
Enarbolamos, defendemos y aplicamos el marxismo-leninismo-maoísmo, que
encarnándose en los pueblos del mundo es arma todopoderosa e invencible
contra el imperialismo, la reacción y el revisionismo.
Conmemoramos también en esta ocasión el tercer aniversario de la Liga
Comunista Internacional, reafirmando nuestro compromiso de luchar por
la unidad del Movimiento Comunista Internacional, bajo el
marxismo-leninismo-maoísmo, bregando por la reconstitución de la
Gloriosa Internacional Comunista al servicio de la Revolución Proletaria
Mundial.
La Liga Comunista Internacional, saluda al proletariado
internacional, a los pueblos y naciones oprimidas, a las guerras
populares en el Perú, India, Turquía y Filipinas, y a los heroicos
Partidos Comunistas que las dirigen PCP, PCI (Maoísta), TKP/ML y PCF.
Inclina sus rojas banderas por los héroes del Partido y la Revolución
que ofrendaron su vida en este año 2025:
En esta ocasión rendimos nuestro sentido homenaje al Camarada
Basavaraj, secretario general del PCI (Maoísta) y los cuadros del CC
caídos en combate. ¡Su legado es orgullo para nuestra clase, su entrega
en combate fue una declaración de guerra! ¡Ni paz, ni conciliación!
¡Ninguna autopreservación, dar la vida por el Partido y llevar la guerra
popular hasta su victoria completa! Defender el Camarada Basavaraj es
defender la línea del PCI (Maoísta) de la Guerra Popular contra el
revisionismo.
También expresamos nuestro homenaje a la Camarada Maria Malaya,
miembro del Buró Político del PCF, caída en combate en febrero 2025, y a
las centenas de militantes y combatientes que riegan con su preciosa
sangre el camino de la Guerra Popular.
Elevamos también nuestros calurosos saludo a las masas oprimidas, que
se levantan y combaten en todo el planeta, a las guerras de liberación
nacional y, en especial, a la heroica Resistencia Nacional Palestina.
La colina de la reacción: la crisis general da un salto en su descomposición
La crisis general del capitalismo en su superior etapa imperialista
se agudiza manifestándose en todas las esferas: económica, política,
militar e ideológica. El imperialismo en su lecho de muerte muestra la
agudización de su esencia económica: es más monopolista, más parasitario
y esta en un más avanzado proceso de descomposición y hundimiento.
En el plano económico, la crisis del imperialismo se ha profundizado
más sobre la base de sucesivas crisis de sobreproducción: por recesiones
y luego recuperación lenta, seguida de una nueva crisis (ciclos cada
vez más cortos), lo que hace que el ciclo económico comience cada vez de
más abajo; lo que ha llevado a la quiebra generalizada, un desempleo
masivo estructural, una gran caída de los niveles de producción y de
inversión, el capitalismo agonizante es cada vez más especulativo, una
mayor concentración y centralización del capital y rentismo, la llamada
“financiarización” de la economía, preparando nuevos ciclos de crisis
más profundos y más frecuentes que lo acerca más a su fin, fase de
hundimiento y barrimiento por la Revolución Proletaria Mundial. Este año
el precio del oro alcanzó máximos históricos reflejando la
inestabilidad mundial y el debilitamiento del dólar, mientas los
pronósticos económicos para el 2026 auguran una desaceleración global,
con riesgos de “crisis de deuda” y “volatilidad financiera”i.
El imperialismo yanqui intenta desesperadamente reorganizar su economía
a través de imponer ajustes al mercado mundial, buscando retomar
posiciones, rompiendo alianzas y coaliciones con sus competidores
imperialistas, con la China socialimperialista como blanco principal y
buscando fortalecer el sometimiento sobre la naciones oprimidas y elevar
el grado de explotación de proletariado en casa, como ocurre resultado
de la cacería antiinmigrante en Estados Unidos.
La guerra comercial es también, en parte, un instrumento que busca
reordenar las cadenas de suministro y centralizar capital en EE.UU. para
una economía de guerra, el costo de la cual, muy al
contrario a su discurso, recae también sobre las familias
estadounidenses: los coches, el acero y los productos electrónicos se
encarecieron, lo que supuso un costo adicional de unos 1.200 dólares
para cada familia estadounidenseii.
El comercio mundial se ralentizó y las fábricas de México y Canadá
perdieron puestos de trabajo. Es una ley que solo se sale de una crisis
preparando una más fuerte, concentrando más el monopolio y con ello
aumentado la explotación, la extracción de plusvalía, la agudización de
la opresión sobre el proletariado en casa, y sobre los pueblos y
naciones oprimidas y agudizando la pugna por el reparto del botín. El
imperialismo yanqui no puede resolver su contradicción entre el
parasitismo y descomposición de su base económica, y su ambición en
mantenerse en su condición de superpotencia hegemónica única, mostrando
su proceso de hundimiento inevitable como todos los imperios que lo
precedieron.
En el plan político, la crisis general del imperialismo se expresa en
mayor reaccionarización de sus Estados para el desarrollo de la guerra
interna contra el pueblo, para la guerra en el extranjero: para el
proletariado y las masas populares de los países imperialistas mayor
supresión de derechos y libertades conquistadas, más aun a la masa más
honda y profunda, las masas de migrantes, y para las naciones oprimidas
mayor opresión nacional, las guerras de agresión imperialista por el
botín. Se acelera la militarización y reaccionarización de los Estados
imperialistas y del capitalismo burocrático. Este primer año de gobierno
del ultrarreaccionario Trump fortaleciendo el absolutismo presidencial
para aplicar con mayor agresión los planes estratégicos el imperialismo
yanqui, buscando impulsar la tendencia hacia gobiernos afines más
reaccionarios, los llamados de “ultraderecha” en Europa como en la
últimas elecciones en las elecciones en Alemania, Francia y Portugal,
como tenía que ser, también, América Latina con la elección para
presidente de un abierto defensor de la dictadura de Pinochet; son una
expresión en la superestructura de la profunda crisis irremediable que
lo aqueja, crisis de la democracia burguesa, de descomposición
ideológica y del fracaso de los gobiernos de la otra de sus facciones,
como los de la autodenominada “izquierda” y la socialdemocracia.
En el plano militar, los cuadros militares de la reacción reconocen
en sus términos el aún más avanzado proceso de descomposición del
imperialismo, reflejado claramente en el caso de los Estados Unidos en
su Estrategia de Seguridad Nacional publicada este último mes de
noviembre.
El imperialismo yanqui, la superpotencia hegemónica única (potencia
hegemónica mundial), intenta por todos los medios avanzar en su objetivo
estratégico de someter al imperialismo ruso (la superpotencia atómica),
y contener el avance del imperialismo chino por el mundo; pero ahora no
puede más que reconocer el fracaso de su política de “disuasión” de las
ultimas dos décadas y acelera los preparativos para una “guerra
convencional multiteatro” y una nueva “era de contienda entre gran
Potencias”, cuyo objetivo principal es conjurar el surgimiento de una
superpotencia rival y el control sobre los países semicoloniales y
coloniales, el botín de la contienda imperialista, apuntando en
particular contra el campesinado y sus tierras, reorganizando su
estructura militar global en sus intentos de mantener su declinante
hegemonía. Es el fin de la Pax Americana y el regreso de la
guerra a gran escala; preparan la tercera guerra mundial en medio de
guerras cada vez más abiertas y sangrientas, la cual o atizará la
Revolución Proletaria Mundial, o será conjurada por ésta.
Desde la administración Obama, las clases dominantes yanquis ejecutaron el llamado “Pivot to Asia”,
maniobra que marca la formalización de una política exterior centrada
en contener el ascenso de la China socialimperialista y señala el
Pacífico como el teatro principal de la contienda interimperialista.
Pero la estrategia militar yanqui choca con límites concretos que le
imponen sus contradicciones internas. El rotundo fracaso militar y
político en Irak y Afganistán, que tras décadas de agresión, ha sido
expulsado vergonzosamente sin cumplir sus objetivos estratégicos, sin
alcanzar la estabilidad requerida para el saqueo en la región y el
necesario para el traslado de las fuerzas militares yanquis a otras
zonas del globo, ni forjar los lacayos con la estabilidad y sumisión
suficiente para servir de bastión a su dominación en la región. La
heroica ofensiva de la Guerra de Liberación Nacional Palestina vino a
golpear brillantemente los planes del imperialismo y la reacción en la
región; el plan de normalización ‘plan Abraham’ y el creciente
aislamiento de la causa Palestina antes del 7 de octubre del 2023,
revirtiéndose en el creciente aislamiento de Israel, en un vigoroso
movimiento antiimperialista, que amenaza con llevar la guerra de retorno
a casa como lo demostraron los valientes aniquilamientos a los
funcionarios de la embajada sionista en Estados Unidos, y las combativas
movilizaciones en las grandes metrópolis imperialistas.
La resistencia Nacional Palestina, pese no tener una dirección
proletaria, condición indispensable para un triunfo completo, es decir,
convertirse en revolución, ha fortalecido su unidad en la necesidad de
llevar la lucha contra la ocupación sionista hasta el final, rechazando
los llamados a la paz y conciliación y el siniestro papel desempeñado
por el títere Abbas y su actualmente fantasmagórica Autoridad Nacional
Palestina. Si bien Israel intentó imponerse en base a su superioridad
armamentística, con ingentes masacres, a través de la resistencia
guerrillera, en la guerra política y moral, la Resistencia Nacional
palestina se nutre de una causa que los misiles no pueden erradicar y es
la gran victoriosa en esta batalla. La guerra se encarniza, la guerra
prolongada es la que sirve a las fuerzas del pueblo y permitirá cumplir
la necesidad que la revolución palestina está demandando con la sangre
generosamente vertida a raudales: el Partido Comunista de Palestina.
En Europa, los mayores cuadros militares de la reacción plantean con agudeza: Los “dividendos de la paz”, que alentaron a muchos aliados de la OTAN a disminuir su gasto en defensa después del fin de la Guerra Fría, han
terminado. Debemos aceptar que las fuerzas de combate aliadas deben
estar listas para “pelear esta noche” para defender cada centímetro del
territorio de la OTAN. (…) La alianza ahora debe prepararse para
operaciones de combate a gran escala (LSCO) contra adversarios pares, un
cambio radical respecto a las operaciones de contrainsurgencia y
estabilidad de las últimas dos décadas. Para ello la solución es
clara: la OTAN debe transformarse en una máquina de guerra
autosuficiente regida por un principio claro: “La masa debe ser enfrentada con masa”.
Estados Unidos busca externalizar el costo; actuará proporcionando
mando, control y tecnología de alta gama, mientras la “masa” de combate
la aportan los aliados europeos, aplicando además “divide y vencerás”
buscando enfrentar a Alemania y Francia con Rusia, y por otra parte
separar a Rusia de China. En medio de colusión y pugna, el imperialismo
yanqui y los imperialistas europeos adelantan la mayor militarización de
la sociedad, cargando el costo de la militarización sobre el pueblo y
enlistándolo como carne de cañón para una futura confrontación bélica en
el viejo continente.
En el Frente Doméstico y de “Retaguardia” de la potencia hegemónica, el llamado “Hemisferio Occidental”, la nueva ESN de los EEUU expone la aplicación del “Corolario Trump” de la infame Doctrina Monroe, anunciando un “reajuste de la presencia militar” en el hemisferio para “contrarrestar migración, narcotráfico y la influencia de potencias rivales”, autorizando “el uso de fuerza letal”.
Esto es la ocupación política, económica y militar de América Latina,
ésta última, con la estructuración de un sistema de bases militares que
buscan asegurar en América Latina la base estratégica de su dominio
mundial e intentar contener la rebelión popular y conjurar la revolución
en el continente, y en su propia casa. Sin embargo la mayor agresión
contra los pueblos oprimidos de América Latina tendría implicaciones
políticas en todo el continente, avivando las llamas de la revolución de
nueva democracia con el viento a favor de la movilización
antiimperialista masiva. Estados Unidos nunca pudo ni podrá resolver la
contradicción entre sus podridos intereses de carnicero imperialista y
los intereses del proletariado y el pueblo del propio país,
contradicción que crece proporcionalmente a su mayor agresión a los
pueblos del mundo, y que se manifiesta en un cada vez más vigoroso
movimiento revolucionario y comunista en sus entrañas.
La lógica del imperialismo obedece a la ley científica histórica señalada por el Presidente Mao Tse-tung: “Provocar
disturbios, fracasar, provocar disturbios de nuevo, fracasar de nuevo…
hasta la ruina: ésta es la lógica de los imperialistas y de todos los
reaccionarios del mundo”. Hoy, maquina su barrimiento final de la
faz de la tierra, agudizando la pugna interimperialista por el reparto
del botín, las naciones y pueblos oprimidos, y realizando preparativos
para la tercera guerra mundial en medio de guerras cada vez más abiertas
y sangrientas; la cual o atizará la Revolución Proletaria Mundial, o
será conjurada por esta.
La colina de del pueblo: se gestan nuevas tempestades revolucionarias.
En todo el mundo, las masas están en movimiento y se levantan en
rebelión. Este torrente revolucionario recorre todo el espectro de
conciencia y organización: desde los estallidos espontáneos, pasando por
luchas con formas de conciencia y organización más elevadas, hasta el
incontenible avance en la formación de su vanguardia proletaria: los
Partidos Comunistas, y las Guerras Populares, faros rojos que iluminan
el camino hacia el comunismo.
Este año, en Nepal, la ira popular derribó al presidente reaccionario
KP Sharma Oli, incendió el parlamento y las mansiones de los
gobernantes, incluida la del revisionista Prachanda, cuya traición a la
Guerra Popular no ha sido olvidada. Este acto demostró el poder latente
de las masas y la necesidad imperiosa de retomar la senda de la Guerra
Popular como única salida verdadera. Este año los levantamientos
poderosos en Bangladés en mayo, Ecuador en octubre, en Filipinas e
Indonesia en septiembre y octubre, y las luchas que se extienden por
África son expresión de esta misma fuerza y la generalización de los
estallidos populares por todo el mundo.
Crece y se fortalece el movimiento antiimperialista a escala global,
mostrando un carácter cada vez más combativo dando pasos hacia su
organización. La liberación del luchador Georges Ibrahim Abdallah tras
41 años en las mazmorras francesas es una importante victoria, cosechada
tras décadas de lucha sostenida y de la movilización internacional de
fuerzas revolucionarias. La huelga general en Italia del 22 de
septiembre, que paralizó el país en solidaridad con Palestina, es otra
prueba contundente de avance en la conciencia antiimperialista. Emergen y
se desarrollan, aunque aún de forma incipiente, nuevas iniciativas
antiimperialistas que impulsan el poderoso movimiento antiimperialista
internacional.
En el corazón de las bestia imperialista, la lucha de clases no cesa.
En la China socialimperialista, la contradicción burguesía-proletariado
se agudiza, manifestándose en una nueva oleada de protestas obreras.
Francia fue nuevamente escenario de combativas jornadas contra las
medidas de austeridad, mientras que en Estados Unidos, las calles de Los
Ángeles se llenaron de trincheras en la lucha contra las políticas
reaccionarias antiinmigrantes.
Este año, la Operación Rough Rider contra los hutíes, a
pesar de una campaña masiva con más de 1.100 ataques aéreos, dos
portaaviones, bombarderos B-2, los hutíes infligieron daños
significativos: derribaron 7 drones MQ-9 (30 millones de dólares cada uno), pusieron en riesgo cazas de última generación y forzaron un costo operativo de más de 1.000 millones de dólares en 30 días.
Los altos asesores yanquis advirtieron que continuar la Operación
comprometía la preparación militar en el teatro prioritario del
Pacífico, y Trump se vio obligado a una retirada declarando una falsa
victoria, mientras los hutíes declaraban su victoria y lanzaban un
humillante ataque de misiles contra un aeropuerto de Israel.
Pero es en el heroico suelo de Palestina donde la naturaleza
de tigre de papel del imperialismo yanqui y su lacayo sionista queda
totalmente al descubierto. Su “poder duro” más brutal, se
estrella contra la férrea voluntad de un pueblo. Israel, perro de presa
estadounidense, ha descargado una devastación sin precedentes, más de
70.000 mártires han regado con su sangre el suelo Palestino. Sin
embargo, no ha logrado derrotar ni dividir al Frente de Resistencia
Nacional Palestino, ni ha podido dividir las Fuerzas Armadas Palestinas
de su heroico pueblo que resiste y que como un acto de guerra no
abandona su suelo a pesar de la hambruna y el vil genocidio. La
Resistencia ha hecho crecer sus raíces en el corazón de las masas,
como lo demuestra la encuesta del Centro Palestino de Investigación
Política que muestra un aumento del apoyo a las organizaciones de la
resistencia palestina.
En Brasil, brota y se expande la guerra campesina, que enfrenta a
campesinos pobres, pueblos indígenas y quilombolas contra el latifundio
paramilitar. Esta lucha, que tiende a adquirir mayores proporciones,
apunta hacia la Revolución Agraria como base concreta para el desarrollo
futuro de la Guerra Popular. Mientras tanto, las Guerras Populares
dirigidas por partidos marxistas-leninistas-maoístas en India, Perú,
Turquía y Filipinas, se desarrollan en una compleja situación,
derrotando sucesivos cercos contrarrevolucionarios manteniendo en alto
la bandera de la Guerra Popular.
Los pueblos y naciones oprimidas muestran que son el centro de la
revolución proletaria mundial, expresión de la contradicción principal
entre el imperialismo y los pueblos y naciones oprimidas. La heroica
Resistencia Nacional Palestina y la perseverancia de las Guerras
Populares expresan con claridad las dos fuerzas de la revolución
mundial: la lucha de liberación nacional y el movimiento proletario
internacional. De la fusión de estos dos torrentes depende el triunfo
final sobre el imperialismo y el avance, a través de Revoluciones de
Nueva Democracia, Revoluciones Socialistas y Revoluciones Culturales
Proletarias, hacia el dorado comunismo.
El Oportunismo y el Revisionismo: se encarna el necesario combate contra el liquidacionismo y capitulacionismo.
Los reformistas y revisionistas son los partidarios y aliados
esenciales del imperialismo y los reaccionarios. Intentan transformar la
rabia acumulada del proletariado internacional y de los pueblos
oprimidos contra el sistema reaccionario en métodos de lucha dentro del
sistema, y se empeñan intensamente en intentar que la reacción pueda
restaurar su propia existencia en una manera apropiada a las
circunstancias.
Como una receta, la ‘falsa izquierda’ oportunista en América Latina
actúa como válvula de seguridad del imperialismo, la gran burguesía y
los terratenientes, conforma gobiernos reaccionarios gobernando en
conciliación con los jurados enemigos del pueblo, promueve la
capitulación y desorganización, impulsa el capitalismo burocrático y
proyectos serviles a los imperialistas y terratenientes, y allana de
hecho el camino para el retorno de la llamada ‘ultraderecha’. En Chile,
Gabriel Boric canalizó la energía revolucionaria del Estallido Social
hacia un proceso constitucional para tratar de perfeccionar el viejo
Estado, para luego aplicar la agenda económica de la grande burguesía,
preparando el terreno para un retorno fortalecido de la llamada
“ultraderecha” que abiertamente defiende a la dictadura pinochetista.
El proceso de conciliación del Partido de los Trabajadores del
Kurdistán (PKK) en favor del Estado turco, repitiendo sus ataques
abiertos al marxismo y con su engañoso autodenominado que
“confederalismo democrático” lo llevó al proceso de negociación con
elementos de capitulación: autodisolución, alto al fuego unilateral y
destrucción simbólica de armas, suplicando una paz imposible a un
régimen fascista turco que solo responde con mayor represión y burla.
Este caso demuestra de manera sangrante que renunciar a la Lucha Armada,
deponer las armas, es un camino directo a la derrota, la traición y la
liquidación de la lucha de liberación nacional.
Mientras el imperialismo ataca desde fuera, su representante en las
organizaciones del proletariado, el revisionismo, envenena desde dentro,
actuando como una quinta columna dentro de las propias filas
revolucionarias y dentro de la vanguardia de la clase, el Partido
Comunista. La lucha librada dentro del Partido Comunista de India
(Maoísta) es un ejemplo crucial y aleccionador. La camarilla
revisionista de Sonu y Satish, siguiendo la línea liquidacionista de
Balraj, actuó como fuerza de la reacción en el seno del movimiento.
Propagaron abiertamente posiciones capitulacionistas que negaban el
camino de la Guerra Popular Prolongada en la India, cuestionaban la
línea de la Revolución de Nueva Democracia, al negar el carácter
semifeudal de India, y atacaban la dirección del Partido tildándola de
“izquierdista” y “militarista” y negando la Revolución de Nueva
Democracia y el Camino de la Guerra Popular. Como denuncia el PCI
(Maoísta), estos revisionistas operaron con el apoyo total de la
reacción. El heroico sacrificio del camarada Basavaraj y otros miembros
del Comité Central fue también un golpe decisivo contra esta línea
capitulacionista y traidora.
Por lo tanto, la lucha contra el imperialismo es inseparable e
indisoluble de la lucha contra el revisionismo. A medida que se agudiza
la contradicción entre revolución y contrarrevolución, la batalla
ideológica se vuelve más encarnizada, necesaria y cruenta. Los
oportunistas y revisionistas son el arma más refinada de la
contrarrevolución. Intensificar el combate ideológico y demarcar
claramente el marxismo-leninismo-maoísmo del revisionismo, demarcar el
camino de la guerra popular y de la guerra revolucionaria del camino de
la capitulación y la liquidación son tareas urgentes. Solo profundizando
la lucha de dos lineas podrá desarrollarse el movimiento Comunista
internacional y oponer nuestra ofensiva a la ofensiva
contrarrevolucionaria de imperialismo, la reacción y el revisionismo.
Armarse y armar a las masas con el concepto estratégico: los imperialistas y todos los reaccionarios son tigres de Papel.
El movimiento proletario internacional y el movimiento de liberación
nacional, aún viven una relativa dispersión y un bajo nivel de
organización de las masas populares y de construcción de su vanguardia,
que además aún sufren la persistencia de la influencia del revisionismo.
En cada vez más países se están formando nuevas organizaciones que
luchan por formar el Partido de vanguardia y se suman a las filas del
MCI. Aunque las fuerzas subjetivas para la Revolución aún son
relativamente débiles y pequeñas. el proletariado cuenta con su arma más
poderosa, el marxismo-leninismo-maoísmo, con organizaciones de
vanguardia en formación y en la lucha por el poder, en las heroicas
guerras populares y por eso, en medio a un período de grande desarrollo
de la situación revolucionaria, pueden avanzar por saltos.
Estratégicamente, considerando el conjunto, los revolucionarios deben
despreciar al enemigo, atreverse a luchar contra él y atreverse a
conquistar la victoria; al mismo tiempo, tácticamente, considerando cada
parte en sí y en cada lucha concreta, deben tomar seriamente en cuenta
al enemigo, buscar aislar y aniquilar paso a paso al enemigo. Esta tesis
es un concepto estratégico fundamental del pueblo revolucionario. Pasar
de una fuerza pequeña y relativamente débil, a una fuerza fuerte solo
es posible en un proceso de lucha prolongado, en medio de aniquilamiento
paso a paso del enemigo, y solo es posible contando con una poderosa
fortaleza ideológica para lanzarse al combate y enfrentar a un enemigo
que multiplica y profundiza sus puntos débiles a medida que también se
vuelve más monstruoso y cruel. Es la labor de los comunistas armar
ideológicamente al proletariado y nuestro pueblo con esta sabiduría,
fortalecer su confianza en la victoria y en la necesidad de osar luchar
osar vencer.
Esta situación no solo reafirma que las condiciones objetivas para la
revolución maduran día a día, sino que, lo más importante, plantea una
gran tarea ante nosotros. Lenin sentó las bases de la estrategia de la
revolución mundial para socavar al imperialismo, uniendo la lucha de
liberación nacional con la lucha del movimiento proletario
internacional. Hoy, todos los comunistas unidos bajo la bandera del
Marxismo-Leninismo-Maoísmo, tenemos la responsabilidad histórica de
asumir y desarrollar esta estrategia en las condiciones concretas
actuales. El problema central de las fuerzas subjetivas se convierte en
la necesidad imperiosa de que los comunistas de hoy construyan los tres
instrumentos de la revolución: el Partido Comunista, el Ejército
Revolucionario y el Frente Único, y entre estos, la tarea principal y
decisiva es la construcción y el fortalecimiento del Partido Comunista
marxista-leninista-maoísta, en combate a muerte contra el revisionismo y
capaz de dirigir y unir la lucha de liberación nacional con la lucha
del movimiento proletario internacional.
El Movimiento Comunista Internacional y la Liga Comunista Internacional.
En estas circunstancias actuales, el rol y la importancia de la LCI
son evidentes. La necesidad del proletariado internacional y de los
pueblos oprimidos del mundo de la dirección de los Partidos
marxistas-leninistas-maoístas es imperativa tanto a nivel nacional como
internacional. Las nuevas generaciones de revolucionarios en todos los
rincones del planeta están engrosando las filas del ejército proletario
internacional, impulsando un revivido Movimiento Comunista
Internacional, dentro del cual una parte dio un paso al frente
constituyendo la Liga Comunista Internacional.
La LCI tomó un paso histórico hacia crear una fuerza internacional
unificada para servir a Revolución Proletaria Mundial. Su
establecimiento como centro dirigente, basado en la defensa de
principios ideológicos, políticos y orgánicos del
marxismo-leninismo-maoísmo, en el centralismo democrático, no fue solo
la superación de la desaparición del Movimiento Revolucionario
Internacionalista, sino que la más grande conquista de la lucha de los
comunistas por su reunificación en las últimas cinco décadas. Este gran
salto fue resultado de la elevación de la lucha de dos líneas en los
años y décadas previas a su fundación que han establecido una clara
línea de demarcación entre marxismo y revisionismo, en lo cual el
proletariado ha conquistado una unidad basada en la defensa de tres ejes
básicos: la defensa del marxismo-leninismo-maoísmo, la lucha contra el
revisionismo y por la Revolución Proletaria Mundial.
La LCI conquistó victorias en estos tres años, consolidando una
dirección maoísta en el MCI que genera condiciones favorables para el
desarrollo de la lucha de dos líneas organizada. Llevó la semilla del
marxismo-leninismo-maoísmo a nuevos rincones del planeta, apoyó la
formación de Partidos comunistas sirviendo para que los jóvenes Partidos
maduren y profundicen sus vínculos con las masas, contribuyó al
desarrollo de la lucha antiimperialista y propugnó por la elevación de
la organización antiimperialista; es decir, sirvió al desarrollo de las
fuerzas subjetivas de la revolución y a enarbolar, defender y aplicar el
marxismo-leninismo-maoísmo.
Este paso histórico es todavía incompleto. La bandera roja de ¡Unirse
bajo el maoísmo! Es la poderosa consigna que tiene que guiar la lucha
por la reunificación de todo MCI, para barrer el revisionismo y imponer
el marxismo-leninismo-maoísmo. El Presidente Mao nos enseñó que la ley
de la unidad de los contrarios es el motor interno para el
desenvolvimiento de todas las cosas y fenómenos, por eso somos
partidarios de la lucha ideológica activa, en el espíritu de
unidad-lucha-unidad. En este contexto, las presentes divergencias en el
Movimiento Comunista Internacional tienen una gran importancia. En ellas
se están condensando los problemas fundamentales de la revolución a día
de hoy, para eso se necesita que la LCI haga una nueva ofensiva en la
lucha de dos líneas en el MCI.
La LCI asume la tarea de servir a desarrollar más amplia y
profundamente la lucha entre marxismo y revisionismo, entre izquierda y
derecha, para barrer, parte por parte, el montón colosal de basura
acumulado por el peso de la contrarrevolución, por la acción del
revisionismo y todo oportunismo sobre el movimiento proletario
internacional. Sin ello, es imposible que el proletariado pueda impulsar
un poderoso movimiento antiimperialista internacional. Esta lucha es al
mismo tiempo, la condición necesaria para armar el proletariado para
los nuevos desafíos históricos.
¡La unidad de los comunistas de nivel internacional es una obra
compleja, difícil pero grandiosa! La unificación de los comunistas a
nivel mundial es fundamental para prevenir la guerra mundial
imperialista o si esta se impone, combatirla con guerra revolucionaria.
La unidad internacional de los comunistas es necesaria para separar
marxismo de revisionismo, unirnos bajo la linea ideológica y práctica
del marxismo-leninismo-maoísmo para que el maoísmo se mando y guía de la
Revolución Proletaria Mundial. La unidad internacional de los
comunistas es esencial para fusionar el movimiento de liberación
nacional y el movimiento proletario internacional bajo la hegemonía del
proletariado y dar un salto en la correspondencia entre el grado de
desarrollo y forja de las fuerzas subjetivas de la revolución y las
condiciones objetivas. Como nos demostró el gran Lenin al reunir el
pequeño y relativamente débil movimiento comunista internacional en
Zimmerwald para preparar las fuerzas subjetivas para las batallas que le
asechaban y deslindar del oportunismo y chauvinismo de la II
internacional, o como lo hiciera también el gran Stalin al convocar en
los años 30 a fuerzas también relativamente débiles y pequeñas para
acelerar su preparación para heroicas guerras que siguieron en los años
40. En estas condiciones objetivas y subjetivas de la situación mundial;
está más que nunca al orden del día y como una necesidad urgente y
primordial, sirviendo al desarrollo de las fuerzas subjetivas y es
precondición para que estas puedan desarrollarse por saltos como permite
las condiciones objetivas en el mundo. El único camino para
proletariado, las masas y pueblos oprimidos es la lucha y la herramienta
más poderosa es la organización. La organización en cada país de
Partidos Comunistas que preparen o desarrollen guerras revolucionarias,
guerras populares. La organización a nivel internacional del
proletariado, para unir parte por parte a todo el Movimiento Comunista
Internacional bajo el marxismo-leninismo-maoísmo.
26 de Diciembre, 2025
Liga Comunista Internacional
iFondo Monetario Internacional. Global economic outlook 2026.
ii Según Comité Económico Conjunto del Congreso de EEUU con cifras del Departamento del Tesoro