Thursday, January 8, 2026

EL HERALDO ROJO: MPP: (Actualización) PRONUNCIAMIENTO CONTRA LA GUERRA DE AGRESIÓN IMPERIALISTA YANQUI A VENEZUELA

 

(Actualización) MPP: PRONUNCIAMIENTO – CONTRA LA GUERRA DE AGRESIÓN IMPERIALISTA YANQUI A VENEZUELA

A continuación compartimos la actualización del pronunciamiento del Movimiento Popular Perú sobre la actualidad en Venezuela.


 

¡Proletarios de todos los países, uníos!

 

  PRONUNCIAMIENTO
– CONTRA LA GUERRA DE AGRESIÓN IMPERIALISTA YANQUI A VENEZUELA-

¡Fuera yanquis de Venezuela y América Latina!

 

El gobierno de genocida Trump ha ordenado ataque de Estados Unidos a Venezuela, esta madrugada del 03 de enero de 2026. Y los diarios internacionales informan:

“EE UU captura a Maduro y lo juzgará por narcoterrorismo.

Trump asegura que está decidiendo ahora el futuro de Venezuela tras la caída de Maduro | El líder venezolano y su esposa se encuentran en un buque militar y serán llevados a Nueva York para ser juzgados por tráfico de drogas y de armas”


Lo anterior muestra claramente que el imperialismo yanqui, encabezado por el gobierno de Trump, ha pasado a la segunda parte de su campaña militar en su guerra de agresión contra Venezuela, concretada dentro de ésta como una “operación especial”, lo que demanda un nuevo pronunciamiento de nuestra parte.

Partimos por tomar posición por el pueblo de Venezuela y de América Latina, que forma parte de la inmensa masa de las naciones oprimidas, naciones en formación, que son base de de la revolución proletaria mundial.

Condenamos, rechazamos y marcamos a fuego la intervención directa del imperialismo yanqui mediante su guerra de agresión contra Venezuela, como parte de agresión contra todos nuestros países, pasando así de las amenazas y de las medidas política, económica, etc. al uso de su fuerza militar contra una nación oprimida (semicolonial) en su condición de superpotencia imperialista hegemónica única, gendarme contrarrevolucionario mundial y enemigo principal de los pueblos del mundo.


El imperialismo yanqui recurre a esta nueva guerra de agresión para aplicar sus planes políticos, económicos y militares en el llamado por ellos “Hemisferio Occidental”, ver su Nueva Estrategia de Seguridad Nacional. Así, en la aplicación de sus planes en América Latina, “su patrio trasero” y base estratégica para su dominio mundial, centran en este momento de su desarrollo, en el gobierno del presidente Maduro de Venezuela, arguyendo como “causas belli” la insostenible acusación de gobierno “nacoterrorista”, con ello buscan justificar su agresión contraria a todas las normas de derecho internacional y a su propia Constitución y leyes internas.

Expresamos la necesidad de barrer de la faz de la tierra mediante la Guerra Popular al imperialismo yanqui y demás imperialistas y a toda la reacción mundial.

Al proletariado de Venezuela se le presenta una gran oportunidad de reconstituir su Partido Comunista, pues es una necesidad, el proletariado de este país representado por su vanguardia tiene que pugnar por dirigir la lucha armada para oponerse a la intervención militar del imperialismo yanqui y denunciar, combatir y conjurar la tendencia a la capitulación y traición nacional de los representantes y partidos de la gran burguesía (de ambas facciones) y los terratenientes.

Los revolucionarios maoístas en Venezuela deben ponerse a la cabeza de la lucha armada de las masas y bregar por dirigirla contra el imperialismo, la semifeudalidad y el capitalismo burocrático y, en medio de ella, constituir o reconstituir su partido, para transformar esta lucha armada en Guerra Popular para hacer la revolución. El proletariado representado por su Partido Comunista, debe iniciar y desarrollar la Guerra Popular para hacer la revolución de nueva democracia.

El imperialismo yanqui atraviesa una grave crisis como expresión de su propio hundimiento y barrimiento en que se encuentra, por eso es también claro que pretende aprovechar la situación en Venezuela, para poner orden internamente y ganar posiciones en el exterior, por eso atizan el conflicto.

El gobierno de Trump es un gobierno fracasado y tiene elecciones de medio período a la vista, por lo cual estas medidas de gran impacto interno buscan ganar las elecciones. Además, buscan imponer un gobierno títere en Venezuela bajo el signo del Partido Republicano de los EEUU, en su caso, buscan que el gobierno de Maduro deje paso a un gobierno títere y tener gobiernos, en los demás países de América Latina, que se sometan más a los requerimientos del gobierno de Trump.

Esta guerra de agresión también expresa la colusión y pugna entre el imperialismo yanqui, la superpotencia hegemónica única (el perro gordo), y la superpotencia atómica Rusia (el perro flaco), China y demás potencias, en esta situación la colusión se expresa como principal, pero subyace y se expresa la pugna. Es aleccionador repasar al respecto los pronunciamientos de las diversas cancillerías de los países imperialistas.

Enarbolamos la consigna de apoyo al pueblo venezolano, es buena, tenemos que difundirla; esta guerra de agresión imperialista y el secuestro del presidente Maduro de Venezuela es una agresión prepotente y desvergonzada contra un país oprimido. Los imperialistas yanquis después de la Segunda Guerra Mundial han pasado a ocupar el lugar de los fascistas alemanes, japoneses e italianos, por lo que con la invasión militar, el imperialismo yanqui arrasa pueblos y actúa como gendarme; al imperialismo yanqui hay que llamarle gran gendarme contrarrevolucionario y enemigo principal de los pueblos del mundo, pues lo es.

Bien sabemos, que con tan poderoso y altamente sofisticado material bélico el imperialismo yanqui sólo ha conquistado fracasos desde después de la Segunda Guerra Mundial y se encuentra empantanado en el Medio Oriente Ampliado. Esta vez en Venezuela y América Latina cosechará aún peores derrotas y las llamas de la revolución en nuestro continente se alzarán y potenciarán el camino de la invencible Guerra Popular. El proletariado y los pueblos de América Latina, como parte de la revolución mundial, están destinado a jugar un papel cada vez mayor en el barrimiento del imperialismo.

Somos partidarios de que el arma no es lo principal, la cuestión es qué idea arma el brazo, la ideología es arma de victoria, así nos lo enseñó también Lenin y viene desde Marx; nosotros tenemos, pues, una estricta posición marxista-leninista-maoísta, pensamiento Gonzalo.

Es justo y necesario apoyar al pueblo venezolano y hay que movilizar a las masas contra los planes del imperialismo yanqui, contra la guerra de agresión imperialista contra Venezuela con la consigna ¡Yanquis go home!

¡Fuera yanquis de Venezuela y América Latina!

¡Apoyemos al pueblo venezolano!

¡Viva la Guerra Popular en el Perú!

Movimiento Popular Perú
Enero, 03 de 2026

THE RED HERALD:(Update) MPP: STATEMENT – AGAINST THE WAR OF YANKEE IMPERIALIST AGGRESSION ON VENEZUELA

 

(Update) MPP: STATEMENT – AGAINST THE WAR OF YANKEE IMPERIALIST AGGRESSION ON VENEZUELA

We hereby share the updated statement from Peru’s People’s Movement (MPP) on the imperialist aggression toward Venezuela, with some grammatical corrections.


Proletarians of all countries, unite!

 

STATEMENT

– AGAINST THE WAR OF YANKEE IMPERIALIST AGGRESSION ON VENEZUELA –

Yankees out of Venezuela and Latin America!

 

The genocidal Trump government has ordered an attack by the United States on Venezuela, this morning of January 3, 2026. International newspapers report:

“The US captures Maduro and will try him for narcoterrorism.

Trump assures that he is now deciding the future of Venezuela after the fall of Maduro | The Venezuelan leader and his wife are on a military ship and will be taken to New York to be tried for drug and arms trafficking,”

The above clearly shows that Yankee imperialism led by the Trump government has moved on to the second part of its military campaign in its war of aggression against Venezuela, concretized within it as a “special operation”, which demands a new statement on our part.

We start by taking a stand for the people of Venezuela and Latin America, who are part of the immense mass of oppressed nations, nations in formation, which are the basis of the world proletarian revolution.

We condemn, reject and mark with fire the direct intervention of Yankee imperialism through its war of aggression against Venezuela, as part of aggression against all our countries, thus moving from threats and political, economic measures, etc. to the use of its military force against an oppressed (semi-colonial) nation in its condition of sole hegemonic imperialist superpower, global counterrevolutionary gendarme and main enemy of the peoples of the world.

Yankee imperialism resorts to this new war of aggression to apply its political, economic and military plans in what they call the “Western Hemisphere”, see their New National Security Strategy. Thus, in the application of their plans in Latin America, “their backyard” and strategic basis for their world domination, they focus at this moment on their development on the government of President Maduro of Venezuela, arguing as “casus belli” the unsustainable accusation of a “narco-terrorist” government, thereby seeking to justify their aggression contrary to all norms of international law and their own Constitution and internal laws.

We express the need to sweep Yankee imperialism and other imperialists and the entire world reaction from the face of the earth through People’s War.

The proletariat of Venezuela is presented with a great opportunity to reconstitute its Communist Party (CP), since it is a necessity, the proletariat of this country represented by its vanguard has to strive to lead the armed struggle to oppose the military intervention of Yankee imperialism and denounce, combat and defeat the tendency towards capitulation and national betrayal of the representatives and parties of the big bourgeoisie (of both factions) and the big landlords.

The Maoist revolutionaries in Venezuela must put themselves at the head of the armed struggle of the masses and strive to direct it against imperialism, semi-feudality and bureaucratic capitalism and, in the midst of it, constitute or reconstitute their party, to transform this armed struggle into a popular war to make the revolution. The proletariat, represented by its CP, must initiate and develop the People’s War to make the new democratic revolution.

Yankee imperialism is going through a serious crisis as an expression of its own collapse and destruction, which is why it is also clear that it intends to take advantage of the situation in Venezuela to establish order internally and gain positions abroad, which is why they are fueling the conflict.

The Trump government is a failed government and has mid-term elections in sight, which is why these measures with great internal impact seek to win elections. In addition, they seek to impose a puppet government in Venezuela under the sign of the US Republican Party, and to have governments in other Latin American countries that are more subservient to the demands of the Trump administration.

This war of aggression also expresses the collusion and struggle between Yankee imperialism, the sole hegemonic superpower (the big dog), and the atomic superpower Russia (the skinny dog), China and other powers. In this situation, the collusion is expressed as the main one, but the struggle is underlying and present. It is instructive to review the pronouncements of the various foreign ministries of the imperialist countries in this regard.

We raise the slogan of support for the Venezuelan people, it is good, we have to spread it; This war of imperialist aggression and the kidnapping of President Maduro of Venezuela is an arrogant and shameless aggression against an oppressed country. The Yankee imperialists have, after World War II, taken the place of the German, Japanese and Italian fascists. Therefore, with the military invasion, Yankee imperialism devastates towns and acts as a gendarme; Yankee imperialism must be called the great counterrevolutionary gendarme and main enemy of the people of the world, because it is.

We know well that with such powerful and highly sophisticated war material, Yankee imperialism has only met with failures since World War II, and is bogged down in the Expanded Middle East. This time in Venezuela and Latin America it will reap even worse defeats and the flames of revolution in our continent will rise and strengthen the path of the invincible People’s War. The proletariat and people of Latin America, as part of the world revolution, are destined to play an increasingly greater role in the sweeping away of imperialism.

We are in favor of the fact that weapons are not the decisive factor, the question is what idea arms the hand, ideology is a weapon of victory, this is also what Lenin taught us and it comes from Marx; We have, therefore, a strict Marxist-Leninist-Maoist-Gonzalo thought position.

It is fair and necessary to support the Venezuelan people and we must mobilize the masses against the plans of Yankee imperialism, against the war of imperialist aggression against Venezuela with the slogan Yankees go home! 

Yankees out of Venezuela and Latin America! 

Let’s support the Venezuelan people!

Long live the People’s War in Peru! 

PERU PEOPLE’S MOVEMENT
January, 03, 2026

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Wednesday, January 7, 2026

EL HERALDO ROJO: Declaración por el 132º aniversario del natalicio del Presidente Mao Tse-tung y por el 3º aniversario de la LCI

 

Declaración por el 132º aniversario del natalicio del Presidente Mao Tse-tung y por el 3º aniversario de la LCI

A continuación compartimos la declaración de la Liga Comunista Internacional encontrada en la página web temporal de CI-IC.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel: Unidos bajo el maoísmo y con acciones abramos una nueva aurora.

Celebramos un aniversario más del nacimiento del Presidente Mao Tse-tung, El Gran Timonel del Proletariado, que trajo uno de los mayores aportes revolucionarios para la historia de la humanidad, y que sigue iluminando y guiándonos en los turbulentos tiempos en los que vivimos. Enarbolamos, defendemos y aplicamos el marxismo-leninismo-maoísmo, que encarnándose en los pueblos del mundo es arma todopoderosa e invencible contra el imperialismo, la reacción y el revisionismo.

Conmemoramos también en esta ocasión el tercer aniversario de la Liga Comunista Internacional, reafirmando nuestro compromiso de luchar por la unidad del Movimiento Comunista Internacional, bajo el marxismo-leninismo-maoísmo, bregando por la reconstitución de la Gloriosa Internacional Comunista al servicio de la Revolución Proletaria Mundial.

La Liga Comunista Internacional, saluda al proletariado internacional, a los pueblos y naciones oprimidas, a las guerras populares en el Perú, India, Turquía y Filipinas, y a los heroicos Partidos Comunistas que las dirigen PCP, PCI (Maoísta), TKP/ML y PCF. Inclina sus rojas banderas por los héroes del Partido y la Revolución que ofrendaron su vida en este año 2025:

En esta ocasión rendimos nuestro sentido homenaje al Camarada Basavaraj, secretario general del PCI (Maoísta) y los cuadros del CC caídos en combate. ¡Su legado es orgullo para nuestra clase, su entrega en combate fue una declaración de guerra! ¡Ni paz, ni conciliación! ¡Ninguna autopreservación, dar la vida por el Partido y llevar la guerra popular hasta su victoria completa! Defender el Camarada Basavaraj es defender la línea del PCI (Maoísta) de la Guerra Popular contra el revisionismo.

También expresamos nuestro homenaje a la Camarada Maria Malaya, miembro del Buró Político del PCF, caída en combate en febrero 2025, y a las centenas de militantes y combatientes que riegan con su preciosa sangre el camino de la Guerra Popular.

Elevamos también nuestros calurosos saludo a las masas oprimidas, que se levantan y combaten en todo el planeta, a las guerras de liberación nacional y, en especial, a la heroica Resistencia Nacional Palestina.

La colina de la reacción: la crisis general da un salto en su descomposición

La crisis general del capitalismo en su superior etapa imperialista se agudiza manifestándose en todas las esferas: económica, política, militar e ideológica. El imperialismo en su lecho de muerte muestra la agudización de su esencia económica: es más monopolista, más parasitario y esta en un más avanzado proceso de descomposición y hundimiento.

En el plano económico, la crisis del imperialismo se ha profundizado más sobre la base de sucesivas crisis de sobreproducción: por recesiones y luego recuperación lenta, seguida de una nueva crisis (ciclos cada vez más cortos), lo que hace que el ciclo económico comience cada vez de más abajo; lo que ha llevado a la quiebra generalizada, un desempleo masivo estructural, una gran caída de los niveles de producción y de inversión, el capitalismo agonizante es cada vez más especulativo, una mayor concentración y centralización del capital y rentismo, la llamada “financiarización” de la economía, preparando nuevos ciclos de crisis más profundos y más frecuentes que lo acerca más a su fin, fase de hundimiento y barrimiento por la Revolución Proletaria Mundial. Este año el precio del oro alcanzó máximos históricos reflejando la inestabilidad mundial y el debilitamiento del dólar, mientas los pronósticos económicos para el 2026 auguran una desaceleración global, con riesgos de “crisis de deuda” y “volatilidad financiera”i. El imperialismo yanqui intenta desesperadamente reorganizar su economía a través de imponer ajustes al mercado mundial, buscando retomar posiciones, rompiendo alianzas y coaliciones con sus competidores imperialistas, con la China socialimperialista como blanco principal y buscando fortalecer el sometimiento sobre la naciones oprimidas y elevar el grado de explotación de proletariado en casa, como ocurre resultado de la cacería antiinmigrante en Estados Unidos.

La guerra comercial es también, en parte, un instrumento que busca reordenar las cadenas de suministro y centralizar capital en EE.UU. para una economía de guerra, el costo de la cual, muy al contrario a su discurso, recae también sobre las familias estadounidenses: los coches, el acero y los productos electrónicos se encarecieron, lo que supuso un costo adicional de unos 1.200 dólares para cada familia estadounidenseii. El comercio mundial se ralentizó y las fábricas de México y Canadá perdieron puestos de trabajo. Es una ley que solo se sale de una crisis preparando una más fuerte, concentrando más el monopolio y con ello aumentado la explotación, la extracción de plusvalía, la agudización de la opresión sobre el proletariado en casa, y sobre los pueblos y naciones oprimidas y agudizando la pugna por el reparto del botín. El imperialismo yanqui no puede resolver su contradicción entre el parasitismo y descomposición de su base económica, y su ambición en mantenerse en su condición de superpotencia hegemónica única, mostrando su proceso de hundimiento inevitable como todos los imperios que lo precedieron.

En el plan político, la crisis general del imperialismo se expresa en mayor reaccionarización de sus Estados para el desarrollo de la guerra interna contra el pueblo, para la guerra en el extranjero: para el proletariado y las masas populares de los países imperialistas mayor supresión de derechos y libertades conquistadas, más aun a la masa más honda y profunda, las masas de migrantes, y para las naciones oprimidas mayor opresión nacional, las guerras de agresión imperialista por el botín. Se acelera la militarización y reaccionarización de los Estados imperialistas y del capitalismo burocrático. Este primer año de gobierno del ultrarreaccionario Trump fortaleciendo el absolutismo presidencial para aplicar con mayor agresión los planes estratégicos el imperialismo yanqui, buscando impulsar la tendencia hacia gobiernos afines más reaccionarios, los llamados de “ultraderecha” en Europa como en la últimas elecciones en las elecciones en Alemania, Francia y Portugal, como tenía que ser, también, América Latina con la elección para presidente de un abierto defensor de la dictadura de Pinochet; son una expresión en la superestructura de la profunda crisis irremediable que lo aqueja, crisis de la democracia burguesa, de descomposición ideológica y del fracaso de los gobiernos de la otra de sus facciones, como los de la autodenominada “izquierda” y la socialdemocracia.

En el plano militar, los cuadros militares de la reacción reconocen en sus términos el aún más avanzado proceso de descomposición del imperialismo, reflejado claramente en el caso de los Estados Unidos en su Estrategia de Seguridad Nacional publicada este último mes de noviembre.

El imperialismo yanqui, la superpotencia hegemónica única (potencia hegemónica mundial), intenta por todos los medios avanzar en su objetivo estratégico de someter al imperialismo ruso (la superpotencia atómica), y contener el avance del imperialismo chino por el mundo; pero ahora no puede más que reconocer el fracaso de su política de “disuasión” de las ultimas dos décadas y acelera los preparativos para una “guerra convencional multiteatro” y una nueva “era de contienda entre gran Potencias”, cuyo objetivo principal es conjurar el surgimiento de una superpotencia rival y el control sobre los países semicoloniales y coloniales, el botín de la contienda imperialista, apuntando en particular contra el campesinado y sus tierras, reorganizando su estructura militar global en sus intentos de mantener su declinante hegemonía. Es el fin de la Pax Americana y el regreso de la guerra a gran escala; preparan la tercera guerra mundial en medio de guerras cada vez más abiertas y sangrientas, la cual o atizará la Revolución Proletaria Mundial, o será conjurada por ésta.

Desde la administración Obama, las clases dominantes yanquis ejecutaron el llamado “Pivot to Asia”, maniobra que marca la formalización de una política exterior centrada en contener el ascenso de la China socialimperialista y señala el Pacífico como el teatro principal de la contienda interimperialista. Pero la estrategia militar yanqui choca con límites concretos que le imponen sus contradicciones internas. El rotundo fracaso militar y político en Irak y Afganistán, que tras décadas de agresión, ha sido expulsado vergonzosamente sin cumplir sus objetivos estratégicos, sin alcanzar la estabilidad requerida para el saqueo en la región y el necesario para el traslado de las fuerzas militares yanquis a otras zonas del globo, ni forjar los lacayos con la estabilidad y sumisión suficiente para servir de bastión a su dominación en la región. La heroica ofensiva de la Guerra de Liberación Nacional Palestina vino a golpear brillantemente los planes del imperialismo y la reacción en la región; el plan de normalización ‘plan Abraham’ y el creciente aislamiento de la causa Palestina antes del 7 de octubre del 2023, revirtiéndose en el creciente aislamiento de Israel, en un vigoroso movimiento antiimperialista, que amenaza con llevar la guerra de retorno a casa como lo demostraron los valientes aniquilamientos a los funcionarios de la embajada sionista en Estados Unidos, y las combativas movilizaciones en las grandes metrópolis imperialistas.

La resistencia Nacional Palestina, pese no tener una dirección proletaria, condición indispensable para un triunfo completo, es decir, convertirse en revolución, ha fortalecido su unidad en la necesidad de llevar la lucha contra la ocupación sionista hasta el final, rechazando los llamados a la paz y conciliación y el siniestro papel desempeñado por el títere Abbas y su actualmente fantasmagórica Autoridad Nacional Palestina. Si bien Israel intentó imponerse en base a su superioridad armamentística, con ingentes masacres, a través de la resistencia guerrillera, en la guerra política y moral, la Resistencia Nacional palestina se nutre de una causa que los misiles no pueden erradicar y es la gran victoriosa en esta batalla. La guerra se encarniza, la guerra prolongada es la que sirve a las fuerzas del pueblo y permitirá cumplir la necesidad que la revolución palestina está demandando con la sangre generosamente vertida a raudales: el Partido Comunista de Palestina.

En Europa, los mayores cuadros militares de la reacción plantean con agudeza: Los “dividendos de la paz”, que alentaron a muchos aliados de la OTAN a disminuir su gasto en defensa después del fin de la Guerra Fría, han terminado. Debemos aceptar que las fuerzas de combate aliadas deben estar listas para “pelear esta noche” para defender cada centímetro del territorio de la OTAN. (…) La alianza ahora debe prepararse para operaciones de combate a gran escala (LSCO) contra adversarios pares, un cambio radical respecto a las operaciones de contrainsurgencia y estabilidad de las últimas dos décadas. Para ello la solución es clara: la OTAN debe transformarse en una máquina de guerra autosuficiente regida por un principio claro: “La masa debe ser enfrentada con masa”. Estados Unidos busca externalizar el costo; actuará proporcionando mando, control y tecnología de alta gama, mientras la “masa” de combate la aportan los aliados europeos, aplicando además “divide y vencerás” buscando enfrentar a Alemania y Francia con Rusia, y por otra parte separar a Rusia de China. En medio de colusión y pugna, el imperialismo yanqui y los imperialistas europeos adelantan la mayor militarización de la sociedad, cargando el costo de la militarización sobre el pueblo y enlistándolo como carne de cañón para una futura confrontación bélica en el viejo continente.

En el Frente Doméstico y de “Retaguardia” de la potencia hegemónica, el llamado “Hemisferio Occidental”, la nueva ESN de los EEUU expone la aplicación del “Corolario Trump” de la infame Doctrina Monroe, anunciando un “reajuste de la presencia militar” en el hemisferio para “contrarrestar migración, narcotráfico y la influencia de potencias rivales”, autorizando “el uso de fuerza letal”. Esto es la ocupación política, económica y militar de América Latina, ésta última, con la estructuración de un sistema de bases militares que buscan asegurar en América Latina la base estratégica de su dominio mundial e intentar contener la rebelión popular y conjurar la revolución en el continente, y en su propia casa. Sin embargo la mayor agresión contra los pueblos oprimidos de América Latina tendría implicaciones políticas en todo el continente, avivando las llamas de la revolución de nueva democracia con el viento a favor de la movilización antiimperialista masiva. Estados Unidos nunca pudo ni podrá resolver la contradicción entre sus podridos intereses de carnicero imperialista y los intereses del proletariado y el pueblo del propio país, contradicción que crece proporcionalmente a su mayor agresión a los pueblos del mundo, y que se manifiesta en un cada vez más vigoroso movimiento revolucionario y comunista en sus entrañas.

La lógica del imperialismo obedece a la ley científica histórica señalada por el Presidente Mao Tse-tung: “Provocar disturbios, fracasar, provocar disturbios de nuevo, fracasar de nuevo… hasta la ruina: ésta es la lógica de los imperialistas y de todos los reaccionarios del mundo”. Hoy, maquina su barrimiento final de la faz de la tierra, agudizando la pugna interimperialista por el reparto del botín, las naciones y pueblos oprimidos, y realizando preparativos para la tercera guerra mundial en medio de guerras cada vez más abiertas y sangrientas; la cual o atizará la Revolución Proletaria Mundial, o será conjurada por esta.

La colina de del pueblo: se gestan nuevas tempestades revolucionarias.

En todo el mundo, las masas están en movimiento y se levantan en rebelión. Este torrente revolucionario recorre todo el espectro de conciencia y organización: desde los estallidos espontáneos, pasando por luchas con formas de conciencia y organización más elevadas, hasta el incontenible avance en la formación de su vanguardia proletaria: los Partidos Comunistas, y las Guerras Populares, faros rojos que iluminan el camino hacia el comunismo.

Este año, en Nepal, la ira popular derribó al presidente reaccionario KP Sharma Oli, incendió el parlamento y las mansiones de los gobernantes, incluida la del revisionista Prachanda, cuya traición a la Guerra Popular no ha sido olvidada. Este acto demostró el poder latente de las masas y la necesidad imperiosa de retomar la senda de la Guerra Popular como única salida verdadera. Este año los levantamientos poderosos en Bangladés en mayo, Ecuador en octubre, en Filipinas e Indonesia en septiembre y octubre, y las luchas que se extienden por África son expresión de esta misma fuerza y la generalización de los estallidos populares por todo el mundo.

Crece y se fortalece el movimiento antiimperialista a escala global, mostrando un carácter cada vez más combativo dando pasos hacia su organización. La liberación del luchador Georges Ibrahim Abdallah tras 41 años en las mazmorras francesas es una importante victoria, cosechada tras décadas de lucha sostenida y de la movilización internacional de fuerzas revolucionarias. La huelga general en Italia del 22 de septiembre, que paralizó el país en solidaridad con Palestina, es otra prueba contundente de avance en la conciencia antiimperialista. Emergen y se desarrollan, aunque aún de forma incipiente, nuevas iniciativas antiimperialistas que impulsan el poderoso movimiento antiimperialista internacional.

En el corazón de las bestia imperialista, la lucha de clases no cesa. En la China socialimperialista, la contradicción burguesía-proletariado se agudiza, manifestándose en una nueva oleada de protestas obreras. Francia fue nuevamente escenario de combativas jornadas contra las medidas de austeridad, mientras que en Estados Unidos, las calles de Los Ángeles se llenaron de trincheras en la lucha contra las políticas reaccionarias antiinmigrantes.

Este año, la Operación Rough Rider contra los hutíes, a pesar de una campaña masiva con más de 1.100 ataques aéreos, dos portaaviones, bombarderos B-2, los hutíes infligieron daños significativos: derribaron 7 drones MQ-9 (30 millones de dólares cada uno), pusieron en riesgo cazas de última generación y forzaron un costo operativo de más de 1.000 millones de dólares en 30 días. Los altos asesores yanquis advirtieron que continuar la Operación comprometía la preparación militar en el teatro prioritario del Pacífico, y Trump se vio obligado a una retirada declarando una falsa victoria, mientras los hutíes declaraban su victoria y lanzaban un humillante ataque de misiles contra un aeropuerto de Israel.

Pero es en el heroico suelo de Palestina donde la naturaleza de tigre de papel del imperialismo yanqui y su lacayo sionista queda totalmente al descubierto. Su “poder duro” más brutal, se estrella contra la férrea voluntad de un pueblo. Israel, perro de presa estadounidense, ha descargado una devastación sin precedentes, más de 70.000 mártires han regado con su sangre el suelo Palestino. Sin embargo, no ha logrado derrotar ni dividir al Frente de Resistencia Nacional Palestino, ni ha podido dividir las Fuerzas Armadas Palestinas de su heroico pueblo que resiste y que como un acto de guerra no abandona su suelo a pesar de la hambruna y el vil genocidio. La Resistencia ha hecho crecer sus raíces en el corazón de las masas, como lo demuestra la encuesta del Centro Palestino de Investigación Política que muestra un aumento del apoyo a las organizaciones de la resistencia palestina.

En Brasil, brota y se expande la guerra campesina, que enfrenta a campesinos pobres, pueblos indígenas y quilombolas contra el latifundio paramilitar. Esta lucha, que tiende a adquirir mayores proporciones, apunta hacia la Revolución Agraria como base concreta para el desarrollo futuro de la Guerra Popular. Mientras tanto, las Guerras Populares dirigidas por partidos marxistas-leninistas-maoístas en India, Perú, Turquía y Filipinas, se desarrollan en una compleja situación, derrotando sucesivos cercos contrarrevolucionarios manteniendo en alto la bandera de la Guerra Popular.

Los pueblos y naciones oprimidas muestran que son el centro de la revolución proletaria mundial, expresión de la contradicción principal entre el imperialismo y los pueblos y naciones oprimidas. La heroica Resistencia Nacional Palestina y la perseverancia de las Guerras Populares expresan con claridad las dos fuerzas de la revolución mundial: la lucha de liberación nacional y el movimiento proletario internacional. De la fusión de estos dos torrentes depende el triunfo final sobre el imperialismo y el avance, a través de Revoluciones de Nueva Democracia, Revoluciones Socialistas y Revoluciones Culturales Proletarias, hacia el dorado comunismo.

El Oportunismo y el Revisionismo: se encarna el necesario combate contra el liquidacionismo y capitulacionismo.

Los reformistas y revisionistas son los partidarios y aliados esenciales del imperialismo y los reaccionarios. Intentan transformar la rabia acumulada del proletariado internacional y de los pueblos oprimidos contra el sistema reaccionario en métodos de lucha dentro del sistema, y se empeñan intensamente en intentar que la reacción pueda restaurar su propia existencia en una manera apropiada a las circunstancias.

Como una receta, la ‘falsa izquierda’ oportunista en América Latina actúa como válvula de seguridad del imperialismo, la gran burguesía y los terratenientes, conforma gobiernos reaccionarios gobernando en conciliación con los jurados enemigos del pueblo, promueve la capitulación y desorganización, impulsa el capitalismo burocrático y proyectos serviles a los imperialistas y terratenientes, y allana de hecho el camino para el retorno de la llamada ‘ultraderecha’. En Chile, Gabriel Boric canalizó la energía revolucionaria del Estallido Social hacia un proceso constitucional para tratar de perfeccionar el viejo Estado, para luego aplicar la agenda económica de la grande burguesía, preparando el terreno para un retorno fortalecido de la llamada “ultraderecha” que abiertamente defiende a la dictadura pinochetista.

El proceso de conciliación del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en favor del Estado turco, repitiendo sus ataques abiertos al marxismo y con su engañoso autodenominado que “confederalismo democrático” lo llevó al proceso de negociación con elementos de capitulación: autodisolución, alto al fuego unilateral y destrucción simbólica de armas, suplicando una paz imposible a un régimen fascista turco que solo responde con mayor represión y burla. Este caso demuestra de manera sangrante que renunciar a la Lucha Armada, deponer las armas, es un camino directo a la derrota, la traición y la liquidación de la lucha de liberación nacional.

Mientras el imperialismo ataca desde fuera, su representante en las organizaciones del proletariado, el revisionismo, envenena desde dentro, actuando como una quinta columna dentro de las propias filas revolucionarias y dentro de la vanguardia de la clase, el Partido Comunista. La lucha librada dentro del Partido Comunista de India (Maoísta) es un ejemplo crucial y aleccionador. La camarilla revisionista de Sonu y Satish, siguiendo la línea liquidacionista de Balraj, actuó como fuerza de la reacción en el seno del movimiento. Propagaron abiertamente posiciones capitulacionistas que negaban el camino de la Guerra Popular Prolongada en la India, cuestionaban la línea de la Revolución de Nueva Democracia, al negar el carácter semifeudal de India, y atacaban la dirección del Partido tildándola de “izquierdista” y “militarista” y negando la Revolución de Nueva Democracia y el Camino de la Guerra Popular. Como denuncia el PCI (Maoísta), estos revisionistas operaron con el apoyo total de la reacción. El heroico sacrificio del camarada Basavaraj y otros miembros del Comité Central fue también un golpe decisivo contra esta línea capitulacionista y traidora.

Por lo tanto, la lucha contra el imperialismo es inseparable e indisoluble de la lucha contra el revisionismo. A medida que se agudiza la contradicción entre revolución y contrarrevolución, la batalla ideológica se vuelve más encarnizada, necesaria y cruenta. Los oportunistas y revisionistas son el arma más refinada de la contrarrevolución. Intensificar el combate ideológico y demarcar claramente el marxismo-leninismo-maoísmo del revisionismo, demarcar el camino de la guerra popular y de la guerra revolucionaria del camino de la capitulación y la liquidación son tareas urgentes. Solo profundizando la lucha de dos lineas podrá desarrollarse el movimiento Comunista internacional y oponer nuestra ofensiva a la ofensiva contrarrevolucionaria de imperialismo, la reacción y el revisionismo.

Armarse y armar a las masas con el concepto estratégico: los imperialistas y todos los reaccionarios son tigres de Papel.

El movimiento proletario internacional y el movimiento de liberación nacional, aún viven una relativa dispersión y un bajo nivel de organización de las masas populares y de construcción de su vanguardia, que además aún sufren la persistencia de la influencia del revisionismo. En cada vez más países se están formando nuevas organizaciones que luchan por formar el Partido de vanguardia y se suman a las filas del MCI. Aunque las fuerzas subjetivas para la Revolución aún son relativamente débiles y pequeñas. el proletariado cuenta con su arma más poderosa, el marxismo-leninismo-maoísmo, con organizaciones de vanguardia en formación y en la lucha por el poder, en las heroicas guerras populares y por eso, en medio a un período de grande desarrollo de la situación revolucionaria, pueden avanzar por saltos.

Estratégicamente, considerando el conjunto, los revolucionarios deben despreciar al enemigo, atreverse a luchar contra él y atreverse a conquistar la victoria; al mismo tiempo, tácticamente, considerando cada parte en sí y en cada lucha concreta, deben tomar seriamente en cuenta al enemigo, buscar aislar y aniquilar paso a paso al enemigo. Esta tesis es un concepto estratégico fundamental del pueblo revolucionario. Pasar de una fuerza pequeña y relativamente débil, a una fuerza fuerte solo es posible en un proceso de lucha prolongado, en medio de aniquilamiento paso a paso del enemigo, y solo es posible contando con una poderosa fortaleza ideológica para lanzarse al combate y enfrentar a un enemigo que multiplica y profundiza sus puntos débiles a medida que también se vuelve más monstruoso y cruel. Es la labor de los comunistas armar ideológicamente al proletariado y nuestro pueblo con esta sabiduría, fortalecer su confianza en la victoria y en la necesidad de osar luchar osar vencer.

Esta situación no solo reafirma que las condiciones objetivas para la revolución maduran día a día, sino que, lo más importante, plantea una gran tarea ante nosotros. Lenin sentó las bases de la estrategia de la revolución mundial para socavar al imperialismo, uniendo la lucha de liberación nacional con la lucha del movimiento proletario internacional. Hoy, todos los comunistas unidos bajo la bandera del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, tenemos la responsabilidad histórica de asumir y desarrollar esta estrategia en las condiciones concretas actuales. El problema central de las fuerzas subjetivas se convierte en la necesidad imperiosa de que los comunistas de hoy construyan los tres instrumentos de la revolución: el Partido Comunista, el Ejército Revolucionario y el Frente Único, y entre estos, la tarea principal y decisiva es la construcción y el fortalecimiento del Partido Comunista marxista-leninista-maoísta, en combate a muerte contra el revisionismo y capaz de dirigir y unir la lucha de liberación nacional con la lucha del movimiento proletario internacional.

El Movimiento Comunista Internacional y la Liga Comunista Internacional.

En estas circunstancias actuales, el rol y la importancia de la LCI son evidentes. La necesidad del proletariado internacional y de los pueblos oprimidos del mundo de la dirección de los Partidos marxistas-leninistas-maoístas es imperativa tanto a nivel nacional como internacional. Las nuevas generaciones de revolucionarios en todos los rincones del planeta están engrosando las filas del ejército proletario internacional, impulsando un revivido Movimiento Comunista Internacional, dentro del cual una parte dio un paso al frente constituyendo la Liga Comunista Internacional.

La LCI tomó un paso histórico hacia crear una fuerza internacional unificada para servir a Revolución Proletaria Mundial. Su establecimiento como centro dirigente, basado en la defensa de principios ideológicos, políticos y orgánicos del marxismo-leninismo-maoísmo, en el centralismo democrático, no fue solo la superación de la desaparición del Movimiento Revolucionario Internacionalista, sino que la más grande conquista de la lucha de los comunistas por su reunificación en las últimas cinco décadas. Este gran salto fue resultado de la elevación de la lucha de dos líneas en los años y décadas previas a su fundación que han establecido una clara línea de demarcación entre marxismo y revisionismo, en lo cual el proletariado ha conquistado una unidad basada en la defensa de tres ejes básicos: la defensa del marxismo-leninismo-maoísmo, la lucha contra el revisionismo y por la Revolución Proletaria Mundial.

La LCI conquistó victorias en estos tres años, consolidando una dirección maoísta en el MCI que genera condiciones favorables para el desarrollo de la lucha de dos líneas organizada. Llevó la semilla del marxismo-leninismo-maoísmo a nuevos rincones del planeta, apoyó la formación de Partidos comunistas sirviendo para que los jóvenes Partidos maduren y profundicen sus vínculos con las masas, contribuyó al desarrollo de la lucha antiimperialista y propugnó por la elevación de la organización antiimperialista; es decir, sirvió al desarrollo de las fuerzas subjetivas de la revolución y a enarbolar, defender y aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo.

Este paso histórico es todavía incompleto. La bandera roja de ¡Unirse bajo el maoísmo! Es la poderosa consigna que tiene que guiar la lucha por la reunificación de todo MCI, para barrer el revisionismo y imponer el marxismo-leninismo-maoísmo. El Presidente Mao nos enseñó que la ley de la unidad de los contrarios es el motor interno para el desenvolvimiento de todas las cosas y fenómenos, por eso somos partidarios de la lucha ideológica activa, en el espíritu de unidad-lucha-unidad. En este contexto, las presentes divergencias en el Movimiento Comunista Internacional tienen una gran importancia. En ellas se están condensando los problemas fundamentales de la revolución a día de hoy, para eso se necesita que la LCI haga una nueva ofensiva en la lucha de dos líneas en el MCI.

La LCI asume la tarea de servir a desarrollar más amplia y profundamente la lucha entre marxismo y revisionismo, entre izquierda y derecha, para barrer, parte por parte, el montón colosal de basura acumulado por el peso de la contrarrevolución, por la acción del revisionismo y todo oportunismo sobre el movimiento proletario internacional. Sin ello, es imposible que el proletariado pueda impulsar un poderoso movimiento antiimperialista internacional. Esta lucha es al mismo tiempo, la condición necesaria para armar el proletariado para los nuevos desafíos históricos.

¡La unidad de los comunistas de nivel internacional es una obra compleja, difícil pero grandiosa! La unificación de los comunistas a nivel mundial es fundamental para prevenir la guerra mundial imperialista o si esta se impone, combatirla con guerra revolucionaria. La unidad internacional de los comunistas es necesaria para separar marxismo de revisionismo, unirnos bajo la linea ideológica y práctica del marxismo-leninismo-maoísmo para que el maoísmo se mando y guía de la Revolución Proletaria Mundial. La unidad internacional de los comunistas es esencial para fusionar el movimiento de liberación nacional y el movimiento proletario internacional bajo la hegemonía del proletariado y dar un salto en la correspondencia entre el grado de desarrollo y forja de las fuerzas subjetivas de la revolución y las condiciones objetivas. Como nos demostró el gran Lenin al reunir el pequeño y relativamente débil movimiento comunista internacional en Zimmerwald para preparar las fuerzas subjetivas para las batallas que le asechaban y deslindar del oportunismo y chauvinismo de la II internacional, o como lo hiciera también el gran Stalin al convocar en los años 30 a fuerzas también relativamente débiles y pequeñas para acelerar su preparación para heroicas guerras que siguieron en los años 40. En estas condiciones objetivas y subjetivas de la situación mundial; está más que nunca al orden del día y como una necesidad urgente y primordial, sirviendo al desarrollo de las fuerzas subjetivas y es precondición para que estas puedan desarrollarse por saltos como permite las condiciones objetivas en el mundo. El único camino para proletariado, las masas y pueblos oprimidos es la lucha y la herramienta más poderosa es la organización. La organización en cada país de Partidos Comunistas que preparen o desarrollen guerras revolucionarias, guerras populares. La organización a nivel internacional del proletariado, para unir parte por parte a todo el Movimiento Comunista Internacional bajo el marxismo-leninismo-maoísmo.

26 de Diciembre, 2025

Liga Comunista Internacional

iFondo Monetario Internacional. Global economic outlook 2026.

ii Según Comité Económico Conjunto del Congreso de EEUU con cifras del Departamento del Tesoro

THE RED HERALD: Statement on the 132th Anniversary of the birth of Chairman Mao Tse-tung and the 3rd Anniversary of the ICL

 

Statement on the 132th Anniversary of the birth of Chairman Mao Tse-tung and the 3rd Anniversary of the ICL

Hereby we share the statement of the International Communist League found in the temporary website of CI-IC.

Proletarians of all countries, unite!

Imperialism and all Reactionaries are a Paper Tiger: Let us Open with Actions a New Aurora United under Maoism

We celebrate another anniversary of the birth of Chairman Mao Tse-tung, the Great Helmsman of the Proletariat, who made one of the greatest revolutionary contributions to the history of humanity and who continues to enlighten and guide us in the turbulent times in which we live. We uphold, defend and apply Marxism-Leninism-Maoism, which, when embodied in the peoples of the world is an all-powerful and invincible weapon against imperialism, the reaction and revisionism.

We also commemorate on this occasion the third anniversary of the International Communist League, reaffirming our commitment of fighting for the unity of the International Communist Movement, under Marxism-Leninism-Maoism, fighting for the reconstitution of the Glorious Communist International, serving the World Proletarian Revolution.

The International Communist League salutes the international proletariat, the oppressed peoples and nations, the People’s Wars in Peru, India, Turkey, and the Philippines, and the heroic Communist Parties that lead them: PCP, CPI (Maoist), TKP/ML, and CPP. We bend the red flags for the heroes of the Party and the Revolution who offered their lives in this year 2025:

On this occasion, we pay our heartfelt tribute to Comrade Basavaraj, General Secretary of the CPI (Maoist), and the cadres of the CC who fell in combat. Their legacy is a source of pride for our class; their sacrifice in combat was a declaration of war! No peace, no conciliation! No self-preservation, let us give our lives for the party and carry the People’s War to complete victory! To defend Comrade Basavaraj is to defend the line of the CPI (Maoist) of the People’s War against revisionism.

We also pay tribute to Comrade Maria Malaya, member of the Political Bureau of the CPP, who fell in combat in February 2025, and to the hundreds of militants and combatants who have irrigated the way for the People’s War with their precious blood.

We also extend our warm greetings to the oppressed masses, who are rising up and fighting on the whole planet, to the national liberation wars and especially to the heroic Palestinian National Resistance.

The hill of reaction: The general crisis takes a leap in its decomposition

The general crisis of capitalism in its highest imperialist stage sharpens and it manifests itself in all spheres: economic, political, military, and ideological. Imperialism, at its , shows the sharpening of its economic essence: the most monopolistic, most parasitic, and is in a further advanced process of decomposition and collapse.

Economically, the crisis of imperialism has deepened on the basis of successive crises of relative overproduction: with recessions and then slow recovery, followed by new crises (ever shorter cycles), which makes the economic cycle start from a lower point; which have led to widespread bankruptcy, massive structural unemployment, a sharp drop in production and investment levels, greater speculation, greater concentration and centralization of capital and rentierism and the so-called “financialization” of the economy, paving the way for new cycles of deeper and more frequent crises, which makes imperialism closer to its phase of collapse and of being swept away by the World Proletarian Revolution. This year, the price of gold reached historic highs, reflecting global instability and the weakening of the dollar, while economic forecasts for 2026 predict a global slowdown, with risks of “debt crisis” and “financial volatility”i. Yankee imperialism is desperately trying to reorganize its economy by imposing adjustments on the world market, seeking to regain positions, breaking alliances and coalitions with its imperialist competitors, having social-imperialist China as its main target, and seeking to strengthen its subjugation of oppressed nations and increase the degree of exploitation of the proletariat at home, as is the case with the anti-immigrant crackdown in the United States.

The trade war is also, in part, a tool that seeks to reorder supply chains and centralize capital in the US for a war economy, the cost of which, contrary to its rhetoric, also falls on United States families—cars, steel, and electronics became more expensive, which meant an additional cost of about $1,200 for each United States familyii. World trade slowed and factories in Mexico and Canada lost work posts. It is a law that they only come out of a crisis by preparing a stronger one, further concentrating monopoly power and thereby increasing exploitation, the extraction of surplus value, the intensification of oppression of the proletariat at home and of oppressed peoples and nations, and sharpening the contend for the distribution of the spoils. Yankee imperialism cannot resolve its contradiction between parasitism and economic decomposition of its economic base and its ambition to maintain its status as the sole hegemonic superpower, showing its process of collapse – inevitable as with all the empires that preceded it.

Politically, the general crisis of imperialism is expressed in higher reactionarization of its States for the development of the internal war against the people and for the war abroad: which for the proletariat and popular masses in imperialist countries means higher suppression of achieved rights and liberties, even more so for the deep and broad mass, the migrant masses, and for the oppressed nations means higher national oppression, imperialist wars of aggression for plunder. The militarization and reactionarization of imperialist States and bureaucratic capitalism are accelerating. This first year of Trump’s ultra-reactionary government, strengthening presidential absolutism in order to apply the strategic plans of Yankee imperialism with greater aggression, aiming to impulse the tendency toward more similar and reactionary governments, the so-called “far-right” governments in Europe as expressed in the last elections in Germany, France, and Portugal, and as it would also have to be in Latin America with the election as president of an open defender of the Pinochet dictatorship; are all an expression in the superstructure of the deep irredeemable crisis ailing it, a crisis of bourgeois democracy, of ideological decomposition and the failure of the self-proclaimed “left” and social democracy.

Militarily, the military cadres of the reaction recognize in their own terms the even furthered process of decomposition of imperialism, which also clearly reflects in the case of United States in its National Security Strategy published last month of November.

Yankee imperialism, the sole hegemonic superpower (the hegemonic power of the world), is trying by all means to advance its strategic objective of subjugating Russian imperialism (the atomic superpower), and containing the advance of Chinese imperialism throughout the world; but now it can only acknowledge the failure of its policy of “deterrence” over the last two decades and is accelerating preparations for a “multi-theater conventional war” and a new “era of rivalry between great Powers,” whose main objective is to prevent the emergence of a rival superpower and to increase the control over semi-colonial and colonial countries, the plunder of the imperialist contend, targeting particularly the peasantry and their lands, reorganizing its global military structure in its attempt of maintaining its declining hegemony. It is the end of the Pax Americana and the return of large-scale war; they are preparing for World War III amid increasingly open and bloody wars.

Since the Obama administration, the Yankee ruling classes have implemented the so-called “Pivot to Asia,” a maneuver that marks the formalization of a foreign policy focused on containing the rise of social-imperialist China and points to the Pacific as the main theater of the inter-imperialist contend. But the Yankee military strategy comes up against concrete limits imposed by its internal contradictions. The complete military and political failure in Iraq and Afghanistan, which after decades of aggression it has been shamefully expelled without fulfilling its strategic objectives, without achieving the stability required for plunder in the region and necessary for the transfer of Yankee military forces to other areas of the globe, nor forging lackeys with sufficient stability and submission to serve as a bastion for their domination in the region. The heroic offensive of the Palestinian National Liberation War brilliantly struck a blow to the plans of imperialism and reaction in the region; the ‘Abraham plan’ normalization plan and the growing isolation of the Palestinian cause before October 7, 2023, have reversed into the growing isolation of Israel, into a vigorous anti-imperialist movement that threatens to bring the war home, as demonstrated by the courageous assassinations of officials at the Zionist embassy in the United States and the combative mobilizations in the great imperialist metropolises.

The Palestinian National Resistance, despite not having proletarian leadership, an indispensable condition for complete victory – that is, to convert itself into revolution –, has strengthened its unity in the need to carry the struggle against the Zionist occupation to the end, rejecting calls for peace and conciliation and the sinister role played by the puppet Abbas and his now ghostly Palestinian National Authority. Although Israel has attempted to impose its will through its superiority in weaponry, with massive massacres, guerrilla resistance, and political and moral warfare, the Palestinian National Resistance is fueled by a cause that missiles cannot eradicate, and it is the great victor in this battle. The war rages on, and it is the protracted war that serves the forces of the people and will allow the fulfillment of the need that the Palestinian revolution is demanding with the blood generously spilled in abundance: the Communist Party of Palestine.

In Europe, the highest military cadres of the reactionary forces sharply point out: The “peace dividend,” which encouraged many NATO allies to reduce their defense spending after the end of the Cold War, is over. We must accept that allied combat forces must be ready to “fight tonight” to defend every inch of NATO territory. (…) The alliance must now prepare for large-scale combat operations (LSCO) against peer adversaries, a radical change from the counterinsurgency and stability operations of the last two decades. To this end, the solution is clear: NATO must transform itself into a self-sufficient war machine governed by a clear principle: “Mass must be met with mass.” The United States seeks to externalize the cost; it will act by providing command, control, and high-end technology, while the European allies will provide the combat “mass”, also applying the “divide and conquer” aiming to pit Germany and France against Russia and on the other hand to separate Russia from China. Amid collusion and contend, Yankee imperialism and the European imperialists are pushing forward with the greatest militarization of society, placing the cost of militarization on the people and enlisting them as cannon fodder for a future military confrontation on the old continent.

On the Domestic and “Rearguard” Front of the hegemonic power, the co-called “Western Hemisphere”, the new National Security Strategy of the USA exposes the application of the “Trump Corollary” to the infamous Monroe Doctrine, announcing a “readjustment of military presence” in the hemisphere to counter migration, drug trafficking, and the influence of rival powers, authorizing “the use of lethal force.” This is the political, economic and military occupation of Latin America, with structuring a system of military bases that seek to secure Latin America as the strategic base for its global domination and attempt to contain popular rebellion and ward off revolution on the continent and in its own backyard. However, the greatest aggression against the oppressed peoples of Latin America would have political implications throughout the continent, fanning the flames of the new democratic revolution with the tailwind of massive anti-imperialist mobilization. The United States has never been able to resolve the contradiction between its rotten interests as an imperialist butcher and the interests of its own people, a contradiction grows in proportion to its increased aggression toward the peoples of the world and that manifests itself in an ever more vigorous revolutionary and communist movement within its own belly.

The logic of imperialism obeys the scientific historical law pointed out by Chairman Mao Tsetung: “Stir up trouble, fail, stir up trouble again, fail again… until ruin: this is the logic of the imperialists and all the reactionaries of the world. Today, it is plotting its final sweep from the face of the earth, intensifying the inter-imperialist struggle for the division of the spoils, the oppressed nations and peoples, and making preparations for the third world war in the midst of increasingly open and bloody wars; which will either fuel the World Proletarian Revolution or be warded off by it.

The hill of the people: new revolutionary storms are brewing.

All over the world, the masses are on the move and rising up in rebellion. This revolutionary torrent runs the entire spectrum of consciousness and organization: from spontaneous outbursts, through struggles with higher forms of consciousness and organization, to the unstoppable advance in the formation of its proletarian vanguard: the Communist Parties, and the People’s Wars, red beacons illuminating the path to communism.

This year, in Nepal, popular anger overthrew the reactionary president KP Sharma Oli, set fire to the parliament and the mansions of the rulers, including that of the revisionist Prachanda, whose betrayal of the People’s War has not been forgotten. This act demonstrated the latent power of the masses and the urgent need to return to the path of People’s War as the only true way out. This year, the powerful uprisings in Bangladesh in May, Ecuador in October, the Philippines, and Indonesia in September and October, and the struggles spreading across Africa are expressions of this same force and the generalization of popular uprisings throughout the world.

The anti-imperialist movement is growing and strengthening on a global scale, showing an increasingly combative character and taking steps towards its organization. The release of the fighter Georges Ibrahim Abdallah after 41 years in French dungeons is an important victory, achieved after decades of sustained struggle and international mobilization of revolutionary forces. The general strike in Italy on September 22, which paralyzed the country in solidarity with Palestine, is another compelling example of the advance of anti-imperialist consciousness. New anti-imperialist initiatives are emerging and developing, albeit still in their infancy, impulsing a powerful international anti-imperialist movement.

In the heart of the imperialist beasts, the class struggle continues unabated. In social-imperialist China, the contradiction between the bourgeoisie and the proletariat is sharpening, manifesting itself in a new wave of workers’ protests. France was once again the scene of combative days of struggle against austerity measures, while in the United States, the streets of Los Angeles were filled with trenches in the fight against reactionary anti-immigrant policies.

This year, Operation Rough Rider against the Houthis, despite a massive campaign — more than 1,100 air strikes, two aircraft carriers, B-2 bombers — the Houthis inflicted significant damage: they shot down seven MQ-9 drones (worth $30 million each), put state-of-the-art fighter jets at risk, and forced an operational cost of more than $1 billion in 30 days. Senior US advisers warned that continuing the operation compromised military readiness in the priority Pacific theater, and Trump was forced to withdraw, declaring a false victory, while the Houthis declared their victory and launched a humiliating missile attack on Israel’s airport.

But it is on the heroic soil of Palestine that the paper tiger nature of US imperialism and its Zionist lackey is fully exposed. Its most brutal “hard power” crashes against the iron will of a people. Israel, the US attack dog, has unleashed unprecedented devastation, with more than 70,000 martyrs watering the Palestinian soil with their blood. However, it has failed to defeat or divide the Palestinian National Resistance Front, nor has it been able to divide the Palestinian Armed Forces from its heroic people who resist and, as an act of war, refuse to abandon their land despite famine and vile genocide. The Resistance has grown its roots in the hearts of the masses, as demonstrated by the Palestinian Center for Political Research survey, which shows an increase in support for Palestinian resistance organizations.

In Brazil, the peasant war is sprouting and expanding, pitting poor peasants, indigenous peoples, and quilombolas against paramilitary latifundios. This struggle, which is tending to take on greater proportions, points toward the Agrarian Revolution as a concrete basis for the future development of the People’s War. Meanwhile, the People’s Wars led by Marxist-Leninist-Maoist parties in India, Peru, Turkey, and the Philippines are developing in a complex situation, defeating successive counterrevolutionary encirclement and holding high the banner of the People’s War.

The oppressed peoples and nations are showing they are the center of the world proletarian revolution, an expression of the principal contradiction between imperialism and the oppressed peoples and nations. The heroic Palestinian National Resistance and the perseverance of the People’s Wars clearly express the two forces of the world revolution: the national liberation struggle and the international proletarian movement. The final victory over imperialism and the advance, through New Democratic Revolutions, Socialist Revolutions, and Proletarian Cultural Revolutions, toward golden communism depends on the fusion of these two torrents.

Opportunism and Revisionism: the necessary struggle against liquidationism and capitulationism is embodied.

Reformists and revisionists are the essential supporters and allies of imperialism and reactionaries.

They attempt to transform the accumulated rage of the international proletariat and oppressed peoples against the reactionary system into methods of struggle within the system, and they strive intensely to ensure that the reactionaries can restore their own existence in a manner appropriate to the circumstances.

As a recipe, the opportunistic “false left” in Latin America acts as a safety valve for imperialism, the big bourgeoisie, and the landlords, they set up reactionary governments that govern in conciliation with the sworn enemies of the people, promoting capitulation and disorganization, pushing bureaucratic capitalism and projects subservient to the imperialists and landlords, and in fact pave the way for the return of the so-called ‘far right’. In Chile, Gabriel Boric channeled the revolutionary energy of the Social Uprising into a constitutional process aiming to perfect the old State, only to then implement the economic agenda of the big bourgeois, paving the way for a strengthened return of the so-called “far right” that openly defends the Pinochet dictatorship.

The process of reconciliation of the Kurdistan Workers’ Party (PKK) in favor of the Turkish state, repeating its open attacks on Marxism and its misleading self-proclaimed “democratic confederalism” led it to a negotiation process with elements of capitulation: self-dissolution, a unilateral ceasefire, and the symbolic destruction of weapons, begging for an impossible peace from a fascist Turkish regime that only responds with greater repression and mockery. This case demonstrates in a bloody way that renouncing the armed struggle and laying down arms is a direct path to defeat, betrayal, and the liquidation of the national liberation struggle.

While imperialism attacks from outside, its representative in the organizations of the proletariat, revisionism, poisons from within, acting as a fifth column within the revolutionary ranks themselves and within the vanguard of the class, the Communist Party. The struggle waged within the Communist Party of India (Maoist) is a crucial and instructive example. The revisionist clique of Sonu and Satish, following Balraj’s liquidationist line, acted as a reactionary force within the movement. They openly propagated capitulationist positions that denied the path of Protracted People’s War in India, questioned the line of New Democratic Revolution by denying the semi-feudal character of India, and attacked the Party leadership as “leftist” and “militarist” and denied the New Democratic Revolution and the Path of People’s War. As denounced by the CPI (Maoist), these revisionists operated with the full support of the reaction. The heroic sacrifice of Comrade Basavaraj and other members of the Central Committee was also a decisive blow against this capitulationist and treacherous line.

Therefore, the struggle against imperialism is inseparable and indissoluble from the struggle against revisionism. As the contradiction between revolution and counterrevolution sharpens, the ideological battle becomes more fierce, necessary, and bloody. Opportunists and revisionists are the most refined weapon of counterrevolution. Intensifying the ideological struggle and clearly demarcating Marxism-Leninism-Maoism from revisionism, demarcating the path of People’s War and revolutionary war from the path of capitulation and liquidation are urgent tasks. Only by deepening the two-line struggle can the international Communist movement develop and oppose our offensive to the counterrevolutionary offensive of imperialism, reaction, and revisionism.

Arm ourselves and arm the masses with the strategic concept: The imperialists and all reactionaries are paper tigers.

The international proletarian movement and the national liberation movement still suffer from relative dispersion and a low level of organization of the popular masses and of the construction of their vanguard, which also still suffer from the persistent influence of revisionism. In more and more countries, new organizations are being formed that are fighting to form the vanguard party and are joining the ranks of the ICM. Although the subjective forces for the Revolution are still relatively weak and small, the proletariat has its most powerful weapon, Marxism-Leninism-Maoism, with vanguard organizations in formation and in struggle for power, in the heroic people’s wars, and therefore, in the midst of a period of great development of the revolutionary situation, they can advance by leaps and bounds.

Strategically, considering the whole, revolutionaries must despise the enemy, dare to fight against him, and dare to win; at the same time, tactically, considering each part in itself and in each concrete struggle, they must take the enemy seriously, seek to isolate and annihilate the enemy step by step. This thesis is a fundamental strategic concept of the revolutionary people. Moving from a small and relatively weak force to a strong force is only possible in a protracted process of struggle, amid the step-by-step annihilation of the enemy, and it is only possible with a powerful ideological fortitude to launch into combat and confront an enemy that multiplies and deepens its weaknesses as it also becomes more monstrous and cruel. It is the task of communists to ideologically arm the proletariat and our people with this wisdom, to strengthen their confidence in victory and in the need to dare to fight and dare to win.

This situation not only reaffirms that the objective conditions for revolution are maturing day by day, but more importantly, it poses a great task before us. Lenin laid the foundations for the strategy of world revolution to undermine imperialism, uniting the national liberation struggle with the struggle of the international proletarian movement. Today, all communists united under the banner of Marxism-Leninism-Maoism have the historic responsibility to take up and develop this strategy in the concrete conditions of today. The central problem of the subjective forces becomes the urgent need for today’s communists to build the three instruments of revolution: the Communist Party, the Revolutionary Army, and the United Front. And among these, the main and decisive task is the construction and strengthening of the Marxist-Leninist-Maoist Communist Party, in a life-and-death struggle with revisionism and capable of leading and uniting the national liberation struggle with the struggle of the international proletarian movement.

The International Communist Movement and the International Communist League.

In these current circumstances, the role and importance of the ICL are evident. The need of the international proletariat and the oppressed peoples of the world for the leadership of the MLM Parties is imperative both nationally and internationally. New generations of revolutionaries in all corners of the globe are swelling the ranks of the international proletarian army, propelling a revived International Communist Movement, within which a section has stepped forward to form the International Communist League.

The ICL took a historic step toward creating a unified international force to serve the World Proletarian Revolution. Its establishment as a leading center, based on the defense of the ideological, political, and organizational principles of MLM, on democratic centralism, was not only the overcoming of the disappearance of the RIM, but the greatest achievement of the struggle of communists for their reunification in the last five decades. This great leap forward was the result of the elevation of the two-line struggle in the years and decades prior to its founding, which established a clear line of demarcation between Marxism and revisionism, in which the proletariat achieved unity based on the defense of three basic axes: the defense of Marxism-Leninism-Maoism, the struggle against revisionism, and the World Proletarian Revolution.

The ICL won victories in these three years, consolidating a Maoist leadership in the ICM that creates favorable conditions for the development of the organized two-line struggle. It brought the seed of Marxism-Leninism-Maoism to new corners of the planet, supported the formation of communist parties, helping young parties to mature and deepen their ties with the masses, contributed to the development of the anti-imperialist struggle, and advocated for the elevation of anti-imperialist organization; that is, it served the development of the subjective forces of the revolution and to uphold, defend, and apply Marxism-Leninism-Maoism.

This historic step is still incomplete. The red banner of Unite under Maoism! is the powerful slogan that must guide the struggle for the reunification of the entire ICM, to sweep away revisionism and impose Marxism-Leninism-Maoism. Chairman Mao taught us that the law of the unity of opposites is the internal motor for the development of all things and phenomena, which is why we are supporters of active ideological struggle, in the spirit of unity-struggle-unity. In this context, the current divergences in the International Communist Movement are of great importance. They encapsulate the fundamental problems of the revolution today, which is why the ICL needs to launch a new offensive in the two-line struggle within the ICM.

The ICL takes on the task of serving to develop more broadly and deeply the struggle between Marxism and revisionism, between left and right, in order to sweep away, piece by piece, the giant heap of trash accumulated by the weight of counterrevolution, by the action of revisionism and all opportunism on the international proletarian movement. Without this, it is impossible for the proletariat to launch a powerful international anti-imperialist movement. This struggle is at the same time the necessary condition for arming the proletariat for the new historical challenges.

The unity of communists at the international level is a complex, difficult, but great task! The unification of communists worldwide is essential to prevent imperialist world war or, if it is imposed, to fight it with revolutionary war. The international unity of communists is necessary to separate Marxism from revisionism, to unite us under the ideological and practical line of Marxism-Leninism-Maoism so that Maoism becomes the command and guide of the WPR. The international unity of communists is essential to merge the national liberation movement and the international proletarian movement under the hegemony of the proletariat and to make a leap in the correspondence between the degree of development and forging of the subjective forces of the revolution and the objective conditions. As the great Lenin showed us by bringing together the small and relatively weak international communist movement in Zimmerwald to prepare the subjective forces for the battles that lay ahead and to break away from the opportunism and chauvinism of the Second International, or as the great Stalin did in the 1930s by summoning forces that were also relatively weak and small to accelerate their preparation for the heroic wars that followed in the 1940s. In these objective and subjective conditions of the world situation, it is more than ever on the agenda and an urgent and fundamental necessity, serving the development of subjective forces and a precondition for them to develop by leaps and bounds as the objective conditions in the world allow. The only path for the proletariat, the masses, and oppressed peoples is struggle, and the most powerful tool is organization. The organization in each country of Communist Parties that prepare or develop revolutionary wars, people’s wars. The international organization of the proletariat, to unite part by part the entire International Communist Movement under Marxism-Leninism-Maoism.

December 26, 2025

International Communist League

iInternational Monetary Fund. Global economic outlook 2026.

ii According to the Joint Economic Committee of the US Congress, with figures from the Department of the Treasury.

Tuesday, January 6, 2026

Kommunisten@riseup.net!: Declaración: Sobre los actos de guerra de EE.UU. contra Venezuela

 Asociación Comunista, Noticias, Declaraciones

 

  Imagen de una pequeña manifestación en solidaridad con Venezuela el 3 de enero. 

 



¡Proletarios de todos los países, uníos!



Sobre los actos de guerra de Estados Unidos contra Venezuela


"Todos los reaccionarios son tigres de papel. En la superficie, los reaccionarios son aterradores, pero en realidad no son tan fuertes. A la larga, no son los reaccionarios sino el pueblo el que es realmente fuerte".

Mao Zedong – “Conversación con la corresponsal estadounidense Anna Louise Strong” (agosto de 1946)


El imperialismo yanqui, como consecuencia de su propia crisis y decadencia, ha lanzado un ataque desesperado y cobarde contra la nación venezolana. Por lo tanto, ha dejado aún más claro a los pueblos del mundo cómo este respetable Estado no respeta el "derecho internacional" del viejo orden, ya que violaron casi todas las leyes internacionales de la guerra. Actúan como lo hacen, con sus armas poderosas y avanzadas, no porque sean fuertes sino porque son débiles, ¡ya que lo principal en la guerra no son las armas sino las masas populares y su voluntad de luchar!


Para los observadores, los actos de guerra de hoy contra Venezuela eran un próximo paso esperado en la serie de agresiones del imperialismo yanqui en los últimos meses contra el pueblo venezolano. Estados Unidos y la administración Trump movieron sus piezas en el otoño y muchos especularon correctamente que Estados Unidos comenzaría su guerra después de la temporada de huracanes, que en el Caribe suele durar hasta finales de noviembre o principios de diciembre.


Ya en septiembre los imperialistas se expresaron abiertamente sobre lo que llaman “Operación Lanza del Sur”. Esta campaña ha implicado una serie de crímenes de guerra contra el pueblo venezolano como secuestro y robo de barcos, voladura de embarcaciones civiles. A principios de diciembre, Trump también emitió una declaración de que habían llevado a cabo sus primeras operaciones militares exitosas (bombardeos) dentro de Venezuela, dirigidas por la CIA. Además de lo que ha aparecido en los medios, esto también significa, por supuesto, intentos individuales de ataques que se han evitado.


Hoy, 3 de enero, la situación se agravó considerablemente más por parte de los imperialistas cuando bombardearon la capital Caracas y lo que ahora se dice es el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia. Los objetivos destacados fueron la base aérea de La Carlota, el regimiento de Catia La Mar, el edificio del Parlamento en Caracs, la base militar de Fuerte Tiuna y el aeropuerto de El Hatillo.


¿Qué muestra esto su agresión aparte de que es imposible ceder ante los imperialistas que están constantemente hambrientos de más? No podemos evitar señalar que la administración Trump "extrañamente" siempre se las arregla para adaptar sus decisiones impopulares a los días en que el mercado de valores estadounidense está cerrado. En Nochebuena, los yanquis bombardearon Nigeria, los ataques a las instalaciones en Irán el 22 de junio fueron un domingo y la mayoría de los aranceles de Trump se anunciaron los viernes después del cierre de los mercados.

¿Le sorprendería a alguien que en un futuro próximo se supiera que una gran parte de los miembros del Congreso compraron esta vez, como tantas veces antes, acciones de empresas como Haliburton o Chevron?


Espectáculos, desinformación y engaños. En línea con la guerra de los imperialistas, Estados Unidos sigue ahora el mismo modus operandi que antes. Al momento de escribir este artículo, aún no está claro si Estados Unidos y la Fuerza Delta tuvieron éxito en la operación para capturar a Maduro, pero ese no es el punto. Los imperialistas y sus lacayos intentan desalentar la voluntad del pueblo de resistir mediante espectaculares operaciones militares, ya que eso es lo único que se les ocurre. Como hemos visto hacer a Israel, por ejemplo, en su acción contra Hezbollah, con buscapersonas que volaron, Estados Unidos ahora está tratando de paralizar e infundir miedo: que es inútil contraatacar.


El Ministro de Guerra, Pete Hegseth, ha afirmado que el ejército estadounidense está volviendo a este tipo de operaciones militares mientras glorifica y extraña la época en que el imperialismo yanqui estaba en ascenso. Sabemos, por supuesto, que esto está lejos de la realidad: que las guerras no se ganan con trucos de circo. Sin embargo, lo que podemos aprender es que esto confirma la importancia de proteger dirección, sobre todo garantizando que la dirección siempre perdure y que otros puedan emprender la lucha. Será difícil en las próximas horas y días discernir exactamente qué está sucediendo, especialmente en los medios burgueses controlados por los imperialistas. Intentarán utilizar esto para difundir su desinformación con la esperanza de aumentar la ansiedad y las dudas. A continuación podemos dar dos ejemplos que abundaron sólo en la primera hora.


El ministro del Interior, Diosdado Cabello, fue reportado muerto en los ataques. Esto no era cierto y Cabello comentó que "esto es un ataque a la República Bolivariana de Venezuela". En cambio, instó al pueblo a no ponérselo fácil al enemigo invasor.


El ataque a Venezuela es otro hito en la estrategia de Estados Unidos hacia China, así como en su estrategia para defender su posición como única superpotencia hegemónica del mundo asegurando su patio trasero. Sabemos que las leyes materiales obligan a Estados Unidos a intentar cercar a China y asegurar sus posiciones antes de una nueva guerra por nuevo reparto imperialista: la tercera guerra mundial. Han echado los costos de la guerra de Ucrania a los estados europeos y esperan poder dejar a Rusia en manos de estos lacayos mientras utilizan a su vasallo Israel para patear todo el Medio Oriente. Esto con el fin de poder centrarse en consolidar sus posiciones en América Latina y asegurar los activos y la logística necesaria para un futuro conflicto venidero. Su estrategia en la región es crear un eje desde Canadá en el norte hasta Argentina en el sur para ejercer el control. Luego el eje se extiende desde su propio núcleo hacia abajo, desde Centroamérica hasta Sudamérica.


También vemos cómo los imperialistas aumentan su presencia militar en otros países latinoamericanos por las mismas razones. Esto lo vemos en las intervenciones del imperialismo yanqui en varios países como Colombia que muy probablemente se verá involucrado en la guerra, en Perú en un intento desesperado por aplastar la guerra popular, también en otros países como Brasil o Ecuador donde la resistencia popular es cada vez más fuerte, también en México para asegurar su frontera más cercana y que es parte importante de su eje militar o en Argentina donde en las palabras más verdaderas de la realidad están comprando las elecciones. En países como Panamá y Ecuador, los yanquis están tratando de desmantelar todas las formas de independencia formal y de facto están tratando de convertir semicolonias en colonias plenas.


La resistencia del pueblo:


"La historia demuestra que las guerras se dividen en dos clases: las justas y las injustas. Todas las guerras progresistas son justas, y todas las que impiden el progreso son injustas. Los comunistas nos oponemos a todas las guerras injustas, que impiden el progreso, pero no estamos en contra de las guerras justas, progresistas. Los comunistas lejos de oponernos a estas últimas, participamos activamente en ellas. Entre las guerras injustas, la

Primera Guerra Mundial fue un caso en que ambos bandos pelearon por intereses imperialistas; por lo tanto, los comunistas del mundo entero se opusieron resueltamente a ella. La forma de combatir una guerra de este tipo es hacer cuanto se pueda por prevenirla antes de que estalle y, si llega a estallar, oponer la guerra a la guerra, oponer la guerra justa a la injusta, tan pronto como sea posible.".


- Mao Zedong - "Sobre la guerra prolongada" (mayo de 1938)


"La gente de todo el mundo está debatiendo ahora si estallará una tercera guerra mundial. También en este asunto debemos estar psicológicamente preparados y hacer algunos análisis. Estamos decididos a favor de la paz y contra la guerra. Pero si los imperialistas insisten rápidamente en comenzar otra guerra, no debemos temerlo. Nuestra actitud ante esta cuestión es la misma que nuestra actitud ante cualquier disturbio: primero, estamos en contra; segundo, no le tenemos miedo."


- Mao Zedong - "Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones dentro del pueblo" (27 de febrero de 1957)


¡El imperialismo yanqui es el enemigo principal de los pueblos del mundo! Dondequiera que se mueve, encuentra resistencia. Los pueblos latinoamericanos están probados en enfrentarse a esta bestia en el campo de batalla. Incluso entre los regímenes burocráticos de la zona, no encuentran un apoyo incondicional, ya que sólo exacerban sus propias crisis y no ofrecen soluciones. Aquí queda claro que en el orden del día está una guerra de liberación nacional, a la cual los pueblos de todo el mundo mostrarán su solidaridad. Pero no debemos hacernos ilusiones sobre quién es capaz de dirigir una resistencia nacional hacia la victoria. Tanto la burguesía burocrática como la burguesía compradora así como la burguesía nacional no son capaces de conducir al pueblo venezolano a la paz. Tienen en su naturaleza e interés concluir acuerdos con las potencias imperialistas y así prolongar su existencia y explotación - todo a expensas del pueblo - a cambio de un pequeño pago en efectivo.


Destacamos así la necesidad de una dirección proletaria en la guerra de liberación nacional, que debe luchar para transformarla en una guerra popular, y así poder unir todas las fuerzas de la nación que luchan contra el imperialismo en la resistencia al invasor. Esta dirección proletaria debe encarnarse en la reconstitución del Partido Comunista, que es un partido forjado en el acero y en el fuego de la lucha de clases, que está enteramente del lado tanto de los venezolanos como de todos los pueblos oprimidos, y que nunca venderá la resistencia al imperialismo.


Por lo tanto, los maoístas en Venezuela deben estar al frente de la lucha armada de las masas y esforzarse por dirigirla contra el imperialismo, el semifeudalismo y el capitalismo burocrático, y en medio de esta constituir o reconstituir su partido, transformar esta lucha armada en una guerra popular para llevar a cabo la revolución, la revolución de nueva democracia.


El imperialismo yanqui está a la defensiva estratégica, sólo ha fracasado desde la Segunda Guerra Mundial y ha quedado estancado tanto en Medio Oriente como debilitado en el resto de Asia, como también lo estará aquí. Esta vez en Venezuela y América Latina, cosechará derrotas aún peores y las llamas de la revolución en el continente se elevarán y fortalecerán la nueva ola de revolución mundial, que se materializará en el comienzo de más guerras populares.


¡El imperialismo yanqui está condenado a la derrota, el pueblo está condenado a la victoria! Seguiremos de cerca los acontecimientos e informaremos más. ¡La Asociación Comunista da su decidido apoyo al pueblo venezolano en su resistencia al cada vez más opresor y salvaje imperialismo yanqui! ¡Condenamos de todo corazón y enérgicamente todas las acciones de los verdugos y mercenarios del imperialismo y reafirmamos nuestro compromiso de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para barrer al imperialismo de la faz de la tierra de una vez por todas!


¡YANKEE, GO HOME!


¡MUERTE AL IMPERIALISMO YANQUI!


¡VIVA LA LUCHA DE LIBERACIÓN NACIONAL DEL PUEBLO VENEZOLANO!


Asociación Comunista

3 de enero

 

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