Monday, March 30, 2026
Saturday, March 28, 2026
SERVIR AL PUEBLO ESPANA: Limitar el antiimperialismo al rechazo a la OTAN y a la guerra imperialista es un antiimperialismo incompleto
Los cc de Servir al Pueblo han publicamos este ariculo muy importante por lo que lo reproducimos en nuestro blog para su estudio.
AND Nuevo_PerÚ
Limitar el antiimperialismo al rechazo a la OTAN y a la guerra imperialista es un antiimperialismo incompleto
Publicamos este artículo que hemos recibido en el correo electrónico, y consideramos que sirve al debate para la unidad de los antiimperialistas.

Reducir el antiimperialismo al rechazo a las alianzas imperialistas (como la OTAN) y de las guerras de agresión imperialista es un antiimperialismo incompleto, un antiimperialismo estrecho propio de una comprensión igualmente estrecha de lo que es el imperialismo.
El imperialismo es la fase superior del capitalismo, cuando el capitalismo premonopolista o librecambista se transforma en capitalismo monopolista. Esta fase se caracteriza por el dominio de los monopolios (acuerdos entre grandes capitalistas que se unen para acordar precios, producción y repartirse el mercado) sobre todas las facetas de la sociedad. El Estado burgués, que representaba a toda la clase burguesa, se convierte en un Estado burgués imperialista, que ahora representa a los monopolios, a la gran burguesía imperialista. Hoy, el mayor instrumento político del imperialismo español es el Estado imperialista español, una dictadura de los monopolios, una dictadura de los grandes capitalistas contra el proletariado y las masas populares.
Tras conquistar el mercado interno (nacional), los monopolios se lanzan a la conquistan del mercado externo (internacional). Los monopolios, en colusión y pugna a través de sus instrumentos políticos (los Estados), se reparten el botín mundial: los pueblos y naciones oprimidas del tercer mundo. Las guerras de agresión imperialista contra las naciones oprimidas y las guerras mundiales imperialistas son la expresión política de este reparto del botín.
Con la explotación del tercer mundo, los imperialistas obtienen tal cantidad de beneficios extra (superganancias) que utilizan una parte de él para sobornar a la parte superior del proletariado. Con este soborno nace la aristocracia obrera, una burguesía dentro del proletariado, que son auténticos parásitos del proletariado internacional y los pueblos del mundo. Las superganancias monopolistas son la base económica del oportunismo, y la aristocracia obrera, su base social. La aristocracia obrera (la burocracia sindical, la estructura de partidos políticos socialdemócratas, las capas acomodadas, etc…) vive a costa de los miles de millones de pobres que el imperialismo explota en todo el mundo. Esa capa de parásitos propaga la paz social, legitima la democracia burguesa y, en última instancia, defiende al Estado imperialista español.
Para tener un antiimperialismo completo no basta luchar contra las guerras de agresión imperialista. Hay que luchar contra el imperialismo dentro de nuestras propias fronteras, y eso significa politizar, organizar y movilizar a las masas contra el oportunismo. Debemos explicar que la ruptura con el oportunismo no es solo inevitable, sino necesaria.
Quién defienda que el proletariado no está listo para descubrir la «amarga verdad» de que el estado de bienestar1 en el que vive se sostiene más por la explotación del tercer mundo, que por la lucha sindical de las últimas décadas, es alguien que no confía en las masas y que tiene mucho chovinismo imperialista interiorizado. El proletariado está más que preparado para descubrir esta «amarga verdad» , esencialmente porque su vida ya es lo suficientemente dura. El proletariado no quiere migajas, sino el poder político.
“Del «partido obrero burgués» de las viejas tradeuniones, de la minoría privilegiada, distingue Engels la «masa inferior» , la verdadera mayoría’ y apela a ella, que no está contaminada de «respetabilidad burguesa». ¡Ese es el quid de la táctica marxista!
Ni nosotros ni nadie puede calcular exactamente qué parte del proletariado es la que sigue y seguirá a los socialchovinistas y oportunistas. Sólo la lucha lo pondrá de manifiesto, sólo la revolución socialista lo decidirá definitivamente. Pero lo que sí sabemos con certeza es que los «defensores de ila patria» en la guerra imperialista sólo representan una minoría. Y por esto, si queremos seguir siendo socialistas, nuestro deber es ir más abajo y más a lo hondo, a las verdaderas masas: en ello está el sentido de la lucha contra el oportunismo y todo el contenido de esta lucha. Poniendo al descubierto que los oportunistas y los socialchovinistas traicionan y venden de hecho los intereses de las masas, que defienden privilegios pasajeros de una minoría obrera, que extienden ideas e influencias burguesas, que, en realidad, son aliados y agentes de la burguesía, de este modo enseñamos a las masas a comprender cuáles son sus verdaderos intereses políticos, a luchar por el socialismo y por la revolución, a través de todas las largas y penosas peripecias de las guerras imperialistas y de los armisticios imperialistas.
La única línea marxista en el movimiento obrero mundial consiste en explicar a las masas que la escisión con el oportunismo es inevitable e imprescindible, en educarlas para la revolución en una lucha despiadada contra él, en aprovechar la experiencia de la guerra para desenmascarar todas las infamias de la política obrera liberal-nacionalista, y no para encubrirlas»
(El imperialismo y la escisión del socialismo, Lenin, 1916)
Notas al pie
- Aunque cada vez más desmantelado, el «Estado de bienestar» sigue siendo notoriamente más grande que en las naciones oprimidas del tercer mundo ↩︎
Thursday, March 26, 2026
DAZIBAO ROJO: Llamamiento a una campaña internacional de emergencia contra la Operación Kagaar.
lunes, 23 de marzo de 2026
Llamamiento a una campaña internacional de emergencia contra la Operación Kagaar.
El Comité Internacional de Apoyo a la Guerra Popular en la India (ICSPWI) hace un llamamiento a
todas las fuerzas democráticas, progresistas, antifascistas, antiimperialistas y revolucionarias
del mundo para que se unan a la Campaña Internacional de Emergencia contra la Operación Kagaar.
¿Qué es la Operación Kagaar?
Desde enero de 2024, el Estado indio, bajo el régimen fascista hindutva de Narendra Modi,
lleva a cabo la Operación Kagaar, una operación militar cuyo objetivo declarado es la
destrucción total del movimiento revolucionario en la India para marzo de 2026. En
realidad, se trata de una guerra integral contra el pueblo, dirigida principalmente contra la
población adivasi, los campesinos pobres, los activistas revolucionarios, los periodistas, los estudiantes y
los presos políticos. El ejército ocupa regiones enteras, bombardea
e incendia aldeas, utiliza a civiles como escudos humanos y tortura y
ejecuta extrajudicialmente a prisioneros en los llamados "falsos enfrentamientos".
La Operación Kagaar es una continuación y escalada de operaciones militares contrarrevolucionarias anteriores,
como Samadhan-Prahar y la Caza Verde. Con el despliegue
del ejército, las fuerzas paramilitares y la fuerza aérea, el Estado indio intenta destruir al
Partido Comunista de la India (maoísta), al Ejército Guerrillero de Liberación Popular (PLGA) y
la Nueva Revolución Democrática que lideran. Esta ofensiva contrarrevolucionaria
golpeó con especial dureza al movimiento revolucionario en 2025, cuando numerosos
cuadros destacados, entre ellos el secretario general del partido, el camarada Basavaraj (Nambala Keshava
Rao), y otros líderes tribales reconocidos, fueron asesinados. Al mismo tiempo, el
Estado intensifica su guerra psicológica, difundiendo deliberadamente rumores sobre
supuestas rendiciones e intentando desmoralizar a las fuerzas revolucionarias.
Firmeza y continuidad revolucionaria
A pesar de estas cuantiosas pérdidas, el movimiento revolucionario en la India se mantiene firme
en su propósito. En diversos documentos públicos, el CPI (Maoísta) ha dejado claro que
no abandonará la lucha armada ni se rendirá ante el Estado. Por el contrario, el
partido analiza abiertamente sus errores, aprende de sus derrotas y se reorganiza
en las nuevas circunstancias. La prolongada guerra popular sigue siendo la única vía para
superar la explotación, la opresión nacional, el sistema de castas, el patriarcado y
la penetración imperialista.
Un elemento central de la represión es el encarcelamiento masivo. Bajo leyes como la
Ley de Prevención de Actividades Ilegales, miles de personas en la India permanecen detenidas durante
años sin juicio. Los periodistas son criminalizados por sus reportajes críticos, los estudiantes son
arrestados por poseer literatura marxista y los activistas son torturados y aislados.
La India se presenta internacionalmente como «la mayor democracia del mundo», pero en realidad
es una prisión para su pueblo, donde los derechos democráticos fundamentales se
suspenden sistemáticamente.
Este hecho no es casual, sino una expresión de la creciente
fascismoización del Estado indio. Bajo el régimen del Hindutva, las minorías religiosas son
perseguidas, la opresión nacional se intensifica y las protestas sociales son reprimidas con
la fuerza militar. Al mismo tiempo, India actúa como pilar estratégico del imperialismo estadounidense en
el sur de Asia y como estrecho aliado de Israel. La opresión interna y un papel externo agresivo
son dos caras de la misma moneda.
Importancia internacional de la lucha en la India
Precisamente por eso, la lucha del pueblo indio reviste una importancia internacional.
La Nueva Revolución Democrática en la India representa uno de los frentes más importantes
de la lucha antiimperialista mundial. Su derrota o victoria tendría un impacto directo
en el equilibrio de poder global entre el imperialismo y la
revolución proletaria mundial. Por lo tanto, la solidaridad con la guerra popular en la India significa también solidaridad
con todos los pueblos oprimidos y presos políticos del mundo.
Ante este panorama, el ICSPWI hace un llamamiento a una Campaña Internacional de Emergencia
contra la Operación Kagaar. El objetivo de esta campaña es denunciar internacionalmente los crímenes del
Estado indio, ejercer presión política, exigir la liberación de todos
los presos políticos y brindar apoyo práctico a las fuerzas revolucionarias en la India.
Ya se han llevado a cabo acciones, manifestaciones, eventos y publicaciones en numerosos países de
varios continentes. Esta movilización debe ampliarse, profundizarse y coordinarse.
Convocatoria para la participación
Hacemos un llamado a todas las personas y organizaciones solidarias a participar en el mes de
acción contra la Operación Kagaar en marzo de 2026. El 28 de marzo de 2026,
se llevará a cabo una manifestación internacional en Zúrich en solidaridad con el movimiento revolucionario
en la India.
Hoy, más que nunca, es importante tomar una postura firme. La Operación Kagaar debe ser
detenida. Las masacres de la población adivasi deben cesar. Todos
los presos políticos en la India deben ser liberados de inmediato. El apoyo imperialista al
régimen indio debe terminar.
La lucha de los revolucionarios indios es nuestra lucha. Su firmeza es un llamado
a todos para fortalecer la solidaridad internacional y avanzar en la lucha común
contra el imperialismo, el fascismo y la opresión.
¡ALTO A LA OPERACIÓN KAGAAR!
¡LIBERTAD PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!
¡VIVA LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL!
¡SOLIDARIDAD CON LA GUERRA POPULAR EN LA INDIA!
28 DE MARZO – ZÚRICH H.15
Coordinación de Suiza
MANIFESTACIÓN INTERNACIONAL CONTRA LA OPERACIÓN KAGAAR
Acciones paralelas en Europa, América del Norte y del Sur, Asia Meridional, Australia y África del Norte.
Campaña Internacional de Emergencia contra la Operación Kagaar.
E4L HERALDO ROJO: MPP: NOTAS A LA DECLARACIÓN EN APOYO AL PUEBLO IRANÍ
MPP: NOTAS A LA DECLARACIÓN EN APOYO AL PUEBLO IRANÍ
A continuación compartimos las notas del Movimiento Popular Perú compartidas por la Asociación de Nueva Democracia – Alemania (Nuevo Perú), en adición al comunicado sobre Irán.
Se puede leer el comunicado original aquí:
¡Proletarios de todos los países, uníos!
NOTAS A LA DECLARACIÓN EN APOYO AL PUEBLO IRANÍ
En estas notas hacemos algunos agregados para precisar algunas cuestiones a nuestra DECLARACIÓN EN APOYO AL PUEBLO IRANÍ (publicada el 07 de marzo 2026) y señalar la situación actual de la guerra, más precisamente de la actual campaña militar del imperialismo yanqui y su vasallo el Estado sionista de Israel (la potencia agresora) y la contra campaña militar de Irán (el país oprimido agredido). Con lo cual, respecto a estas cuestiones, señalamos claramente nuestra posición:
1. La contradicción principal y las naciones oprimidas base de la revolución mundial. El centro de la contienda en el Medio Oriente Ampliado (MOA) se ha desplazado al Golfo Pérsico.
El centro de la contienda bélica entre el imperialismo y los países oprimidos del MOA se desplaza a Irán. Siguiendo el mismo eje su centro ha pasado de Palestina (Gaza) a Irán, quien desarrolla una guerra de resistencia nacional, guerra justa.
La guerra de agresión imperialista-sionista es parte de la ofensiva contrarrevolucionaria general encabezada por el imperialismo yanqui, que apunta contra las naciones oprimidas, base de la revolución mundial.
En ella se expresa la primaria y principal contradicción, es decir, entre naciones oprimidas por un lado, y el otro superpotencias y potencias imperialistas, que se resuelve con Revolución Democrática, lo cual DEMANDA Guerra Popular. Con guerra popular se desarrolla la contraofensiva revolucionaria marxista-leninista-maoísta, lo cual DEMANDA Partido Comunista que la dirija.
En esta guerra de agresión del imperialismo yanqui y su actual campaña militar genocida, también, se está expresando la tercera contradicción, que es interimperialista; en su segundo nivel. El primer nivel es entre superpotencias y este nivel está en redefinición.
La contradicción por el botín que es Irán, en este caso, se da entre la superpotencia hegemónica única, el imperialismo yanqui, y las potencias imperialistas, que según su alineamiento con la primera se agrupan en vasallo y vándalos o bárbaros.
Los gobiernos lacayos de la región se han alineado con la agresión imperialista-sionista.
El petróleo del Golfo Pérsico va para Europa, China, Japón, India entre otros. Tiene fuerte incidencia en la economía mundial, que se alimenta del 20% del petróleo refinado y del 20% del gas licuado de esto países. Por eso la contienda es clara por reparto.
La contienda bélica tiene como objetivos de gran importancia para los contendientes: el control del Estrecho de Ormuz y la seguridad de los pozos petrolíferos de la región.
Colusión y pugna imperialista
Para estabilizar el mercado mundial del petróleo, el imperialismo yanqui ha suspendido las sanciones de venta de crudo al imperialismo ruso, con lo cual también busca separar al imperialismo ruso de Irán, la guerra de Irán beneficia al imperialismo ruso porque también suben los precios y la atención imperialista yanqui pasa de Ucrania al Golfo.
China por su dependencia de los suministros de la región, está a expensas del desarrollo de la guerra y sus resultados. Gran parte del petróleo que importa de Irán y demás países del Golfo pasan por el Estrecho de Ormuz y en menor medida del oleoducto saudí que llega al Mar Rojo.
La cuestión de la seguridad de la producción del petróleo, el gas y otros derivados para la industria y la alimentación humana y su transporte es usada por las partes contendientes para sus propios fines. Es un problema para ambas partes, que tiene que ver con el manejo de las contradicciones que se les presentan. Los imperialistas yanquis piensan apuntarse una victoria apuntando a la ocupación militar de la isla clave para el control del paso marítimo por el Estrecho, la isa de Kharg.
Esta es una región que entró en disputa desde finales del siglo XIX con el proceso de hundimiento y disolución del Imperio Otomano (1).
2. La relación entre política-economía y guerra
La última parte del punto anterior nos lleva a ver la relación entre política-economía y guerra. No sólo es problema de petróleo, el problema de fondo que está por resolverse desde 1979 es que: quien avance y controle Irán, asegura y manda en Medio Oriente y por lo tanto una región clave para la economía mundial y de gran importancia estratégica porque en el MOA se dan encuentro tres continentes. Este es el objetivo estratégico de la guerra y de la presente campaña militar, por eso hemos puesto en nuestra Declaración la cita del Presidente Gonzalo al respecto.
Es importante tener claridad en este punto partiendo del análisis histórico de la situación concreta que se da en el MOA, y de la relación entre política-economía y guerra. Este OBJETIVO ESTRATÉGICO DEL IMPERIALISMO YANQUI de su guerra de agresión, en colusión y pugna con las demás potencias imperialistas, tiene su expresión concreta en el CAMBIO DE RÉGIMEN EN IRÁN.
Si no alcanzan este objetivo estratégico principal en su guerra de agresión, por más que logren algunos éxitos en lo que han denominado Trump y Netanyahu sus “objetivos militares estratégicos”, imperialistas yanquis y sionistas habrán fracasado en su guerra de agresión. Por eso haciendo balance de lo que va del desarrollo de la guerra decimos que están fracasando y se han empantanado en su guerra que ya va para tres semanas.
Por tanto: no es que los imperialistas no tienen una estrategia clara sino que fracasan y fracasan pese a todo su poderío militar, pese a todo el genocidio que desatan. EL RÉGIMEN DE IRÁN que encabeza la guerra de resistencia nacional contra la guerra de agresión imperialista-sionista NO HA CAPITULADO. Al enemigo se le presenta una trampa en la guerra presente como ya lo fue en sus guerras anteriores en el presente siglo.
Pensaron que era fácil, que podían repetir el falso éxito venezolano con la capitulación del régimen, pero se estrellaron de muelas. Al interior de la dirección de la resistencia se ha aplastado a los partidarios de la capitulación nacional ante el imperialismo.
El genocida Donald Trump ha declarado: “ahora no conocemos a nadie, no hay con quien conversar”. Pese a que Trump y Netanyahu han proclamado su “victoria militar”, dicen que la campaña militar va a proseguir hasta alcanzar todos los “objetivos militares estratégicos”. Pero si la guerra es la continuación de la política por otros medios, si fracasan en su objetivo político de la guerra, cosecharán de todas manera su fracaso militar.
Por lo anteriormente expuesto, los estrategas yanquis están hablando de replantearse los siguientes pasos de su campaña militar ante la posible entrada en una nueva fase de la guerra, del despliegue de fuerzas terrestres que sería muy limitado y peligroso para Trump pues no cuenta con el apoyo interno. Dentro de esto entra lo que han planeado desde el comienzo, que es el empleo de mercenarios de la región como “botas sobre el terreno” como veremos en el punto 5. En este punto queda claro el carácter revolucionario de algunos movimientos nacionales como Irán, Palestina y otros más, y el carácter reaccionario de otros “movimientos nacionales”. Cuando no está presente el elemento proletario a través de su Partido Comunista, es un problema siempre concreto y relativo, que responden a la pregunta: ¿sirven para debilitar o sirven para fortalecer el frente del imperialismo?
Una vez más, repetimos lo de la Declaración, está probado que lo principal en la guerra no son las armas sino el hombre.
3. El imperialismo yanqui está acosado por insalvables contradicciones internas y externas. Necesita recurrir a tropas de sus vasallos y lacayos.
El imperialismo yanqui se hunde en un largo proceso como todo los imperios del pasado, imperialismos nuevos surgen para retarlo, unos pierden el paso y otros entran en una carrera ascendente pero amenazados por la bancarrota.
El imperialismo está en su proceso de hundimiento y de barrimiento por la revolución mundial. El imperialismo es la etapa de la crisis general del capitalismo, que parte de su esencia económica, el monopolio. Es monopolista, parasitario o en descomposición y agonizante. El imperialismo yanqui está en más avanzado estado de descomposición que sus rivales.
Los imperialistas yanquis, la superpotencia imperialista hegemónica única, pensaron que había llegado el momento de avanzar y tomar Irán con su actual campaña militar en su guerra de agresión imperialista, asistido por su vasallo el Estado sionista de Israel. Pero como estamos viendo, va de fracaso en fracaso.
El resquebrajamiento del régimen seguido por la subversión interna que sería provocada por su diluvio de fuego, destrucción y muerte no se ha producido. Como está claro, un país no se conquista desde el aire o el mar, se necesita “botas sobre el terreno”, para esto planearon usar sus fuerzas especiales que apoyarían la subversión interna, a la que se sumarían las fuerzas mercenarios de iraníes de la minoría kurda acantonados en Erbil, el llamado Kurdistán iraquí. Un cohete iraní mató en Erbil hace poco a un oficial imperialista francés que venía entrenándolos. La alternativa de usar tropas yanquis para conquistar el país, no es viable, por cuestión de tiempo y situación política en los EEUU, ya que esta opción les demandaría desplegar entre 200 a 300 mil soldados. Dicen: “opción limitada y peligrosa para Trump por la situación política en el país” (información sobre este asunto en punto 5).
El imperialismo no solo está acosado por las contradicciones externas, sino por sus propias contradicciones internas, como la contradicción con la otra facción imperialista, por un lado, y la contradicción antagónica interna con el proletariado y el pueblo norteamericano, por el otro lado.
Los imperialistas vasallos no están dispuesto a ir en su auxilio porque también se les presenta similares problemas. Además dicen Merz, Macrón, etc. que esta “no es su guerra”, que no se les ha consultado antes y, por tanto, tampoco tendrían una gran participación de los “frutos de la victoria». Entonces con elecciones ad portas y peligro de perder elecciones, no están dispuestos a arriesgar tanto por tan poco.
A través de esa contradicción entre los de arriba se ve, como por una ventana, la contradicción burguesía-proletariado en los países imperialistas. Por eso, necesitan centralizar en forma absoluta el Poder del Estado imperialista, ya sea con absolutismo presidencialista o fascismo, son dos las formas que toma la reaccionarización del Estado burgués. Nosotros usamos sus contradicciones, pero no estamos por ponerlos a la cola de ninguna de sus facciones, estamos por la destrucción del Estado burgués mediante la Guerra Popular, con ella aplastaremos al fascismo, lo contrario lleva a la defensa de la democracia burguesa.
Pensaron que sometiendo al país a un intenso bombardeo y bárbaro genocidio, el régimen se iba a resquebrajar y que el pueblo de Irán se iba a levantar pensando que había llegado “el momento de su liberación” como se desgañitaban Trump y Netanyahu. Pero se equivocaron, ni una ni otra cosa ha sucedido y el frente interno, el frente nacional contra la agresión imperialista sionista, se mantiene.
4. PROBLEMA ESTRATÉGICO Y DE PRINCIPIOS: ¿Quién es el enemigo principal de la nación iraní en la presente situación?
El imperialismo yanqui es el enemigo principal de los pueblos del mundo y específicamente de las naciones oprimidas del MOA. El imperialismo no es uno solo, considerarlo así es kautskismo, derechismo puro, las contradicciones entre los imperialistas funcionan como fuerzas de reserva de la revolución (Lenin).
El régimen que encabeza el Estado de Irán, pese a su carácter de ser una teocracia mahometana, dirigida por clérigo chiita Khamenei, ha pasado a encabezar una guerra justa.
El hecho anotado anteriormente expresa el doble carácter de la clase que dirige ese Estado terrateniente-burocrático, que ante la agresión imperialista pueden ser parte del frente nacional, como en este caso, forma parte de la nación iraní.
La lucha del Ayatolla de Irán y sus partidarios por la resistencia nacional contra la guerra de agresión imperialista, por la defensa de la soberanía e independencia formal de su país es una lucha objetivamente revolucionaria, porque esa lucha debilita al imperialismo, lo descompone, lo socava, ya que están contra la revolución de nueva democracia y su paso ininterrumpido al socialismo ( por su doble carácter), funcionan como fuerzas de reserva de la revolución mundial.
Por eso el problema de la guerra de resistencia nacional de Irán, en el momento presente, es que su desarrolla a revolución – de nueva democracia contra el imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad para seguir con su paso ininterrumpido a revolución socialista – requiere la dirección proletaria a través de su Partido Comunista, que transforme esa lucha en Guerra Popular. La condición para el desarrollo victorioso de la nueva gran ola de la Revolución Mundial.
Lo expuesto anteriormente es de suma importancia no solo para la lucha de resistencia nacional de Irán, Palestina, el Líbano y de toda la región, sino para la revolución mundial para barrer al imperialismo y la reacción de la faz de la tierra.
Por eso, como se ubiquen los partidos, movimientos y cualquier otra fuerza en Irán o la región determina su carácter de clase, esto es si son movimientos nacionales que sirven a la liberación de los pueblos oprimidos y por tanto a la revolución mundial, o son “movimientos nacionales” que sirven como puestos de avanzada del enemigo más peligroso en Oriente.
5. El carácter reaccionario de un “movimiento nacional”
Los camaradas de Dem Volke Dienen (Servir al Pueblo) en días pasados publicaron un artículo de “Komalah: Los intereses de los USA e Israel en el Irán y los Curdos, que según dieron cuenta provenía del Blog “Maoistdazibao” de Alemania, del cual queremos destacar solo la información central que contiene, que es:
“Existen informaciones (en los medios de comunicación), de acuerdo a las cuales los Estados Unidos e Israel enrolarían a las fuerzas armadas de determinados partidos curdos para utilizarlas como tropas sobre el terreno contra la República Islámica. De acuerdo a funcionarios norteamericanos e israelitas como de algunas fuentes políticas que se está considerando un plan, de acuerdo al cual las fuerzas armadas de los partidos curdos de la región del Kurdistán marcharían en el Kurdistán iraní y tomarían el control sobre parte de esa región.
Eso significa, que ese plan originario del gobierno israelí y de la Mossad ha sido propuesto, el cual ha sido posteriormente tomado también por la US-Central Intelligence Agency (CIA). Existen además informes sobre contactos y conversaciones entre funcionarios norteamericanos y algunos jefes de las coaliciones de los partidos kurdos. Según ese plan, las fuerzas armadas de esos partidos serían utilizadas como tropas terrestres para llegar a cabo los objetivos políticos y militares de los EEUU e Israel.”
El artículo también menciona dos ejemplos históricos del empleo de las fuerzas armadas de los partidos kurdos para el desarrollo de la agresión imperialista en la región y nombra el caso de la Guerra del Golfo 1990-91 y la más reciente la del empleo por los imperialistas del movimiento kurdo en Siria.
Con respecto a la cuestión de fondo contenida en esta información queremos señalar claramente nuestra posición:
Para evaluar la información precedente, decimos: que como se ubiquen los partidos, movimientos y cualquier otra fuerza en Irán o la región determina su carácter de clase, esto es si son movimientos nacionales que sirven a la liberación de los pueblos oprimidos y por tanto a la revolución mundial o son “movimientos nacionales” que sirven como puestos de avanzada del enemigo más peligroso en Oriente.
«La cuestión nacional es una parte de la cuestión general de la revolución proletaria, una parte de la cuestión de la dictadura del proletariado (…)
De aquí la necesidad de que el proletariado de las naciones «imperiales» apoye decidida y enérgicamente el movimiento de liberación nacional de los pueblos oprimidos y dependientes.
Esto no significa, por supuesto, que el proletariado deba apoyar todo movimiento nacional, siempre y en todas partes, en todos y en cada uno de los casos concretos. De lo que se trata es de apoyar los movimientos nacionales encaminados a debilitar el imperialismo, a derrocarlo, y no a reforzarlo y mantenerlo. Hay casos en que los movimientos nacionales de determinados países oprimidos chocan con los intereses del desarrollo del movimiento proletario. Cae de su peso que en esos casos ni siquiera puede hablarse de apoyo (…)
En los años 40 del siglo pasado, Marx defendía el movimiento nacional de los polacos y de los húngaros contra el movimiento nacional de los checos y de los sudeslavos. ¿Por qué? Porque los checos y los sudeslavos eran por aquel entonces «pueblos reaccionarios», «puestos avanzados de Rusia» en Europa, puestos avanzados del absolutismo, mientras que los polacos y los húngaros eran «pueblos revolucionarios», que luchaban contra el absolutismo. Porque apoyar el movimiento nacional de los checos y de los sudeslavos significaba entonces apoyar indirectamente al zarismo, el enemigo más peligroso del movimiento revolucionario de Europa.
Las distintas reivindicaciones de la democracia -dice Lenin-, incluyendo la de la autodeterminación, no son algo absoluto, sino una partícula de todo el movimiento democrático (hoy, socialista) mundial. Puede suceder que, en un caso dado, una partícula se halle en contradicción con el todo; entonces, hay que desecharla (v. t. XIX, págs. 257-258).
Así se plantea la cuestión de los distintos movimientos nacionales, y del carácter, posiblemente reaccionario, de estos movimientos, siempre y cuando, naturalmente, que no se los enfoque desde un punto de vista formal, desde el punto de vista de los derechos abstractos, sino en un plano concreto, desde el punto de vista de los intereses del movimiento revolucionario.”
J. Stalin. Los fundamentos del Leninismo, VI La cuestión nacional
Con la cita del c. Stalin damos por finalizada la presente nota adicional.
(1)
¿Qué entiende por equilibrio regional en el Medio Oriente Ampliado la doctrina estratégica de USA?
Recordar, que la orientación estratégica del imperialismo yanqui en los años 60 del siglo anterior para la guerra nuclear y regular se denominó estrategia de 1 ½. Estrategia que consideraba a la URSS y China como un solo bloque y el medio era el Medio Oriente, cuyo equilibrio estaba determinado por cuatro potencias, donde los EEUU y la URSS eran los árbitros de ese equilibrio regional. Desde 1970, con el gobierno de Nixon, la orientación estratégica de los norteamericanos para los teatros de la guerra varía, pasando a conocerse como la estrategia de 2 1/2 por considerar a la URSS y a China separadamente, no como un solo bloque. Esto es, que si uno de ellos entra en guerra con los EEUU, esto no significaría que automáticamente la otra también lo haga.
El escenario de menor importancia estratégica, el ½ es el MO y se mantiene las consideraciones de su equilibrio. Claro está que este durante los 70 se inclinó a favor del dominio yanqui. Pero, en 1979 entra una nueva potencia en consideración pues el “perro faldero” de los yanquis, el Sha de Irán, fue derrocado y estos pierden el dominio del país, que pasa a llamarse República Islámica de Irán. El nuevo régimen chiita cuestiona el papel de las superpotencias en el equilibrio regional, afectando principalmente el dominio del imperialismo yanqui y cuestionando la existencia del Estado de Israel.
Cuando la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de USA se refiere a restablecer el equilibrio regional, se está refiriendo a la necesidad del imperialismo yanqui de recuperar el dominio de Irán perdido en 1979 y establecer el equilibrio regional entre las potencia de la región bajo el arbitrio de la superpotencia hegemónica única. Este concepto de “equilibrio” viene del equilibrio europeo del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, que tenía como árbitro a la superpotencia imperialista Inglaterra.
MOVIMIENTO POPULAR PERÚ
Marzo, 2026
THE RED HERALD: MPP: NOTES TO THE DECLARATION IN SUPPORT OF THE IRANIAN PEOPLE
MPP: NOTES TO THE DECLARATION IN SUPPORT OF THE IRANIAN PEOPLE
We hereby share an addition to the statement on Iran published by Association of New Democracy – Germany (Nuevo Peru).
You can read our publication of the original statement here:
Workers of the world, unite!
NOTES TO THE DECLARATION IN SUPPORT OF THE IRANIAN PEOPLE
In these notes, we add some points to clarify certain aspects of our DECLARATION IN SUPPORT OF THE IRANIAN PEOPLE (published on March 7, 2026) and to address the current situation of the war, more precisely the current military campaign of US imperialism and its vassal, the Zionist State of Israel (the aggressor power), and the counter-military campaign of Iran (the oppressed country under attack). With regard to these issues, we clearly state our position:
1. The main contradiction and the oppressed nations are the basis of the world revolution. The center of the conflict in the Middle East has shifted to the Persian Gulf.
The center of the war between imperialism and the oppressed countries of the Middle East has shifted to Iran. Following the same axis, its center has shifted from Palestine (Gaza) to Iran, which is waging a war of national resistance, a just war.
The imperialist-Zionist war of aggression is part of the general counterrevolutionary offensive led by U.S. imperialism, which targets oppressed nations, the foundation of the world revolution.
It expresses the primary and principal contradiction, that is, between oppressed nations on one side, and superpowers and imperialist powers on the other. This contradiction is resolved through a Democratic Revolution, which DEMANDS a People’s War. With a People’s War, the revolutionary Marxist-Leninist-Maoist counteroffensive unfolds, which DEMANDS a Communist Party to lead it.
In this war of aggression by U.S. imperialism and its current genocidal military campaign, the third contradiction, which is inter-imperialist, is also being expressed at its second level. The first level is between superpowers, and this level is being redefined.
The contradiction surrounding the spoils of Iran, in this case, lies between the sole hegemonic superpower, Yankee imperialism, and the imperialist powers, which, depending on their alignment with the former, are grouped into vassals and vandals or barbarians.
The region’s lackeys governments have aligned themselves with imperialist-Zionist aggression.
The oil from the Persian Gulf goes to Europe, China, Japan, India, among others. It has a strong impact on the world economy, which relies on 20% of its refined oil and 20% of its liquefied natural gas from these countries. Therefore, the struggle is clearly about division.
The military conflict has as its primary objectives for the contenders: control of the Strait of Hormuz and the security of the region’s oil fields.
Collusion and Imperialist Struggle
To stabilize the global oil market, US imperialism has suspended sanctions on crude oil sales to Russian imperialism, thereby also seeking to separate Russian imperialism from Iran. The war in Iran benefits Russian imperialism because prices also rise, and US imperialist attention shifts from Ukraine to the Gulf.
China, due to its dependence on supplies from the region, is at the mercy of the war’s development and its outcomes. Much of the oil it imports from Iran and other Gulf countries passes through the Strait of Hormuz and, to a lesser extent, through the Saudi pipeline that reaches the Red Sea.
The issue of the security of oil, gas, and other derivative production for industry and human consumption, as well as their transport, is being used by the warring parties for their own purposes. It is a problem for both sides, related to managing the contradictions they face. The Yankee imperialists intend to score a victory by aiming for the military occupation of the key island for controlling maritime passage through the Strait, Kahrgan Island.
This is a region that has been in dispute since the end of the 19th century with the collapse and dissolution of the Ottoman Empire (1).
2. The relationship between politics, economics, and war
The last part of the previous point leads us to examine the relationship between politics, economics, and war. It is not only a matter of oil; the underlying problem that has remained unresolved since 1979 is that whoever advances and controls Iran secures and dominates the Middle East, and therefore a key region for the world economy and of great strategic importance because three continents converge at the MOA [Greater Middle East—Trans.]. This is the strategic objective of the war and the current military campaign, which is why we have included Chairman Gonzalo’s quote on this matter in our Declaration.
It is important to be clear on this point, starting from a historical analysis of the specific situation in the MOA and the relationship between politics, economics, and war. This STRATEGIC OBJECTIVE OF AMERICAN IMPERIALISM in its war of aggression, in collusion and conflict with other imperialist powers, finds its concrete expression in REGIME CHANGE IN IRAN.
If they do not achieve this main strategic objective in their war of aggression, even if they achieve some successes in what Trump and Netanyahu have called their “strategic military objectives,” they will have failed in their war of aggression. Therefore, taking stock of the war’s progress so far, we say that they are failing and have become bogged down in their war, which is now approaching three weeks.
Therefore: it’s not that the imperialists lack a clear strategy, but rather that they fail repeatedly despite all their military might, despite all the genocide they unleash. The Iranian regime, which is leading the war of national resistance against the imperialist-Zionist war of aggression, has not capitulated. The enemy is facing a stalemate in the current war, just as it did in its previous wars this century.
They thought it would be easy, that they could repeat the false success of Venezuela with the regime’s capitulation, but they were sorely mistaken. Within the resistance leadership, those who advocate national capitulation to imperialism have been crushed.
The genocidal Donald Trump has declared: “Now we don’t know anyone, there’s no one to talk to.” Although Trump and Netanyahu have proclaimed their “military victory,” they say the military campaign will continue until all “strategic military objectives” are achieved. But if war is the continuation of politics by other means, then if they fail in their political objective of the war, they will reap the consequences of their military failure nonetheless.
Therefore, US strategists are discussing rethinking the next steps in their military campaign in the face of a possible entry into a new phase of the war, involving the deployment of ground forces, which would be very limited and dangerous for Trump since he lacks domestic support. This includes what they have planned from the beginning: the use of mercenaries from the region as “boots on the ground,” as we will see in point 5. At this point, the revolutionary character of some national movements, such as Iran, Palestine, and others, and the reactionary character of other “national movements” become clear. When the proletarian element is not present through its Communist Party, it is always a concrete and relative problem, which answers the question: do they serve to weaken or strengthen the imperialist front?
Once again, we reiterate what was stated in the Declaration: it is proven that the most important thing in war is not weapons, but man.
3. Yankee imperialism is beset by insurmountable internal and external contradictions. It needs to resort to troops from its vassals and lackeys.
Yankee imperialism is sinking in a long process, like all empires of the past. New imperialisms are emerging to challenge it; some fall behind, while others enter an upward trajectory but are threatened by bankruptcy.
Imperialism is in the process of its collapse and being swept away by the world revolution. Imperialism is the stage of the general crisis of capitalism, which stems from its economic essence: monopoly. It is monopolistic, parasitic, or decaying and dying. Yankee imperialism is in a more advanced state of decay than its rivals.
The Yankee imperialists, the sole hegemonic imperialist superpower, thought the time had come to advance and seize Iran with their current military campaign in their imperialist war of aggression, assisted by their vassal, the Zionist state of Israel. But as we are seeing, it has gone from failure to failure.
The collapse of the regime, followed by the internal subversion that would have been provoked by their deluge of fire, destruction, and death, has not materialized. Clearly, a country is not conquered from the air or the sea; it requires “boots on the ground.” For this, they planned to use their special forces to support internal subversion, which would be joined by mercenary forces of Iranian Kurdish minority stationed in Erbil, the so-called Iraqi Kurdistan. An Iranian rocket recently killed a French imperialist officer in Erbil who had been training them. The alternative of using US troops to conquer the country is not viable due to time constraints and the political situation in the US, as this option would require deploying between 200,000 and 300,000 soldiers. They say: “a limited and dangerous option for Trump due to the political situation in the country” (information on this matter in point 5).
Imperialism is not only beset by external contradictions, but also by its own internal contradictions, such as the contradiction with the other imperialist faction, on the one hand, and the antagonistic internal contradiction with the proletariat and the American people, on the other.
The vassal imperialists are unwilling to come to its aid because they also face similar problems. Furthermore, Merz, Macron, etc., say that this “is not their war,” that they were not consulted beforehand, and therefore would not have a significant share of the “fruits of victory.” So, with elections looming and the danger of losing, they are not willing to risk so much for so little.
Through this contradiction among those at the top, one sees, as if through a window, the contradiction between the bourgeoisie and the proletariat in imperialist countries. That is why they need to centralize the power of the imperialist state absolutely, whether through presidential absolutism or fascism; these are the two forms that the reactionary nature of the bourgeois state takes. We exploit their contradictions, but we are not in favor of aligning ourselves with any of their factions. We are for the destruction of the bourgeois state through people’s war; with it, we will crush fascism. The opposite leads to the defense of bourgeois democracy.
They thought that by subjecting the country to intense bombing and barbaric genocide, the regime would crumble and that the people of Iran would rise up, believing that “the moment of their liberation” had arrived, as Trump and Netanyahu shouted at the top of their lungs. But they were wrong. Neither has happened, and the internal front, the national front against Zionist imperialist aggression, remains.
4. STRATEGIC AND PROBLEM OF PRINCIPLES: Who is the main enemy of the Iranian nation in the current situation?
Yankee imperialism is the main enemy of the peoples of the world and specifically of the oppressed nations of the Middle East. Imperialism is not singular; to consider it as such is Kautskyism, pure right-wing ideology. The contradictions between imperialists function as reserve forces of the revolution (Lenin).
The regime that heads the State of Iran, despite its character as a Muslim theocracy, led by the Shiite cleric Khamenei, has come to lead a just war.
The fact noted above expresses the dual nature of the class that governs this landowning-bureaucratic state, which, in the face of imperialist aggression, can be part of the national front, as in this case, forming part of the Iranian nation.
The struggle of the Ayatollah of Iran and his supporters for national resistance against the imperialist war of aggression, for the defense of their country’s sovereignty and formal independence, is an objectively revolutionary struggle because it weakens imperialism, disintegrates it, and undermines it. Since they are opposed to the New Democratic Revolution and its uninterrupted march toward socialism (due to its dual nature), they function as reserve forces of the world revolution.
Therefore, the problem of Iran’s national resistance war at the present moment is that its development into a revolution—a New Democratic Revolution against imperialism, bureaucratic capitalism, and semi-feudalism, to continue its uninterrupted march toward socialist revolution—requires proletarian leadership through its Communist Party, which must transform this struggle into a People’s War. This is the condition for the victorious development of the new great wave of the world revolution.
The foregoing is of paramount importance not only for the national resistance struggles of Iran, Palestine, Lebanon, and the entire region, but also for the world revolution to sweep imperialism and reaction from the face of the earth.
Therefore, the positioning of parties, movements, and any other forces in Iran or the region determines their class character; that is, whether they are national movements serving the liberation of oppressed peoples and thus the world revolution, or whether they are “national movements” serving as outposts of the most dangerous enemy in the East.
5. The Reactionary Character of a “National Movement”
The comrades of Dem Volken Dienen (Serving the People) recently published an article by “Komalah: The Interests of the USA and Israel in Iran and the Kurds,” which, according to them, originated from the German blog “maoistdazibao.” We wish to highlight only the central information it contains, which is:
“There are reports (in the media) that the United States and Israel would enlist the armed forces of certain Kurdish parties to use them as troops on the ground against the Islamic Republic. According to American and Israeli officials, as well as some political sources, a plan is being considered whereby the armed forces of Kurdish parties from the Kurdistan region would march into Iranian Kurdistan and take control of part of that region.”
This means that a plan originating from the Israeli government and Mossad has been proposed and subsequently adopted by the US Central Intelligence Agency (CIA). There are also reports of contacts and conversations between US officials and some leaders of the Kurdish coalition parties. According to this plan, the armed forces of these parties would be used as ground troops to carry out the political and military objectives of the US and Israel.
The article also mentions two historical examples of the use of Kurdish armed forces in the development of imperialist aggression in the region, citing the Gulf War of 1990-91 and, more recently, the imperialists’ use of the Kurdish movement in Syria.
Regarding the fundamental issue raised in this information, we wish to clearly state our position:
To evaluate the preceding information, we maintain that the position of parties, movements, and any other forces in Iran or the region determines their class character; that is, whether they are national movements serving the liberation of oppressed peoples and thus the world revolution, or whether they are “national movements” serving as outposts for the most dangerous enemy in the East.
“The national question is a part of the general question of the proletarian revolution, a part of the question of the dictatorship of the proletariat. (…)
Hence the necessity for the proletariat of the ‘dominant’ nations to support — resolutely and actively to support — the national liberation movement of the oppressed and dependent peoples.
This does not mean, of course, that the proletariat must support every national movement, everywhere and always, in every individual concrete case. It means that support must be given to such national movements as tend to weaken, to overthrow imperialism, and not to strengthen and preserve it. Cases occur when the national movements in certain oppressed countries come into conflict with the interests of the development of the proletarian movement. In such cases support is, of course, entirely out of the question. (…)
In the ’40s of the last century Marx supported the national movement of the Poles and Hungarians and was opposed to the national movement of the Czechs and the South Slavs. Why? Because the Czechs and the South Slavs were then ‘reactionary peoples,’ ‘Russian outposts’ in Europe, outposts of absolutism; whereas the Poles and the Hungarians were ‘revolutionary peoples,’ fighting against absolutism. Because support of the national movement of the Czechs and the South Slavs was at that time equivalent to indirect support for Tsarism, the most dangerous enemy of the revolutionary movement in Europe.
‘The various demands of democracy [writes Lenin] including self-determination, are not an absolute, but a small part of the general democratic (now: general socialist) world movement. In individual concrete cases, the part may contradict the whole; if so, it must be rejected. (see Vol. XIX, pp. 257-258)’
This is the position in regard to the question of particular national movements, of the possible reactionary character of these movements — if, of course, they are appraised not from the formal point of view, not from the point of view of abstract rights, but concretely, from the point of view of the interests of the revolutionary movement.”
J. Stalin. Foundations of Leninism, VI The National Question
With this quote from comrade Stalin, we conclude this additional note.
(1)
What does US strategic doctrine understand by regional equilibrium in the Greater Middle East?
Recall that the strategic orientation of US imperialism in the 1960s for nuclear and conventional warfare was called the 1 1/2 strategy. This strategy considered the USSR and China as a single bloc, with the Middle East as the buffer zone. The balance of power in this zone was determined by four powers, with the US and the USSR acting as the arbiters of this regional equilibrium. From 1970 onward, with the Nixon administration, the strategic orientation of the Americans for theaters of war changed, becoming known as the 2 1/2 strategy. This strategy considered the USSR and China separately, not as a single bloc. That is, if one of them went to war with the US, it did not automatically mean that the other would also do so.
The Scenario Of lesser strategic importance, the middle ground is the Middle East, and considerations of its balance are maintained. It is clear that during the 1970s, this balance tilted in favor of US dominance. However, in 1979, a new power entered the picture when the US “lapdog,” the Shah of Iran, was overthrown, and the US lost control of the country, which became the Islamic Republic of Iran. The new Shiite regime questioned the role of the superpowers in the regional balance, primarily affecting the dominance of US imperialism and questioning the existence of the State of Israel.
When the new US National Security Strategy refers to restoring the regional balance, it is referring to the need for US imperialism to regain the control of Iran lost in 1979 and establish a regional balance among the powers of the region under the arbitration of the single hegemonic superpower. This concept of “balance” comes from the European balance of power of the 19th century up to the First World War, which had the imperialist superpower as its arbiter, England.
Peru People’s Movement
March 2026
