Montag, 31. Oktober 2016

LA SITUACIÓN ACTUAL Y LOS ELEMENTOS QUE HAY QUE TENER EN CUENTA

 
 
 
 
 
 
 
EL IMPERIALISMO HOY, UN HOMENAJE AL CENTENARIO DE LA OBRA DE LENIN: EL IMPERIALISMO FASE SUPERIOR DEL CAPITALISMO
 
 
 
 
LA SITUACIÓN ACTUAL Y LOS ELEMENTOS 
QUE HAY QUE TENER EN CUENTA
Situación internacional
Revolución y contrarrevolución en el mundo. La situación del imperialismo, en el lecho de muerte pero todavía no muerto (Lenin), se empeora, y como bestia herida de muerte da manotazos descargando su crisis sobre nuestros países e incrementando la disputa entre ellos por el reparto y nuevo reparto, desatando sus guerras de agresión en los diferentes continentes (puntos candentes), uno de los cuales, el más candente hoy, está en el Medio Oriente Ampliado (MOA).
Se profundiza la crisis económica y la crisis en todos los órdenes, que ya padecen nuestros países por su condición de países semicoloniales o coloniales y semifeudales, donde se desenvuelve un capitalismo burocrático al servicio del imperialismo.
La reacción acicatea la revolución: la ofensiva contrarrevolucionaria general contra el marxismo, el Partido, el socialismo y la dictadura del proletariado dirigida por el imperialismo yanqui como potencia hegemónica única, en colusión y pugna con la otra superpotencia atómica, Rusia (el perro flaco), y las demás potencias imperialistas, entró en declive a finales de los 90. Esta la enfrentamos con la contraofensiva revolucionaria marxista-leninista-maoísta pensamiento gonzalo dirigida por el PCP y la guerra popular.
Desde comienzos del presente siglo la ofensiva contrarrevolucionaria general pasó a desenvolverse como “guerra contra el terrorismo” o “contra la barbarie del islamismo”, algunas veces presentada de forma descarada como “guerra entre barbarie y civilización” o contra el “sectarismo y el dogmatismo religioso”.
Esta ofensiva contrarrevolucionaria busca legitimar la guerra de agresión imperialista contra las naciones oprimidas, presentar la guerra de agresión imperialista por partición y nuevo reparto de los países del Tercer Mundo, especialmente del MOA. Es decir, busca crear opinión pública favorable a la guerra de rapiña imperialista y el genocidio como “guerra justa” (Hugo Groccio). Pretende dividir el movimiento antimperialista en sus propios países y en el Tercer Mundo. Cínicamente presentan a las fuerzas nativas a su servicio en los países oprimidos ocupados como “libertadores”, “nacionalistas” y “revolucionarios”. Con ello tratan de impulsar la acción del oportunismo y el revisionismo a su servicio.
Como estableció el Presidente Mao, los pueblos luchan por la revolución, las naciones por su emancipación y los países por la independencia. Que se expresa en la lucha de liberación nacional en los países del Tercer Mundo.
Los pueblos se lanzan con las armas que tienen a su alcance para dar muerte al ocupante y oponen su terror contra el terror más sofisticado y la barbarie más primitiva de los imperialistas. Con las armas que tienen y la forma de hacer la guerra que conocen desde siglos. Y lo hacen no sólo en lo militar con uñas y dientes, etc., sino también con la ideología y la política que tienen. El problema es la necesidad del Partido Comunista que dirija sus luchas, por eso no cuentan con la ideología científica del proletariado, el maoísmo, y con la guerra popular, la teoría militar más alta de la última clase de la historia. Pero eso no los detiene y demuestra que las masas están luchando, que el problema está en nosotros.
Para enfrentar al ocupante bañado en sangre del pueblo, las masas de esos países se levantan en tempestuosas luchas armadas de diferente tipo y guerras populares para hacer frente a la agresión imperialista, a sus guerras de agresión, o para prepararse para ellas y, aún, en ausencia de ellas para hacer la revolución democrática, lo que corresponde a todos nuestros países del Tercer Mundo que entra hasta la vieja Europa.
Las contradicciones se agolpan. La guerra regresa a los países imperialistas como respuesta de las naciones oprimidas a la guerra de agresión imperialista por partición y nuevo reparto de los países oprimidos. Los imperialistas reciben en su propio suelo las consecuencias de su barbarie. Los Estados imperialistas se reaccionarizan aún más, avanzan en la centralización absoluta y la militarización. Mayor supresión de lo conquistado por el proletariado en duras y ardorosas jornadas como salarios, derechos, etc. Los Estados imperialistas se van transformando cada vez más en cárceles para los obreros.
A los imperialistas la casa se les comienza a incendiar como parte de ese movimiento de regreso, pues la guerra acicatea todas las contradicciones, entre ellas, la contradicción proletariado-burguesía en estos países. Es indudable que el proletariado responde a la crisis y a la mayor explotación y opresión, eso se expresa en luchas cada vez más militantes y masivas. El proletariado despierta y la tarea atrasada da muestras de avance seguro.
Más todavía, algunos de los obreros a los cuales los imperialistas enviaron a masacrar a los pueblos de las naciones oprimidas, ante la ignominia vivida en el genocidio contra los oprimidos en el exterior y, ante la propia ignominia a que los somete su burguesía imperialista, vuelven sus armas contra el imperialismo de su nación (como hemos visto en los EE.UU.).
Todo esto se produce en la ofensiva estratégica de la revolución mundial, iniciada en torno a los 80 con la Guerra Popular en el Perú, cuando desde inicios de los 90 del siglo anterior hemos entrado en una nueva gran ola de la revolución proletaria mundial (Discurso del Presidente Gonzalo del 24 de septiembre de 1992) y hoy se desarrolla con luchas armadas de resistencia por doquier y el desarrollo de la Guerra Popular en la India, la brega de los comunistas en el Perú para reorganizar su Partido y darle un nuevo impulso a la guerra popular; la tendencia histórica y política principal es la revolución por lo que la guerra popular en el mundo vencerá todos los obstáculos y avanzará poderosamente.
El maoísmo está siendo encarnado por el proletariado y los pueblos del mundo, generando Partidos Comunistas y nuevas guerras populares. Aquí los hechos: fundación del PCI (M) en 2004 y desarrollo de la Guerra Popular en la India, de gran importancia para la revolución mundial por darse en un inmenso país con una población de más de mil doscientos millones. Se avanza en los diferentes países del Tercer Mundo y en los mismos países imperialistas en la tarea atrasada de la reconstitución de los partidos comunistas como partidos marxistas-leninistas-maoístas, de nuevo tipo, militarizados para pasar a desarrollar de inmediato nuevas guerras populares. Esto último, es lo principal tomado estratégicamente, en perspectiva, más aún si nos desenvolvemos dentro del período de los 50 a 100 años donde desaparecerá el imperialismo barrido por la guerra popular mundial.
Enfrentar al imperialismo, a la semifeudalidad y al capitalismo burocrático para barrerlos de la faz de la Tierra, demanda a los maoístas contar con Partidos Comunistas para hacer guerras populares y darle un poderoso impulso al siempre vivo movimiento comunista internacional. Partidos forjados en la lucha de clases y la lucha de dos líneas, que practican la lucha irreconciliable e implacable contra el revisionismo y el oportunismo para hacer la propia revolución como parte y al servicio de la revolución mundial.
Necesitamos reunificar a los comunistas a nivel mundial; en perspectiva, necesitamos contar con una nueva Internacional Comunista. Esta irá surgiendo de la coordinación de los Partidos que están ya dirigiendo guerras populares y los que entren a dirigir las nuevas. Sólo así cambiaremos la correlación de fuerzas entre revolución y contrarrevolución en el Mundo.
Estamos avanzando en combatir la dispersión. Diversos encuentros y declaraciones conjuntas de diverso tipo ya se han producido. En esto se van dando pasos importantes, buen trecho ya hemos caminado después de la voladura del MRI por el nuevo revisionismo. Avanzamos en medio de dura lucha de clases internacional y en la lucha de dos líneas, que tiene al revisionismo como peligro principal. Estamos entrando a una nueva situación impulsados por la lucha del proletariado y los pueblos del mundo. Pensamos que en el mediano plazo se podrá realizar una conferencia internacional unificada de los maoístas.
Los avances en la tarea de la constitución y reconstitución de los Partidos Comunistas y las reuniones bilaterales y multilaterales son alentadoras. Resaltar la brega y el impulso que están dando a esta tarea los PC y organizaciones maoístas en América Latina, impulsada poderosamente por la lucha del proletariado, el campesinado y el pueblo de Brasil. Vivimos momentos de gran trascendencia histórica para la revolución proletaria mundial.
Situación Nacional en Brasil
En apretada síntesis: luego de más de una década de gobierno del oportunismo, quien como tal fue el representante máximo del viejo Estado terrateniente-burocrático al servicio del imperialismo, principalmente yanqui, se hundió como resultado de la agudización de la crisis del capitalismo burocrático en este país. Situación empeorada por la prolongada crisis y recesión del imperialismo a nivel mundial. Crisis del imperialismo que se descarga sobre esta sociedad por su condición semicolonial, semifeudal donde se desenvuelve un capitalismo burocrático sometido al imperialismo.
Mayor explotación y miseria para las amplias masas y mucho más para la masa más pobre y profunda, el campesinado pobre, el proletariado y los pobres de la ciudad (en las favelas), y mayor opresión y represión contra ellos.
Crisis del capitalismo burocrático aunada a la descarga de la crisis del imperialismo: atizó la disputa entre las facciones, grupos y partiduchos de las facciones de la gran burguesía -de la compradora y la burocrática-, pugna dentro del gobierno y entre los poderes del viejo Estado; cambio de gobierno: sale Dilma y entra Temer. 
Cambio de gobierno, dejando de lado sus fraudulentas elecciones, a través del también fraudulento manejo del parlamento y de los fiscales y jueces. En medio de los mayores escándalos políticos y de corrupción muy bien instrumentalizados por el monopolio de los medios representado por O Globo.
El teje maneje de éste cambio desordenado de autoridades del viejo Estado mostraron quiénes en realidad son los que mandan, quiénes son los grandes electores: los representantes directos de los grandes burgueses de ambas facciones y de los terratenientes al servicio del imperialismo. El imperialismo yanqui es como siempre el gran titiritero. Las fuerzas armadas garantizan todo esto.
Salió a luz toda la podredumbre de la facción burocrática, los dos gobiernos del PT, los de Ignacio Lula y Dilma – embarrados los presidentes, diputados, senadores, etc., propios y aliados- sólo pudieron elegirse repartiendo el dinero de las arcas públicas y de los monopolios de la prensa, de los bancos, de los latifundistas, de los contratos con las empresas imperialistas (venta del país), corrupción, compra de votos, clientelaje o caciquismo, etc.
Es decir, ambos procedimientos de recambio de autoridades, como todos los anteriores, pero ahora mucho más abiertamente, muestran la farsa de su democracia y sus recambios de autoridades ya sea mediante elecciones, impeachment, u otras formas.
Arranca el velo a la farsa de las elecciones pues no sólo se hacen mediante el fraude de las designaciones, inscripciones de partidos y candidatos, anforazos, conteo y recuentos de votos, sino que los monopolios en los países de capitalismo burocrático, igual que en los países imperialistas, les han robado la libertad a sus ciudadanos. Ellos son los que siempre y ultimativamente designan las autoridades y representantes del viejo Estado.
La pugna y nueva colusión y pugna en los gobernantes de las clases dominantes muestran que estos ya no pueden seguir gobernando como hasta ahora. Crisis en su superestructura, principalmente del viejo Estado.
Por nuestra colina, el proletariado, el campesinado, los estudiantes, la pequeña burguesía y hasta sectores de la burguesía media vienen mostrando que ya no quieren seguir siendo oprimidos. Se levantan en poderosas tormentas.
Si bien las masas nunca han dejado de luchar, las luchas de las masas de las ciudades en junio de 2013, como verdaderos levantamientos populares y el incremento en calidad y cantidad de las luchas campesinas expresadas en las tomas y defensa de la tierra y territorios, contra el despojo por parte de los terratenientes y las empresas del capitalismo burocrático y del imperialismo que se han ido extendiendo a nivel estatal y federal, muestran que están marchando a un nuevo auge de la lucha campesina y con esto del movimiento de masas.
La lucha del campesinado por la tierra dirigida por el Partido del proletariado tiene así por primera vez en la historia del Brasil un carácter nacional y deviene en el más poderoso factor para dar el salto en la revolución de nueva democracia.
Volviendo a las movilizaciones de las masas, estas parecían que descendían en 2014 para luego reimpulsarse en 2015 y, mucho más, dinamizarse en lo que va del presente año. Todo esto ha golpeado duramente al gobierno del PT y luego viene dirigiendo sus embates contra el nuevo gobierno del viejo Estado, contra el gobierno reaccionario de la facción compradora de Temer.
Luego pues, el pueblo no se dejó encuadrar en la disputa inter-reaccionaria, entre el oportunismo que encabezaba el gobierno de la facción burocrática, por un lado, y los representantes de la compradora y sus diferentes siglas partidarias, por el otro.
Muy por el contrario la lucha de las masas ha mantenido un cauce independiente y clasista que va manifestando la fusión de la lucha reivindicativa con la lucha por el Poder. Esto no se puede comprender de otra forma, sino como producto de la brega de los comunistas y los revolucionarios de este país como parte de la lucha por el Partido. Es una gran victoria del proletariado en el cumplimiento de la tarea atrasada de la reconstitución del Partido Comunista y de la fracción roja que dirige este proceso desde hace más de 20 años.
Los maoístas en este país han derrotado al oportunismo y al revisionismo. Ésta es una importante victoria que ha permitido pasar a esta nueva situación, en la cual, corresponde desarrollar los tres instrumentos de la revolución impulsando la lucha de las masas populares para desbordar los marcos del viejo orden.
El gobierno de la Dilma y el PT, de oportunistas, revisionistas y reaccionarios, del partido único que administraba este Estado, se ha desplomado derrotado por la lucha de los maoístas que lo han desenmascarado y aplastado ante el pueblo. Ésta es su mayor derrota política porque ya no le sirve como antes a la reacción para mantener su caduca dominación. Lo anterior unido a la crisis y los escándalos propios de su naturaleza, agudizó sus propias contradicciones. 
Todo esto sucede sobre la base de la profunda crisis del capitalismo burocrático a quien ha representado como gobierno el PT. El capitalismo burocrático está ad portas de entrar en su última y tercera etapa. Como dijera Lenin, esto depende de lo que decidan los maoístas en lucha a muerte contra el nuevo y viejo revisionismo y el oportunismo, porque sin aplastarlo no podemos dar el salto y sin él el imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad, permanecerán en lenta y larga agonía, pero no muertos, incrementando su podredumbre y las desgracias del pueblo.
Desarrollo de la situación revolucionaria y de la lucha del campesinado, del proletariado y demás masas del pueblo que marcha al desborde por la acción de los maoístas.
Eje de la situación actual y de las contradicciones partidaria, nacional e internacional es la lucha de dos líneas en el PCB (FR) para seguir desarrollando victoriosamente su reconstitución. Estamos seguros que en los momentos por venir el proletariado contará con su Partido Comunista de nuevo tipo, el heroico combatiente que garantizará el rumbo de la revolución de nueva democracia en un país inmenso, con una gran población y donde las masas básicas están dispuestas y claman porque se las dirija.
Las masas están gritando la gran verdad de nuestro tiempo: Nos hemos puesto de pie y nunca más nos dejaremos aherrojar. El proletariado y el pueblo están pasando a desarrollar conscientemente su propia historia y derribaran todos los viejos muros y bajo la dirección del Partido siglos de opresión caerán. El gran barrimiento parte por parte del viejo Estado. Con ello se pasara a toda esa larga y dura lucha por llevar hasta el fin la revolución de nueva democracia. Con la apertura de esta nueva etapa pasamos a una nueva situación en el mundo.
(Continuará por entregas la ponencia de la AND al VI Seminario Sobre el Capitalismo Burocrático)

Freitag, 28. Oktober 2016

VI SEMINARIO INTERNACIONAL SOBRE EL CAPITALISMO BUROCRÁTICO



Del 9 al 13 de octubre, en Rio de Janeiro, Brasil, se llevó a cabo el VI Seminario Internacional sobre Capitalismo Burocrático, realizado por el Grupo de Investigación sobre el Subdesarrollo y el Atraso Social (GISAS).

Con el aporte académico de Víctor O. Martín Martín de la Universidad de La Laguna-Islas Canarias, de Amit Bhattacharyya de la Universidad de Jadavpur-India y el representante de la Asociación de Nueva Democracia, de Perú-Alemania, se abordaron temas de suma importancia como las tesis del Capitalismo Burocrático, la Unidad de los comunistas en la India, el rol de la mujer en la revolución, la educación socialista, sobre el imperialismo hoy, y otros.

La tesis del capitalismo burocrático la desarrolló el presidente Mao para caracterizar a China, no obstante, fue el presidente Gonzalo quién estableció que no es una tesis aplicable básicamente a China, sino que es válida para su aplicación en los países del tercer mundo, donde el imperialismo desarrolla un capitalismo tardío (capitalismo burocrático) sobre una base semifeudal y semicolonial.

Ésta caracterización determina el carácter de la revolución a emprender en los países semifeudales y semicoloniales, la misma que debe ser necesariamente democrática, bajo dirección del proletariado, esto es, una Revolución de Nueva Democracia, que establece, como objetivos fundamentales, barrer las tres montañas: imperialismo, semifeudalidad y capitalismo burocrático.

Es importante desarrollar, aplicar y defender esta tesis. Y ese es precisamente el espíritu que ha tenido el VI Seminario sobre el Capitalismo Burocrático, más ahora cuando ésta tesis es colocada “fuera de contexto” por las corrientes neo revisionistas que pretenden quitarle  validez o vigencia, como es el caso de las ratas de Movadef en el Perú,  quien sostiene su patraña revisionista del fin da la guerra popular y la necesidad de emprender con un proceso ajeno a la Nueva Democracia, pues consideran, que el Perú, dejó de ser semifeudal y semicolonial, que el capitalismo burocrático fue barrido y que hoy por hoy el Perú es un país capitalista dependiente, queriendo dinamitar, de esta manera, la guerra popular, el Pensamiento Gonzalo y obviamente, propiciando la desmovilización del Partido Comunista del Perú.

No diferente sucede con aquellas organizaciones que van más allá, niegan  la tesis del capitalismo burocrático por considerarla “revisionista” y así poder esgrimir sus diatribas troskistas del “capitalismo dependiente,” para conjurar la revolución democrática de nuevo tipo en los países semicoloniales y semifeudales.
CONMEMORACIÓN DEL 50 ANIVERSARIO DE LA GRAN REVOLUCIÓN CULTURAL PROLETARIA.



Con desborde de entusiasmo, alegría, camaradería  y combatividad expuesta en un evento público realizado en Río de Janeiro por el Núcleo de Estudos do Marxismo-leninismo-maoísmo (Brasil), con la participación de un importante número de delegaciones de las distintas organizaciones clasistas y populares del Brasil, y la concurrencia de varias delegaciones de América Latina y Europa, se dio paso a la conmemoración del 50 ANIVERSARIO DE LA GRAN REVOLUCIÓN CULTURAL PROLETARIA, hito de trascendencia histórica para el proletariado internacional.

El evento, además del riguroso mensaje político e ideológico de las delegaciones asistentes saludando los alcances e importancia que tiene la Revolución Cultural Proletaria para consolidar la dictadura del proletariado (socialismo) y la derrota del revisionismo, estuvo revestida del compromiso de sus asistentes por fortalecer la lucha antiimperialista y el desate de los necesarios procesos revolucionarios en nuestros países.

También se realizaron vistosas y vigorosas presentaciones culturales por varias de las organizaciones y delegaciones. El evento, además, fue el escenario apropiado para que representaciones de la Liga de Campesinos Pobres del Brasil, el Movimiento Femenino Popular y otros, realicen una serie de exposiciones fotográficas y de carteles exponiendo los avances de la organización que ha desarrollado la clase y el pueblo en Brasil; los alcances de la lucha por la tierra, por las reivindicaciones estudiantiles, obreras, y desde luego, los crímenes cometidos por el viejo estado de Brasil en contra de los campesinos pobres que incansablemente luchar por conquistar la tierra.

Definitivamente, esta conmemoración quedará sentada en la memoria histórica del proletariado internacional como una avanzada proletaria por dar el justo valor a un hecho histórico como la Gran Revolución Cultural Proletaria.

Saludo de clase a los organizadores, a los participantes, a las masas que asistieron a tan brillante acto. Las experiencias recogidas en el Seminario sobre el Capitalismo Burocrático como los actos conmemorativos de los 50 años de la Revolución Cultural, nutren, de manera particular, el nervio ideológico del proletariado del Ecuador y la firme voluntad de lucha de su pueblo.


¡VIVA EL 50 ANIVERSARIO DE LA GRAN REVOLUCIÓN CULTURAL PROLETARIA!

¡VIVA LA REVOLUCIÓN DE NUEVA DEMOCRACIA EN LOS PAÍSES DEL TERCER MUNDO!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO, PRINCIPALMENTE MAOÍSMO!
¡VIVA EL PENSAMIENTO GONZALO! 




Partidos y Organizaciones Maoístas de América Latina por los 50 Años de la Gran Revolución Culutural Proletaria


 
Hemos recibido: La Declaración Conyunta de los Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas de América Latina de mayo de este año acerca de los 50 años de la Gran Revolución Culutural Proletaria, la misma que publicamos a continuación:
 

¡Proletarios de todos los países, uníos!

 

 

¡Celebrar el 50° Aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria con Guerra Popular hasta el comunismo!

 

 

 

La Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) constituye el hito más alto en la historia de la lucha de clases del proletariado. Este año se cumplen cincuenta años de su inicio en 1966 y, en el marco de este 50° Aniversario, los partidos y organizaciones comunistas que suscriben esta declaración conjunta consideran fundamental tomar posición por este magno acontecimiento. La GRCP es principalmente una revolución política y, dada su significación, debe movilizar a todos los comunistas y revolucionarios para propagandizarla de forma audaz y contundente. Pero esto no es suficiente, es necesario al mismo tiempo desenvolver una sagaz lucha contra el revisionismo y todo oportunismo que intente presentar la GRCP como desligada de los actuales problemas del MCI.

 

Las lecciones de la GRCP exigen un claro deslinde y marcar a fuego a los revisionistas que intentan traficar con ella, sembrar confusión y embaucar incautos. Debemos señalar que la línea revisionista y capitulacionista en el Perú -hoy con organización propia PCP/MOVADEF y el Grupillo de José en el VRAE-, el avakianismo con su esperpento de la “nueva síntesis”, el prachandismo y su “socialismo del siglo XXI” y “competición multipartidaria”, entre otras nefastas expresiones del nuevo revisionismo, buscan convertir al Presidente Mao en un adocenado liberal y a la GRCP en un evento carente de vigencia y filo revolucionario. Sus viles patrañas se estrellan contra la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial y la campaña por el maoísmo que estamos desarrollando. En cambio el proletariado internacional, pletórico de orgullo comunista, agita alto su indemne bandera roja, su más alta cumbre, en incansable brega hasta alcanzar la sociedad sin clases, la sociedad comunista. ¡Enarbolar, defender y aplicar el maoísmo!

 

Sobre situación internacional y lucha de clases

 

La actual situación internacional sería incomprensible sin la teoría de la lucha de clases y su desarrollo por el maoísmo. Solo por medio de ésta comprendemos que las contradicciones fundamentales de la época son aquellas contradicciones entre naciones oprimidas e imperialismo, entre proletariado y burguesía y contradicciones interimperialistas, que hoy la contradicción entre socialismo y capitalismo existe solamente en el terreno ideológico e histórico y que la contradicción principal es entre naciones oprimidas e imperialismo; que el imperialismo comprende a las potencias y superpotencias que se desarrollan por medio de colusión y pugna, y los países oprimidos, el Tercer Mundo, son el botín de la lucha por el reparto del mundo, a la vez que son base de la revolución mundial y zonas de tempestades revolucionarias; que la revolución es la tendencia histórica y política principal; y que la revolución proletaria mundial se encuentra en su tercera etapa, la ofensiva estratégica, época inscrita en los ‘próximos 50 a 100 años’, donde se da la mayor descomposición del imperialismo y éste será barrido por completo por la revolución proletaria mundial mediante la guerra popular mundial, proceso que se ha iniciado con la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial.

 

Es en relación a esta comprensión de las tres contradicciones fundamentales en el mundo actual -cuestión crucial negada por el nuevo revisionismo- que se vienen dando las principales luchas entre marxismo y revisionismo.

 

Lenin enseña que: “Las relaciones económicas del imperialismo constituyen la base de la situación internacional hoy existente. A lo largo de todo el siglo XX se ha definido por completo esta nueva fase del capitalismo, su fase superior y última”; y que la división del mundo entre naciones oprimidas y naciones opresoras es un rasgo distintivo del imperialismo. Por tanto, para comprender la situación actual no podemos partir de la contradicción fundamental del capitalismo, pues estamos en su fase superior y última, el imperialismo.

 

Una de las leyes de la lucha de clases es la violencia, exacerbada en la época del imperialismo, pues el imperialismo es guerra y reacción política en toda la línea. La opresión imperialista convierte a las naciones oprimidas en zonas de reparto, es decir, en territorios económicos convertidos en colonias o semicolonias de tal o cual potencia o superpotencia imperialista. Los imperialistas persiguen la partición de esos países y nuevo reparto para reconfigurar el mapa del llamado Oriente Medio Ampliado mediante la guerra de agresión, en medio de aguda pugna por mantener su hegemonía y buscar salida a su profunda crisis económica. La guerra civil en Siria es expresión de esta ley.

 

Los acontecimientos en el así llamado Oriente Medio constituirían un conjunto abigarrado de hechos indescifrables y sin perspectiva sin la importante herramienta de análisis y transformación que es la teoría de la lucha de clases que, aplicada a la situación internacional, está contenida en la tesis del Presidente Mao de ‘tres mundos se delinean’. Para comprender un panorama tan complejo como el que se vive en Siria, Irak o Turquía -donde un intrincado ir y venir de millones de vidas humanas pulsan permanentemente el devenir histórico- necesitamos asir firmemente la lucha de clases. Únicamente aplicando la teoría de la lucha de clases y considerando las contradicciones fundamentales del mundo actual es posible comprender que el así llamado Oriente Medio se configura hoy como la parte del globo donde convergen las contradicciones fundamentales; que la guerra de agresión imperialista es por la partición y nuevo reparto de esos países oprimidos -desatada allí desde comienzos de la década de 1990- agudiza todas las contradicciones y acicatea la revolución; que lo principal para nosotros es bregar por dirigir la tormenta de la lucha armada de las naciones oprimidas que allí se levanta contra el imperialismo, principalmente el imperialismo yanqui, sin descuidar a la superpotencia atómica, Rusia, y todas las otras potencias imperialistas; y que el problema actual es que la lucha no se desenvuelve correctamente por falta de dirección política, de Partido Comunista.

 

Partiendo de lo desarrollado por el Presidente Mao, podemos comprender la situación actual de países como Ucrania, Siria, Irak, Libia y Afganistán, donde se agudizan dos contradicciones fundamentales y actúan tres fuerzas. Las dos contradicciones son: 1) la contradicción entre nación/pueblos oprimidos e imperialismo, contradicción principal y 2) la contradicción interimperialista, contradicción secundaria. Las tres fuerzas son: 1) el imperialismo de EE.UU., superpotencia hegemónica única, y sus aliados temporales; 2) la superpotencia atómica, Rusia, y sus aliados temporales; 3) las naciones oprimidas, incluidas todas sus clases y minorías nacionales, exceptuando un puñado de traidores partidarios de la teoría de la subyugación nacional. Estas fuerzas  (naciones oprimidas y minorías nacionales) son temporal y relativamente débiles, pues aún falta el partido comunista que las unifique en el frente único contra la agresión imperialista, impidiendo así que las mismas sean manejadas por los imperialistas como peones o tropas en el terreno.

 

Para resolver la contradicción principal en estos países se necesita un partido comunista marxista-leninista-maoísta que dirija un frente único de resistencia nacional capaz de unir a todas las fuerzas dispuestas a luchar por derrotar al invasor imperialista y culminar la revolución de nueva democracia mediante la guerra popular. No se puede cambiar aquello que quedó claramente sentado por el Presidente Mao acerca de la independencia y la autodecisión dentro del frente único. El anhelo de libertad de los pueblos del así llamado Oriente Medio y los deseos de sacudirse de todo yugo extranjero no pasarán de ser ilusiones si no constituyen o reconstituyen sus partidos comunistas, según sea el caso, se sujetan firmemente a las leyes de la lucha de clases y, en consecuencia, convierten sus luchas armadas en guerras populares.

 

Insistimos, sin la dirección verdadera del proletariado y su vanguardia organizada, la lucha nacional -incluida la lucha de las minorías nacionales- está condenada a servir a cualquier bastón de mando y, por lo tanto, condenada a la subyugación. Estas son leyes ineluctables del desarrollo de la lucha de clases y tratar de negarlas o declararlas caducas o cualquier otra cosa es revisionismo.

 

Tanto en la situación internacional actual como en la lucha por el establecimiento y defensa de la dictadura del proletariado, la lucha de clases es la hebra de hilo que nos permite engarzar todos los acontecimientos y encontrar y manejar las leyes que rigen su desenvolvimiento. Por lo tanto, la situación internacional debemos estudiarla a la luz del maoísmo. Y es a la luz del maoísmo que debemos bregar por dirigir la revolución en cada país, como parte y al servicio de la revolución proletaria mundial.

 

 

La Gran Revolución Cultural Proletaria - GRCP

 

La Gran Revolución Cultural Proletaria constituye, histórica y políticamente, la expresión más alta de la lucha de clases del proletariado a nivel internacional, la defensa de la dictadura del proletariado, concebida como dictadura omnímoda sobre la burguesía.

 

En una sociedad dividida en clases, la lucha de clases es una ley histórica. Los marxistas, en consecuencia, la hacen extensiva a todos los fenómenos de la vida social, reconociéndola en las más diversas manifestaciones de la vida contemporánea. La lucha de clases se desenvuelve en los terrenos ideológico, político, económico y militar; pero ante todo es fundamental comprender que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado. Como ha dicho el gran Lenin: “Sólo es marxista quien extiende el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado”. En este sentido, la GRCP es la lucha por el establecimiento de la dictadura omnímoda del proletariado, el reconocimiento de la existencia objetiva de las clases en todo el período de la construcción del socialismo y la dictadura del proletariado, de contradicciones antagónicas entre clases, de la burguesía en el propio Partido y de la continuación de la lucha de clases durante todo el período del socialismo hasta el comunismo.

 

Y como quedó establecido desde el inicio de la GRCP: “Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su Poder. El proletariado debe hacer exactamente lo contrario: debe propinar golpes despiadados y frontales a todos los desafíos de la burguesía en el dominio ideológico y cambiar la fisonomía espiritual de toda la sociedad utilizando sus propias nuevas ideas, cultura, hábitos y costumbres.”

 

Con el Gran Salto Adelante y el establecimiento de las Comunas Populares en 1957-1958 se dio un efectivo avance en el desarrollo de la economía de propiedad colectiva y en la revolución socialista, constituyendo una victoria contra el oportunismo de derecha en un periodo en el cual, a nivel internacional, se restauraba el capitalismo en la URSS y en los demás países de Europa del Este.

 

El Presidente Mao advirtió en 1962: “no olvidar jamás la lucha de clases”. Ese mismo año, con el Movimiento de Educación Socialista, se logró dar un nuevo impulso a la lucha contra los seguidores del camino capitalista en el campo. En 1965, la crítica en filosofía y la crítica a las expresiones artísticas impulsadas por elementos burgueses y revisionistas en el campo de la cultura, prepararon el terreno para que en 1966 se lanzara la GRCP. Inicialmente, quienes buscaron controlar la aplicación de la  Revolución Cultural fueron elementos revisionistas enquistados en la alta dirección del Partido que, por su forma de actuar contrarrevolucionaria, quedaron evidenciados posteriormente. Gente como el propio Liu Shao-chi, entonces Presidente de la República Popular de China, su testaferro y jefe del Partido en Pekín, Peng Sheng, el miembro del Comité del Partido en Pekín y responsable de propaganda y de los órganos de prensa del PCCh y del Estado, Lu Ting-yi, entre otros, maquinaban frenéticamente sus posiciones antipartido y antisocialistas por restaurar el capitalismo.

 

En este sentido, la línea del Presidente Mao ha comprendido esta cuestión fundamental: “La sociedad socialista emerge del seno de la vieja sociedad. No es fácil liquidar la idea de la propiedad privada formada durante miles de años de sociedad de clases, ni la fuerza de la costumbre ni la influencia ideológica y cultural de las clases explotadoras asociadas a la propiedad privada. Las fuerzas espontáneas de la pequeña burguesía de la ciudad y del campo engendran constantemente nuevos elementos burgueses. A medida que las filas de los obreros crecen en número y amplitud, se infiltran algunos elementos impuros. Y, después de conquistado el Poder y viviendo en un ambiente de paz, cierto número de personas en las filas de los cuadros del Partido y de los organismos estatales degeneran. Al mismo tiempo, en el plano internacional, el imperialismo, encabezado por los EE.UU., y los reaccionarios de los diversos países se esfuerzan por eliminarnos empleando la doble táctica contrarrevolucionaria: amenazas de guerra y ‘evolución pacífica’. El grupo revisionista contemporáneo, con la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética como su centro, también procura derrocarnos por todos los medios posibles. Si en estas circunstancias olvidáramos la lucha de clases y abandonáramos nuestra vigilancia, correríamos el peligro de perder el Poder y de dejar que el capitalismo se restaure”.

 

Bajo la dirección del Presidente Mao, la directiva de la XI Sección Plenaria del Comité Central del 8 de agosto de 1966, se definió con claridad: “La gran revolución cultural proletaria que se desenvuelve actualmente, una gran revolución que llega al alma misma de la gente, representa una nueva etapa, aún más profunda y más amplia, en el desarrollo de la revolución socialista de nuestro país […] Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su Poder”. Y que en la revolución cultural: “Nuestro objetivo actual es aplastar, mediante la lucha, a los que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista, criticar y repudiar a las “autoridades” reaccionarias burguesas en el campo académico, criticar y repudiar la ideología de la burguesía y demás clases explotadoras, y transformar la educación, la literatura y el arte y los demás dominios de la superestructura que no corresponden a la base económica del socialismo, a fin de facilitar la consolidación y el desarrollo del sistema socialista”.

 

Fueron las masas de jóvenes estudiantes, en 1966, acicateadas y estimuladas por el Partido Comunista, con el Presidente Mao a la cabeza, las que comenzaron la crítica de masas y, por lo tanto, denunciaron al puñado de revisionistas impenitentes que usurpaban el poder en distintas reparticiones del propio Partido y del Estado. La necesidad de la dictadura omnímoda del proletariado era imperativo para derrocar a la banda de oportunistas y revisionistas seguidores del camino capitalista. No podía quedar lugar en el Partido y en el Estado para elementos burgueses, pero el aplastamiento de estos individuos no era un problema administrativo, sino que pasaba por la amplia movilización de las masas y la crítica que hiciesen éstas.

 

Para vencer la oposición de los seguidores del camino capitalista y ponerlos al descubierto, el Partido, bajo la correcta línea revolucionaria del Presidente Mao, tenía que apoyarse en las masas estimulando su propia iniciativa. Como puntualizó la directiva del 8 de agosto de 1966: “Hay que confiar en las masas, apoyarse en ellas y respetar su iniciativa. Hay que desechar el “temor”. No se debe temer que se den casos de desorden. El presidente Mao nos ha dicho frecuentemente que la revolución no puede ser tan fina, tan moderada, amable, cortés, restringida y magnánima. Hay que dejar que las masas se eduquen a sí mismas en este gran movimiento revolucionario y aprender a distinguir entre lo justo y lo erróneo, entre la forma correcta de proceder y la incorrecta. Es necesario lograr una plena y franca exposición de opiniones haciendo pleno uso de los dazibao y de los grandes debates, de modo que las masas clarifiquen los puntos de vista correctos, critiquen los erróneos y desenmascaren todos los monstruos. De esta manera, las amplias masas podrán, en el curso de la lucha, elevar su nivel de conciencia política, incrementar su capacidad, distinguir entre lo justo y lo erróneo y trazar una clara línea de demarcación entre los enemigos y los propios”.

 

La Gran Revolución Cultural Proletaria es el método para movilizar a las masas y hacer que éstas desplieguen todo su poder creador en la crítica a los revisionistas, “es el método para poner al descubierto todo lo negro que hay en el partido”, decía el Presidente Mao. En el IX Congreso de 1969 se citó lo que el Presidente Mao expuso en una conversación en febrero de 1967: “en el pasado libramos luchas en las zonas rurales, en las fábricas, en los círculos culturales, y realizamos el movimiento de educación socialista. Sin embargo, todo esto no pudo resolver el problema, porque no habíamos encontrado una forma, un medio de movilizar a las amplias masas de manera abierta, en todos los terrenos y de abajo arriba para exponer nuestro lado oscuro”.

 

La forma, el medio, el método fue la crítica de masas. Esto permitió poner plenamente en juego la iniciativa de las masas para poner al descubierto la “pandilla negra” antipartido y antisocialista, seguidora del camino capitalista, que había logrado usurpar parte del Poder. El problema no era solamente la destitución de tal o cual dirigente seguidor del camino capitalista, la gran tarea consistía en movilizar a las masas y lograr que fuesen ellas quienes bombardearan el cuartel general burgués. Esto es tan importante aún, pues el problema no era solo luchar contra una línea política, la cuestión también era la lucha contra la línea orgánica que Liu Shao-chi había montado y que le permitía tener una significativa presencia en diferentes entidades estatales y partidarias con seguidores impenitentes del camino capitalista.

 

Iniciada entre sectores de la juventud, principalmente estudiantes, la GRCP pronto se propagó a las amplias masas de obreros y campesinos. A fines de 1966 la lucha de clases se agudiza en Shangai. En enero de 1967 estalló la tormenta revolucionaria en esta importante ciudad industrial y un grupillo de usurpadores fueron derrocados, reconquistando el proletariado el Poder y restableciendo allí la dictadura proletaria. Tuvo un papel activo en estos hechos Chang Chung Chiao, al dar justa dirección a esa lucha. Los revisionistas instalados en la Municipalidad de Shangai fueron derrotados y en febrero de 1967 se funda el Comité Revolucionario de la Municipalidad de Shangai como nuevo órgano de Poder de la clase obrera, dirigida por el Partido, concretado en los Comités Revolucionarios.

 

Posteriormente, en marzo de 1967 se avanzó en el Gran Plan Estratégico para la Gran Revolución Cultural Prole­taria. El documento es el siguiente: “Parece que se puede distribuir este documento por todo el país para que se lo aplique de manera correspondiente. El Ejér­cito debe realizar el entrenamiento militar e instrucción polí­tica en las universidades, escuelas secundarias y los cursos su­periores de las escuelas primarias, por etapas y grupos. Debe ayudar a reanudar las clases escolares, consolidar la organiza­ción, establecer los órganos de dirección de acuerdo con el prin­cipio de ‘triple integración’ y llevar a cabo las tareas de ‘lucha-crítica-transformación’. Debe efectuar primero, experi­mentos en lugares determinados y adquirir experiencia, y divul­garla luego paso a paso. Además, hay que persuadir a los es­tudiantes para que sigan la enseñanza de Marx de que sin emancipar a toda la humanidad, el proletariado no podrá lo­grar su emancipación definitiva, y que, en el entrenamiento mi­litar e instrucción política, no excluyan a aquellos profesores y cuadros que han cometido errores. A estos hay que permitirles la participación, a excepción de los de edad avanzada y los en­fermos, para facilitar su reeducación. Siempre que no se haga concienzudamente todo esto, será difícil solucionar los proble­mas”.

 

Por su lado, en el IX Congreso en 1969 se sancionó como línea fundamental del Partido para toda la etapa histórica del socialismo, cuestiones que el Presidente Mao había establecido en un Pleno del Comité Central en 1962: “La sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. Durante la etapa histórica del socialismo, aún existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existen la lucha entre el camino socialista y el capitalista y el peligro de restauración capitalista. Es preciso comprender lo largo y complicado de esta lucha y elevar nuestra vigilancia. Es necesario realizar la educación socialista. Es necesario comprender y tratar de manera correcta el problema de las contradicciones de clase y de la lucha de clases y distinguir acertadamente las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las existentes en el seno del pueblo, y tratarlas de manera correcta. De otro modo, un país socialista como el nuestro, se convertirá en su contrario, degenerará, y se producirá la restauración. De ahora en adelante, debemos hablar de esto cada año, cada mes y cada día, de modo que tengamos una comprensión relativamente clara de este problema y sigamos una línea marxista-leninista”.

 

Sobre la Restauración: lecciones para el futuro

 

El golpe contrarrevolucionario que los revisionistas dieron contra el Partido Comunista de China, contra el Estado de dictadura del proletariado, es una muestra de lo aguda que resulta la lucha de clases en la sociedad y la lucha de dos líneas en el Partido durante el socialismo. El Presidente Mao, en mayo de 1963, ante el avance de gentes como Liu Shao-chi, previsoramente señaló los riesgos que esta grave situación entrañaba: “Entonces no haría falta mucho tiempo, tal vez unos cuantos años o una década o varias décadas a lo sumo, para que se produjera fatalmente una restauración contrarrevolucionaria a escala nacional, el partido marxista-leninista se transformara en partido revisionista o en partido fascista y toda China cambiara de color.”

 

Más tarde, en 1966, continuando con este problema advirtió: “Los representantes de la burguesía que se han infiltrado en el Partido, en el gobierno, en el ejército y en los diferentes sectores del dominio cultural constituyen un puñado de revisionistas contrarrevolucionarios. Si la ocasión se presentara, ellos arrebatarían el Poder y transformarían la dictadura del proletariado en dictadura de la burguesía”.

 

La dictadura burguesa establecida en octubre de 1976 es una dictadura fascista, y el partido que la dirige es un partido fascista, solo oportunistas y revisionistas continúan llamando partido comunista al engendro que gobierna en China hoy. Sobre esto advirtió nuevamente el Presidente Mao en 1976:

“Nunca he dejado de creer que en China exista la posibilidad de una restauración del capitalismo a gran escala. A escala de todo el país. Si esta restauración viene, las cosas irán mal. Volverán los sufrimientos, pero también volverá inevitablemente la revolución.”

 

Lo mismo señala en una carta del mismo año que le envía a la camarada Chiang Ching. Citamos un fragmento:

 

“En la lucha de los pasados diez años

hice el intento de alcanzar la cúspide de la revolución,

pero he fracasado…

Tal vez tú puedas alcanzar la cumbre.

Si fracasas te hundirás en un abismo insondable,

tu cuerpo se hará pedazos,

tus huesos se quebrarán.

Ningún acuerdo con los otros es bueno.

Si la espada se vuelve, y yo creo que se ha vuelto

contra la revolución. Una vez más será necesaria

la guerra de guerrilla… de nuevo Yenán…”

 

Por último, también en palabras escritas por el Presidente Mao en 1966 a la camarada Chiang Ching: “En China, desde que el emperador fue derribado en 1911, ningún reaccionario ha sido capaz de mantenerse por mucho tiempo en el poder. Si la derecha lleva a cabo un golpe de Estado anti-comunista en China, estoy seguro que no conocerá tampoco la paz, y muy probablemente su dominación será de corta vida, ya que esto no podrá ser tolerado por ninguno de los revolucionarios, que representan los intereses del pueblo, constituido por más del 90% de la población”. Conclusión: las perspectivas son brillantes, pero el camino es tortuoso. Estas dos formulaciones continúan siendo válidas.

 

Es importante destacar que todo esto ocurre en el periodo que señala el Presidente como de los ‘próximos 50 a 100 años’ en que será derrocado el dominio del imperialismo, época de la mayor descomposición del imperialismo y en la cual será barrido de la faz de la Tierra por la revolución proletaria mundial. Importante tesis para restregar en la cara a oportunistas y revisionistas en la actualidad.

 

El Partido Comunista de China, su construcción y la lucha de dos líneas durante la GRCP

 

En 1974 se publicó en China el folleto Una comprensión fundamental del Partido. En este importante documento, el PCCh hace un balance sobre la experiencia del Partido y su papel en la GRCP; también se sintetiza sobre el programa fundamental y la línea fundamental del partido, la construcción del partido, la lucha de dos líneas y las tareas de educación y reeducación dirigidas por éste. Este folleto es una avanzada exposición de los principios que establecen lo que debe ser un auténtico partido comunista y cuya más consecuente aplicación fue realizada por el Presidente Gonzalo, desarrollando la teoría marxista sobre el partido con las tesis de la militarización y la construcción concéntrica.

 

En dicho folleto se expone acerca del reflejo de la lucha de clases en el partido como lucha de dos líneas, ora alta ora baja como la marea; se destaca la importancia de diez grandes luchas de dos líneas que se libraron en el Partido Comunista de China, incluyendo las luchas contra Liu Shao-chi y Lin Piao, y no cabe duda que faltó desatar otras más. Contra Chen Po-ta y Teng Siao-ping se libró lucha de dos líneas pero, finalmente, aprovechando una correlación de fuerzas favorable, éstos aprovecharon bien sus fuerzas para golpear a la izquierda y convertir al Partido en un partido fascista.

 

La GRCP, la crítica de masas a Lin Piao, el movimiento de rectificación del estilo de trabajo, iniciado y dirigido por el Presidente Mao, pudieron contener y aplastar la ofensiva contrarrevolucionaria que Lin Piao y Liu Shao-chi intentaron impulsar para cambiar el carácter del Partido y restaurar el capitalismo. Indudablemente el Partido se depuró. Sin embargo, para avanzar a la sociedad sin clases no eran suficiente una, dos o tres revoluciones culturales, sino muchas más. Durante la GRCP, la lucha de dos líneas en el seno del Partido Comunista de China alcanzó niveles nunca antes vistos, entregando enormes lecciones a las generaciones revolucionarias venideras. En el mismo folleto Una comprensión fundamental del Partido se sostenía: “La lucha de dos líneas dentro del Partido sobre la cuestión de su carácter [de clase] ha sido siempre muy aguda. Todos los líderes de las líneas oportunistas siempre han tratado por todos los medios de pervertir el carácter del partido político del proletariado, con el fin de servir a su propia criminal meta de sabotear la revolución proletaria […] La Gran Revolución Cultural Proletaria y el movimiento de crítica a Lin Piao y rectificación del estilo de trabajo iniciado y dirigido personalmente por el Presidente Mao, aplastaron completamente los criminales complots de Liu Shao-chi y Lin Piao para cambiar el carácter de nuestro Partido y restaurar el capitalismo. Nuestro Partido salió depurado, más sólido y más vigoroso que nunca. La lucha entre las dos líneas dentro del Partido demuestra profundamente que salvaguardar el carácter del partido es una cuestión de gran importancia. Está íntimamente relacionada con el destino del Partido y el Estado, y con la cuestión de si la revolución logrará la victoria o caerá en la derrota. Construir continuamente nuestro Partido, utilizar el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, desenmascarar y frustrar los complots de los revisionistas para pervertir el carácter del Partido — esto dará la garantía de que nuestro Partido siempre conservará su carácter proletario”.

 

Algunos de los problemas de esta lucha de dos líneas que se desarrolló en el seno del Partido Comunista de China y en la sociedad china fueron: el manejo de la lucha de dos líneas misma; el deficiente tratamiento de los dos tipos de contradicciones -entre nosotros y el enemigo, y en el seno del pueblo- que dejó campo abierto a los revisionistas; ausencia de un nuevo y firme impulso a la GRCP tras el intento de golpe de Lin Piao, los “vientos desviacionistas de derecha” y los disturbios sembrados por Teng Siao-ping en 1975 y 1976 durante los funerales de Chu En-lai; etc. La línea revisionista tuvo amplio campo para desenvolverse.

 

La lucha de dos líneas tuvo avances importantes, pero revisionistas redomados como Teng Siao-ping y su camarilla encontraron el momento propicio para rebasar las contradicciones en el seno del pueblo y tomar el poder mediante un golpe de Estado fascista, dejando en evidencia problemas no resueltos por la revolución. Una de las cuestiones principales es la insuficiente aplicación de la línea militar proletaria respecto a la cuestión del mar armado de masas, que debió expresarse en el traspaso de mayores atribuciones a las milicias populares, como mayor control sobre el EPL, pues resultaba relativamente fácil de usurpar debido a su centralización. El Presidente Gonzalo, comprendiendo esta cuestión y aportando a la línea militar proletaria -es decir, a la guerra popular- planteó la necesidad de la construcción concéntrica de los tres instrumentos de la revolución y la necesidad de integrar la milicia popular al ejército revolucionario a fin de conjurar la restauración capitalista, apuntando con ello al mar armado de masas.

 

Como lo definió el Presidente Gonzalo, lo fundamental del maoísmo es el Poder, es decir “el Poder para el proletariado, el Poder para la dictadura del proletariado, el Poder basado en una fuerza armada dirigida por el Partido Comunista. Más explícitamente: 1) El Poder bajo dirección del proletariado, en la revolución democrática; 2) el Poder para la dictadura del proletariado, en las revoluciones socialista y culturales; 3) el Poder basado en una fuerza armada dirigida por el Partido Comunista, conquistado y defendido mediante la guerra popular” y lo medular de la guerra popular es el nuevo Poder. Por lo tanto, al ser marxistas-leninistas-maoístas, al pugnar por desarrollar la guerra popular, debemos aplicar a partir de los avances alcanzados en la construcción del nuevo Poder durante la GRCP, que tiene como un elemento sustancial el sistema de los “tres tercios”. En Nepal no se aplicó esto, sino que se incorporó a representantes de los partidos de la burguesía burocrática y de los terratenientes en lo que llamaron “nuevo Poder”, con lo que resultó un castillo de naipes. Es un tema a estudiar y debatir para que profundicemos nuestra compresión del marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo. Esta es una cuestión de la cual todos los partidos y organizaciones debemos prestar suma atención, sea cual sea nuestro grado de desarrollo. Dado que lo fundamental en el maoísmo es la construcción del nuevo Poder, sea en forma actuante o en perspectiva, es también fundamental para nuestra comprensión de la construcción de los tres instrumentos de la revolución y nos permite entender mejor la necesidad de la construcción concéntrica y cómo manejarla.

 

Así, tomando la experiencia de la GRCP, podemos entender la necesidad de desarrollar la guerra popular hasta el Comunismo. El Presidente Gonzalo nos enseña: “Sin un ejército popular nada tendrá el pueblo, dice el Presidente Mao a la vez que nos enseña la necesidad de la dirección absoluta del Partido sobre el ejército y sienta su gran principio: El Partido manda al fusil y jamás permitiremos lo contrario. Además de establecer cabalmente los principios y normas de la construcción de un ejército de nuevo tipo, el mismo Presidente llamó a conjurar el uso del ejército para la restauración capitalista usurpando la dirección mediante un golpe contrarrevolucionario, y desarrollando tesis de Lenin sobre la milicia popular llevó más adelante que nadie el armamento general del pueblo, abriendo trocha y señalando el camino hacia el mar armado de masas que nos guiará a la emancipación definitiva del pueblo y del proletariado”. De la manera como el Presidente Mao instruyó a la camarada Chiang Ching, así es como debemos entender el papel de los comunistas: desarrollar la guerra de guerrillas -en concreto, la guerra popular- si los revisionistas usurpan el Poder.

 

Mientras haya clases, habrá lucha de clases, porque así se concretiza la ley de la contradicción en la sociedad de clases; la forma más alta de resolver las contradicciones en la sociedad de clases es la guerra y, por ello, hasta que toda la humanidad entre al comunismo siempre habrá la necesidad de la guerra popular. Estudiando la GRCP, entendemos más profundamente la omnipotencia de la guerra revolucionaria, es decir, la guerra popular, el maoísmo, y cómo aplicarlo. Todas estas son lecciones de la lucha de clases en la GRCP.

 

Los zigzags que enfrentó el partido en su lucha interna en ese periodo nos confirman también la justeza y vigencia de la tesis de que el revisionismo es peligro principal.

 

Si, por una parte, la lucha de dos líneas alcanzó niveles de agudización y antagonismo que desembocaron finalmente en la destrucción del Partido y su transformación en un partido fascista, distinto y opuesto al proletariado, por otra parte hubiese sido imposible alcanzar las alturas que la Gran Revolución Cultural Proletaria alcanzó sin esa aguda lucha de dos líneas desplegada por el Presidente Mao y la izquierda en el Partido. No se puede escamotear el papel del Partido Comunista de China y del Presidente Mao en la dirección de esta estremecedora segunda revolución, sin que con ello se escamotee a su vez la elevación del pensamiento Mao Tsetung a una nueva, tercera y superior etapa del marxismo, el maoísmo.

 

Continuadores de la revolución

 

Otra cuestión a la cual el Presidente Mao le dio gran importancia fue a la preparación de los continuadores de la causa revolucionaria del proletariado. Considerada una tarea estratégica por el Partido, a ella dedicaron ingentes esfuerzos los principales cuadros revolucionarios de éste. Al respecto dijo el Presidente Mao: “En última instancia, la cuestión de preparar continuadores para la causa revolucionaria del proletariado es la cuestión de si habrá o no gente que pueda llevar a cabo la causa revolucionaria marxista-leninista iniciada por la vieja generación de revolucionarios proletarios, de si la dirección de nuestro Partido y Estado permanecerán o no en las manos de revolucionarios proletarios, de si nuestros descendientes continuarán o no marchando por el camino correcto establecido por el marxismo-leninismo o, en otras palabras, si podemos o no impedir exitosamente el surgimiento del revisionismo jruchovista en China. En resumen es una cuestión sumamente importante, una cuestión de vida o muerte para nuestro Partido y nuestro país. Es una cuestión de fundamental importancia para la causa revolucionaria proletaria durante cien, mil, e incluso diez mil años”.

 

La GRCP hoy

 

La significación de la GRCP no está simplemente en reconocerla como la lucha contra la restauración capitalista en la época de la dictadura del proletariado y la construcción socialista y en que plantea el problema de la transformación ideológica, de cambiar el alma de la gente. No basta, y no porque esto sea incorrecto, sino porque debemos desarrollar la comprensión del maoísmo en relación a la cuestión de la lucha de dos líneas, y esto significa reconocer la línea del Presidente Mao sobre la validez universal de la guerra popular, desarrollada por el Presidente Gonzalo en la tesis de ‘guerra popular hasta el comunismo’ y, en consecuencia, entender la GRCP desde la línea maoísta y no desde las posiciones conciliadoras.

 

En 1963 estalló la Gran Polémica. En el curso de esta lucha se publicó la Carta de los 25 Puntos y los Nueve Comentarios, que expusieron con nitidez la naturaleza del revisionismo contemporáneo, el nefasto papel de Nikita Jruschov en la restauración capitalista en la URSS en 1956 y su traición al MCI. Algunos desconocieron lo hecho por el PCCh y por el Presidente Mao, desconociendo a su vez la GRCP, sus avances y, en especial, el desarrollo del marxismo a una nueva tercera y superior etapa.

 

Defender la GRCP es asumir el maoísmo como nueva, tercera y superior etapa del marxismo, en lucha de dos líneas en el seno del MCI, como lucha de clases en los terrenos ideológico y político, y por constituir o reconstituir, según corresponda, partidos comunistas militarizados para desencadenar guerras populares en todo el mundo e imponer el maoísmo como mando y guía de la revolución proletaria mundial, impulsando la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial.

 

 

¡Vivan el 50° Aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

¡A barrer el revisionismo y todo el oportunismo!

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo!

 

Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)

Partido Comunista de Ecuador - Sol Rojo

Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)

Fracción Roja del Partido Comunista de Chile

Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia MLM

Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia

Comité Bandera Roja – Alemania

 

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