Saturday, December 15, 2018

A NOVA DEMOCRACIA BRASIL: Con ayuda de movimientos oportunistas G-20 ocurre sin grandes problemas


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ELLAN LUSTOSA
14 diciembre 2018

La cumbre del G-20 (organismo que reúne a las 20 mayores economías del mundo, en el que los imperialistas pelean para ver quién dominará más el mundo) se reunió este 30 de noviembre en Buenos Aires, Argentina, para tomar decisiones sobre los " caminos del planeta ". Un equipo de AND estuvo en las calles acompañando los desdoblamientos y protestas en el lugar.

Un gran aparato de seguridad sitió la ciudad; no es raro, las personas en la calle se burlaban del alto costo innecesario que podría destinarse a los hospitales y la educación. Decretado de vacaciones, los accesos a la ciudad se bloquearon durante todo el día. El autobús, el metro y el acceso en coche se hicieron imposibles. Transitar en la ciudad no estaba permitido en la práctica.

Una gran protesta de las clases pobres y críticos del gobierno Macri y de su programa "ultraliberal" (de entrega completa del país al FMI-Banco Mundial y al imperialismo yanqui) era esperado en respuesta a la mayor reunión capitalista del planeta.

Un gran número de manifestantes de varios movimientos populares y democráticos se reunieron para marchar y protestar. Por el gran número de personas concentradas se esperaba una gran revuelta popular, incluso de la población argentina que vienen insatisfecha con el gobierno Macri, que acaba de cerrar uno de los mayores préstamos con FMI. Caminando en un área demarcada para la protesta, un gran número de manifestantes caminaron por la avenida 9 de julio, en la capital argentina, con banderas y canciones hasta la plaza del Congreso.

A diferencia de Hamburgo (donde una gran revuelta popular expresó su indignación contra el G-20 y contra el propio gobierno alemán), en Argentina la protesta se resumió a consignas. Bajo la camisa de fuerza de las organizaciones oportunistas y sindicalistas corporativizados por el gobierno -entre peronistas y organizaciones trotskistas-, los millones de jóvenes y trabajadores argentinos que marcharon no pudieron demostrar su profunda indignación. Algunos sectores más activos, como grupos de jóvenes combatientes, fueron expulsados ​​de la marcha y agredidos por bandas de bateos de los movimientos oportunistas, todo para mantener la calma que tanto agrada al gobierno y al G-20. Se decía, a la boca muda, que las direcciones de las centrales sindicales chapa-blanca y de los movimientos ligados al viejo Estado recibieron dinero y beneficios para "mantener todo bajo control". Al final, la marcha parecía más un gran desfile organizado.




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