Samstag, 16. Juni 2018

FERP CHILE: Feminismo, lucha de clases y marxismo.- Avanza la línea clasista en el movimiento femenino




miércoles, 13 de junio de 2018
Desde que estalló la lucha femenina a lo largo del país, muchas mujeres por primera vez comenzaron a movilizarse y a educarse políticamente. 

El viejo Estado y los monopolios de prensa para desviar este proceso, han tratado de tergiversar la lucha y su contenido político, buscando hacernos creer que ricas y pobres son igual de oprimidas, que el movimiento femenino es “transversal a izquierda y derecha”.

En este artículo buscaremos derribar algunos mitos y explicar la relación entre la lucha femenina, la lucha de clases y el marxismo.

1. ¿Es el feminismo algo ajeno a la lucha de clases?

Al contrario de lo que afirman los reaccionarios, así como la sociedad, las mujeres también se dividen en clases, entre oprimidas y opresoras.

Las opresoras administran un viejo Estado patriarcal y reaccionario, oprimiendo a millones de mujeres. Impulsan la idea de que maquillando esta vieja sociedad se alcanzará una “equidad de género”, que lo importante es que hayan más mujeres en el parlamento o dirigiendo empresas. Esto es el feminismo burgués.

Un ejemplo de esto es Evelyn Mattthei, que dice apoyar las demandas pero defiende un régimen militar que asesinó, torturó y violó a miles de mujeres pobres.

Otro ejemplo es Michelle Bachelet que también ha levantado las banderas del feminismo, pero durante su gobierno encarceló a decenas de mujeres, encubrió el asesinato a Macarena Valdés, la muerte de Joane Florvil, hizo oídos sordos a las demandas de la Machi Linconao y permitió que la lagmien Lorenza Cayuhán pariera engrillada frente a sus carceleros.

Por otro lado, las oprimidas sufren una doble explotación: por ser mujeres y por ser pobres, teniendo que cumplir una doble jornada laboral, viéndose relegadas a trabajos de segundo plano, ganando menos que los hombres por el mismo trabajo, y teniendo que soportar a jefes y académicos acosadores.

El feminismo proletario es el que comprende esto y toma posición por las mujeres oprimidas, bregando por barrer las trabas que impiden que se unan a las luchas del pueblo en igualdad con sus compañeros de clase.

2. ¿Qué tienen que ver marxismo y feminismo?

Para el marxismo la cuestión femenina es de vital importancia. Marx dijo que “Cualquiera que conozca algo de historia sabe que los grandes cambios sociales son imposibles sin el fermento femenino”. Lenin planteaba “La experiencia de todos los movimientos liberadores confirma, que el éxito de la revolución depende del grado en que participen las mujeres” Y Mao Tse Tung escribió “Las mujeres llevan sobre sus espaldas la mitad del cielo y deben conquistarla. Si esa parte del cielo permanece serena, las tempestades revolucionarias que deben barrer el viejo mundo se reducirán a nubarrones pasajeros”.

De hecho, cientos de mujeres han asumido el marxismo y han dedicado su vida a la revolución, tal como Rosa Luxemburgo, Krupskaya, Kollontai, Cda. Nora, Teresa Flores y Clara Zetkin, siendo esta última la impulsora de la conmemoración del 8 de marzo como día de la mujer proletaria.

Entre las muchas obras dedicadas a la mujer, una de las principales es “El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, donde Engels analiza el origen del patriarcado desde el materialismo histórico. Explica que en la gens primitiva, donde primaba un derecho materno, se comenzó a gestar un excedente productivo a partir del avance de la técnica. Este hizo que los hombres buscaran conservar esta propiedad en su gens, traspasándolo a sus hijos, para lo que fue necesaria la imposición del derecho paterno y obligar a las mujeres a la monogamia, a fin de asegurar un línea de descendencia. Así surgieron el patriarcado, la propiedad privada de los medios de producción y posteriormente el Estado.

Es por ello que para el marxismo, la emancipación de la mujer sólo se podrá conseguir con la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, es decir, con la revolución proletaria.

3. ¿Qué ha hecho el marxismo por las mujeres?

Pero lo anterior no ha significado que para el marxismo la cuestión femenina sea un lucha secundaria que hay que resolver en el comunismo. Quien plantea esto es el revisionismo.

Por ejemplo, en Rusia y China antes de la revolución la situación de la mujer pobre era aberrante, sin educación ni otra oportunidad que ser ama de casa, siendo muchas veces golpeada e incluso vendida. Miles de ellas se unieron a la revolución porque allí tenían un lugar de igual a igual con los hombres, al igual que hoy lo hacen las campesinas de la India y Brasil. Luego de la revolución se lograron inmensos avances para las mujeres. Rusia fue el primer país del mundo en otorgarle voto a la mujer, plena igualdad de derechos en la Constitución y en despenalizar la homosexualidad.

En ambos países se socializó el trabajo doméstico, acabando con la doble jornada, se incorporó plenamente a la mujer a la producción y se condenó la violencia hacia la mujer.

De hecho, durante la Revolución Cultural y luego de la muerte de Mao Tse Tung, por primera vez en la historia una mujer pasa a dirigir la revolución: la camarada Chiang Ching.

Es así que se comprende que las mujeres son la mitad del pueblo y sin ella no es posible revolución alguna. De esta forma, el marxismo toma con especial importancia la cuestión de la mujer, que como doblemente oprimida puede ser también doblemente revolucionaria.

Desde mediados de abril presenciamos una gran alza en el movimiento femenino, en contra del acoso, el abuso y la educación sexista, que se extendió por todo mayo con más de 50 universidades, liceos e institutos en toma, paralizados o movilizados en ciudades como Valdivia, Chillán, Concepción, Temuco, Santiago, Valparaíso y La Serena.

Esta lucha ha significado un salto gigantesco para el movimiento femenino que se organiza y avanza contra la precarización de la vida, llegando a levantar movilizaciones allí donde nunca antes hubieron, y poniendo el feminismo a la orden del día.

Y así como todo movimiento, el feminismo también tiene carácter de clase, existiendo un feminismo “liberal” o burgués, y un feminismo proletario. Estas dos concepciones (Ver pág. 9 y 10) se vienen enfrentando en el seno de la lucha de las mujeres. 

La línea de clase se va abriendo paso pujante a medida que avanza la movilización, y ya en muchas tomas y paros las compañeras han venido tomando posición por un feminismo clasista y combativo, deslindando con el feminismo burgués.

Las masas van comprendiendo que esta no es una lucha “de todas las mujeres” como ha intentado hacer creer el viejo Estado, siendo la combativa Jornada de Protesta del 1 de Junio un importante salto en ello.

Esta jornada, convocada por la Coordinadora 8 de marzo, se caracterizaba como unademostración de fuerza del movimiento femenino en contra del gobierno de Piñera-FMI y las reaccionarias medidas que ha tomado, como la “Agenda Mujer”, y contra la precarización de la vida.

Desde la mañana amaneció Santiago con barricadas afuera del Pedagógico, la UTEM, UAHC, Derecho y FAU UCH y la UV, entre otras, levantadas por mujeres combatientes que luego se enfrentaron con FFEE.

En la Facultad de Derecho de la U. de Chile, las compañeras comunicaron “Buscamos instalar un feminismo clasista y combativo, reconociéndonos como mujeres oprimidas por un sistema que nos explota, nos minimiza y nos mata”.

Luego, mientras se desarrollaba la Cuenta Pública, miles marcharon en Valparaíso, atacando la sede del diario monopólico “El Mercurio” con bombas de pintura, quedando la fachada totalmente cubierta de colores.

Con estas acciones se va barriendo con la idea de la “naturaleza deficitaria de la mujer”, con los prejuicios de que la mujer no puede luchar. Demostraron lo contrario cientos de valientes mujeres que, tomando los métodos de lucha y el ímpetu de la clase, salieron a levantar barricadas y enfrentarse con FFEE durante esta jornada de protesta, dejando a un lado siglos de temores y opresión.

La jornada también logró salir de las universidades, tomando el carácter de protesta popular,con las decenas de concentraciones que se vivieron en la tarde en ciudades y pueblos de norte a sur, y en Santiago, en puntos como Maipú, Puente Alto, La Pintana, etc. Con ello se anuncia el despertar de las millones de mujeres pobres, obreras y pobladoras.

Así también, la mayoría de las movilizaciones han venido deslindando con el oportunismo, principalmente el Frente Amplio, que ha venido tratando de cooptar la lucha de las mujeres a través del CONFECH y la COFEU, intentando hacer de esta una rebelión pacífica, negociando por arriba con las autoridades y acaparando prensa y televisión para levantar sus posiciones, buscando usar así este movimiento como trampolín para ganar puestos en el viejo Estado.

Por ello es que desde las bases se vienen levantando numerosas instancias para organizarse de manera independiente, con coordinadoras autoconvocadas por regiones.

También se viene preparando el Encuentro Nacional del 9 y 10 de junio en Concepción, donde estudiantes y trabajadoras se reunirán, siendo necesario levantar desde aquí una coordinación independiente del viejo Estado y del oportunismo electorero, que logre unificar este gran movimiento.

Es así que la lucha femenina se viene desarrollando por un camino clasista, barriendo con el oportunismo y las ilusiones del viejo Estado. Sin embargo, aún necesita desarrollarse más la unión con las funcionarias y trabajadoras, para plasmar así en los hechos el carácter de clase de la lucha, y profundizar las demandas para el movimiento universitario, incorporar la lucha por un cogobierno triestamental, por gratuidad, por la elección triestamental de las autoridades, etc.

Por todo lo anterior es que editamos esta edición especial sobre el movimiento femenino, con el fin de exponer a la luz de la ideología del proletariado, y desde el feminismo proletario, nuestra posición y análisis respecto de esta rebelión femenina.


Jornada de protesta 1 de junio: