EN NUESTRO PAÍS COMO EN TODOS LOS PAÍSES DE DICTADURA TERRATENIENTE-BUROCRÁTICA O DE LOS DE DICTADURA BURGUESA LAS ELECCIONES SON UNA FARSA
EL FRAUDE ELECTORAL ES LA NORMA COMO SE MUESTRA UNA VEZ MÁS EN LAS ELECCIONES GENERALES PARA RECAMBIO DE AUTORIDADES DEL VIEJO ESTADO PERUANO
El 12 de abril de este año se celebraron elecciones en el Perú, perdón, que no pudieron realizarse en acto único como manda la ley reaccionaria y la propia convocatoria presidencial para su realización, sino que tuvo que complementarse al día siguiente, el 13 de diciembre y cuyos resultados definitivos no han sido dados ha concer hasta el día de hoy.
En estas elecciones participan 35 candidatos presidenciales de llamados partidos políticos y cerca de 10,000 candidatos al Parlamento y al Senado. Entre estos Fuerza Popular, Renovación Popular, Avanza País, etc. de la facción compradora de la gran burguesía y 3 del revisionismo y oportunismo (Perú Libre, Juntos por el Perú, Venceremos), que enarbolan el programa de la facción burocrática de la gran burguesía, y luego viene un largo etc.
El panorama político electoral reaccionario parece propio de un país surrealista, ¡pero no! Es propio de la crisis general y última que padece la vieja sociedad semicolonial y semifeudal, sobre la cual se desenvuelve un capitalismo burocrático y del viejo Estado que la representa y defiende. Vieja Sociedad y su Estado que en medio de genocidios gigantescos se resiste a morir barridos por la guerra popular dirigida por el PCP, iniciada el 17 de mayo de 1980, y, que pes al recodo y la inflexiónen que se encuentra, proseguirá hasta culminar con la toma del Poder en todo el país.
El régimen actual al cual pertenece ese panorama electoral expresa en este terreno esta crisis general. Régimen fascista, genocida y vendepatria establecido en abril de 1992, por golpe de Estado de Fujimori dirigido por la CIA-USA, que hasta la actualidad encabeza el Estado peruano, la dictadura de grandes burgueses y terratenientes al servicio del imperialismo, principalmente yanqui, como tenía que ser, está en crisis terminal desde 2016, año en que Ollanta Humala 2011 y 2016) fue el último presidente que pudo concluir su mandato. Luego le han seguido 7 presidentes depuestos por golpe de Estado.
En esta oportunidad, el fraude ha batido todos las marcas de escándalos electorales para consumar el fraude que son por su propia naturaleza tales eventos “democrático”. Tal es así, que la “legitimidad” de estas elecciones para recambio de las autoridades del viejo Estado Peruano tanto para el Ejecutivo como para el Congreso Bicameral ha sido negada no solo por su carácter esencial de ser medio para determinar quienes han de ser los representantes de esta dictadura de clase para oprimir a los de abajo desde el Ejecutivo y el Parlamento ha sido denunciada por diferentes medios y personajes de la reacción, como un proceso viciado. Viciado por la propia actuación de las propias autoridades e instituciones de llevarlas a cabo de acuerdo a su Constitución y leyes fraudulentas, es decir no se han respetado las normas por las que se rigen los tahures de este juego o farsa electoral. Desde su propia convocatoria por el gobierno de la Dina genocida, gobierno emanado de golpe de Estado, hasta el Jurado Nacional de Elecciones (máxima autoridad electora) y la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) presidida por Piero Corvetto, el cual junto a otros funcionarios de la ONPE son responsables de la violación de los términos y procedimientos para el ejercicio de la llamada “voluntad popular”, que según la ley de os reaccionarios “vician la elección democrática” de las autoridades. Al respecto, citamos textualmente un artículo editorial de un diario reaccionario, que escribe :
" Las abundantes irregularidades ocurridas antes, durante y después de la jornada electoral justifican estos pedidos y empañan un proceso sobre el que no debería haber un ápice de duda. Desde la indefendible elección de la empresa Galaga para el transporte del material electoral hasta la falta de tinta para las impresoras en los centros de votación, pasando por las fallas del sistema STAE y la falsa afirmación de algunos días antes, en el sentido de que ya todo el material electoral había sido despachado oportunamente a los locales, todo conspiró contra la legitimidad de los comicios (…) La gran pregunta es qué se va a hacer para reparar el daño que ellas han causado a estas elecciones en particular y a la democracia en general.“
(Los “errores” puntuales, Las abundantes irregularidades registradas en la jornada electoral del domingo empañan la imagen del sistema electoral. Editorial El Comercio, 16.04.2026)
Claro que todos estos denunciantes no son tan desinteresados muchos de estos son loS argumentos del candidato llamado Porky López Aliaga, pero los retransmitimos a ustedes, porque en esta contienda reaccionaria entre los tahures de la elecciones reaccionarias, cuando el fraude que han amañado les resulta desfavorable salta la liebre. Así, Donalds Trump denunció de fraude la designación de su contendiente Joe Bidsen, con lo cual denunció el carácter fraudulento de las elecciones en USA, como las que designaron a él mismo en 2016 y luego en 2024. El Presidente Mao nos decía que hay que estar atento a la pelea entre los reaccionarios, porque es como cuando se pelean los compadres salen los trapos sucios al sol; allí saltan muchas verdades para utilizarlas contra ellos mismos. Por eso ahora transcribimos dos puntos de una opinión de un constitucionalista no tan desinterezado o imparcial, que dice:
“Pedro P. Grández Castro - Profesor de Derecho Constitucional. Sociedad Peruana de Constitucionalistas (SPC)
I. Una cédula que anunciaba el caos
En esta misma columna me he referido al «aturdimiento» al que parecía encaminada la cédula de votación. Lo vivimos el domingo 12 con plena nitidez: una cédula de 44 centímetros de ancho por 21 de largo, con cinco columnas para cinco elecciones simultáneas y 37 organizaciones en competencia. El documento que millones de peruanos debieron descifrar no es solo una papeleta de dimensiones inéditas; es el retrato exacto del colapso de un sistema de partidos y de la mercantilización de los cargos representativos.
El diagnóstico es sencillo. La eliminación de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias disparó el número de partidos inscritos, abriendo la puerta a organizaciones que en ningún proceso anterior habrían superado el filtro. Sin mecanismos de representatividad real, la cédula deviene en inventario de la fragmentación. Ninguna organización superaba el 10% en las últimas encuestas: una arquitectura electoral diseñada, conscientemente o no, para que el poder pueda conquistarse con márgenes que en cualquier democracia sana serían irrelevantes. Las agrupaciones que fabricaron estas reglas sabían lo que hacían.
II. Las deficiencias de la ONPE y la estrategia del fraude
La jornada arrancó con problemas reales. El JNE extendió el horario de votación hasta las 6 p.m. por los retrasos en la distribución del material electoral. La ONPE reconoció las demoras y las atribuyó al incumplimiento de la empresa contratada para el transporte. Al cierre de esta columna, el propio jefe del organismo confirmó que más de 60 mil ciudadanos no pudieron votar porque sus mesas nunca fueron instaladas. Es una afectación grave a derechos políticos fundamentales, que exige investigación y sanciones que deben establecerse.
Pero una cosa es exigir transparencia y rendición de cuentas, y otra muy distinta es explotar las fallas como pretexto para atacar la institucionalidad electoral. En plena jornada, Rafael López Aliaga presentó una denuncia penal contra el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, acusándolo de «omisión de funciones en permanente estado de flagrancia» y pidiendo su detención inmediata. La Presidencia de la Junta Nacional de Justicia —cuya actual titular había sido antes congresista de uno de los grupos políticos que no pasará la valla— anunció a su vez que solicitaría investigar a Corvetto. Al caer la tarde, el coro era uniforme: fraude electoral."
Un candidato que, en el preciso momento en que los ciudadanos votan, destina su energía a pedir la detención del árbitro electoral no está preocupado por la transparencia; está preparando el escenario del fraude, si es que los resultados no le fueran favorables. López Aliaga ya lo había anticipado: «El señor Corvetto no nos va a hacer lo que nos hizo la vez pasada», declaró en campaña. La deficiencia logística es grave y debe esclarecerse con todas sus consecuencias. Convertirla en prueba de conspiración, sin evidencia alguna, es la política de destrucción institucional que ya hemos visto en el proceso anterior."
Ampliaremos en los dias siguientes.