Saturday, June 13, 2026

SERVIR AL PUEBLO ESPANA: [Bolivia] Notas para un análisis maoísta del levantamiento popular


Como informamos previamente, en estos momentos se está desarrollando una fuerte protesta popular en toda Bolivia.

El país andino está en pie de lucha. Obreros, campesinos y pequeños comerciantes, también comunidades indígenas y otros sectores del pueblo, están tomando las calles exigiendo la dimisión de Paz, el actual presidente del país. Pero esto es solo la punta del iceberg. Es nuestro deber, como prensa revolucionaria, tratar de ir más allá.

Durante los últimos días hay distintos análisis circulando por la prensa impresa y digital, pero la mayoría de ellos no tienen un análisis científico (marxista-leninista-maoísta) y una correcta perspectiva revolucionaria. Por eso, hoy queremos compartir con nuestros lectores unas importantes notas para saber lo que está ocurriendo en Bolivia. Los documentos que ponemos a disposición es, en primer lugar, una publicación de Bandera Roja, un periódico boliviano. Después, unos comentarios teóricos de la Verein der Neuen Demokratie – Hamburg (Asociación de Nueva Democracia – Hamburgo).

Bandera Roja (Bolivia)

Carta de un lector. Hasta la victoria es la lógica del pueblo

Compartimos a continuación un texto que un lector nos ha enviado a nuestra redacción y que expresa el sentir del pueblo boliviano hoy en lucha.

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Las masas populares son las que mueven el rumbo de la historia, aunque los gobiernos, los intelectuales que se creen libres o los grupos políticos pragmáticos y oportunistas no quieren admitir, los intelectuales y burócratas bolivianos mencionan que el personalismo y el caudillismo nacen de las masas populares debido a que estas mismas solo responden a un líder, curiosamente cuando se presentan movilizaciones como las que ocurren en Bolivia su primera respuesta irracional de los famosos intelectuales y burócratas es decir que todo está maquinado por el caudillo Evo Morales.

Acá surge una pregunta importante ¿Que no las masas son caudillistas? Que hacen personas tan cultas reduciendo las expresiones populares a una sola persona, pero esto no es nuevo en la historia, siempre los grupos de poder gubernamental e intelectual cayeron en una retórica irracionalista, desde los patricios que no podían comprender como una rebelión de esclavos puso en jaque al Imperio Romano hasta la intelectualidad europea que no podían creer que una Revolución proletaria/campesina demostró el fracaso de los modelos burgueses durante mitades del siglo XX.

Pero dejando de lado al grupo de la pequeña burguesía que no avanza si no retrocede en el análisis social continuemos. El poder popular boliviano ha demostrado una convicción tan fuerte demuestran una conciencia de clase que desborda a la dirigencia sindical, el poder popular siempre se ha expresado en las calles en los grandes movimientos de masas saliendo a las calles haciendo un trabajo colectivo, demostrando lo que verdaderamente es la democracia del pueblo donde las decisiones se toman colectivamente, los comités de lucha, las brigadas y los sindicatos, todos en conjunto con objetivos reales.

Existe una Bolivia burguesa/feudal terrateniente y una Bolivia popular obrera/gremial/ y campesina, lo siento si es algo que no se puede leer los que buscan “unidad” pero en esta lucha solamente un sector es el que debe triunfar, mientras tanto seguiremos con la dicotomía de que Bolivia es la que va triunfar. Para desgracia de los burgueses/feudales la historia ha demostrado que el pueblo es el que tomara el poder por más equivocaciones, por más traiciones que existan las masas populares ganaran, esta victoria no la dará Dios, no la dará la patria burguesa con sus pactos nefastos y tampoco lo dará el individuo libre con su familia, la liberación solo se dará cuando todas las masas populares tomen el poder, quiero terminar este análisis poniendo la cita del Presidente Mao Zedong:

«Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo, volver otra vez a la lucha, y así hasta la victoria: ésta es la lógica del pueblo, y él tampoco marchará jamás en contra de ella». 

***

Comentario de AND – Hamburgo

NOSOTROS QUEREMOS AGREGAR SOBRE LA CARTA QUE ANTECEDE: que para tomar el poder para la clase y el pueblo se necesita un Partido Comunista marxista-leninista-maoísta, las masas siempre luchan pero no han podido romper el círculo de hierro que les impone el imperialismo, principalmente yanqui, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad porque ha estado huérfanas de Partido Comunista. Las masas hacen la historia pero necesitan la luz del Partido Comunista. Para tomar el Poder y desarrollar la revolución democrática se tiene que desarrollar la guerra popular, que en nuestros países [Nota Servir al Pueblo: se refiero a los países semicoloniales y semifeudales] sigue el camino de cercar las ciudades desde el campo, para lo cual se necesita Partido, ejército y frente/nuevo Estado. Asi y solo así se pueden resolver las contradicciones de la revolución democrática: nación-imperialismo, pueblo-capitalismo burocrático y masas-feudalidad que en el momento actual se expresan como contradicción de las grandes masas populares con el gobierno que representa al Estado terrateniente-burocrático, al servicio del imperialismo, principalmente yanqui. Esas son las contradicciones fundamentales entre revolución y contrarrevolución en nuestros países.

En la actual situación internacional y nacional asistimos a la agudización de la contradicción nación-imperialismo, yanqui principalmente, expresada en la desvergonzada y prepotente intervención del imperialismo yanqui a través de declaraciones de los representantes del archirreaccionario y genocida gobierno de Donald Trump, así como de la visita de la alta representante del FMI a Bolivia que denunciado BR [Bandera Roja] de Bolivia.

Pero lo anterior no implica el cambio de la contradicción principal en Bolivia que sigue siendo masas-feudalidad, salvo que se diera una intervención armada directa, como en el caso de Venezuela. Diremos, una vez más, que esta contradicción nación-imperialismo se va agudizando. Corresponde denunciar la intervención yanqui enarbolando la consigna universal: Yanquis go home! Eso sirve a desarrollar la conciencia antiimperialista del pueblo para servir a la tarea estratégica principal atrasada: LA RECONSTITUCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA.

Como las masas son arena de contienda, en las grandes manifestaciones o levantamientos populares no solo actúan quienes representan los intereses populares sino también los representantes de las dos facciones de la gran burguesía que se turnan al mando del Poder del Estado, como gobiernos de la gran burguesía compradora o de la gran burguesía burocrática y también actuan los oportunistas y revisionistas a su servicio y como lacayos de los diferentes países imperialistas. A esta contradicción la llamaremos interreaccionaria o contradicción en el campo reaccionario.

Estos dos tipos de contradicciones de diferente carácter de clase son la que actuán en el movimiento real.

ALGUNAS PRECISIONES COMPLEMENTARIAS

Intervención del imperialismo yanqui y de sus lacayos del continente, principalmente de los agrupados en «El Escudo de las Américas», contra Bolivia con amenazas y declaraciones intimidatoria a favor del gobierno lacayo de Paz (gran burguesía compradora),sumando su intervención a través del FMI en favor del plan económico antipopular y vendepatria del gobierno de turno y contra las fuerzas populares que se manifiestan contra el plan gran burgues-terrateniente al servicio del imperialismo, principalmente yanqui.

«El Escudo de las Américas respaldó al gobierno boliviano de Rodrigo Paz este jueves y advirtió que no tolerará el “derrocamiento de líderes democráticamente elegidos” en el hemisferio,» (Infobae)

En la presente situación, estamos ante un caso o situación de intervención indirecta del imperialismo en los asuntos internos de Bolivia. País semicolonial que goza de una independencia o soberanía formal.

El valiente pueblo boliviano en todo cierra filas y rechaza el plan de nuevo gobierno del viejo Estado, que ha sido denominado como «un gran levantamiento popular». Asimismo, viene rechazando valientemente la intervención del amo imperialista yanqui.

Hay que desarrollar la conciencia antimperialista en los pueblos de América Latina para servir a desarrollar la revolución democrática con guerra popular. Tenemos que servir a desarrollar la conciencia antiimperialista en lucha a muerte contra el pensamiento feudal-imperialista. Estas luchas como la presente son propicias para este próposito.

Problema es la falta de dirección proletaria, necesidad de Partido Comunista marxista-leninista-maoísta que dirija a las masas que luchan con denodada energía y derramando heroismo a raudales.

Los comunistas en formación que están por la reconstitución del Partido Comunista deben aplicar el vivir, trabajar y luchar junto a las masas más hondas y profundas y pugnar por dirigirla estableciendo la estrategía y táctica concreta para cada una de las situaciones que presenta el desarrollo de la lucha de clases, establecer claramente los objetivos a alcanza por el movimiento de masas y las medidas de lucha. De acuerdo al análisis concreto de la situación concreta. Buscar conjurar que las masas sean usadas en la contiendas entre las facciones reaccionarios y se monten los oportunistas y revisionistas. Esto implica manejar bien el avance y repliegue del movimiento.Esto es luchar con ventaja, razón y límite, sin sobrepasarse.

 Hay convergencias objetivas que se dan en la lucha, hay que saber usar las contradicciones entre las facciones de la gran burguesía sin ponerse a la cola de ninguna de ellas. Como dice la carta el problemas es de poder, lo que quiere decir que no se trata de cambiar el gobierno y los problemas se solucionan sino de hacer la revolución.

La base del frente contra el imperialismo es la alianza obrero-campesina dirigida por el Partido Comunista. Es decir el fente único de la revolución de nueva democracia,que se lleva a cabo mediante la guerra popular para barrer las tres montañas: el imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad.

En ninguna fase de la revolución de nueva democracia podemos separar la tarea antiimperialista (nacional) de las otras dos tareas, el que una devenga principal en el proceso de desarrollo de las contradicciones fundamentales de la revolución democrática, no implica que las otras no estén presentes o dejen de actuar, solo se reajusta la lucha contra una u otra como principal.

También, si ese fuere el caso, necesidad de Partido Comunista para trasformar la lucha armada de resistencia nacional en guerra popular. 

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Citas del Presidente Mao Tse-Tung

La fuerza-núcleo que dirige nuestra cause es el Partido Comunista de China. La base teórica que guía nuestro pensamiento es el marxismo-leninismo.

Discurso de apertura de la I Sesión de la Asamblea Popular Nacional (primera legislatura) de la República Popular China (15 de septiembre de 1954).

Para hacer la revolución, se necesita un partido revolucionario. Sin un partido revolucionario, sin un partido creado conforme a la teoría revolucionaria marxista-leninista y al estilo revolucionario marxista-leninista, es imposible conducir a la clase obrera y las amplias masas populares a la victoria sobre el imperialismo y sus lacayos.

Fuerzas revolucionarias del mundo, uníos, Iuchad contra la agresión imperialista! (noviembre de 1948), Obras Escogidas t. IV.

Sin los esfuerzos del Partido Comunista de China, sin los comunistas chinos como sostén del pueblo chino, es imposible alcanzar la independencia y la liberación del país, su industrialización, y la modernización de su agricultura.

Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.

El Partido Comunista de China es el núcleo dirigente del pueblo chino. Sin este núcleo la cause del socialismo no puede triunfar.

Discurso pronunciado en la recepción a todos los delegados al III Congreso Nacional de la Liga de la Juventud de la Nueva Democracia de China (25 de mayo de 1957).

Un partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista y que practica la autocrítica y se mantiene ligado a las masas populares; un ejército dirigido por tal Partido; un frente único de todas las clases revolucionarias y grupos revolucionarios dirigido por tal Partido: éstas son las tres armas principales con que hemos derrotado al enemigo.

Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras Escogidas, t. IV.

Debemos tener confianza en las masas, debemos tener confianza en el Partido. Estos son dos principios fundamentales. Si dudamos de ellos, nada podremos cumplir.

Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955), [Obras Escogidas, t. V].

Armado con la teoría e ideología marxista-leninistas, el Partido Comunista de China ha aportado al pueblo chino un nuevo estilo de trabajo, que consiste principalmente en integrar la teoría con la práctica, mantener estrechos vínculos con las masas populares y practicar la autocrítica.

Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas t. III.

Ningún partido político puede conducir un gran movimiento revolucionario a la victoria si no posee una teoría revolucionaria, un conocimiento de la historia y una comprensión profunda del movimiento práctico.

El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras Escogidas, t. II.

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WM 2026: Kämpfe des Volkes während der Eröffnung


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WM 2026: Kämpfe des Volkes während der Eröffnung

Das Eröffnungsspiel der Fußball-Weltmeisterschaft 2026, die Zeremonie der feinen Herrschaften der FIFA auf die die ganze Welt blickte, wurde von einem Ausbruch der revolutionären Gewalt des Volkes überschattet, nachdem Demonstranten vor dem Stadion in Mexiko-Stadt von der Polizei angegriffen worden sind. Während die Feierlichkeiten im Inneren des Estadio Azteca begannen kämpfte das Volk auf den Plätzen und in den Straßen der Hauptstadt.

Tausende waren an diesem Tag in Aktion. Hunderte beteiligten sich an einem Gedenkmarsch für die Verschwundengelassenen, jene Toten des Volkes deren Schicksal bislang unbekannt geblieben ist. Die Mütter und die Familien der Verschwundengelassenen wurden bei ihrem Protest brutal von berittener Polizei attackiert. Die Polizei versuchte die Menge auseinander zu treiben.

Auch andere Proteste die an diesem Tag in der Stadt stattfanden, wurden von den Kräften der Repression angegriffen. Unter anderem demonstrierten die CNTE (Lehrergewerkschaft), Mitarbeiter der Justiz, Transportarbeiter, Mitarbeiter des Gesundheitswesens und Bauernorganisationen. Das Volk wehrte sich mit Steinen und Flaschen, die sie der angreifenden Polizei entgegen schleuderten. Sie griffen Polizisten auch mit Brandflaschen und Leuchtraketen und allen möglichen anderen Material an.

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Thursday, June 11, 2026

Kommunisten@riseup.net!: Las próximas elecciones y las contradicciones en el seno de la burguesía


Este artículo describe lo que significa para el Estado burgués ser precisamente eso –un Estado burgués– pero también la lucha dentro de ese Estado sobre cómo debería servir a la burguesía. Dado que la burguesía está formada por diferentes individuos que se relacionan entre sí como competidores, surgen facciones en conflicto. Este artículo destaca cómo estas contradicciones influyen en la política industrial, con especial atención en la adquisición por parte de Wallenberg de la empresa siderúrgica “verde” Stegra.


"El Estado moderno es simplemente un comité para gestionar los asuntos comunes de toda la burguesía".


El Manifiesto Comunista, 1848, Marx y Engels


Marx y Engels ya pudieron demostrar que la cuestión decisiva en toda sociedad es qué clase tiene el poder dentro de ella -es decir, qué dictadura de clase prevalece- y luego cómo esta clase, dentro de un panorama de lucha de clases, elige dar forma a la realización de esta dictadura de clase. Lenin pudo demostrar que el componente más importante del Estado eran sus fuerzas armadas y, en particular, su ejército. Mao nos enseñó a distinguir entre el sistema de clases del estado (qué clase tiene el poder en el estado) y su forma de gobierno (cómo esta clase organiza el poder; una forma de gobierno demo-liberal o fascista). Así, los clásicos del marxismo nos enseñan que la cuestión de qué partido ostenta el poder estatal no altera en modo alguno su carácter de clase.


Al mismo tiempo, la dictadura de la burguesía organiza elecciones parlamentarias cada cuatro años, en las que los votantes deciden qué partido asumirá el papel de gobierno y cuál estará en la oposición. En este artículo, explicaremos la función de las elecciones parlamentarias para la burguesía y cómo resaltan algunas contradicciones fundamentales entre diferentes sectores de la burguesía sueca.


EL CARÁCTER Y LAS CONTRADICCIONES FUNDAMENTALES DE LA SOCIEDAD DE CLASES SUECA


Desde principios del siglo XX, el capitalismo ha alcanzado su etapa más alta: el imperialismo. Para entonces, los países capitalistas habían dividido todos los países del mundo y reducido a los países y naciones oprimidos al estatus de colonias o semicolonias (es decir, formalmente independientes: políticamente “independientes”, pero subyugados económica y militarmente). Esto creó una contradicción fundamental entre los países capitalistas, ahora imperialistas, y los países y naciones oprimidos.


En Suecia, desde entonces, el capitalismo sueco ha atravesado un proceso de monopolización, mediante el cual una minoría cada vez más pequeña dentro de la burguesía se ha convertido en una burguesía monopolista imperialista. La economía sueca está dominada por las llamadas “quince familias”, que controlan alrededor del 70% de la economía sueca. A la cabeza está la familia Wallenberg, que, según las estadísticas burguesas, es dos o tres veces más rica que la siguiente familia más rica y controla alrededor del 40% de la Bolsa de Estocolmo. Además, como se demostrará en un próximo artículo, controlan un número cada vez mayor de empresas más allá de lo que revela su riqueza directa a través de compras estratégicas de acciones Clase A en empresas, que les otorgan mayores derechos de voto en las asambleas de accionistas de lo que su participación en la propiedad indicaría de otro modo.


A través de este control sobre la economía, la burguesía monopolista imperialista puede influir en la opinión pública, entre otras cosas, poseyendo el 90% de los medios de comunicación privados, ejerciendo presión económica sobre el Estado, las regiones y los municipios, ejerciendo lobby, celebrando acuerdos secretos y ocupando posiciones estratégicas dentro de la burocracia estatal.


Se oponen así a la gran mayoría del pueblo sueco. Esta contradicción se expresa en el conflicto entre la burguesía y el proletariado. La naturaleza de este conflicto es simple: la burguesía quiere enriquecerse explotando más a la clase trabajadora, mientras que los trabajadores quieren salarios más altos, precios más bajos, etc., lo que reduciría las ganancias de la burguesía.


LA NATURALEZA COMÚN DE LA BURGUESÍA


La burguesía tiene intereses de clase comunes. Su interés es simple: quiere preservar su propio dominio y permitir una mayor explotación de la clase trabajadora. Podemos ver esto en la política sueca; Todos los partidos pueden unirse para militarizar el Estado, aumentar el poder policial y restringir las libertades y los derechos democráticos.


Pero además, para preservar su propia dictadura, la burguesía necesita legitimar su gobierno. El aspecto más importante de esto es influir en la conciencia de las masas. Necesitan ocultar su dictadura a las masas para evitar la resistencia y la revuelta. Aquí, la mentira sobre la democracia sueca se convierte en su herramienta más importante. Al engañar a las masas haciéndoles creer que ellas mismas han elegido y controlado un sistema que enriquece a los ricos y empobrece a los pobres, pueden esconderse de toda culpa y seguir el lema de la burguesía de “actuar sin ser vistos”.


Lenin escribió en El Estado y la Revolución (1917):


"La salida del parlamentarismo no es, por supuesto, la abolición de las instituciones representativas y el principio electoral, sino la conversión de las instituciones representativas de espacios parlamentarios a organismos "de trabajo". "La Comuna debía ser un organismo de trabajo, no parlamentario, ejecutivo y legislativo al mismo tiempo".


En la sociedad burguesa, la felicidad de un individuo está determinada por cuánto dinero tiene. Para ascender en la escala social, lo que importa no es decir la verdad, sino decir lo que la gente quiere oír, especialmente si la persona en cuestión es rica y puede pagarte. Entre todos los arribistas completamente podridos con sólo un mínimo de habilidad de oratoria, puede ser agradable repetir las frases que la burguesía quiere escuchar para ganarse un lugar en los círculos internos y asegurarse oportunidades profesionales prometedoras. Los parlamentarios se convierten entonces en charlatanes que se benefician únicamente de “hablar” y “defender su discurso”, independientemente de la verdad.


Además, dentro de la esfera política, necesitan ocultar la principal contradicción en la sociedad de clases sueca –la que existe entre la burguesía y el proletariado– minimizando constantemente la verdad sobre la raíz de diversos problemas sociales; que la inflación, el crimen, las listas de espera de atención médica, el racismo, etc., no son el resultado de la sociedad de clases y la mayor explotación de la clase trabajadora. Lo hacen pagando a varios tipos de propagandistas, como formadores de opinión, consultores de relaciones públicas, periodistas y funcionarios gubernamentales.


Las únicas veces que permiten o promueven medidas más “radicales”, como un impuesto “trascendental” a los multimillonarios, lo hacen únicamente para capturar a los segmentos más políticamente conscientes de las masas frustradas y satisfacer su necesidad de cambio a través de una “retórica radical”. Esto lo hace, por ejemplo, con gran entusiasmo el Partido de Izquierda, que pretende formar un gobierno con los socialdemócratas, el Partido Verde y el Partido del Centro bajo hegemonía socialdemócrata. Los socialdemócratas han tenido todas las oportunidades del mundo para introducir un impuesto multimillonario en varias ocasiones si así lo deseaban, pero no lo han hecho. El Partido de Izquierda, el Partido Verde y el Partido de Centro actúan como partidos de apoyo a los socialdemócratas y, en el mejor de los casos, pueden influir en la redacción de las declaraciones: la política sigue el status quo.


Luego aplican el método de “divide y vencerás” del Sacro Imperio Romano Germánico promoviendo diversas propuestas de solución a todos estos problemas para que diferentes políticos y líderes de opinión crean en diferentes métodos de cambio. Esto lleva a diferentes partidos parlamentarios a proponer diferentes formas de resolver los problemas, aunque la solución suele ser sencilla y se puede llegar a ella científicamente.


Consideremos esto: si partimos de la premisa de que las ciencias sociales son una ciencia como muchas otras ciencias, entonces debería ser posible aplicar los mismos métodos científicos para resolver problemas sociales que en otros campos científicos, como la atención sanitaria. En la atención sanitaria, existe una base de conocimientos que garantiza que cuando un paciente ingresa a una sala y habla con un médico, este realiza un examen, hace un diagnóstico y luego administra el tratamiento que cura la enfermedad. Lo mismo debería aplicarse a los problemas de las ciencias sociales. A pesar de esto, los políticos pueden discutir falsedades durante días y días en la televisión. ¿Por qué es eso?


Bueno, esto refuerza la ilusión de que los ciudadanos suecos tienen opción. Pueden votar por una u otra solución al problema, aunque las promesas de campaña generalmente se incumplen de todos modos.


Es a través de este proceso que la burguesía puede abrir los colegios electorales, proclamar la democracia y continuar con su gobierno. ¡Las elecciones se convierten en nada más que un espectáculo!


LAS CONTRADICCIONES INTERNAS DE LA BURGUESÍA


Aunque la burguesía comparte un interés común en preservar su dictadura e intensificar la explotación laboral, sus intereses también divergen. El burgués individual deriva su poder de la propiedad del capital. Cuanto más capital, más poder. Cuando la burguesía domina la fuerza laboral, su lucha más importante es entre sí. Dentro de un país determinado, los distintos burgueses son competidores. Si el negocio de un burgués fracasa, se abre la puerta para que otro burgués gane cuota de mercado. Dado que los distintos burgueses tienen diferentes intereses económicos, esto significa que quieren diferentes decisiones políticas para realizar sus intereses individuales. Esto nos permite analizar diferentes facciones dentro de la gran burguesía para sacar conclusiones sobre cómo desean influir en la economía.


La filosofía marxista, el materialismo dialéctico, nos enseña que todas las cosas se dividen en dos. Cuando la burguesía intenta llegar a una legislación común o a un plan político, siempre se agrupará en dos campos principales. Esto implica que hay dos facciones principales dentro de la gran burguesía. Éstas son la fracción de los monopolistas privados dentro de la gran burguesía y la fracción de los monopolistas estatales dentro de la gran burguesía. Explicaremos los intereses de estas facciones de forma simplificada para ilustrar una tendencia. La realidad es, por supuesto, más complicada que el siguiente experimento mental, pero proporcionará una comprensión general de las fuerzas que actúan.


a) En pocas palabras, ¿cuáles son los intereses de la facción monopolista privada (particular)?


Si posee una gran cartera de acciones e invierte su capital en varios sectores, preferirá la menor cantidad de regulaciones posible y que una gran parte del mercado esté abierta a la inversión. Por lo tanto, también preferirías que el Estado interfiera lo menos posible en el mercado para que tu capital pueda crecer sin perturbaciones. Si las oportunidades de inversión en Suecia disminuyen, no tendrá mayores problemas haciendo las maletas y, como muchos otros, trasladar su capital al extranjero. Éste es el interés de la mayoría de la élite rica.


Las políticas que más a menudo defiende la facción monopolista privada (particular) son políticas de privatización, recortes, corporativización e ideas vinculadas al “liberalismo de libre mercado”. En su mundo, no hay problema –como ha sido el caso en Suecia durante los últimos 40 años– en exprimir la infraestructura sueca hasta el punto de que ya no funcione, siempre y cuando alguien haya podido ganar dinero con ella. Por tanto, sus intereses son de corto plazo y se basan únicamente en el crecimiento inmediato de su capital, y no están directamente vinculados a ningún país en particular.


Para leer más ejemplos de esto, te recomendamos un artículo anterior que puedes leer aquí.


b) En pocas palabras, ¿cuáles son los intereses de la facción monopolista estatal?


Imagínate que eres el miembro más rico y poderoso de la burguesía. Le gustaría frenar y obstaculizar a sus competidores. En ese caso, podría resultarle atractivo utilizar el aparato estatal en su propio beneficio para eliminar la competencia y moldear la economía según sus propias preferencias. Por lo tanto, no hay ningún problema con que el Estado controle (e incluso sea propietario) de grandes partes de la economía, siempre y cuando pueda manipularlas para maximizar sus ganancias. Dado que usted controla una gran parte de la industria sueca y emplea a una gran parte de la fuerza laboral sueca, tiene un gran interés en “lo de siempre”, asegurando que la infraestructura no sufra demasiadas interrupciones y que la fuerza laboral sea capaz y no muera como moscas.


Sobre todo, la facción monopolista estatal puede imponer su propia visión a los contribuyentes de toda la nación utilizando el tesoro estatal para sus propios proyectos. Esto les permite evitar los mayores costos, que corren a cargo del Estado, y centrarse únicamente en obtener ganancias. Al influir en las leyes, regulaciones, proyectos e inversiones estatales, pueden obstaculizar a sus competidores y beneficiarse ellos mismos.


Estas dos facciones no son estáticas. Sus intereses pueden a veces converger en diversas cuestiones, pero siempre surgen contradicciones cuando se enfrentan a dos caminos diferentes a seguir. En términos generales: para la facción monopolista estatal de la gran burguesía imperialista, los objetivos estratégicos del imperialismo sueco son importantes porque han invertido más en cada país. Mientras tanto, la facción de los monopolistas privados tiene sus ojos puestos en las ganancias a corto plazo y no está tan ligada al mercado interno.


Si nos fijamos en la lista de las “quince familias”, es bastante fácil ver que la familia más rica, los Wallenberg, domina más o menos la facción de los monopolistas estatales, y que muchas de las demás caen en la facción de los monopolistas privados.


UNA DIVISIÓN SOBRE LOS INTERESES ESTRATÉGICOS DEL IMPERIALISMO SUECO


Dado que los intereses de la facción monopolista estatal sueca dentro de la alta burguesía están cada vez más entrelazados con los intereses estratégicos del imperialismo sueco, mientras que la facción monopolista privada tiene intereses más individualistas y miopes, el análisis de la política partidista sueca se vuelve cada vez más interesante.


En pocas palabras: tradicionalmente, por un lado, la facción monopolista estatal dentro de la alta burguesía, encabezada por la familia Wallenberg, se alió con los socialdemócratas y, a través de su estructura corporativista, aseguró un dominio económico significativo sobre sus competidores, mientras que la facción monopolista privada dentro de la alta burguesía, por otro lado, se ha aliado con los moderados, quienes han hecho de las políticas de austeridad su sello distintivo. Aquí es importante no fijarse en esta tendencia, sino reconocer que hay colusión y pugna en todas las filas de la burguesía y que el dinero no conoce líneas partidistas.


Vemos un claro ejemplo de esta división dentro del sector energético. Durante muchos años, los partidos Tidö han criticado las iniciativas industriales verdes en el norte de Suecia y las han calificado de “despilfarradora”, mientras que tanto los Wallenberg como los socialdemócratas han abogado durante mucho tiempo por su implementación.


El proyecto de producción de acero “verde” de Stegra comenzó en 2020. Stegra, anteriormente H2GS AB o H2 Green Steel, es una empresa sueca que planea producir acero mediante un proceso casi libre de fósiles impulsado por hidrógeno. Fue fundada en 2020 por Harald Mix (Vargas Holding), entre otros.


En febrero de 2021, se anunció que la entonces H2 Green Steel AB tenía la intención de establecer una acería en Norra Svartbyn en Boden. Se esperaba que la producción de acero comenzara en 2024 con una capacidad de 2,5 millones de toneladas por año. Se estima que el proyecto creará 1.500 puestos de trabajo en la región.


La inversión prevista en Boden se estima en 25 mil millones de coronas suecas. Además de la acería, la inversión también incluía una instalación para producir hidrógeno. El objetivo era producir cinco millones de toneladas de acero a partir de 2030 para la industria automotriz y los fabricantes de electrodomésticos, entre otros.


El objetivo inicial se trasladó posteriormente a 2027 debido a dificultades de financiación. Después de todo, construir una industria de acero al hidrógeno requiere una gran cantidad de capital constante y lleva mucho tiempo antes de que esté realmente terminada y pueda generar ganancias. Esto significa que la inversión no es rentable a corto plazo. En este tipo de proyectos industriales, suele ser el Estado el que interviene como gran inversor. ¿Por qué Stegra sería estratégicamente interesante para el imperialismo sueco?


El proyecto de producción de acero “verde” haría que Suecia (y por extensión Europa) dependiera menos de la energía de lo que es hoy, gracias al modelo de negocios de la compañía de producir acero con hasta un 95 por ciento menos de emisiones de dióxido de carbono en comparación con los métodos convencionales.


Esto había atraído a los imperialistas europeos, especialmente a los alemanes, ya que anteriormente habían dependido del petróleo y el gas rusos. La participación de Rusia en las importaciones de gas de la UE a través de gasoductos disminuyó de alrededor del 40% en 2021 a aproximadamente el 6% en 2025. Su participación en las importaciones de petróleo de la UE ha caído del 25,8% en 2021 al 2,2% en 2025. Hoy en día, aproximadamente el 25% de las importaciones de petróleo de la UE provienen de Oriente Medio. El sabotaje del Nord Stream 2 y la guerra en Irán han socavado al imperialismo alemán, que es una de las fuerzas económicamente dominantes de la región, si no la que más. Por lo tanto, Alemania se ha vuelto dependiente del gas natural licuado de Estados Unidos. Este es extremadamente caro y las políticas arancelarias de los últimos años no han facilitado las cosas. Esto ha provocado que los imperialistas europeos se queden aún más atrás del imperialismo estadounidense y del socialimperialismo chino.


A través de una producción de acero que podría volverse cada vez más autosuficiente y menos dependiente de la energía fósil imprtada, el imperialismo sueco podría competir con los gigantes chinos que actualmente dominan el mercado europeo del acero al hidrógeno.


Por tanto, está claro cómo estas inversiones en Stegra podrían servir a los intereses estratégicos del imperialismo sueco. Pero ¿cómo se ha formulado la política? En marzo de 2026, Jonas Algers y Max Jerneck del grupo de expertos sindical Katalys (una organización socialdemócrata de formación de opinión pública) escribieron lo siguiente:


"Stegra es una iniciativa industrial masiva. La idea es utilizar los abundantes recursos energéticos y minerales de Suecia para producir acero sin depender de combustibles fósiles importados. Varias empresas ya han firmado acuerdos para comprar el acero, incluidas Microsoft, BMW y Electrolux. El proyecto puede ayudar a reducir la dependencia de Suecia y la UE de las importaciones de combustibles fósiles y, a largo plazo, la instalación casi duplicará la capacidad de producción de Suecia.


Pero Stegra se ha topado con un problema: la oposición del gobierno a la política industrial verde.


El apoyo público a las inversiones industriales envía una señal importante: que el gobierno cree en el proyecto y quiere que tenga éxito. Así es como puede animar a los inversores privados a arriesgarse. Pero en Suecia, el gobierno ha hecho lo contrario y ha puesto en duda la financiación de Stegra. Aunque la Comisión Europea aprobó una subvención de 265 millones de euros, el gobierno retuvo la mitad de los fondos. Los Demócratas Suecos también han declarado en múltiples ocasiones que no se debería permitir que Industriklivet apoye a Stegra, a pesar de que el objetivo del programa es asignar financiación en una pequeña parte primero y en una parte mayor después, para que los proyectos puedan madurar.


Esto ha creado un grave riesgo político que está ahuyentando a los inversores privados. Además, la inadecuada política de infraestructura del gobierno ha perjudicado el proyecto. Para que la empresa pueda suministrar acero, se necesita una línea ferroviaria más grande y un puerto en Luleå. Pero la ciudad de Luleå no puede asumir el riesgo sola y ha buscado ayuda del gobierno. La ministra de Energía e Industria, Ebba Busch, afirmó entonces que "no es razonable que algo que es en gran medida una preocupación nacional se convierta en una responsabilidad municipal tan pesada y unilateral".


Pero en lugar de asumir esa responsabilidad, el gobierno ha echado el costo a Stegra y ha creado un agujero en las finanzas de la empresa. Dado que Industriklivet no puede seguir apoyando a Stegra, no pueden recibir ni siquiera un apoyo parcial para este aumento de costes.


Mientras el gobierno sueco trabaja contra la industria sueca, otros países están invirtiendo en sus propias industrias. China ha utilizado programas de política industrial a gran escala para reducir costos y desarrollar su propia tecnología, que ahora en muchos casos supera a la de Europa. La empresa estatal china HBIS ya ha exportado acero al hidrógeno a la UE, y ahora la empresa Baowu se dispone a realizar una importante inversión en acero al hidrógeno vinculado a la energía eólica marina.


Los gobiernos europeos también están apoyando la transición de la industria siderúrgica. El presidente liberal de Francia, Macron, ha proporcionado el equivalente a 8.500 millones de coronas a ArcelorMittal, que recientemente anunció una importante inversión en Dunkerque. Incluso el conservador Merz en Alemania ha aumentado su apoyo a la transición de la empresa siderúrgica alemana Salzgitter a casi 13 mil millones de coronas. El resultado es que el gobierno de Tidö se está frenando mientras otros están invirtiendo, lo que reduce la competitividad sueca y deja a los trabajadores suecos pagando la factura.


Suecia tiene todos los requisitos previos para una industria siderúrgica competitiva: energía renovable, minerales y experiencia técnica. Con una política industrial activa que brinde apoyo cuando sea necesario y establezca requisitos para que las empresas garanticen buenas condiciones laborales y reduzcan el uso de subcontratistas, podemos llevar a la UE hacia la independencia y un futuro libre de fósiles con empleos seguros. Sin embargo, esto requiere un gobierno que no trabaje contra la industria sueca y luego descargue los riesgos sobre los trabajadores comunes y corrientes”.


Aquí vemos cómo ve el asunto el gobierno de Tidö, el representante político de la facción de los monopolios privados dentro de la alta burguesía. Consideran que estas inversiones gubernamentales necesarias son costosas y derrochadoras, ya que esta empresa no generará ganancias significativas para los capitalistas individuales. Los intereses estratégicos se dejan de lado para evitar costos a corto plazo. ¿Pero qué pasó después?


Bueno, el 14 de abril quedó claro que Stegra recibió 15.100 millones de coronas de un consorcio en el que Wallenberg Investments (y por extensión, la familia Wallenberg) de repente se convirtieron en los nuevos propietarios principales. Esto se produjo después de que los socialdemócratas hablaran durante mucho tiempo de la importancia de completar el proyecto Stegra, mientras que el gobierno de Tidö retuvo el capital necesario. Aquí queda claro cómo este conflicto entre las distintas facciones de la clase alta es real e influye en la política.


Kalle Sundin escribe en Aftonbladet:


"Cuando se trata específicamente de Stegra, los Demócratas Suecos incluso han tratado de obligar al gobierno a detener la ayuda estatal que estaba lista para ser desembolsada, ayuda que la UE ya había aprobado. Por supuesto, la idea de que el Estado rescataría a Stegra por sí solo nunca estuvo sobre la mesa, pero lo que sucedió es que el gobierno activamente ha puesto freno a las cosas.


Estados Unidos y China están inyectando fondos públicos a industrias estratégicamente importantes. En Suecia, la banda de Jimmie Åkesson pone fin a esto cuando la Agencia Sueca de Energía quiere realizar inversiones mínimas de unos pocos cientos de millones.


Con una política industrial como ésta, es importante que la esfera Wallenberg exista como contrafuerza. Cabe destacar claramente que, por supuesto, no se dedican a ninguna organización benéfica. Pero aportan una estabilidad que beneficia a la mayoría. Estos son los tipos de propietarios importantes con los que los estados y municipios pueden unir fuerzas”.


En resumen, el acuerdo Stegra ilustra cómo la política de la burguesía está dividida en dos bandos. Un bando cree que el imperialismo sueco puede volverse más competitivo a largo plazo y contribuir a la autosuficiencia europea, mientras que el otro es miope y obliga al imperialismo sueco a ir cada vez más a la zaga de los demás.


Pero no siempre fue un hecho que Stegra recibiría este apoyo. No olvide el proyecto similar de Northvolt. Northvolt era una empresa que pretendía producir baterías "verdes" en Norrland. El director ejecutivo de Northvolt, Peter Carlsson, habló entre lágrimas sobre cómo la quiebra de Northvolt (con deudas de hasta 80 mil millones de coronas) ciertamente nunca habría ocurrido si los socialdemócratas hubieran estado en el poder. En una entrevista, equipara la quiebra de Northvolt con el colapso de Kreuger durante la Gran Depresión:


"- En los tiempos modernos, ésta es posiblemente la mayor quiebra industrial. Pero, por supuesto, es difícil no pensar en la crisis de Kreuger cuando se considera su escala".


FINANZAS DEL ESTADO


Como cerebro económico del Estado, la facción monopolista estatal dentro de la alta burguesía quiere que los fondos públicos no se despilfarren sino que fluyan a sus propios bolsillos. Esto difiere de la facción de los monopolistas privados, que está más que feliz de saquear hasta el último centavo de los fondos públicos para abrir oportunidades de inversión.


Durante muchos años hemos visto, por ejemplo en el sector sanitario, cómo centros de salud, residencias de ancianos, etc., se han vendido a propietarios privados y siguen estando financiados por el Estado. Esto ha llevado a un deterioro de la atención, pero también a importantes beneficios para los operadores privados.


Ahora, sin embargo, la tendencia se ha invertido y es más común que las regiones recompren partes del sistema sanitario que las vendan. Esto se debe a que la facción monopolista estatal no quiere seguir desperdiciando fondos públicos en sus competidores, sino que busca una administración estatal más eficiente que pueda servir al imperialismo sueco con una buena infraestructura y condiciones favorables para las inversiones industriales necesarias.


Sin duda veremos más de este proceso en el futuro. La facción monopolista estatal de la gran burguesía tiende a pasar a primer plano en tiempos de militarización y guerra, cuando la burguesía necesita cada vez más unirse bajo un puño común para enfrentar los desafíos del momento. Hoy, vemos al imperialismo europeo enfrentando una competencia cada vez más feroz tanto de Occidente como de Oriente, mientras que al mismo tiempo retrocede aún más ante el deterioro de la situación global. Mientras todos los imperialistas se preparan para la guerra mundial, se imponen mayores exigencias a la militarización y los preparativos de guerra; esto implica mayores exigencias de autosuficiencia y, en consecuencia, mayores exigencias para la industria.


RESUMEN


La naturaleza fundamental del capitalismo no cambia dependiendo de qué facción tenga el poder. Las brutales condiciones de explotación en las que está atrapada la clase trabajadora se vuelven más duras cada día. Por eso condenamos a ambas facciones dentro de la gran burguesía.


Pero como la facción monopolista estatal está más estrechamente vinculada al Estado, la lucha contra él está más estrechamente vinculada a la cuestión del poder político. También sabemos que en una época en la que todas las contradicciones fundamentales se están intensificando y los imperialistas se están preparando para una guerra mundial, se requiere cierto grado de endurecimiento dentro de las filas de la burguesía y que sus planes convergen para servir a los intereses generales del imperialismo sueco. En esos tiempos, es precisamente la facción monopolista estatal dentro de la gran burguesía la que se vuelve cada vez más dominante, ya que, en muchos aspectos, representa ciertos intereses estratégicos específicos más que la facción monopolista privada. De ahí que nos regocijemos por sus constantes fracasos. Su estrategia es permitir que el imperialismo sueco actúe más eficazmente como potencia imperialista, y esto no significa más que ser mejor explotando y oprimiendo a más pueblos.


Es de gran importancia exponer el espectáculo de las elecciones sin hacer la vista gorda ante las contradicciones dentro de la gran burguesía. Es importante que reconozcamos las diversas tendencias para que podamos navegar mejor en el panorama político y saber cuál es la mejor manera de atacar a la burguesía.


¡Por lo tanto, levantamos nuestras copas por una mayor división en las filas de la burguesía y por una gran ola de revolución proletaria!



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Kommunisten@riseup.net!: The upcoming election and the contradictions within the bourgeoisie

This article describes what it means for the bourgeois state to be precisely that—a bourgeois state—but also the struggle within that state over how it should serve the bourgeoisie. Since the bourgeoisie consists of different individuals who relate to one another as competitors, conflicting factions emerge. This article highlights how these contradictions influence industrial policy, with a particular focus on Wallenberg’s acquisition of the “green” steel company Stegra.

The modern state is merely a committee for managing the common affairs of the whole bourgeoisie.”

– The Communist Manifesto, 1848, Marx & Engels

Marx and Engels were already able to demonstrate that the decisive question in every society is which class holds power within it—that is, which class dictatorship prevails—and then how this class, within a panorama of class struggle, chooses to shape the realization of this class dictatorship. Lenin was able to demonstrate how the state’s most important component was its armed forces and, in particular, its army. Mao taught us to distinguish between the state’s class system (which class holds power in the state) and its form of government (how this class organizes power; a liberal-democratic or fascist form of government). Thus, the classics of Marxism teach us that the question of which party holds state power in no way alters its class character.

At the same time, the dictatorship of the bourgeoisie organizes parliamentary elections every four years, in which voters decide which party will assume the role of government and which will be in opposition. In this article, we will explain the function of parliamentary elections for the bourgeoisie and how they highlight some fundamental contradictions between different sections of the Swedish bourgeoisie.

THE CHARACTER AND FUNDAMENTAL CONTRADICTIONS OF SWEDISH CLASS SOCIETY

Since the beginning of the 20th century, capitalism has reached its highest stage: imperialism. By then, the capitalist countries had divided up all the countries of the world and reduced the oppressed countries and nations to the status of colonies or semi-colonies (i.e., formally independent: politically “independent,” but economically and militarily subjugated). This created a fundamental contradiction between the capitalist, now imperialist, countries and the oppressed countries and nations.

In Sweden, since then, Swedish capitalism has undergone a process of monopolization, whereby an ever-smaller minority within the bourgeoisie has developed into an imperialist monopoly bourgeoisie. The Swedish economy is dominated by the so-called “fifteen families,” who control around 70% of the Swedish economy. At the forefront is the Wallenberg family, which, according to bourgeois statistics, is two or three times as wealthy as the next richest family and controls around 40% of the Stockholm Stock Exchange. Furthermore, as will be demonstrated in an upcoming article, they control an ever-increasing number of companies beyond what their direct wealth reveals through strategic purchases of Class A shares in companies, which grant them greater voting rights at shareholder meetings than their ownership stake would otherwise indicate.

Through this control over the economy, the imperialist monopoly bourgeoisie can influence public opinion by, among other things, owning 90% of the privately owned media, exerting economic pressure on the state, regions, and municipalities, engaging in lobbying, entering into secret agreements, and holding strategic positions within the state bureaucracy.

They thus stand in opposition to the vast majority of the Swedish people. This contradiction is expressed in the conflict between the bourgeoisie and the proletariat. The nature of this conflict is simple: the bourgeoisie wants to become richer by exploiting the working class more, while the working people want higher wages, lower prices, etc., which would reduce the bourgeoisie’s profits.

THE COMMON NATURE OF THE BOURGEOISIE

The bourgeoisie has common class interests. Its interest is simple: it wants to preserve its own rule and enable increased exploitation of the working class. We can see this in Swedish politics; all parties can unite around militarizing the state, increasing police power, and restricting democratic freedoms and rights.

But furthermore, to preserve its own dictatorship, the bourgeoisie needs to legitimize its rule. The most important aspect of this is influencing the consciousness of the masses. They need to conceal their dictatorship from the masses to avoid resistance and revolt. Here, the lie about Swedish democracy becomes its most important tool. By deceiving the masses into believing that they themselves have chosen and control a system that makes the rich richer and the poor poorer, they can hide from all blame and follow the bourgeoisie’s motto of “acting without being seen.”

Lenin wrote in The State and Revolution (1917):

”The way out of parliamentarism is not, of course, the abolition of representative institutions and the electoral principle, but the conversion of the representative institutions from talking shops to “working” bodies. “The Commune was to be a working, not a parliamentary, body, executive and legislative at the same time.”

In bourgeois society, an individual’s happiness is determined by how much money they have. To climb the social ladder, what matters isn’t telling the truth, but saying what people want to hear—especially if the person in question is rich and can pay you. Among all the thoroughly rotten careerists with only a modicum of oratory skill, it can be pleasant to repeat the phrases the bourgeoisie wants to hear in order to gain a place in the inner circles and secure promising career opportunities. Parliamentarians then become chatterboxes who profit solely from “talk” and “defending their talk,” regardless of the truth.

Furthermore, within the political sphere, they need to conceal the main contradiction in Swedish class society—that between the bourgeoisie and the proletariat—by constantly downplaying the truth about the root of various social problems; that inflation, crime, healthcare waiting lists, racism, etc., are not a result of class society and the increased exploitation of the working class. They do this by paying various types of propagandists, such as opinion makers, PR consultants, journalists, and government officials.

The only times they allow or promote more “radical” measures, such as a “earth-shattering” billionaire tax, this is done solely to capture the most politically aware segments of the frustrated masses and satisfy their need for change through “radical rhetoric.” This is done, for example, with great relish by the Left Party, which intends to form a government with the Social Democrats, the Green Party, and the Center Party under Social Democratic hegemony. The Social Democrats have had every opportunity in the world to introduce a billionaire tax on several occasions if they so desired, yet they have not done so. The Left Party, the Green Party, and the Center Party all act as supporting parties to the Social Democrats and can, at best, influence the wording of declarations: policy follows the status quo.

They then apply the Holy Roman Empire’s method of “divide and conquer” by promoting various proposed solutions to all these problems so that different politicians and opinion leaders believe in different methods for change. This leads different parliamentary parties to propose different ways to solve problems, even though the solution is usually simple and can be arrived at scientifically.

Consider this: If we start from the premise that the social sciences are a science like many other sciences, then it should be possible to apply the same scientific methods to solve social problems as in other scientific fields, such as healthcare. In healthcare, there is a knowledge base that ensures that when a patient enters a ward and speaks with a doctor, the doctor conducts an examination, makes a diagnosis, and then administers treatment that cures the illness. The same should apply to social science problems. Despite this, politicians can discuss falsehoods for days on end on television. Why is that?

Well, this reinforces the illusion that Swedish citizens have a choice. They can vote for one solution to the problem or another, even though campaign promises are usually broken anyway.

It is through this process that the bourgeoisie can open the polling stations, proclaim democracy, and continue their rule. The election becomes nothing more than a spectacle!

THE INTERNAL CONTRADICTIONS OF THE BOURGEOISIE

Although the bourgeoisie shares a common interest in preserving its dictatorship and intensifying the exploitation of labor, its interests also diverge. The individual bourgeois derives his power from his ownership of capital. The more capital, the more power. When the bourgeoisie dominates the labor force, its most important struggle is against one another. Within a given country, the various bourgeois are competitors. If one bourgeois’s business fails, it opens the door for another bourgeois to gain market share. Since the various bourgeois thus have differing economic interests, this means they want different political decisions to realize their individual interests. This allows us to analyze different factions within the big bourgeoisie to draw conclusions about how they wish to influence the economy.

Marxist philosophy, dialectical materialism, teaches us that all things divide into two. When the bourgeoisie seeks to arrive at common legislation or a political plan, they will always gather into two main camps. This implies that there are two main factions within the big bourgeoisie. These are the private-monopolist faction within the big bourgeoisie and the state-monopolist faction within the big bourgeoisie. We will explain the interests of these factions in a simplified way to illustrate a trend. Reality is, of course, more complicated than the following thought experiment, but it will provide a general understanding of the forces at work.

a) Simply put, what are the interests of the private-monopolist faction?

If you own a large stock portfolio and invest your capital in various sectors, you’d prefer as few regulations as possible and for a large portion of the market to be open to investment. Thus, you’d also prefer the state to interfere as little as possible in the market so your capital can grow undisturbed. If investment opportunities dwindle in Sweden, you have no major problem packing up and, like many others, moving your capital abroad. This is the interest of most of the wealthy elite.

The policies that the private-monopolistic faction most often advocates are policies of privatization, cutbacks, corporatization, and ideas linked to “free-market liberalism.” In their world, there is no problem—as has been the case in Sweden over the past 40 years—with squeezing Swedish infrastructure to the point where it no longer functions, as long as someone has been able to make money from it. Their interests are thus short-term and based solely on the immediate growth of their capital, and are not directly tied to any particular country.

To read more examples of this, we recommend a previous article that you can read here.

b) Simply put, what are the interests of the state-monopolistic faction?

Imagine that you are the richest and most powerful member of the bourgeoisie. You would like to curb and hinder your competitors. In that case, you might find it appealing to use the state apparatus to your own advantage to eliminate competition and shape the economy according to your own preferences. You therefore have no problem with the state controlling—and even owning—large parts of the economy as long as you can manipulate this to maximize your profits. Given that you control a large portion of Swedish industry and employ a large portion of the Swedish workforce, you have a strong interest in “business as usual,” ensuring that the infrastructure does not suffer from too many disruptions and that the workforce is capable and does not die off like flies.

Above all, the state-monopolistic faction can impose its own vision on the taxpayers of the entire nation by using the state treasury for its own projects. This allows them to avoid the largest costs—which are borne by the state—and focus solely on reaping the profits. By influencing state laws, regulations, projects, and investments, they can hinder their competitors and benefit themselves.

These two factions are not static. Their interests may sometimes converge on various issues, but contradictions always arise when faced with two different paths to take. Broadly speaking: For the state-monopolist faction of the imperialist big bourgeoisie, the strategic objectives of Swedish imperialism are important since they have invested more in the individual country. Meanwhile, the private-monopolist faction has its eyes on short-term profits and is not as tied to the domestic market.

If you look at the list of the “fifteen families,” it is fairly easy to see that the wealthiest family, the Wallenbergs, more or less dominates the state-monopolist faction, and that many of the others fall into the private-monopolist faction.

A DIVISION OVER THE STRATEGIC INTERESTS OF SWEDISH IMPERIALISM

Given that the interests of the Swedish state-monopolist faction within the upper bourgeoisie are increasingly intertwined with the strategic interests of Swedish imperialism, while the private-monopolist faction has more individualistic and short-sighted interests, the analysis of Swedish party politics becomes increasingly interesting.

Put simply: traditionally, on the one hand, the state-monopolistic faction within the upper bourgeoisie, led by the Wallenberg family, allied itself with the Social Democrats and, through its corporatist structure, secured significant economic dominance over its competitors, while the private-monopolist faction within the upper bourgeoisie, on the other hand, has allied itself with the Moderates, who have made austerity policies their hallmark. Here, it is important not to fixate on this trend but to recognize that there is collusion and conflict throughout the ranks of the bourgeoisie and that money knows no party lines.

We see a clear example of this division within the energy sector. For many years, the Tidö parties have criticized the green industrial initiatives in northern Sweden and called them “wasteful,” while both the Wallenbergs and the Social Democrats have long advocated for their implementation.

The “green” steel production project under Stegra began in 2020. Stegra, formerly H2GS AB or H2 Green Steel, is a Swedish company planning to produce steel using a nearly fossil-free process powered by hydrogen. It was founded in 2020 by Harald Mix (Vargas Holding), among others.

In February 2021, it was announced that the then-H2 Green Steel AB intended to establish a steel mill in Norra Svartbyn in Boden. Steel production was expected to begin in 2024 with a capacity of 2.5 million tons per year. The project is estimated to create 1,500 jobs in the region.

The planned investment in Boden was estimated at 25 billion Swedish kronor. In addition to the steel mill, the investment also included a facility for producing hydrogen. The goal was to produce five million tons of steel starting in 2030 for the automotive industry and white goods manufacturers, among others.

The initial target was later moved to 2027 due to financing difficulties. After all, building a hydrogen steel industry requires a great deal of constant capital and takes a long time before it is actually completed and can turn a profit. This means that the investment is not lucrative in the short term. With such industrial ventures, it is often the state that steps in as a major investor. Why would Stegra be strategically interesting to Swedish imperialism?

The “green” steel production project would make Sweden—and by extension Europe—less energy-dependent than they are today, thanks to the company’s business model of producing steel with up to 95 percent lower carbon dioxide emissions compared to conventional methods.

This had appealed to the European imperialists, especially the Germans, as they had previously been dependent on Russian oil and gas. Russia’s share of the EU’s gas imports via pipelines decreased from around 40% in 2021 to approximately 6% in 2025. Its share of the EU’s oil imports has fallen from 25.8% in 2021 to 2.2% in 2025. Today, approximately 25% of the EU’s oil imports come from the Middle East. The sabotage of Nord Stream 2 and the war in Iran have undermined German imperialism, which is one of, if not the most, economically dominant force in the region. Germany has thus become dependent on liquefied natural gas from the U.S. This is extremely expensive, and the tariff policies of recent years have not made matters any easier. This has caused the European imperialists to fall even further behind U.S. imperialism as well as Chinese social-imperialism.

Through steel production that could become increasingly self-sufficient and less energy-dependent, Swedish imperialism could compete with the Chinese giants that currently dominate the European hydrogen steel market.

So it is clear how these investments in Stegra could serve the strategic interests of Swedish imperialism. But how has the policy been formulated? In March 2026, Jonas Algers and Max Jerneck from the trade union think tank Katalys—a social democratic public opinion-shaping organization—wrote the following:

Stegra is a massive industrial initiative. The idea is to use Sweden’s abundant energy and mineral resources to produce steel without relying on imported fossil fuels. Several companies have already signed agreements to purchase the steel, including Microsoft, BMW, and Electrolux. The project can help reduce Sweden’s and the EU’s dependence on fossil fuel imports, and in the long term, the facility will nearly double Sweden’s production capacity.

But Stegra has run into a problem: the government’s opposition to green industrial policy.

Public support for industrial investments sends an important signal—that the government believes in the project and wants it to succeed. This is how you can encourage private investors to take a chance. But in Sweden, the government has done the opposite and cast doubt on Stegra’s financing. Even though the European Commission has approved a grant of 265 million euros, the government has withheld half of the funds. The Sweden Democrats have also stated on multiple occasions that Industriklivet should not be allowed to support Stegra—despite the fact that the entire purpose of the program is to allocate funding in a small portion first and a larger portion later, so that projects can mature.

This has created a serious political risk that is scaring off private investors. Furthermore, the government’s inadequate infrastructure policy has harmed the project. For the company to be able to deliver steel, a larger rail line and port are needed in Luleå. But the City of Luleå cannot take on the risk alone and has sought help from the government. Minister of Energy and Industry Ebba Busch stated at the time that “it is unreasonable for something that is very much a national concern to become such a one-sided, heavy municipal responsibility” .

But instead of taking on that responsibility, the government has instead dumped the cost onto Stegra and created a hole in the company’s finances. Since Industriklivet is not allowed to provide further support to Stegra, they cannot even receive partial support for this cost increase.

While the Swedish government is working against Swedish industry, other countries are investing in their own industries. China has used large-scale industrial policy programs to drive down costs and develop its own technology, which now in many cases outperforms that of Europe. The Chinese state-owned company HBIS has already exported hydrogen steel to the EU, and now the company Baowu is set to make a major investment in hydrogen steel linked to offshore wind power.

European governments are also supporting the transition of the steel industry. France’s liberal President Macron has provided the equivalent of 8.5 billion kronor to ArcelorMittal, which recently announced a major investment in Dunkirk. Even the conservative Merz in Germany has increased support for German steel company Salzgitter’s transition to nearly 13 billion kronor. The result is that the Tidö government is holding back while others are investing, which reduces Swedish competitiveness and leaves Swedish workers footing the bill.

Sweden has all the prerequisites for a competitive steel industry: renewable energy, ore, and technical expertise. With an active industrial policy that both provides support where needed and sets requirements for companies to ensure good working conditions and reduce the use of subcontractors, we can lead the EU toward independence and a fossil-free future with secure jobs. However, this requires a government that does not work against Swedish industry and then dumps the risks onto ordinary workers.”

Here we see how the Tidö government—the political representative of the private-monopoly faction within the upper bourgeoisie—views the matter. They regard these necessary government investments as costly and wasteful, since this company will not generate significant profits for individual capitalists. Strategic interests are set aside in order to avoid short-term costs. But what happened next?

Well, on April 14, it became clear that Stegra received 15.1 billion kronor from a consortium in which Wallenberg Investments—and by extension, the Wallenberg family—suddenly became the new principal owners. This came after the Social Democrats had long spoken of the importance of completing the Stegra project, while the Tidö government withheld the necessary capital. Here, it becomes clear how this conflict between the various factions of the upper class is real and influences politics.

Kalle Sundin writes in Aftonbladet:

When it comes specifically to Stegra, the Sweden Democrats have even tried to force the government to halt state aid that was ready to be disbursed—aid that the EU had already approved. Of course, the idea that the state would bail out Stegra on its own was never on the table, but what has happened is that the government has actively thrown a wrench in the works.

The U.S. and China are pumping public funds into strategically important industries. In Sweden, Jimmie Åkesson’s gang puts a stop to it when the Swedish Energy Agency wants to make minimal investments of a few hundred million.

With an industrial policy like this, it’s important that the Wallenberg sphere exists as a counterforce. It should be clearly emphasized that they are, of course, not engaged in any charity. But they contribute a stability that benefits the majority. These are the kinds of major owners that states and municipalities can join forces with.”

In short, the Stegra deal illustrates how the politics of the bourgeoisie are divided into two camps. One camp believes that Swedish imperialism can become more competitive in the long run and contribute to European self-sufficiency, while the other is short-sighted and forces Swedish imperialism to increasingly trail behind others.

But it was not always a given that Stegra would receive this support. Don’t forget the similar Northvolt project. Northvolt was a company that intended to produce “green” batteries in Norrland. Northvolt’s CEO, Peter Carlsson, spoke through tears about how Northvolt’s bankruptcy—with debts of up to 80 billion kronor—certainly would never have happened if the Social Democrats had been in power! In an interview, he equates Northvolt’s bankruptcy with the Kreuger crash during the Great Depression:

“– In modern times, this is arguably the largest industrial bankruptcy. But of course, it’s hard not to think of the Kreuger crash when you consider the scale of it.”

STATE FINANCES

As the economic brain of the state, the state-monopolist faction within the upper bourgeoisie wants public funds not to be squandered but to flow into its own pockets. This differs from the private-monopolist faction, which is more than happy to plunder every last penny of public funds to open up investment opportunities.

For many years, we have seen, for example in the healthcare sector, how health centers, nursing homes, etc., have been sold off to private owners while continuing to be state-funded. This has led to deteriorating care but also to substantial profits for private operators.

Now, however, the trend has reversed, and it is more common for regions to buy back parts of the healthcare system than to sell them off. This is because the state-monopolistic faction does not want to continue wasting public funds on its competitors but rather seeks a more efficient state administration that can serve Swedish imperialism with good infrastructure and favorable conditions for necessary industrial investments.

We will certainly see more of this process in the future. The state-monopolist faction of the big bourgeoisie tends to come to the fore during times of militarization and war, when the bourgeoisie increasingly needs to unite under a common fist to meet the challenges of the day. Today, we see European imperialism facing increasingly fierce competition from both the West and the East, while simultaneously retreating further in the deteriorating global situation. As all imperialists prepare for world war, greater demands are placed on militarization and war preparations; this entails greater demands for self-sufficiency and, consequently, greater demands on industry.

SUMMARY

The fundamental nature of capitalism does not change depending on which faction holds power. The brutal conditions of exploitation in which the working class is trapped grow harsher by the day. We therefore condemn both factions within the big bourgeoisie.

But since the state-monopolistic faction is more closely tied to the state, the struggle against it is more closely linked to the question of political power. We also know that in a time when all fundamental contradictions are intensifying and the imperialists are preparing for world war, a certain degree of tightening is required within the ranks of the bourgeoisie, and that their plans converge to serve the general interests of Swedish imperialism. In such times, it is precisely the state-monopolistic faction within the big bourgeoisie that becomes increasingly dominant, since it, in many respects, represents certain specific strategic interests more than the private-monopolistic faction. Hence, we rejoice in its constant failures. Its strategy is to enable Swedish imperialism to act more effectively as an imperialist power, and this means nothing more than being better at exploiting and oppressing more peoples.

It is of great importance to expose the spectacle of the election while not turning a blind eye to the contradictions within the big bourgeoisie. It is important that we recognize the various tendencies so that we can better navigate the political landscape and know how best to strike against the bourgeoisie.

We therefore raise our glasses to greater division within the ranks of the bourgeoisie and to a great wave of proletarian revolution!

 

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