Mittwoch, 26. Juli 2017

A Nova Democracia do Brasil. Editorial - Cadáver político insepulto

 
    Ano XVI, nº 192 - 2ª quinzena de Julho de 2017
 
 
Eso es sólo lo que se habla, todo Brasil comenta: ¿por qué Temer todavía no cayó? No es que haya esperanza por parte del pueblo de que venga cosa mejor a corto e incluso a mediano plazo, pero la pertinencia de Temer en aferrarse al cargo causa espanto general.

Como cadáver político, Temer deambula en todo el mundo, fingiendo que encarna algo de poder, mientras que el "mercado" y los grupos de poder buscan si se vuelve insostenible mantenerlo, en su permanente pugna y colusión, encontrar un sustituto que asegure, con máxima urgencia, en el Parlamento, la concreción de las reformas antipopulares y la venta de la patria que tanto anhelan. El Congreso de bandidos, a sueldo de los banqueros, industriales y latifundistas, aprobó ya, a toque de caja, el mayor ataque a los derechos de los trabajadores.

 
En un visible estado de derretimiento, Temer se reúne diurnamente con el núcleo duro de su cuadrilla para maquinar estrategias de supervivencia para la misma: liberación de enmiendas parlamentarias, promesas de veto en aspectos de la reforma de las leyes laborales, sustitución en las comisiones de la Cámara de posibles "infieles" y aún articulaciones con los jefes partidistas en el intento de entregarles lo que ya no dispone en su acción de poder. Ya afirmamos aquí que la alianza entre dos cuadrillas, de las más peligrosas como la de Temer y Meirelles - en la que el poder real se halla en manos de Meirelles, propuesto del imperialismo, cabiendo a Temer sólo dar la balanza del cargo a las "reformas" exigidas. Esa es la razón única de los esfuerzos mancomunados de las  confederaciones de bancos, industriales y del agronegocio por asegurarlo en el puesto hasta que se resuelva la factura, en medio de la aguda pugna entre sus fracciones.
 
 
El poder, de facto, sigue en el momento con Meirelles. Tanto es así que en las articulaciones para el post-Temer no se piensa, en ninguna hipótesis, de sacarlo y  su cambio de Ministerio. Por el contrario, él mismo ya declaró que, en la hipótesis de un nuevo gobierno, todavía pondrá el BNDES bajo su custodia.

 
De la parte del oportunismo, el "Fuera Temer" se resume al requerir de la campaña "Directa Ya" ahora como farsa, pues, con su incurable cretinismo parlamentario, se asocia al imperialismo, a la gran burguesía y al latifundio en el intento de dar supervivencia al antiguo orden. Lanzan gritos de "Fuera Temer! y falsos bandos contra las "reformas", más defienden lo que hay de esencial en Ellas. Sin el menor chirrido se enfundan en negociaciones en el lodo de la "lava carro " para salvar el barco del podre sistema político del naufragio.

 
Querer enbanderar la lucha del pueblo con los trapos de la farsa electoral sólo causa desconfianza por parte de la clase obrera, del campesinado y del pueblo en general, que se ponen indecisos ante convocatorias de huelga general sin la efectiva preparación que asegure la concreción del propósito y en el marco de pellejos (oportunistas) para salvar sus prevendas sindicales.
 
 
Por el lado del pueblo, se levanta, cada vez más y con mayor vigor, la bandera de la Revolución Democrática. Las tomas de tierra ocurren de Norte a Sur del país, en una demostración de repudio, tanto a los reaccionarios y a los oportunistas, que se hermanaron para dar continuidad a la semifeudalidad.


 
Las masacres practicadas son desde hace mucho campañas de terror para desmovilizar y paralizar a las masas campesinas, principalmente frente a la inminencia de la explosión de la lucha por todo el país. Pero, como ya quedó claro, ningún terror detendrá la lucha de las masas campesinas. Y nada ni nadie podrá parar la marea de la revuelta popular.
 


 
Al igual que la situación insepulta del cadáver político Temer, la serie sin fin de crímenes cometidos contra los trabajadores - sea bajo la cobertura legal de un Congreso de bandidos a sueldo de las confederaciones empresariales y cobertura de un poder judicial podrido, sean las masacres de campesinos a mando de los terratenientes - es, al final de cuentas, un inmenso material inflamable acumulando en todo Brasil.


 
¡Que los reaccionarios y oportunistas tiemblan ante la idea y concreción de la revuelta violenta de las masas!

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