ANEXO II
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ANEXO II. 2
Breve
Introducción:
Lenin,
estableció que: “El imperialismo es, entre otras cosas, la exportación
de capital. La producción capitalista se trasplanta con creciente rapidez a
las colonias. Es imposible arrancar a éstas de la dependencia del
capital financiero europeo”. “En nuestros días se ha formado un sistema de un
puñado de "grandes" potencias imperialistas (5 ó 4), cada una de las cuales oprime a otras
naciones. Esta opresión es una de las fuentes del retraso artificial del
hundimiento del capitalismo y del apoyo artificial al oportunismo y al
socialchovinismo de las naciones imperialistas que dominan el mundo”.
La
LOD, no puede explicar mediante el análisis político su pretendida “evolución
de la semicolonialidad”, por eso, para embrollar la cuestión saltan de lo político a lo económico cuando establecen
su caracterización del país que, puede decirse, es una copia de la
caracterización del país hecha por los revisionistas tensiaopignistas de
“Patria Roja” en su “VII Conferencia” (1972).
Para
nosotros, como lo establece Lenin y lo desarrolla el Presidente Mao, la
diferencia no está en la dependencia económica (análisis económico), sino en el
análisis político, esto es, si tienen o no soberanía formal, lo cual requiere
responder a la pregunta de si el país oprimido de que se trata, ¿es controlado
por uno o por varios Estados imperialistas?.
2.
Lenin, en su obra SOBRE LA CARICATURA DEL MARXISMO, aplastando a P. Kíevski quien
sostenía la fundamentación política de Kautsky sobre el imperialismo y para
eludir el análisis económico que había prometido en la cuestión de la
autodeterminación de las naciones, se saltaba a la fundamentación política, la
LOD para eludir la fundamentación política de su “evolución de la situación
semicolonial” del país a “Perú capitalista”, como hemos visto, se salta de la
fundamentación política a ensayar una fundamentación económica, chocando
abruptamente con la teoría marxista y la realidad, Lenin al respecto, dice:
“ P.
Kíevski no intenta siquiera emprender un análisis económico! Confunde la
esencia económica del imperialismo con sus tendencias políticas, como puede
verse ya en la primera frase del primer párrafo de su artículo. He aquí esa
frase: "El capital industrial es la síntesis de la producción
precapitalista y del capital comercial y de préstamo. El capital de préstamo se
ha convertido en un servidor del capital industrial. El capitalismo supera
ahora los distintos tipos de capital y surge su tipo superior, unificado, el
capital financiero, por lo que toda la época puede ser denominada época del
capital financiero, cuyo sistema adecuado de política exterior es
el imperialismo".
Toda
esta definición es inservible por completo desde el punto de vista económico:
en lugar de categorías económicas exactas contiene únicamente frases. Pero es
imposible detenerse ahora en esta cuestión. Lo importante es que P. Kíevski
define el imperialismo como "sistema de política exterior".
En
primer lugar, esto significa, en el fondo, una repetición errónea de la errónea
idea de Kautsky.
En
segundo lugar, es una definición política, puramente política, del
imperialismo. Con la definición del imperialismo como "sistema de
política", P. Kíevski quiere eludir el análisis económico que había
prometido al declarar que la autodeterminación "es tan" irrealizable,
es decir, irrealizable desde el punto de vista económico, en el imperialismo,
como los bonos de trabajo en la producción mercantil*!
En su
discusión con los izquierdistas, Kautsky declaró que el imperialismo
es "únicamente un sistema de política exterior"
(concretamente: de anexión) y -que no se puede calificar de imperialismo cierta
fase económica, grado de desarrollo, del capitalismo. Kautsky no tiene razón.
No es inteligente, desde luego,' discutir acerca de las palabras. Es imposible
prohibir emplear
la
"palabra" imperialismo de uno u otro modo. Pero si se quiere
discutir, hay que aclarar con exactitud los conceptos.
Desde
el punto de vista económico, el imperialismo (o "época" del
capital financiero, no se trata de palabras) es el grado superior de
desarrollo del capitalismo, precisamente el grado en que la producción se
hace tan grande y gigantesca que la libertad de competencia es
sustituida por el monopolio. En esto consiste la esencia económica
del imperialismo. El monopolio se manifiesta en los trusts, consorcios,
etc.; en la omnipotencia de los bancos gigantescos, en el acaparamiento de
fuentes
de materias primas, etc.; en la concentración del capital bancario, etc. Todo
el quid de la cuestión está en el monopolio económico.
El
viraje de la democracia a la reacción política constituye la
superestructura política de la nueva economía, del capitalismo monopolista
(el imperialismo es el capitalismo monopolista). La democracia corresponde a la
libre competencia. La reacción política corresponde al monopolio. "El
capital financiero tiende a la dominación y no a la libertad", dice
justamente R. Hilferding en su libro El capital financiero. La idea de separar
la "política · exterior" de la política en general o incluso de
oponer la política exterior a la interior es profundamente equivocada, no
marxista, no científica.
Tanto
en la política exterior como en la interior, el imperialismo tiende por igual a
conculcar la democracia, tiende a la reacción. En este sentido resulta
indiscutible que el imperialismo es la "negación" de la democracia
en general, de toda la democracia, y no sólo, en modo alguno, de
una de las reivindicaciones de la democracia, a saber: la
autodeterminación de las naciones.
Siendo
como es la "negación''. de la democracia, el imperialismo
"niega" también, de la misma manera, la democracia en el problema
naci3
onal
(o sea, la autodeterminación de las naciones): "de la misma manera",
es decir, tiende a conculcarla; su realización es en la misma medida y
en idéntico sentido más difícil bajo el imperialismo que la realización (en
comparación con el capitalismo premonopolista) de la república, la milicia
popular, la elección de los funcionarios por el pueblo, etc. No puede ni
hablarse de que sean irrealizable desde el punto de vista
"económico".
Es
probable que P. Kíevski haya sido inducido a error, en este caso, por otra
circunstancia (aparte de la incomprensión general de las exigencias del análisis
económico) : la circunstancia de que, desde el punto de vista filisteo, la
anexión (es decir, la incorporación de territorios de una nación ajena
contra
la voluntad de sus habitantes, es decir, la violación de la autodeterminación)
se equipara a la "ampliación" (expansión.) del capital financiero a
un territorio económico más vasto.
Pero
con conceptos filisteos es improcedente abordar cuestiones teóricas.
Desde
el punto de vista económico, el imperialismo es el capitalismo
monopolista. Para que el monopolio sea completo hay que eliminar a los
competidores no sólo del mercado interior (del mercado del Estado), sino
también del mercado exterior, del mundo entero. ¿Existe "en la era
del capital financiero" la posibilidad económica de suprimir la competencia
incluso en un Estado extranjero? Existe, en efecto: los medios para
ello son la dependencia financiera y el acaparamiento de las fuentes de
materias primas y, después, de todas las empresas del competidor.
Los trusts norteamericanos son la máxima expresión de la economía del imperialismo o capitalismo monopolista. Para eliminar al competidor no se limitan a los medios económicos, sino que recurren constantemente a medios políticos e incluso delictuosos. Pero sería un gravísimo error considerarque el monopolio de los trusts es irrealizable en el aspecto económico con los métodos de lucha puramente económicos.
Al
contrario, la realidad demuestra a cada paso que es "realizable": los
trusts minan el crédito del competidor por intermedio de los bancos (los dueños
de los trusts son los dueños de los bancos: acaparamiento de acciones); los
trusts torpedean los suministros de material a los competidores (los dueños de
los trusts son los dueños de los ferrocarriles: acaparamiento de acciones); los
trusts disminuyen los precios, durante cierto tiempo, por debajo del costo de
producción, gastando en ello millones para arruinar al competidor y comprarse
sus empresas, sus fuentes de materias primas (minas, tierras, etc.).
He
ahí un análisis puramente económico de la fuerza de los trusts y de su
ampliación. He ahí el camino puramente económico de su ampliación: el
acaparamiento de empresas, establecimientos y fuentes de materias primas.
El gran capital financiero de un país puede también comprar siempre a los competidores de un país extranjero, independiente políticamente, y lo hace siempre. Esto es plenamente realizable desde el punto de vista económico. La "anexión" económica es plenamente "realizable" sin anexión política y se da en todo momento. En las obras sobre el imperialismo se encuentran a cada paso indicaciones de que, por ejemplo, Argentina es en realidad una "colonia comercial" de Inglaterra, Portugal es de hecho un "vasallo" de Inglaterra, etc. Es cierto: la dependencia económica respecto de los bancos ingleses, las deudas a Inglaterra y la compra por Inglaterra de los ferrocarriles, minas, tierras, etc., convierte tales países en "anexiones" de Inglaterra en el sentido económico, sin violar la independencia política de los mismos.
Se da el nombre de autodeterminación de las naciones a su independencia política. El imperialismo trata de vulnerarla -exactamente igual que trata de reemplazar la democracia en general con la oligarquía-, pues con la anexión política, la económica es frecuentemente más cómoda, más barata (es más fácil sobornar a los funcionarios; obtener concesiones, hacer aprobar leyes ventajosas, etc.), más factible y más tranquila. Pero hablar de la "imposibilidad" económica de hacer realidad la autodeterminación bajo el imperialismo es simplemente un galimatías.
(…)
Prosigamos. ¿Qué carácter tiene esta contradicción entre el imperialismo y la democracia? ¿Es lógica o ilógica? P. Kíevski emplea la palabra "lógica" irreflexivamente, por lo que no se da cuenta de que dicha palabra le sirve, en este caso, para ocultar (tanto de los ojos y la inteligencia del lector como de los ojos y la inteligencia del autor) precisamente el problema que se había propuesto tratar ! Este problema es la relación de la economía con la política, la relación de las condiciones económicas y del contenido económico del imperialismo con una de sus formas políticas. Toda "contradicción" que se observa en los razonamientos humanos es una contradicción lógica; esto es vana tautología. Y P. Kíevski se vale de ella para eludir la esencia del problema: ¿se trata de una contradicción "lógica" entre dos tesis o fenómenos económicos (1) o entre dos tesis o fenómenos políticos (2), o uno de ellos es económico y el otro, político? ¡Ahí está el quid, puesto que se ha planteado la cuestión de la imposibilidad o posibilidad económica, dada una u otra forma política !
(…)
* * *
El
lector verá ya, por cuanto queda dicho, que para deshacer y explicar con un
lenguaje popular un embrollo que ocupa diez líneas hacen falta cerca de diez
páginas de imprenta. Nos es imposible analizar con el mismo detalle cada
razonamiento de P. Kíevski - ¡no tiene literalmente ni uno
solo
exento de embrollo!- y, además, no es necesario, puesto que hemos analizado lo
principal. Hablaremos brevemente del resto”.
3. “
CUADERNO "x" (''KAPPA")
J. A. HOBSON. EL IMPERIALISMO "El imperialismo." Un estudio de
J. A. Hobson (Londres, 1902).
pág. 4. Una colonización verdadera se produce cuando habitantes de la metrópoli se trasladan a un país inculto y despoblado y le llevan su civilización; pero el someter a otros pueblos es ya un envilecimiento de este nacionalismo auténtico ("debasement of this genuine nationalism"} ("spuriosus colonialism"), es ya un fenómeno de tipo imperialista. Ejemplos de verdaderas colonias son Canadá y las islas auto gobernadas de Australasia.
NB pág. 6. "lo nuevo en el
imperialismo actual, si se toma en su aspecto político, consiste principalmente en que ha sido adoptado por
varias naciones. La idea de una serie de imperios rivales es
esencialmente moderna”.
Pág. 9. " (…) el imperialismo, bajo el cual (...) una bandidesca contienda entre imperios rivales”.
NB \\
pág. 60. "No es exagerado afirmar que la actual política exterior de Gran
Bretaña es, en primer término, una lucha por mercados ventajosos para la
inversión de capital”.
pág.
78. El industrial y el comerciante se conforman con negociar con otras
naciones; los inversionistas ponen todo su esfuerzo en favor "de la
anexión política de los países donde están radicadas sus inversiones más
especulativas".
La
inversión de capital es provechosa para un país, le abre nuevos mercados para
el comercio "y trabajo para el empresariado inglés". Renunciar a la
"expansión imperial" significa entregar el mundo a otras naciones.
"De lo cual se deduce que el imperialismo no es una opción voluntaria,
sino una necesidad" (=razonamiento de los imperialistas) …
págs.
82-4. El mercado interno de Norteamérica está saturado: no hay ya dónde
invertir capitales.
"Fue
precisamente esta demanda súbita de mercados exteriores para artículos
industriales e inversiones la causa evidente de que el imperialismo fuera
adoptado como principio político y práctica política del Partido Republicano,
al que pertenecen los grandes industriales. NB
Y los reyes de las finanzas y que a ellos pertenece. El aventurero entusiasmo del presidente Roosevelt y su partido de 'claro destino' y 'misión civilizadora' no debe inducirnos a engaño. Quienes necesitan el imperialismo, y quienes lo cargan a las espaldas de la gran república de Occidente, son los señores Rockefeller, Pierpont Margan, Hanna, Schwab y compañía. Lo necesitan porque quieren aprovechar los recursos públicos de su país para encontrar un empleo lucrativo para sus capitales, que de otro modo resultarían sobrantes.
( circunstancias
de 2 órdenes han debilitado a los antiguos imperios: (1) "el parasitismo
económico"; (2) la utilización de ejércitos con soldados de los pueblos
sojuzgados*).
*
Véase V. l. Lenin. O. C., t. 27, pág. 420.-Ed.
pág. 205. "Lo primero es costumbre del
parasitismo económico, con el que el Estado dominante utiliza sus provincias,
colonias y países dependientes para enriquecer a su clase gobernante y sobornar
a las clases inferiores a fin de lograr su aquiesencia”. NB
págs.
205-206. "Esta funesta combinación de la locura y el vicio contribuyó
siempre en el pasado provocar la caída de los imperios. ¿Será también funesta
para una federación de las naciones europeas?
pág. 324. "El nuevo imperialismo -se distingue del viejo, primero, en que, en vez ·de la aspiración de un solo imperio creciente, sostiene la teoría y la actuación práctica de imperios rivales, guiándose cada uno de ellos por idénticos apetitos de expansión política y de beneficio comercial; segundo, en que los intereses financieros o relativos a la inversión de capital predominan sobre los comerciales."*
(NB:
la diferencia entre el nuevo y el viejo imperialismo )
pág. 337. "Pero el objetivo económico del imperialismo que quiere abrirse paso a China es, como vernos, muy otro que el de mantener un comercio corriente: consiste en crear un nuevo e inmenso mercado para los inversores occidentales, los beneficios del cual serán en provecho de una capa de capitalistas que invierten capitales y no en provecho del pueblo entero. El proceso normal y sano de asimilación por los pueblos de la creciente riqueza mundial se ve entorpecido por la naturaleza de este imperialismo, cuya esencia consiste en desarrollar mercados para la inversión de capitales, y para el comercio, y en utilizar la superioridad económica de la barata producción extranjera para desalojar a las industrias de su propio país y conservar la dominación política y económica de una clase."
Política
del capital financiero // págs. 378-179. "La costumbre reciente de invertir
capital en países extranjeros se ha desarrollado hasta tal punto que las clases
acomodadas y con poder político de la Gran Bretaña perciben hoy una parte
enorme y cada vez mayor de sus ingresos de los capitales invertidos fuera del
Imperio Británico. Este creciente interés de nuestras clases acomodadas por
países sobre los que no ejercen control político, es una fuerza revolucionadora
en la política actual; significa una tendencia en constante intensificación a
utilizar la fuerza política propia como ciudadanos de ese Estado para
inmiscuirse en la vida política de los Estados en cuya industria tienen
intereses materiales”.
“pág.
389. "El nuevo imperialismo no se diferencia en nada esencial de este
antiguo modelo" (el Imperio Romano). Es tan parásito como 8él. Pero las
leyes de la naturaleza, que condenan a los parásitos a la destrucción, son
aplicables no sólo a los individuos, sino también a las naciones.
La
complejidad del proceso y el enmascaramiento de su fondo pueden demorar, pero
no impedir el hundimiento. "La pretensión de que un Estado imperialista
que somete por la fuerza a otros pueblos y se apodera de sus tierras hace tal
cosa con el fin de prestar a los pueblos sojuzgados servicios iguales a los que
él mismo exige es notoriamente falsa: no tiene la intenci0n de prestar
servicios equivalentes, ni es capaz de prestarlos” (Lenin, CUADERNOS SOBRE EL
IMPERIALISMO).
En
nuestro anexo siguiente, veremos como se diversificó mucho más la inversión
imperialista en el Perú -a finales de los 60 y la década de los 70 -, pero la
condición semicolonial del país no solo se mantuvo sino que se profundizó, pues
la dependencia económica del país se remacho con nuevo nudos. Similar acontece
en el país a partir de los 90 del siglo anterior hasta la fecha, crecimiento de
la inversión extranjera en nuestro país, etc. su dependencia económica crece,
se profundización la condición colonial
de su economía y, por tanto, su carácter semicolonial.
La
vieja sociedad se debate en medio de sus estertores de muerte en su proceso de
, todavía no han sido barridas las tres montañas por la revolución democrática
a través de la guerra popular. El capitalismo burocrático esta en crisis
general y última se agrava nuestra crítica situación económica, en cuya raíz
está, nadie lo duda, nuestra condición de país semifeudal y semicolonial,
sobre la que se desenvuelve el capitalismo burocrático que se evolucionan
y preservan, pese a todo lo que se diga en contrario. Con la mayor
penetración imperialista, que las mismas ratas lo consignan cuando dicen, “ con
la concurrencia de la inversión extranjera de diversas potencia”, en contra de
lo que afirman estos revisionistas tiene que acentuarse el carácter
semicolonial de nuestra economía,
4. En
VOZ POPULAR, que hemos citado anteriormente en estas notas, de febrero-marzo de
1972, respecto a la concurrencia de la inversión extranjera de las
superpotencias, en ese momento de los EEUU y la Unión Soviética revisionista y
de otras potencias, dice: